De Homero a Kirby

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Mytgard

Daegon, mes XXIX




Y llegó el día en el que la cosa se movió… un poco.

A lo largo de estas últimas dos semanas, finalmente, he ido subiendo material a la web de Daegon1. Como no podía ser de otro manera, todo ha cambiado un poco desde lo que vaticinaba el mes pasado a estas alturas.

Cada vez que me ponía con cualquiera de estas entradas su orden cambiaba. Aquella con la que estaba siempre me encajaba como la primera… o igual es que, entre que había decidido escribir estas últimas versiones en el orden en el que debían ser leídas, y que me estaba sugestionando tanto para dar con un comienzo válido, todo cuadraba siempre. No sé, quizás sea un poco de todo.
La cosa es que ha habido mucho baile y el orden ha sido el mismo en el que aparecen en la sección de enlaces.

Si os soy sincero, a estas alturas no tengo muy claro el concreto de lo que he tratado en cada una de ellas. Tengo una idea vaga, eso sí, pero de tantas veces que las he reescrito ya no sabría decir qué ha quedado dentro y qué bloques han terminado yendo a la papelera.

La guía de lectura de la que hablaba el mes pasado ha sido segmentada por categoría con lo que, esta primera instancia de ella, renombrada ahora como “Mapa de la web” ha quedado contenida en seis páginas.

El tamaño de la Introducción ha pasado de una a dos páginas y ha sido renombrado a Presentación, que ha terminado ocupando la tercera posición en cuanto a su orden de lectura. Aunque claro, técnicamente, sería la cuarta.
Y todas han sido desplazadas porque el índice es quien ha terminado haciéndose con la primera posición1. Un índice que, a estas alturas, ya ocupa ocho páginas.

Llevo desde el fin de semana pegándome con él. Quería crear una estructura “plegable” por cada una de las categorías / capítulos de la web, pero no conseguía dar un desglose adecuado, una estructura intuitiva y las tabulaciones correctas.

Al mismo tiempo he ido haciendo acopio de todo lo que está ya publicado en la web, algo cercano ya a las quinientas páginas, las distintas separaciones temáticas que hay en cada una de ellas, y los enlaces para que todas estén accesibles desde un punto centralizado.
No termino de estar del todo contento con cómo ha quedado, no he conseguido que el “plegado” de las secciones funcione en Explorer o en la bandeja de entrada de Gmail, o que el color de fondo se vea en condiciones en el navegador de Android; vivan el HTML 5 y los estándares, pero es un comienzo. Eso sí, quinientas páginas y está todo muy desangelado a la espera de que todo lo que tengo iniciado aterrice en sus ubicaciones finales.

Entre el “Mapa de la web” y las “Aclaraciones previas” he tratado de dar una visión del estado en el que se encuentra todo esto pero, aún así, me da la impresión de que todo el vacío que hay dentro del índice eche para atrás a un hipotético lector.

La entrada del mes que viene que haga referencia a este reto, y más por el tema de terminar con un número redondo, será la última. El reto en sí mismo continuará hasta enero del año que viene (como mínimo), pero dejaré de contaros mis penas a ese respecto por aquí. A partir de agosto, las entradas que les habrían correspondido serán sustituidas por algún otro de los proyectos periféricos.

Me da un poco de pena, pero está más que claro que con su elaboración no he conseguido conectar con nadie. Creo que, si en dos años y medio nadie ha dado muestras de interés por esto, por el mero hecho de alargarlo hasta tres años no voy a conseguir allanarle el camino a nadie.

Así pues, el mes que viene se despedirán los meses daegonitas en su entrega Tripe X. Espero no ponerme demasiado moñas con la despedida.

