De Homero a Kirby

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Biografía rolera II: La llamada

Pongámonos en situación. Sentados sobre unas no demasiado resistentes sillas, cuatro individuos imberbes arrojan unas extrañas formas poliédricas sobre la superficie de la mesa alrededor de la cual se encuentran sentados. Tras consultar los oscuros y arcanos símbolos que los designios del azar han decidido mostrarles en esas formas, garabatean con lápiz sobre unas hojas impresas unas cuantas cifras y alguna que otra letra (más bien pocas).
La cosa empieza mal. Hay dados. No me gustan los juegos en los que hay dados... bueno, no me gustan los juegos de azar en general. Es más, como norma, la competición contra otros me resulta generalmente indiferente, cuando no directamente molesta.
Pero vamos, bien, hemos venido a algo llamado “Juego” de rol, tendrías que haber supuesto que había una parte de azar, listo.
Además hay que apuntar cosas... eso tampoco me gusta. Ya en los días en los que leía las novelas de “Lucha Ficción” no tiraba los dados ni apuntaba nada. No tenía sentido ¿para qué apuntar nada? ¿qué más me da lo que vaya recogiendo el personaje, o si le han herido en el anterior combate?
A mi no me engañaban, daba igual las opciones que yo tomase, el libro ya estaba escrito. Podía decirme que había muerto, pero no me podían quitar la posibilidad de volver a leérmelo. El papel y las letras iban a seguir siendo las mismas.
En fin, ya que estamos aquí, seguiremos con ello... aunque no me da muy buena espina.

Alguien (yo) pregunta ¿qué es eso de Aficionado (diletante)?
Da igual, ya lo leo. Vaya, no viene nada más al respecto. Bueno, pues me la apunto de todas formas como profesión para mi personaje. Al fin y al cabo no me siento muy “profesional” en estos momentos.

Bien, empieza la partida. Ha pasado algo que ya no recuerdo. Un poco de investigación y, mientras estoy en la biblioteca, se me acerca un desconocido y me dice que tiene información que me puede interesar. Estupendo, le digo que me la cuente. Él dice “aquí no”. Yo miro mi hoja de personaje y le digo “Aquí y ahora” mientras proclamo que mi personaje saca la pistola que tengo apuntada en la hoja como parte de mi equipo (reacción über lógica por mi parte)
El resto de personas de la biblioteca, entran en pánico, y me pegan una paliza matándome (reacción... eso, teníamos quince años, no busquéis donde no hay)
Fin, se acabó la partida para mi.
Yuju, fiesssshta. A eso se llama crear afición.
De todas formas me quedo hasta que la partida termina para saber qué había pasado. Por suerte mi habitación está ahí al lado y tengo lectura por si me aburro.
Algo más de investigación, bichos, tiros y fin. No es que sea la panacea, pero ha estado entretenido. De todas formas, lo mejor viene después, porque da comienzo la sesión de tertulia. Se empieza hablando de la partida, pero se sigue hablando de otras cosas. Cosas que me interesan: Tebeos, películas de tiros, películas de hostias, series, dibujos animados, juegos de ordenador, ciencia ficción y cosas que molan en general.
Esta gente, estos desconocidos tienen mis mismos gustos. Son... como yo. Igual me apunto a la siguiente partida que organicen.

Siguiente partida. Unos cultistas me rodean. Uno de mis amigos dice
- Lanzo mi canana repleta de granadas hacia los cultistas.
- Esta es la situación - describe el director de juego - ¿Hacia dónde apuntas más o menos?
- Al centro.
- Ahí es donde está el personaje de Javi.
- Ahí es donde voy a afectar a más cultistas.

Muerto de nuevo, esta vez por el fuego “amigo”. Yuju y tal. Al menos esta vez era al final de la partida... aunque la cosa ha tenido su gracia. Igual... ¿qué narices?, fijo que me apunto a la siguiente. Esta vez casi he conseguido terminar la partida vivo.
Además... además con esta gente me apetece estar. Me apetece hablar con ellos. Cuando les digo cuánto ha molado el último número de los Titanes de Wolfman y Perez, dicen “Sí” o “¿ha salido ya?”y se les nota en la cara, no sólo que saben de qué les estoy hablando, sino que también les encanta.
Y comenzamos a quedar para otras cosas. Para ir a ver el Batman de Burton al cine... dos veces. Y durante meses, desde que vemos las primeras noticias en las revistas de cine, hacemos planes para ir a ver Desafío total en cuanto salga.
Intercambiamos tebeos y cuando quedamos para lo que sea hablamos de ellos, o de juegos, o de... de todo eso que le da sentido a la vida.
Es gente con la que he elegido estar. Gente con la que quiero estar. ¿Me atreveré a decirlo?... AMIGOS. No compañeros de clase con los que, a base de horas compartidas, he descubierto que tengo alguna leve afinidad, no hijos de los amigos de mis padres.
Sí, el rol está bien. Es divertido, pero sin esta gente no tiene sentido.

Masa, por fin, APLASTA. Por fin tiene una razón para destrozar las interminables hileras y barreras superpuestas que lo aíslan (tras las que se ha aislado a sí mismo) de una gran parte de lo que le rodea.
Y esto, AMIGOS. Esto es lo que significa el rol para mi.
Citando a los clásicos: El principio del resto de mi vida.
El principio de mi vida de verdad.
Pero estoy adelantando acontecimientos. Vayamos un poco atrás, vayamos hasta...

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