De Homero a Kirby

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Biografía rolera

Me gustan los juegos de rol. Me gustan como concepto, como medio y como herramienta.
Es un concepto con un potencial inigualable para crear historias, un medio que permite que afloren facetas de uno mismo que se encuentran sepultadas bajo capas de inseguridad y miedo, y una herramienta versátil como pocas a la hora aunar estos aspectos.

Me gustan porque me abrieron los ojos no sólo a los mundos que se aglutinan en las mentes de otros creadores, sino que también me han permitido descubrir otras facetas de este en el que vivimos. Me gustan porque me han proporcionado una cantidad de amistades y vivencias. A través de su práctica no sólo logré descubrir cosas de mi mismo que desconocía, sino que también me ayudaron a superar algunas trabas autoimpuestas que no me permitían levantar la vista del suelo para ver el potencial de todo lo que tenía ante mi. Es una afición gracias a la que me he desarrollado de una manera que no ha podido igualar ninguna otra.

Gracias a ellos se despertó una curiosidad que jamás podrá ser saciada. Una serie de inquietudes que me han llevado a leer, informarme y analizar los orígenes, evoluciones y contextos de multitud de temáticas. Unas lecturas que han generado nuevas preguntas, que han cambiado mi manera de relacionarme con otros, que me han ayudado a interactuar de otras maneras con quienes me rodean, que me han llevado a tratar de comprender otros puntos de vista.
Durante el tiempo que la practiqué con asiduidad, me aportaron más que cualquier otra de mis aficiones. Me ayudaron a formarme como persona.

Pero no soy un jugador de rol.
Puedo jugar de manera esporádica y divertirme, pero ya no tengo aquel impulso que me llevaba a desear con impaciencia la siguiente aventura.
Aún así, pese a que desde principios de siglo apenas soy un practicante ocasional, eso no me impide seguir considerándome como uno de los integrantes de esta afición.
Pese a no compartir una gran cantidad de los preceptos bajo los que ha evolucionado, me sigue pareciéndome un medio maravilloso. Uno con un potencial increíble para todo tipo de ámbitos.

Me gusta leer acerca del rol, me gusta debatir sobre él, me gusta hacer proselitismo y tratar de aclarar en qué consiste esta afición ante aquellos que sólo la conocen de oídas. Siempre estoy dispuesto a dirigir una partida a aquellos que tienen curiosidad por saber “qué es eso del rol”. Aún a día de hoy me pregunto en ocasiones acerca de cómo serían aquellos conocidos a quienes no he dirigido como jugadores.

Mi andadura en el mundo del rol comenzó durante finales de los años ochenta, y tuvo su cénit a lo largo de la década de los noventa.
No formé parte de la primera generación rolera patria pero, durante aquellos años, gracias a internet fui testigo virtual de cómo se produjo la eclosión de aquella comunidad en España, y gracias a las revistas supe de las formas que iba adoptando más allá de nuestras fronteras.
Aún así, la lejanía geográfica de los grandes núcleos en los que se concentraba aquella actividad impide que mi visión sea completa. Un déficit que voy subsanando gracias a quienes se están dedicando a recopilar esta información en sus blogs.

Porque el dejar de jugar no ha hecho que mi interés por los juegos de rol disminuya.
Quizás me sienta muy desligado de su presente, pero nunca he dejado de leer acerca de ellos. Acerca de su historia, sus protagonistas, al igual que tendencias y los rasgos que ha ido adquiriendo.

En el año noventa y dos comencé a escribir una ambientación que a día de hoy continúo desarrollando; Daegon. Un universo que ha formado parte de mi vida desde entonces.
Muy probablemente, de no haber conocido el rol no habría comenzado a escribir y esta web no existiría. No habría llegado a conocer a quienes llamo amigos desde hace tantos años. Habría sido una persona muy diferente de quien soy a día de hoy.
No sé si alguien mejor o peor, pero definitivamente alguien distinto.

Esta biografía es un intento de aunar los distintos aspectos de de esta afición que más valoro; el histórico, el personal y el teórico.
No hablaré únicamente acerca de mi propia experiencia, sino que también trataré de aportar una visión de esta evolución que ambos hemos experimentado a través de mi prisma personal, parcial y periférico.
Mientras escribo estas palabras desconozco cuál será su periodicidad, su duración, su desarrollo o la profundidad con la que trataré cada tema. Lo que sí que tengo claro es que no pretendo sentar cátedra ni generar controversia, de la misma manera que sé que el debate será bien recibido.

Dependiendo del momento sobre el que hable, la balanza y el foco se desequilibrará hacia uno u otro lado, oscilando entre la experiencia personal y el dato histórico, entre la reflexión y la emoción.

Una vez realizada esta presentación formal, se bienvenido.
Espero que tu visita sea agradable.

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