De Homero a Kirby

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Nunca a la última 004

Cada vez que empiezo una entrada por aquí me da por decir “como os decía el mes pasado”, y entonces me doy cuenta de que la semana pasada habría comenzado igual. Cosas de la rotación temática.
Pero no. Hoy no. Cuando sigo sin tener muy clara la manera en la que afrontar este “Nunca a la última”, hoy toca algo nuevo/viejo. Hoy va a ir de proyectos. No, esos proyectos no. Otros.

Por ejemplo, podemos empezar por el amigo Willem1. No, no es familia de Dafoe. Willem es un programador de EEPROMS, o lo que es lo mismo, un cachivache para copiar/tostar chips de distinta clase2.
¿Por qué os hablo de esto?
Porque… cosas. Remontémonos tiempo atrás.

Dentro de esa multitud de temas que me interesan pero a los que no les dedico tiempo está el de la electrónica. No se trata tanto de que tenga ideas para construir ningún aparato innovador como de la curiosidad por saber cómo funcionan los que ya poseo. Saber cómo funcionan y, de ser necesario, ser capaz de repararlos. Porque con mi afición por acumular cacharros viejos este conocimiento sería algo que me vendría la mar de bien.
Pero no tengo ni idea.
¿Fin?
No.

Por casa tengo varios ordenadores a los que quiero meter mano. Tareas como puedan ser modificar la salida de vídeo de un Spectrum o cambiar unos condensadores hinchados a una placa base son sencillas. También le he instalado algún añadido a los Commodore para mejorar la señal de vídeo compuesto, pero para esto no hace falta ese conocimiento. Basta con saber leer y ser capaz de utilizar un soldador. Pero tengo pendientes cambios algo más complejos.

Desde hace unos meses se encuentran despiezados por mi salón dos ordenadores Amiga y dos ordenadores Atari ST. La idea que tengo es la de actualizarles sus respectivos sistemas operativos para dejarlos funcionando con las últimas versiones que soportan.
Pero para intentarlo hay dos métodos: El comprar los chips y cambiarlos, y el de fabricarte tus propios chips. Y he optado por los dos.

Encontrar las ROMS para el Amiga fue increíblemente sencillo. Basta con pasarse por Amigastore.eu3 (tienda española para más señas), pagar quince euros más portes, y lo tienes en casa. Hasta ahí bien.
Para los chips de Atari la cosa está más complicada. Hay que recorrerse Ebay, mirar mucha documentación, y cruzar los dedos para que los astros se alineen. Porque, dependiendo del modelo, el sistema operativo está en dos o en seis chips. Hasta donde he logrado descubrir, se puede trabajar con cualquiera de estos dos grupos… siempre que toquitees la placa para decirle cuáles tiene pinchados.
Hace años, cuando sabía aún menos que hoy, compré un juego de seis ROMS y se quedaron comiendo polvo hasta que...

Cuando me llegaron las ROMS para los Amiga decidí liarme la manta a la cabeza y hacerlo todo de golpe. Desmonté tres Commodores (un C64, un C64C y un C128), los dos Amigas que poseo (500 y 600) y los dos Ataris (ST y Mega ST).

Primero me lancé a por los Commodores. El C64C fue bien pero, cosas de no leer todo lo que se debe, con el resto me encontré con problemas. Porque el LumaFix4 no sirve para el 128, y al abrir la viaja panera del C64 clásico me encontré que el escudo de radiofrecuencia estaba remachado.

El Commodore y su escudo

Así pues, decidí pasar a otras cosas mientras decidía qué hacer con él.

Lo siguiente que hice fue ponerme con los Amiga, y ahí fue donde cometí un grave error. La bahía de conexión del chip tiene 42 pines y el chip tiene sólo 40. Primero lo conecté bien pero aquello no daba señal de vídeo. Había hecho una foto al chip viejo5 antes de desconectarlo y sabía que la posición era correcta, pero aquello no importó. Listo de mi, lo conecté para que se ajustase al otro extremo del zócalo. Obviamente, aquello tampoco arrancó.
Volví a conectar el chip viejo temiéndome lo peor… y mis temores se confirmaron. Aquello seguía sin dar señal. No dio señal hasta que toqué el cable de vídeo y descubrí que el problema era ese. El puñetero cable estaba mal.
Niños, antes de meteros en movidas de estas aseguraos de que todos los componentes funcionan correctamente.
Al conectar nuevamente el chip nuevo aquello seguía sin ir, pero el otro que había comprado sí que funcionó a la perfección. Me había cargado una de las ROMS.
Biba y Vrabo.

