De Homero a Kirby

Usted está aquí

Macroverso X Mi único amigo

- ¿Pero tú te escuchas al hablar? - ya conoce la respuesta a la pregunta pero, no por obvia deja de ser pertinente - O, al menos ¿Lo piensas antes de soltarlo. Por favor. Dime que la respuesta es “No” a cualquiera de las dos preguntas, o a ambas.
- ¿De qué tenéis miedo?
- A ver. Miedo no es la palabra. La palabra correcta es “No somos asesinos”, bueno, son tres palabras pero se entiende. Al menos yo no lo soy. Así que no me corrijas para hacerte el gracioso.
- Vosotros sois lo que él quiere que seáis.
- Vale. Pues ahora “él” no quiere que seamos asesinos - Javi mira a su alrededor para ver si percibe un mínimo consenso ante esta afirmación. Tipo Listo no dice nada, pero se le ve pensativo. Tipo Duro, simplemente permanece estoico entre sus vendajes - Y me parece la mar de bien.
- ¿Y ya está? - pero Deux Ex no parece dispuesto a rendirse - ¿Él dicta vuestros actos y os quedáis tan anchos?
- Es que es bueno el condenado. Tan bueno... que hasta creemos que somos nosotros quienes tomamos nuestras propias decisiones.
- Pero sabéis que no es cierto. Bueno, al menos desde hace un rato.
- Saber... lo que se dice saber. Hay algo en nuestro interior que nos dice que aquí falla algo. Pero puede ser el hambre, o una laguna argumental.
- Entonces, preferís el auto engaño.
- Puedes llamarlo así. Nosotros lo llamamos “Lo que diga el jefe” Si no tenemos voluntad propia, mucho menos vamos a tener ansias de rebeldía.
- Me estáis diciendo que no vais a hacer nada.
- No, te lo estoy diciendo yo, estos no sueltan prenda. Pero te estás quedando sólo con una parte. Digo que vamos a ir a salvar a la chica y santas pascuas.
- Pero aquí él no os controla.
- Eres tú el que no lo pilla. Aquí no somos conscientes de que nos controla, pero ya nos ha pasado otras veces.
- ¿Y si ahora os encontraseis a su mismo nivel? ¿Si realmente ya no hubiese “autor”?
- Pues haríamos nuestra vida, sin más. ¿Para qué vamos a buscar a alguien que no existe?
- Estás haciendo todo lo que puedes para no entenderme, pero no te va a servir. Vas a tener que abrir los ojos y admitir que esta vez todo es distinto.
- Cada vez es distinto. Sino sería muy aburrido.
- No os dais cuenta de que esta es vuestra oportunidad de resarciros.
- ¿De quién? ¿Por qué?
- No lo marees más.
- Vamos a ver si lo pillas. Si soy un personaje de ficción, lo que haga o diga no cuenta ergo, carezco de voluntad o independencia. Si soy un personaje real (y digo real, sin comillas) no tiene sentido que busque entelequias todopoderosas, llámalo Dios, Crom o “autor” Me dedicaré a hacer lo que considere mejor o lo que me apetezca en el momento.
Que un tío venga a decirme que tengo que vengarme por unas supuestas afrentas divinas suena más los delirios de alguien grillado, y eso es algo que creo que abunda en el (este, o lo que sea) mundo.
- Que convenientes son esas pérdidas de memoria selectivas.
- ¿Perdona?
- Que hace unos momentos llovieran áliens acorazados, es algo que cabe en ese mundo “extraño” en el que vives.
- Vale, igual eso se sale un poco de la escala.
- ¿Y eso qué te indica?
- ¿Una notable falta de imaginación?
- Aparte de eso.
- Pues puede indicar que no estamos en el mundo real, y que tu tesis se cae por los cuatro costados.
- ¿Y si el autor pudiese hacer “reales” sus ideas...?
- Pues se lo podría currar un poco más
- No me has dejado terminar.
- Sigue, hombre, sigue. No te cortes.
- ¿Y si el autor pudiese hacer “reales” sus ideas de manera inconsciente? ¿Y si no supiese que es capaz de hacerlo pero sus deseos se fuesen haciendo realidad de una manera, digamos, “sutil”?
- ¿Como una lluvia de extraterrestres?
- De acuerdo, olvida lo de “sutil”.
- Pues viviríamos en un mundo de lo más anárquico. Dependiendo del tipo de persona de la que estemos hablando, el mundo podría acabarse mañana, o ser un coñazo eterno.
- Dime que mi tesis no va ganando fuerza.
- Bueno, podríamos catalogarla como esquizofrenia paranoide con leves toques de lucidez y coherencia.
- ¿Dónde estabas ayer?
- ¿A qué hora?
- A cualquier hora. Es...
- Irrelevante.
- ¿Por qué has dicho eso?
- No sé. Un deja vu.
- Da igual. Responde.
-
- No lo recuerda, ¿verdad?
- No. lo malo es que me estoy acordando.
- ¿Y qué ves?
- Estoy en la cabeza de otro tipo diciéndole que es un personaje de ficción.
- Ahora mira a tus dos colegas una vez más, y dime otra vez que estoy como una regadera.
- Que tengas razón no implica, necesariamente, que no estés como una regadera.
- Avanza un poco más. Más o menos hasta que llegas a una especie de limbo y charlas con una voz que se dedica a tocarte las narices y cambiar tu papel en esta historia.
- Hecho.
- ¿Qué vas a hacer al respecto?
- Pues me cagaré un rato en sus muertos y seguiré con mi vida (si es que la tengo)
- ¿Después de todo lo que os ha hecho?
- Chico, que tampoco ha sido tan grave. Me ha vacilado y se ha llevado a la chica, pero tampoco es cuestión de matarlo por eso. Además, tú mismo has dicho que no es consciente de ello.
- No os estoy hablando de esta vida y esta historia. Os hablo de todas las historias en las que os ha puteado antes. Todos esos personajes de los que habéis formado parte y a los que ha destrozado sin miramientos.
- ¿Todos esos personajes cuyo recuerdo se va desvaneciendo poquito a poco de nuestras memorias?
- Si es por eso, la solución no podía ser más fácil.

