De Homero a Kirby

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Biografía rolera XXI: Ceros, y unos, ruido e información

Antes de la fibra, antes del ADSL, antes de las tarifas planas o las conexiones gratuitas, existió la conectividad a través de las llamadas interprovinciales.

Para el momento al que llegaron hasta mi vida ya llevaban mucho tiempo ahí pero, aun así, no recuerdo cuándo fui consciente de la existencia del mismo concepto de "la red". Porque, por lo que a mi respectaba, lo que se mostraba en obras como Juegos de Guerra1 siempre había sido indistinguible de la ciencia ficción de Asimov. Existían como palabras complejas, como acrónimos indescifrables, como quimeras de la imaginación. Habían estado ahí desde antes de mi nacimiento, pero nuestros caminos no se habían cruzado de manera explícita.

Como de costumbre, mi primer contacto directo con esta parte de la tecnología vino por parte de los universitarios. Para el año en el que estamos, el noventa y cuatro, alguno de los integrantes del Club ya llevaban un tiempo utilizando como parte de su argot palabras como "modem", "BBS" o “conexiones Winsock”2, pero las implicaciones de todo aquello se me escapaban.

Fueron el azar y el trabajo quienes quisieron que una gran parte de los factores que he ido describiendo hasta el momento confluyeran en una conexión telefónica. Tras una actualización del software de gestión que usábamos en la tienda, el proveedor nos hizo comprar un modem externo. De aquella manera podían instalarnos los parches que corrigiesen los problemas de su producto de una forma mucho más ágil… y ellos se ahorraban el desplazamiento.

Yo no fui consciente de aquello hasta un domingo de partida. Hasta que uno de los universitarios vio aquel aparato y se puso a hacer su magia. La primera vez que vi una conexión en funcionamiento fue allí y, en aquel momento... nada cambió.

Los datos de conexión que utilizó para aquella configuración eran los suyos, por lo que no podíamos estar conectados bajo el riesgo de tirar su conexión.

No fue hasta una conversación en alguna de las jornadas roleras que supe de otra utilidad para aquello. Que supe de las listas de correos roleras3.
A partir de aquel momento todo comenzó a moverse muy deprisa. Las piezas se movían sin necesidad de mi participación. En la tienda se contrató una conexión con ReadySoft, uno de los pocos operadores que tenía nodos locales en Pamplona. Después llegó Infovía, mi primera cuenta de correo en GeoCities y, de premio, mi primer espacio web4.

Gracias a la colaboración de mis hermanos y la exigua paga de la PSS pude comprarme un ordenador para mi. Un ordenador en el que me dediqué a pasar a binario lo que tenía en papel. En el que aprendí a utilizar la herramientas5 que me permitirían crear una web paupérrima y subirla desde el trabajo viendo cómo los bits salían en ordenada sucesión desde mi ordenador hasta llegar a los servidores donde estarían disponibles para todo el mundo.

Todo salió de acuerdo a un plan que no había elaborado.

Las listas de correo terminaron siendo un lugar demasiado bullicioso para mi. Demasiado dogmatismo, demasiada lucha de egos, demasiada gente deseosa por ser el centro de atención y sentar cátedra. Se convertía en un lugar en el que era imposible tener una conversación sosegada y con un mínimo de profundidad. Aun así, esto no impidió que en ellas lograse encontrar a gente con la que aún mantengo el contacto. Gente con la que comencé a cartearme virtualmente en privado cuando jamás en mi vida había escrito o enviado una carta física.

El correo electrónico, al igual que después harían la web 2.0 y los blogs me permitieron ser otra persona más parecida a quien me habría gustado ser, me permitieron descubrir mi propia curiosidad, marcar los tiempos de mi aprendizaje. Me dieron la oportunidad de ser alguien que no había podido o no me había permitido ser hasta aquel momento.

Comencé a guardar y estructurar la información de una manera casi compulsiva. A preocuparme por la preservación de las obras de mis amigos más que ellos mismos, por más que algunos de ellos se puedan llegar a avergonzar de ellas o me haya llegado a prohibir el republicarlas.

Gracias a esto se ha conservado el SLV6 el juego de rol de ciencia ficción que comenzó a crear mi amigo Dani, alguien a quien no he llegado a conocer en persona ya que vive en el otro extremo de España.
Recorrí los FTPs de todo el mundo buscando material de Tekumel, Talislanta o Jorune en los tiempos de sequía sin saber cuánto tiempo permanecerían en aquellos lugares, transcribí conversaciones de correos para convertirlas en trasfondo y me ofrecía a traducir material de aquellos juegos.

Tiempos interesantes, que decía aquel. De incertidumbre, descubrimiento y emoción. Tiempos que, por más que afortunadamente ya no sean necesarios, no puedo evitar el echarlos un poco de menos.

Enlaces:

1. Juegos de guerra

2. El argot
- Bulletin board system
- Winsock

3. La Esencia del rol

4. Surcando la red
- Infovía
- Geocities
- Daegon v2, archive.org no llega tan atrás

5. Las herramientas
- Hot Dog
- Page Mill
- Eudora
- WS Ftp
- Total Commander
- Paint Shop

6. - SLV

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