Hora de ponerse con los Atari. Tras abrir el primero de ellos vi que la cosa no cuadraba. El juego de ROMS que había comprado era de 6 y ambas máquinas tenían juegos de 2. Aún así, las placas de los dos modelos tenían seis zócalos.
Tras volverme loco mirando páginas tratando de adivinar en qué posición iba cada uno de ellos, al pincharlos aquello, como no podía ser de otra manera, no iba. Tocaba volver a la carga y leer aún más confiando en no haberme cargado nada). Claro está, todas las máquinas están abiertas desde entonces.

Y aquí es donde entra el amigo Willem. Seguro que ya os habíais olvidado de él.
Porque claro. Podía gastarme otros quince euros en otra ROM para el Amiga… o gastarme mucho más en fabricarme una propia. Y comencé a indagar, supe de él, me compré uno por Ebay y esperé a que llegase. Mientras tanto, y ya que estábamos, también compré otro juego de ROMS para los Atari. En esta ocasión la versión de 2 chips. Pedí también más chips vírgenes para elllos6 (un paquete de 40 que salía más barato que comprar dos sueltos) y un par de EPROMs vírgenes para los Amiga7.
Tocaba esperar y leer más.

Cuando llegó el programador, y para no faltar a la tradición, hubieron sorpresas. A pesar de contar con un puerto USB, resulta que sólo lo utiliza para alimentarse. El aparato funciona a través del puerto paralelo, un conector que cada vez se estila menos.

Tras unas pruebas infructuosas en un ordenador moderno con un adaptador PCI/Paralelo opté por recuperar un viejo portátil, instalarle Windows XP, et voila, Willem detectado,

Willem funcionando

Eso sí. Ni idea de cómo colocar los interruptores para que haga lo que yo quiero.
Los chips tardaron más en llegar. Cosas de los vendedores chinos de Ebay, y también hubo sorpresa. El zócalo de Williem es para chips de 32 pines, y los de Amiga no es que sean de 40, es que los que me llegaron son de 42.
Biba y Vrabo una vez más.

Así que la película continúa.
Por un lado he visto que existe un adaptador para poner chips de 42 pines en el Willem8. O al menos eso parecen indicar quienes lo venden, pero no he conseguido ver ninguna foto en el que vea cómo se conectan.

Por otro lado, me dije “Seguro que alguien se ha currado un programador de EPROMS con una Raspberry o un Arduino”. Y, efectivamente y sí9.
Así que, no hay miedo. Ya he pedido una placa con avalorios para conectar el bus GPIO de la Raspberry para ver qué sale de eso. Porque siempre he querido cacharrear con temas electrónicos y esta me parece una buena ocasión para empezar.
¿Quién dijo miedo?
¿Quién dijo tiempo?
¿Quién dijo vida?

Y hasta aquí por hoy. Continuará y tal, pero vete tú a saber cuándo10.
Os dejos con unos minutos musicales hasta entonces.
Como de costumbre se me ha ido el tiempo con esto y no he hecho ninguna de las otras cosas que tengo pendientes.

Al turrón.

Enlaces:

1. Willem
- El programador
- Y algo que he encontrado hoy que dice ser un manual

2. Chips como estos

3. Kickstart ROM 3.X para Amigas 500, 600 y 2000

4. Lumafix para C64

5. Álbum de fotos de cacharros viejunos

6. M27C256B-10F1

7. IMX29F1615PC-10 DIP-42

8. ADP-054, o adaptador para EPROMs de 42 Pines

9. MX29F1615 programmer

10. Porque tienen la radio-fórmula y el sistema, pero nosotros tenemos a...
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