Tratad de imaginaros morir unos cuantos cientos de miles de veces.
Muy bien, sumad a eso que, antes de morir, lo perdéis todo.
No, no hablo de dinero o posesiones. Hablo de que todas aquellas personas a las que queréis mueren de la manera más dolorosa posible tanto para ellos mismos como para vosotros.
Añadidle un poco de melodramática barato.

Imaginad que, un tiempo antes de morir hicisteis algo terrible (a la par que increíblemente estúpido) Algo que no sois capaces de comprender por qué o cómo fuisteis capaces de hacerlo. Algo que se escapó completamente de vuestro control y cuyas consecuencias os torturaron durante años (cuando no siglos)
Todo aquello por lo que vivíais ya no existe y lo peor es que ha sido culpa vuestra. La casualidad no ha tenido nada que ver. Tampoco la mala suerte. Ha sido culpa vuestra pero, por mucho que luchaseis, por mucho que vuestra cabeza dijese “NO” no habéis podido hacer nada por evitarlo.
¿Podéis imaginároslo?
Supongo que no. Podéis creer que sí, o quizás prefiráis auto-engañaros y echarle la culpa a otro, pero no importa. Podéis tratar de haceros a la idea pero, en el fondo, siempre sabréis que teníais otra opción. La cuestión, el hecho, es que no podéis, porque sois gente de verdad porque, aunque duela, tenéis mecanismos para tratar con esas emociones. Nunca llegaréis a “conocer” ni “compartir” lo que pasa ahora mismo por el interior de nuestros tres personajes.
Imaginad que, en un primer plano, por delante de todo lo que sois, imponiéndose sobre vuestros principios, aplastando todo aquello en lo que creéis, aparece el rostro del culpable de todo ese dolor.
Y no, amigos, no se trata de auto indulgencia. No os estáis creando alguien a quien odiar para no odiaros a vosotros mismos. No es un espejismo a quien culpar de vuestros errores.
Es él. Es “real”, y podéis hacer algo al respecto.
Estáis cabreados. Muy cabreados, pero os sentís imposiblemente lúcidos.
¿Que haríais?
¿No lo sabéis?
Yo puedo hacerme una ligera idea.
- ¿Donde está? - Ellos tienen algo más que una ligera idea.

