Prólogo

¿Qué escribir?
¿Cómo y por dónde empezar?
Quizás con una cita. Una cita molona de algún pensador, filósofo, poeta o pseudo intelectual. Alguna frase de esas que aparecen en la fotos al lado del careto de un famoso.
Una frase que sólo quienes conozcan el contexto en el que fue pronunciada sepan (o crean saber) de qué narices les estoy hablando.
¿A quién quiero engañar? Mejor no.

Aunque... por otro lado... “Ah, ¿Qué diablos?” o aún mejor “Tanto gilipollas, y tan pocas balas”

En fin, al turrón.

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Observatorio de la N.A.S.A.
Localización indeterminada
Hora irrelevante (aunque serán cosa de las cinco treinta y siete de la mañana en alguna zona horaria)
Mundo “real”

- ¿Señor?
- Dígame, señorita Smith.
- ¿Ha tenido tiempo para mirar las imágenes que le envié hace unos horas?
- Sí, pero no me han resultado especialmente graciosas. No me ha venido a la cabeza ninguna contestación ocurrente con la que mandarle a paseo por hacerme perder el tiempo con esas tonterías.
- Pero, señor...
- ¿Había algún chiste oculto? Tampoco les he dedicado mucho tiempo.
- Es que…
- Acelere Smith, no tengo todo el día para usted.
- Señor, no son fotos de ninguna revista. Son imágenes de nuestros satélites.
- ¿Ya ha llegado el día de los inocentes? Que rápido pasa el tiempo.
- ¿Señor?
- Que no cuela, Smith. Y una cosa es que haya buen ambiente, y otra que esto sea un cachondeo.
- Pero señor…
- De acuerdo, igual me excedí en la última cena, pero eso no significa que ya seamos íntimos…
- ¿Puede hacer el favor de escucharme un momento sin interrumpir?
- Que uno tiene morriña de la tierra, y el vino estaba muy bueno. Pero por mucha fama que tengamos los latinos, soy un profesional y continuo siendo su superior.
- Señor, si puede hacerme el favor de mirar esta pantalla.
- ¿Qué me decía?
- Las imágenes… las pantallas… - Smith cambió la imagen del monitor central.
- ¿Qué es eso?
- De lo que llevo un buen rato tratando de hablarle.
- ¿Una mancha en la lente del satélite, o en el monitor? Dígame que es cosa del monitor. No me diga que tenemos que preparar una misión para limpiar la mota de un cristal que cuesta más que lo que cobraríamos en veinte vidas.
- No es cosa del monitor.
- Ya está. Como si lo oyese: El hispano éste se ha cargado nuestro satélite…
- El satélite tampoco esta roto.
- Y volverán con lo mismo: Esto nos pasa por contratar a espaldas mojadas. ¡¡¡QUE SOY ESPAÑOL, JODER, DE ESPAÑA!!! ¡¡¡QUE ESO NO ESTA EN MEJICO!!!
- Señor, lo está volviendo a hacer.
- Una mota. Una puta mota de polvo, un jodido pixel me va a costar el curro.
- Señor, no es una mota ni un error - Smith amplió la zona seleccionada y la “mota” comenzó a ganar definición y… lo que parecían edificios.
- Esos renders están currados. Casi hasta parecen de verdad.
- Señor, mire las grabaciones de ayer y antes de ayer.
- ¿Quieres dejar ya lo del “señor”?
- Vale, pues mira, escucha, y no me vuelvas a interrumpir hasta que terminen las imágenes.

Las grabaciones comenzaron a pasar antes los atónitos ojos de señor Gutierrez.
Martes: Una isla aparece de la nada cerca de la costa de Cádiz, cuatro horas después desaparece.
Miércoles: Nada
Jueves: La isla vuelva una hora antes que el martes, para volver a desaparecer.
Viernes: De nuevo la isla, pero esta vez se adivinan edificios poco definidos.
Sábado: La misma isla, edificios distintos, y se puede percibir actividad en sus calles.
Domingo: De nuevo la misma isla, pero esta vez también hay una montaña repleta de edificaciones. Aparecen también lo que parecen grandes aves… No, espera, no son aves. Son tipos con alas.

