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Biografía rolera XXIV: El Titán

Hubo un tiempo antes del advenimiento de Amazon. Un tiempo previo a que el acto de comprar cualquier cosa terminase irremisiblemente en su web. Un tiempo en el que buscar una manera de llenar los huecos de tus colecciones requería de una laboriosa tarea de rastreo, persecución y caza.

Realmente, y hablando de forma estricta, aquel no fue un tiempo “previo“ a Amazon, ya que este portal nació en el noventa y cuatro, pero en aquellos días aún quedaba mucho para que se convirtiese en el despótico monopolio gobernado por el señor del mal que es en la actualidad.

Pero aún no he comenzado y ya me estoy desviando.

En aquellos días el territorio de caza1 se expandía a diario y, si le ponías empeño, accedías a las exigencias previas que podía llegar a pedir alguna de ellas, y te podías permitir unos gastos de envío generalmente bastante prohibitivos, había un porcentaje bastante elevado de que llegases a hacerte con casi cualquier cosa de las que aparecían comentadas en revistas y fanzines.
A buen seguro la gran mayoría de estas páginas ya no existirán pero, por si a alguien le apetece recorrerse la máquina del tiempo de Archive.org para ver cómo eran los prados de antaño, ahí tiene los enlaces que ha ido heredando cada uno de mis navegadores en su sección de “marcadores” desde entonces.

Y me sigo desviando...

Pero… ¿qué había de lo de antes? ¿qué había del material de-nicho-dentro-del-nicho que no aparecía reseñado?. ¿Cómo podías hacerte con libros largo tiempo descatalogados o con aquellos que apenas llegaban a ser mencionados como una nota al margen?

Algunas de aquellas tiendas tenían catálogos bastante completos. Listados en los que podías perderte pero, día tras día, la parte dedicada al rol se volvía cada vez más escueta y los juegos de tablero y carta iban ganando más espacio. En otras, aquellas más generalistas, la cosa era peor. Tenías que ir a tiro hecho, ir a buscar algo concreto o arriesgarte a perderte en categorizaciones farragosas que terminaban por no llevarte hasta ningún lado.

Y esto fue así hasta que llegó el Titán2, el portal de juegos de rol de segunda mano regentado por Quincey y Janna Koziol.

Su catálogo era espartano a más no poder. Primero un archivo de texto plano disponible en la web, y después una serie de limpias tablas en html. Cada semana publicaban una sección con el material que les había llegado y ofrecían descuentos de acuerdo al volumen de lo pedido.

Durante varios años me dediqué a realizar cuatro o cinco pedidos anuales. Casi siempre estos pedidos se solían solapar, ya que tardaban entre dos o tres meses en llegar. Cada uno de ellos acostumbraba a ocupaban una sacas de correos, cuando no más, dedicados en exclusiva para mi. Para alcanzar el mayor descuento posible me dedicaba a dar el coñazo por el Club para tratar de encontrar a gente con la que repartir los gastos de envío, pero al final yo era siempre el que más material pedía.

Como ya hiciese durante los tiempos en los que Gigamesh aceptaba pedidos por correo, revisar aquel catálogo era algo que hacía a diario. Buscaba información acerca de aquellos libros que no me sonaban pero cuyo nombre prometía, deseando con la misma intensidad que aquello fuese un ñordo y un descubrimiento. Porque el tiempo no era lo único que gastaba allí.

Una parte considerable de mi sueldo se dedicaba a aquello y, por más colecciones de tebeos que comprase al mes, que no eran pocas, los pedidos trimestrales a Titán Games suponían generalmente un desembolso mayor que el que había destinado durante ese tiempo a las compras regulares.

Gracias a ellos no sólo descubrí nuevas ambientaciones interesantes (y algún que otro horror insondable), sino que también logré completar mis colecciones de Jorune, Talislanta, Kara-Tur, Shadow World, Warhammer y las primeras épocas de la White Wolf. Entre lo que ellos tenían, en conjunción con lo que se encontraba disponible en Tita’s House of Games3 logré hacerme también con el material de Tékumel.

Con todo aquello en mi poder mis problemas de tiempo se multiplicaron exponencialmente. Tenía demasiado material que quería utilizar, pero tanto el espacio como la disponibilidad de la gente para jugarlo seguían siendo igual de limitados. Un problema a todas luces irresoluble, pero que me obligó a ponerme creativo.

Con la llegada del nuevo milenio el Titán y yo nos distanciamos. Me enteré de que en dos mil siete echaban el cierre4 y lo vendían todo a Noble Knight5.
De vez en cuando echo un vistazo por ahí para ver si encuentro alguna cosa de la que me he deshecho o he prestado y ya no tengo esperanza de recuperar, pero los tiempos cambian. En los tiempos de los envíos gratis los precios que tienen las tiendas pequeñas (por más grandes que sean para los estándares del rol) se hacen un tanto desorbitados. Es muy probable que antaño pagase más en portes que lo que se pide ahora por cualquiera de los pedidos que hice a las tiendas ya desaparecidas, pero tanto el paradigma como la “necesidad” y la “urgencia” por volver a poseerlos han cambiado.

Enlaces:

1. El territorio de caza
- AddALL
- Barnesandnoble
- Boscos
- Cyberdungeon
- Discount Games
- Dragon's Trove
- Gamer's Realm
- Guinea Hobbies
- Jester's Playhouse
- Leisure Games
- NextPlanetOver
- Roleplayer
- Sentry Box
- Silvermane
- Smith's Bookshop
- The Dwarven Hammer
- The Ultimate Hobby Resource site!
- Warp Dirve Enterprises
- Wizard's Attic Catalog
- Wayland's Forge
- Wizard's Tower

2. Titan Games

3. Tita’s House of Games

4. Tiempos de cambio
- Antes de la venta
- Después de la venta

5. Noble Knight
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