**********************

“Tenemos que hablar”. Vaya. Primero llega el subidón. Súbito, estúpido e irreflexivo. Después la cautela. El socorrido “irrelevante”, el echar agua fría a las neuronas y tratar de frenar el ímpetu.
Entonces todo comienza a precipitarse hacia el abismo esquizofrénico.
- “Tenemos que hablar”
- ¿De qué?
- Piensa. No la conoces de nada. Alerta de posible pirada.
- Pero... es que...
- ¿Qué?
- No sé. Tiene algo.
- Vas a hacer que me repita. ¿Qué?
- Ahora me repito yo. No lo sé.
- ¡Y dale! Datos, necesito datos.
- ¡Joder! ¡Que no lo sé!.
- Pues ya estás tardando en enterarte. Céntrate. Cierra y los ojos y respira. Datos. Sí, ya sabemos que es guapa. ¿Y qué? Ya estamos otra vez. No sabes acerca de qué quiere hablar contigo, y ya estás empezando a pensar en vuestro matrimonio, los niños y el perro.
- ¿El perro?
- Es una manera de hablar. Que no, cojones. Sabes el procedimiento: Conocer, valorar y...
- Y hostión. Sí, ya me lo conozco.
- Un intento, un fallo. Vale, cien por cien de cagadas, pero no me llores. Ya lo analizamos en su momento. ¿Qué pasó? Que no la conocías. ¿Dónde la cagaste? Dejando que la imagen mental que te habías creado acerca de ella ocupase el lugar de la persona real. El problema es que te enamoraste de alguien que no existía. Te dijo que no, punto . Ya lo hemos hablado y lo asumimos hace tiempo. Ahora no repitas el mismo error - Javi levanta la mano mentalmente para pedir turno de palabra - Quieeeto, que te veo venir - pero parece que no va a disponer de su turno de réplica - Vale, no sabemos si ella cometía el mismo error que tú, pero eso ahora es ya:..
- …
- Venga, que tú puedes:...
- ¿Irrelevante?
- Muy bien.
- Pero...
- ¿Se puede saber que te pasa? Ni peros ni... eso.
Los apenas cuatro metros que separan la cocina del salón se le habn hecho eternos con el incesante.
- Nada de echarle miraditas de refilón, que te caneo. Ni se te ocurra girarte.
Definitivamente, va a ser un tanto complicado hablar con ella si no quiere mirarle a la cara. A todo esto ¿De qué quería hablar ella?¿Se lo ha dicho? ¿Se le ha ocurrido preguntárselo?
- A todo esto ¿De qué querías que hablásemos? - decide tentar a la suerte.
- No sé... sólo necesito hablar con alguien - su ego se resiente un poco por la respuesta pero, por otro lado... No. No le ve el lado positivo.
- ¿Llevas mucho tiempo viviendo en el edificio?
- … - duda - No lo sé.
- Pues lo siento mucho, pero no se me ocurre una pregunta más sencilla para romper el hielo - eso, hazte el gracioso.
El silencio domina la escena. No uno de los que le gusta, sino uno incómodo. Sabe que le está mirando, pero no quiere girarse. Aún así, lo hace. En cuanto sus miradas se cruzan, ella rompe a llorar. Su primer acto reflejo es abrazarla y decirle alguna frase hecha, genérica y tramposa. Mentirle para intentar que ella se sienta mejor y se calme, pero también para dejar de sentirse tan mal por el mero hecho de existir en ese momento y lugar concretos del tiempo y el espacio. Mentalmente busca referencias. Convertirse en el reflejo de lo que siempre ha visto en las películas. Pero duda. ¿Haciendo eso sería él, o sólo alguien más imitando un comportamiento ajeno?
Le cuesta todas sus reservas de voluntad el contenerse, pero no puede evitar que su corazón se acelere. No puede apartar la mirada de ella. En su interior, el dolor ante esta infinita impotencia se le hace inaguantable. Quiere rozar su mejilla y secar sus lágrimas, acabar con quien sea que le haya causado tanto dolor. Es algo ajena a su aspecto. No era sólo guapa, es ...
- Eso no lo sabes.
- Déjame en paz.
Se abalanza sobre él y lo abraza como desesperada.
- No sé quién soy. No sé qué hago o cuánto llevo aquí. Sólo camino, me muevo y respiro, pero no me siento ni una persona.
Suena el timbre. Lo ignora. Suena de nuevo. Lo vuelve a ignorar. Escucha como alguien parece estar echando la puerta abajo. Le da igual. Resulta que lo consiguen y, poco después, cuatro tipos llegan hasta el salón.
Muy bien, igual a esto sí que tiene que prestarle un poco de atención atención.