- Ahí ya te has pasado
- Señor, esto es muy serio.
- Casi consigues que me lo crea.
- Señor…
- ¡Que lo dejes ya! ¡Que no cuela! Si se la hubieses hecho a otro, me habría reído un rato, pero que me lo hagas a mi no tiene ni puta gracia.
- ¿Quieres escucharme de una jodida vez? Esto no es una broma, no es un fallo informático, no es una conspiración contra tu ego. Es algo real, y nos van a pedir que lo expliquemos.
- Pues tienes un problema.
- ¿Porqué?
- Porque acabo de decidir que mis vacaciones han comenzado hace un par de minutos.

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No. Mal. Esto no hay por donde pillarlo.

Nuestro héroe se encuentra sentado en el sofá. Sus piernas, cruzadas sobre los cojines, soportan el portátil. Algún observador externo podría deducir que se encuentra en posición de trance Zen, otros más puristas podrían criticar la incorrecta colocación de los pies, pero para nuestro héroe todo esto es irrelevante. Para él, esta es la posición para tratar de escribir de hoy y ahora, de un jueves cinco de julio de un año indeterminado a las cinco y media de la mañana. Una posición, dicho sea por otro lado, que tampoco da resultado.
La pantalla brilla emitiendo sin piedad su blanco cegador mientras el puñetero indicador del cursor parpadea sin avanzar un ápice. Sabe que no se va a mover solo, que las letras no van a ir apareciendo por arte de magia, pero no por ello pone sus dedos sobre el teclado para dar comienzo a la sesión de escritura.
Cierra los ojos y echa la cabeza hacia atrás con un suspiro de resignación. Se saca las tabas. Primero de los dedos para pasar a las muñecas. Los huesos crujen, pero siguen sin salir palabras de ellos. Estira sus brazos hasta que nota también como crujen sus hombros y espalda.
No hay prisa, mañana no tiene que trabajar, pero no hay nada decente en la tele (vaya sorpresa) y le apetece irse ya a la cama. Tiene que subir algo al blog, es su deber auto impuesto.
- ¿Para quién? - se pregunta.
- Puntos suspensivos - es todo lo que obtiene por respuesta.
Vuelve a mirar a la pantalla, esta vez con la determinación marcada en sus ojos. Tratando que esto marque alguna diferencia. Nada, como de costumbre. Su rostro se contrae en una mueca de frustración mientras abre la boca lista para emitir un grito que sólo es emitido por su mente.
- ¿Para qué? - se pregunta esta vez.
- Para hacerlo. Para mejorar.
- ¿Y cómo vas a saber si mejoras cuando nadie te lee?
- Confiaremos en que la práctica lleve a la mejoría. Quizás la mejoría lleve a los lectores.
- Para llegar a los lectores hace falta algo más que técnica. Hace falta escribir sobre un tema que les interese.
Esta voz no es la de antes. Trata de ubicarla, de buscarle la intención real. ¿Desanimarle o sugerirle una hoja de ruta?. Irrelevante, no escribe para cualquiera, escribe para encontrar a otros como él. Para una entelequia que no sabe si existe.
- Blablabla. Dime algo que no sepa.
- Si no interesa a quienes te conocen, va a estar complicado que llegue a llamar la atención de un desconocido. Será porque hay pocas cosas con las que perder el tiempo en internet.
- He dicho algo que no sepa.
- ¿Has pensado en buscar amigos nuevos?
- ¿Has pensado en irte un rato a la mierda?
Perfecto, lo está volviendo a hacer, discutiendo consigo mismo. Está como para que lo encierren.
- No te creas tan especial.
- Gracias, simpático.

Cierra de nuevo los ojos y hace recuento de historias, de las que se encuentran en estado embrionario y de las que tiene algo más desarrolladas. Tiene cuatro documentos abiertos, cuatro de las... no quiere pensar en cuantas, historias que tiene empezadas. De las ideas que pululan entre sus neuronas en busca de concreción, pero sus dedos no son capaces de convertir en palabras las imágenes que su mente genera para ellos.
No quiere recurrir a lo fácil. Lo fácil es demasiado... fácil. Lo fácil es rendirse, escribir sobre lo que no le cuesta esfuerzo, postergar aún más las historias que le cuesta escribir, pero está un poco hasta las narices.

Parpadea y para humedecer un poco sus córneas y cierra los ojos de nuevo para mandar su cabeza hacia otro lugar. Ese lugar en el que habita alguien muy parecido a él. Alguien a quien se dedica a torturar sin excesivo remordimiento. Alguien que puede usar como chivo expiatorio, a quien puede acusar de las cosas que no se atreve a acusarse a si mismo. La piel de otro en la que aprender de errores propios. Aunque igual es capaz de complejizar la cosa un poco más.
- Estupendo, lo que necesito en estos momentos. Otro universo más a desarrollar.

La idea lleva rondando por su cabeza desde hace ya años. El concepto básico no es que sea del todo original, ha leído historias de temáticas similares con anterioridad, pero la originalidad absoluta no sólo no es su objetivo... sino que, a estas alturas de la película, también es imposible. Su imaginación siempre estará influenciada por todo lo que ha visto y leído. Lastrado por cientos de referencias, conscientes o inconscientes, de cosas que ha hecho gente antes que él. Así que, dado lo fútil que resulta la búsqueda-de-lo-nunca-antes-escrito, se limitará a añadir su ínfimo granito de arena al conjunto.

En esta historia, por supuesto, habrá un personaje central. Un personaje que, a estas horas de la mañana no tiene mejor idea que bautizar con su propio nombre; Javi. Lo piensa un poco más y decide que no. No hace falta que le ponga apellidos.
La decisión tiene algo de sentido. No porque sea él, si no porque, como todos sus personajes, es una parte de él, y estos relatos en concreto van a ser más “suyos” que el resto. No porque les tenga más aprecio que al resto, sino porque, cree, las reacciones y conclusiones que va a otorgar al personaje van a ser más cercanos a la manera de funcionar que tiene su propia persona.

En estos relatos, Javi va a ser el único personaje que no sabe que es una creación literaria. Se para un momento y reflexiona sobre la palabra que acaban de pronunciar sus neuronas: Lliteraria. Ahora va y tiene ínfulas. Serán las horas.
El resto del reparto de personajes, continúa, no sólo será consciente de su no-existencia, sino que será capaz de hablar directamente con él, el AUTOR.
Esas mayúsculas. En fin.
Le hablarán tanto a él (unas veces directamente, otras hablando de él en tercera persona llamándome “el autor”. Muy bien, ahora minúsculas. Bajémonos un poco el ego) como a aquel que los esté leyendo en ese momento.

El universo en el que enclavará a este “Javi” también será similar al mundo real.
¿Cómo lo llamará? ¿JaviVerso? ¿Se confundirá el lector esperando poesía al mencionar la palabra “verso” y acudirán engañados por los resultados que aparezcan en los buscadores tras esa sucesión concreta de letras?
Lectores. Sí, claro. ¿Y qué más?

Por si acaso lo matizará de alguna manera. Verso no literario. Verso de Uni”verso”. Un universo pequeño pero no microscópico... aunque sí. El universo que existe dentro de la cabeza del personaje.

El resto del reparto estará compuesto por personajes bastante arquetípicos. No será muy amplio, quizás una docena de más de personajes.
Piensa, piensa...
Cuatro personajes “secundario-principales”. Dios (el casero de Javi), no, mejor dios, con minúscula.
Satanás, el vecino de abajo (mayúscula o minúscula... ya lo decidirá más adelante), la... ¿muerte? (...) ¿una muerte tipo Pratchet, tipo Gaiman, tipo Marvel o tratará de darle otro enfoque?
Ya lo decidirá más adelante.
Finalmente, el antagonista (casi mejor, este sí con mayúscula) El “malo” de cada relato, que siempre será el mismo, aunque su aspecto quizás varíe de unos relatos a otros.