- Qué bonito. Míralos a los dos, ahí abrazaditos - estos tipos le suenan de algo, pero no es capaz de ubicarlos.
- ¿Habéis vuelto a colocar? - no es una pregunta especialmente brillante, pero es un comienzo - Empieza a entrar corriente.
- No, creo que se nos ha pasado aquí, el amigo este, que tenía prisa - señala a alguien que parece el hermano hormonado de Akenatón - Pero bueno, dada nuestra misión, voy a ahorrarme las presentaciones y voy directo al turrón. Hemos venido a matarte.
- Mi blog es malo, pero esto me parece excesivo. Aunque, mirándolo por otro lado, acabo de descubrir que tengo cuatro lectores. Supongo que podré morir feliz.
- No vas muy desencaminado.
- Me dejaréis escribir una última entrada antes de morir - siempre se ha preguntado cómo reaccionaría ante una situación de vida o muerte. La verdad es que parece que se lo está tomando bastante bien. Muy bien, seguramente sólo vienen a robarle pero, aún así, esto se le hace demasiado serio como para estar tomándoselo con tanta tibieza - Ahora que sé que tengo “fans”, supongo que os debo una entrada de despedida.
- Eres la viva imagen de la expresión “el ignorante vive feliz” Menos mal que estoy yo aquí para sacarte de tu ignorancia.
- Ilumíname, oh sabio - a ver, la katana la tengo en mi habitación, así que no es una opción. Como le pongan una mano encima a la chica, estos no salen enteros de aquí.
- Por todos los... - curioso, parece que se está cabreando ¿esto es bueno o malo? - Eres igual de irritante como persona que como demiurgo.
- ¡Toma ya!¡Demiurgo! Cómo se nota que alguien ha sacado partido a sus estudios.
- ¡Ya está bien! Venga, pégale un tiro de una vez - saca una pistola y se la entrega a uno de sus acompañantes. Un individuo que le resulta tremendamente familiar. Está convencido de que se parece mucho a alguien que conoce.
- ¿Vais en serio? - pregunta estúpida, todos los datos parecen indicar que sí que van en serio - ¡Joder!, vamos a hablarlo. ¿Qué os he hecho?
- Que qué nos has hecho. Tú, nos has hecho.
- ¿Un poquito más de concreción? - ¿de verdad crees que es buena idea seguir con las gracietas? - ¿Por favor? - hombre, dónde va a parar. Eso lo arregla todo.
- Somos creaciones tuyas.
- ¿Perdón?
- Si lo miras desde un cierto ángulo (y con un poquito de ironía), tú solito te has buscado esto.
- Creo que me he perdido algún capítulo de esta serie.
- Voy a intentar explicártelo con caramelos. Somos personajes de tus relatos. Esa gente a la que te dedicas a putear. A hacer “dramáticamente interesantes”. A quienes usas como elementos reciclables una y otra vez para plasmar tus neuras y tu sentido de la “épica” y la “tragedia”
- Venga. Estáis de coña.
- Es... verdad - la chica se levanta mirándole horrorizada.
- ¿Qué? No, venga ya - síp, esto se asemeja más a la brillante verborrea que creía que desplegaría ante una situación como esta.
- Eres tú. ¡Tú me has hecho esto!
- Venga - hala, otro venga en dos frases. Céntrate, piensa, busca algo un poco más útil que preocuparte en tu limitado repertorio de expresiones genéricas - No puedes tragarte este cuento - obviamente, puede. Quiere poner la alerta de posible pirada, pero no es capaz. Esos ojos desprenden un dolor atroz. Un dolor de... de esos que le gusta para sus personajes.
- ¿Sabes por todo lo que me has hecho pasar?
- Venga - y van tres - Esto no tiene sentido.
- ¿Sabes cuántas veces me ha asesinado quien más quiero?¿Sabes cuántas veces he tenido que mirarle a los ojos y perdonarle porque, muy en el fondo, sabía que no era culpa suya?¿Sabes cuánto he podido llegar a odiarte durante todos los incontables eones de dolor y agonía que he has pasar? - no sabe si es el miedo ante una muerte casi cierta, o la convicción y el sufrimiento con el que le arroja estas palabras, pero le cree. Esto no tiene ningún sentido, pero le cree. Además, parecía que su voz interna se ha largado, así que no tiene quién le ancle al mundo de los cuerdos.
- Te cedo el honor - Deux Ex le entrega la pistola a Ella.
- Pero yo no os he hecho nada. Yo sólo escribo historias. Vosotros sois personas reales. Yo no puedo crear a personas reales. Además - se le ocurre una idea desesperada ideal para la situación - Mis personajes, mis protagonistas, jamas matarían a alguien así, a sangre fría. Si lo sois, eso tenéis que saberlo. No matan por venganza - hace memoria. No, cree que nunca había escrito a ningún personaje así, demasiado “fácil”... aunque igual está ignorando deliberadamente a alguno que otro - Si me matáis, estaréis demostrando que todo lo que decís es mentira.

Ella mira a Javi, muy bien, al Javi del Microverso. No median una palabra, pero parece que hay u reconocimiento mutuo. Le mira como le gustaría que le hubiesen mirado a él. Parece que hablan sin emitir un solo sonido. Es verdad (se pregunta si ya ha usado este recurso con anterioridad pero no tiene la cabeza como para pensar en según qué cosas). No pueden matarle. En el fondo tampoco es culpa suya. Él sólo contaba la vida de unos personajes que no existían. No podía imaginar que pudiesen llegar a tener sentimientos reales.

- Está visto que aquí tengo que hacerlo yo todo - Deux Ex le arrebata la pistola - Pero bueno, a todo se acostumbra uno.
- ¿Y por qué no se te aplica el razonamiento de antes a ti?
- Porque yo no soy un personaje “normal”. Yo soy el recurso que utilizas y desprecias. La justificación que das para que las cosas sucedan. Soy el barniz que une tus historias y que luego ignoras mientras te dedicas a pisotearlo como si no estuviese por ahí. Soy lo único que podría salvar ahora tu triste vida de mierda. Pero no me da la gana. No me caes bien.
Dispara a Javi a la cabeza, matándolo en el acto.

Silencio y pánico.

- ¿Se puede saber que has hecho? - Javi sale del estado pseudo catatónico en el que se encontraba.
- ¿No es obvio? Lo he matado.
- Serás... - se abalanza sobre Deux Ex, pero él ya no está allí.
- ¿Ya está? ¿Se acabó?
- Eso me temo - Tipo Listo también parece recobrar la lucidez.
- Y ahora... ¿qué?
- Ahora... esto - más allá de la ventana se ven desaparecer los edificios y el mismo aire - la nada - no queda luz ni oscuridad, entropía u orden. Nada que pueda ser percibido.
- No, venga, no me jodas. Este tío podía ser el autor de nuestro mundo. La cagamos y desaparecemos, pero no tiene por que pagarlo este el mundo. No es dios.
- Mucho me temo que el mundo en el que estamos hace mucho que dejó de existir. Sólo era un mundo real... entre comillas.
- Que no, hombre. Que no hemos podido causar el apocalipsis.
- Si esa es tu preocupación, olvídala. No es el juicio final. Nadie va a decidir nuestro destino, porque pronto no quedará ningún lugar al que ir.
- No sabes cuánto me tranquiliza eso.
- Pero sigo sin verle el sentido - ahora es Ella quien habla - ¿Por qué iba a destruirlo todo con su muerte? Él no era así.
- Él no lo está destruyendo nada. La realidad, simplemente, no puede mantenerse sin su ayuda.
- Entonces... nos hemos cargado a Dios. Así, con mayúsculas.
- Es una manera de verlo, pero no creo que la comparación le hubiese halagado.
- No tenemos nada mejor que hacer antes de que se acabe el mundo. Así que te puedes ahorrar las vaguedades y explicarlo de una vez.
- De acuerdo - Tipo Listo toma aliento - Javi, el Javi que está muerto en el suelo, era quien mantenía el universo en funcionamiento, pero no siempre fue así. Al nacer sólo fue una mota más en el tiempo y el espacio.
- No te pongas poético. Al grano.
- No sé si nació así, o si su capacidad para hacer realidad sus ideas le vino más adelante. El hecho es que era capaz de hacer cualquier cosa, sólo que no lo sabía.
Cada noche creaba universos nuevos que duraban tanto como su sueño y se desvanecían al amanecer.
- ¿Qué hemos dicho de ponerse líricos?
- Perdona, supongo que es algo heredado.
Con el tiempo comenzó a crear universos complejos y duraderos. Por lo general, todos ellos partían de una idea sencilla que desarrollaba con más o menos suerte, y el problema surgió allí. Porque surgieron las dudas, las inseguridades y, para qué ocultarlo ya, la pereza.
Había ocasiones en las que no daba con la “tecla” necesaria para que sus mundos fuesen consistentes y coherentes. Ideas que no eran los suficientemente buenas como para sustentar esos universos pero que, en lugar de ser desechadas o pulidas, se parcheaban de mala manera. En lugar de comprender cómo funcionaban aquellos mundos, de aceptar que había cosas que no debían o necesitaban ser explicadas, recurría a justificaciones que sabía que no eran validas, pero que trataba de ocultar bajo capas de palabrería y jerga inútil o, con un simple “por que mola”. Pero, por mucho que tratase de ocultárselo a los demás, el sabía que estaban allí.
- Tío, se acerca el fin del mundo. Un poco de prisa.
- Que sí, que sí, que ya va.
Cada vez usaba más las excusas, el “Deus Ex Machina” y cada vez se enfadaba más consigo mismo por no ser capaz de “crear” sin utilizarlo. Por hacer que los personajes actuaran contra natura con el único objetivo de alcanzar “el momento” que había dado origen a aquellos mundos.