Bien, esto marcha. Vamos a putear un poco más al prota. Javi es esquizofrénico. No, no exactamente. No va a cambiar de personalidad, pero en su cabeza van a existir otros “yoes”, no otras personalidades, sino de las distintas facetas o aspectos que componen una personalidad: Su parte sarcástica, su parte hipócrita, su parte lógica, etc, pero con voz propia.
¿Saben estas “personalidades” que son seres ficticios?
Sí. ¿Por qué no?
¿Basta esto como para empezar?
Abre los ojos y mira el reloj. Joder, las seis de la mañana. Técnicamente ya ha fallado. Ya es viernes y esta tendría que ser la entrada del jueves. Bah, ¿qué diablos?

Crea un nuevo documento en blanco y coloca los dedos sobre el teclado. Aprieta aún más sus párpados y manda su cabeza hacia el...

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Microverso

Javi esta en uno de los bancos de un parque cualquiera. No tiene trabajo, no tiene casa (bueno, tenía de ambos hasta hace un par de días que los perdió). Parece que el universo se ha confabulado contra él, como si dios (¿esto lo pongo con mayúscula o minúscula?) hubiera decidido repentinamente que le odiaba.

Ahora esta sentado en ese banco, leyendo un periódico, buscando lo que hasta hace menos de un parpadeo había dado por sentado.

Sarcástico: ¿Quieres dejarte de ensoñaciones?
Javi: ¿Perdón?
Sarcástico: Estas mirando el periódico, pero no lees nada. Como no busques algo rápido, vamos a estar bien jodidos.
Javi: Aún nos queda algo de dinero.
Sarcástico: Me la suda el dinero.
Materialista: No digas eso. No hay nada mas importante que el dinero.
Javi: Tanto como lo más importante...
Materialista: Tu cállate, que no estoy hablando contigo.
Lógico: Haya paz.
Javi: Gracias.
Lógico: Dámelas cuando hayas encontrado un trabajo y un sitio donde dormir. A este ritmo nos queda dinero para una semana.
Lector: Eh, tíos. Lo tengo.
Javi: Veamos.
Impaciente: Segundo piso. Una habitación y baño. Cien pesetas al mes.
Paranoico: Demasiado fácil, demasiado barato, demasiado bonito. Aquí hay trampa seguro.
Pesimista: Si es bueno seguro que alguien se nos ha adelantado.
Todos: ¿Cien pesetas?
Pesimista: Os lo dije. Era demasiado bonito.
Lógico: ¿De cuando es este periódico?
Sarcástico: De la guerra civil.
Javi: No. Es de hoy.

JAVI: Dejad de darle vueltas. El periódico es de hoy, lo de las pesetas pretendía ser un elemento humorístico. Que se levante de una puñetera vez y vaya a la dirección:

Sarcástico: ¿Calle de la vida 1? ¿Edificio purgatorio? En serio, tío. ¿no te lo podrías haber currado un poco más?

JAVI: Son las cinco y media de... mierda, las seis y media ya, no me hagáis pensar mucho más.

Sarcástico: Lo que tu digas.
Javi: ¿Con quien hablas?
Sarcástico: Con el de siempre.
Javi: ¿Tu amigo imaginario?
Sarcástico: Sí, hombre, sií Una de tus múltiples personalidades esta loca.

JAVI: He dicho que ya os vale

Repentinamente, Javi se encontraba en el interior del apartamento descrito en el periódico.

Javi: ¿Como he llegado aquí?
Sarcástico: El autor, que no sabía como cambiar de escena.
Javi: ¿Por qué no me dejas tranquilo por un tiempo? Bastante tengo con esos lapsus como para que encima te empeñes en volverme aún mas loco.

En aquel momento, alguien llamó a la puerta. Javi, se levantó del sofá (que había sustituido al banco sobre el que se encontraba sentado), y se dirigió hacia ella. Al girar la manecilla, y tras tirar de ella, dos personas aparecieron ante él.
No recordaba que estuvieran en carnaval, pero ambos parecían disfrazados.

dios: Buenos días. Soy dios, su casero.
Sarcástico: ¿dios no tendrías que escribirlo con mayúscula?

JAVI: Achácaselo a mi ignorancia. Creo que se me está yendo la mano un poco ya con esto de las mayúsculas.

Javi: Eeeeh, buenos ¿días? ¿Nos conocemos?
dios: No, ha aparecido en este apartamento por arte de magia... y por una notoria falta de ganas por parte del autor para buscar una manera un poco elaborada para llegar hasta esta situación.
Javi: Dios, no. Eeeeh, aaaah, no se ofenda, era una frase hecha - otro loco mas, piensa Javi. En fin, supongo que aquí estaré como en casa.
Lógico: Oye, ¿se supone que escuchamos o leemos lo que pones entre paréntesis?

JAVI: Según me convenga.

Sarcástico: ¿Acaso esperabas una respuesta coherente?

Javi: Lo cierto es que da el pego, con la túnica, la barba blanca y el percal ese que tiene montado para que le rodee ese aura luminosa. Se tiene que dejar un pastizal en pilas.
dios: No es cosa mía. Citaré a los clásicos y me escudaré en que “Me han descrito así”. Pero todo esto puede cambiar, al fin y al cabo no dejo de ser la proyección dialogada de una fuerza en la que no cree quien esto perpetra (aunque, dicho sea de paso, para no creer en mi, dedica muchos de sus pensamientos a reafirmar esa no-creencia). En fin, y como le decía, soy el casero de esta patética representación del universo que pretende ser el edificio.
Satanás: Buenos días tenga usted. Soy el vecino de abajo.
Lógico: ¿Porque a este si que lo pones en mayúscula?

JAVI: Para joder preguntadores.

Satanás: Como iba diciendo antes de esta interrupción.
Javi: Nadie ha dicho nada.
Satanás: Déjalo…
Javi: No, no, por favor, continúe.
Satanás: Bien…
Javi: A todo esto. Usted da menos el pego. A ver si se lo curra un poco mas la próxima vez. Mas que el demonio parece un ejecutivo... o un político
Satanás: Échale la culpa a la sociedad y a la falta de imaginación del escribiente. De cualquier manera, dudo que mi apariencia sea demasiado estable. La pinta de aquí mi colega, siempre la he hecho gracia “al de arriba”, pero mi representación clásica, con la perilla, la piel roja, lo cuernos y esas zarandajas, tiende a parecerle más risible que aterradora. Las representaciones mas modernas de los tebeos y los juegos de rol tampoco le han convencido. Nada, que el chico es muy rarito para según que cosas. No te acostumbres a este aspecto mío. De aquí a nada (y dependiendo del efecto que pretenda conseguir) seguro que no me ves dos veces seguidas con la misma pinta.
Ah, y olvídate también de esa pose de “señor del mal” y tal, que lo soy, pero no es una cuestión de hacer concesiones a la galería y además es muy cansado y farragoso (no se por qué tengo que poner las comillas con las manos, si él ya las ha puesto en el texto). Aunque mi actitud variara tanto como mi aspecto (y aplica esto también al gordo de la barba blanca y la túnica).
dios: Bueno, la columna se va acabando, así que nos largamos.
Javi: Oigan, que no he firmado ningún contrato. ¿Les he pagado ya?

Pero los dos habían desaparecido ya.

Sarcástico: Eres un vago.
Javi: No es culpa mía. No me han dado tiempo a nada.
Sarcástico: No hablaba contigo.
Javi: Tíos, creo que aquí os vais a sentir como en casa.
Todos: Que remedio.
Sarcástico: Tío, sólo te han faltado las risas enlatadas, das mucha penica.
Javi: ¿Qué?
Sarcástico: No es a ti.

Si hubiera una cámara enfocándoles, toda las personalidades de Javi habrían mirado hacia ella con expresión molesta.

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Bueno, tendrá que bastar por hoy. Me voy a sobar, que en un rato tengo comida sanferminera con los del curro.
San Fermín. Yuju. Por favor, que alguien me pegue un tiro.