Así llegamos al momento en el que la cosa se descontroló El momento en el que comenzó a soñar con “este” mundo. En cómo podría ser cómo sería su versión “perfecta” del mundo real. El simple hecho de saber que él no sería capaz de crearlo (ya que él era imperfecto) no le impidió fantasear y, con cada nueva fantasía, el mundo cambiaba de acuerdo a sus designios, aunque el no era consciente de ello.
Cada día despertaba en un mundo distinto. En una versión un poco diferente del mismo mundo...
- No me jodas que esto era lo mejor que podía hacer - Javi mira el apartamento con un deje de... desaprobación.
- Oh, no. Él podía hacer cualquier cosa, pero se negaba a sí mismo una posición mejor. No quería hacer que los demás se comportasen de una manera diferente a como realmente eran. No le parecía “justo” el aprovecharse de su “posición privilegiada”. Ni siquiera a nivel subconsciente se permitía esa clase de lujos.
- Me abuuurrooooo.
- Pero llegó lo que tenía que llegar. Javi se enamoró, y ella le dijo que no. Así que el mundo se fue a la mierda. Después de aquello sus sueños cambiaron. Ya no soñaba con mundos perfectos, sino que se dedicó a pensar en la nada. En la muerte. En el final de las cosas. Sus ensoñaciones se llenaron de cataclismos y estrellas que se apagaban. Noche tras noche destruía el universo y cada mañana seguía ahí, pero sólo porque no sabía que lo había destruido. Su ignorancia era lo único que mantenía el curso de la existencia.
Ahora ya no está, y la realidad que él habría recreado le sigue en su último viaje. Se dice que el amor es una fuerza creadora (que lo es) pero también puede ser la causa de todo lo contrario.
- Así que la culpa de todo esto es que este tío era un llorón.
- Hombre, es una visión un tanto simplista.
- Claro, es un alma triste y poética - no puede ocultar un deje de sarcasmo.
- Cállate - Ella le pega una colleja.
- Así llegamos al punto en el que perdió el control... sobre aquello que ni siquiera sabía que era capaz. Primero vosotros tomasteis consciencia sobre vuestra propia naturaleza, y él os alentó a ello plasmando vuestras conversaciones.
Pero aquello tampoco pasaba de ser una anécdota. Sólo erais una gracia. Una herramienta para aclarar sus pensamiento. Cuando Deux Ex tomó consciencia de sí mismo y cuanto le odiaba, fue cuando todo comenzó a precipitarse.
Yo traté de avisar a Javi en sus sueños. Pero el paraje onírico es un lugar muy inestable, por no decir una porquería para los intentos comunicativos.
Deux Ex, en un principio tenía miedo, no estaba seguro de poder acabar con su creador él mismo, así que trató de utilizar a Javi contra si mismo. Por eso fue al Microverso para tratar de “reclutarte”. Tú no dejas de ser una proyección de Javi en aquel lugar, por lo que estabas más cercano que nadie a su misma naturaleza.
- Cuanto honor.
- Sí alguien podía superar la barrera que separaba los mundos sin un apoyo expreso del “autor”, ese eras tú.
- Pues fui el último en llegar aquí, así que ya me dirás.
- A ver, para cuando Deux Ex fue capaz de asumir su papel, vosotros ya llevabais una temporada larga dando vueltas por allí. Además, adaptarse a según que cosas cuenta un tiempo.

Cuando lo vi ponerse en movimiento, también comencé a mover mis piezas, y envié a Tipo Duro hasta este mundo. Pero aquello le enseñó el camino a Deux Ex.
- Vaya Tipo Listo de los cojones.
- No es tan sencillo. La esencia de Deux Ex consiste en que él es capaz de lograr cualquier cosa. Da igual lo inverosímil que sea. Es la justificación suprema. Así que, en mi defensa, diré que lo hice lo mejor que pude.
Por desgracia, cuando Deux Ex llegó al mundo real, metió a Tipo Duro en una situación de la que salió, digamos... “quemado”
- Eso, tú ríete.
- Y, además, para echar más sal en la herida, le salvó. Para terminar la faena, también me arrancó a mi del plano de las abstracciones para que pudiese ver más de cerca su “obra magna”.
- Vaya cuadrilla de pringados con los que me han juntado.
- ¿Quieres dejar de hacerte el gallito? - la mirada de Ella se le clava con dureza.
- Lo siento, es un mecanismo de defensa. Sigue.
- Entonces, a mí ¿quién me trajo?
- Mucho me temo que fue Deux Ex haciéndose pasar Javi. Aunque también está la posibilidad de que fuese el mismo Javo que acababa de tener una experiencia digamos... traumática. Aunque tengo mis dudas. Ya no soy todo lo que fui.
Tras años de mucho sufrir, llorar en silencio y todas esas cosas que se suelen hacer tras un desencanto amoroso, había encontrado una especie de “momento de paz”.
Ya está superado, se dijo, ahora puedo hacer vida normal. Pero no podía estar seguro de aquello sin ponerse a prueba. Así que, inconscientemente, creó una situación que validase su afirmación. Una “prueba de estrés” para demostrarse que no se mentía a sí mismo.
El problema fue que su yo consciente no estaba preparado para una prueba de aquel calibre. Al final la superó, sí, pero no sin recibir (ni causar) daños. Una cosa era que lo hubiese “superado” y otra que quisiera estar solo. Ahí es donde entras tú... creo, o la brecha que le dio la oportunidad a Deux Ex para llegar hasta aquí.

Finalmente, yo logré traerte hasta aquí, Javi. Mi esperanza era justo la contraria que la de Deux Ex, que tú, al ser más cercano al autor, pudieses hacerle ver la verdad (y peligrosidad del asunto). Que adquiriese consciencia de su poder.
Lamentablemente, él nos encontró a nosotros antes, y nos convirtió en meros secundarios de “el plan”

Y aquí estamos, esperando el fin de todo. Vaya, que oportuno, comienzo a desvanecerme.

- Bueno, supongo que esto es el fin - Javi mira a Ella. Deux Ex le ha hecho recordar todas las ocasiones frustradas de ser feliz en sus vidas anteriores y paralelas.
- Al menos me queda el consuelo de que, esta vez, no eres tú quien me quita la vida - la dureza y el dolor han desaparecido de su mirada - Me alegro de que el final me llegue junto a ti.
- Yo no me alegro, pero... - no puede apartar la mirada de esos ojos que se desvanecrn ante él. La acerca para besarla, pero no llega a tiempo.
Típico.
Recuerda una conversación que había tenido con Javi. Cuando le acusó de que, mientras él no tuviese pareja, sus personajes jamás serían felices. Al final ha resultado que tenía razón.
Miró el cuerpo en el suelo.
- Pobre desgraciado. Con un poder ilimitado y no has podido evitar que la historia de tu vida acabe como el culo.

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