Enlaces:

1. Lo nuevo viejo
- Mapa de la web
- Aclaraciones previas
- Presentación
- ¿Qué es un juego de rol?
- Sobre quien esto escribe

2. El índice

Introducción

Jugando en Daegon

El mundo

Libro del jugador

Aventuras

Mapas

Relatos

Descargas

Biografía rolera III: Vida, muerte, azar y amistad

Pongámonos en situación.
Habíamos terminado la anterior entrada sentados alrededor de la mesa y mi sensación de incomodidad se hacía cada vez más aguda. Siento una indiferencia generalizada hacia los juegos de azar sin importar su género, mecánicas o complejidad. Los objetivos que marcan sus reglamentos me resultan del todo irrelevantes. Ganar una partida no me aporta absolutamente nada a nivel personal, y esto es algo que va desde el parchís hasta el Advanced Squad Leader, pasando por las cartas o las miniaturas.

Y frente a mi tenía dados. Dados que iban ligados a aquellas reglas que no era capaz de interiorizar al vuelo. Aquello no era una buena señal.

De todas formas, tendía que haberlo visto venir. Habíamos quedado para participar en algo llamado “Juego” de rol, así que era más que obvio que la parte del azar y las reglas era algo implícito en su práctica.

Tampoco me sentía cómodo con la idea de apuntar cosas en una hoja. Me recordaba al colegio y los exámenes. ¿Lo estaba haciendo bien? ¿Me preguntarían más adelante cosas que no sabía y tendría que haber apuntado?. Ni siquiera soy capaz de pronunciar correctamente todas las palabras que aparecen en la parte superior de mi hoja de personaje: La llamada de Cthulhu.

Hay que pensar, al menos en eso no tengo demasiado problema aunque, al igual que me pasa con los juegos de azar, no termina de entender qué me aporta el resolver el misterio. También tengo que interactuar con los demás. Hablar con desconocidos y compartir con ellos mis deducciones. Seguro que lo hago mal. Seguro que quedo como un imbécil y no digo lo que se supone que debo decir. Así pues, me quedo en un segundo plano y me limito a observar y escuchar. Respondo únicamente a la interpelación directa, y siempre lo hago con vaguedades.

Y la tarde avanza hasta que alguien me manda a la biblioteca. Allí alguien se ofrece a darme información acerca de lo que estoy investigando, pero tiene que ser fuera de ese lugar.
¿Qué hacer?
¿Me puedo fiar de este tipo a quien no soy capaz de visualizar?
¿Pido que me lo describan mejor?

Las posibilidades son infinitas y entro en pánico. Incapaz de decidir el curso de acción. Miro a los demás en busca de pistas o indicios, pero no soy capaz de discernir nada. Ojeo la hoja de personaje y veo que tengo una pistola. Le digo al director que la saco discretamente y le digo a ese tipo que me lo va a contar todo ahora.

El director tira los dados y dice que uno de los usuarios de la biblioteca ve mi pistola y grita. El resto de abalanzan sobre mi y me matan.
Finaliza de la aventura para mi, y es un alivio.

El misterio se resuelve y llega el momento post-partida. Continúo en mi segundo plano a la espera de que se vayan todos, pero alguien dice algo que llama mi atención. Alguien habla acerca de algo que me gusta y entro en la conversación.
Descubro que tienen cosas en común conmigo. No sólo hablan de relatos de Lovecraft, cuyo nombre he escuchado por primera vez esa tarde, sino que también les gustan los tebeos, los vídeo juegos, el cine y las mismas series que veo en televisión.
La incomodidad se desvanece y, cuando dicen de quedar otro día, digo que sí sin dudarlo.

Siguiente partida. Unos cultistas me rodean en medio del bosque.
Uno de mis amigos dice:
- Lanzo mi canana repleta de granadas hacia los cultistas.
- Esta es la situación - describe el director de juego - ¿Hacia dónde apuntas más o menos?
- Al centro.
- Ahí es donde está el personaje de Javi.
- Ahí es donde voy a afectar a más cultistas.

Muerto de nuevo, esta vez por el fuego “amigo”, pero no importa. Sí, esta vez he estado más implicado en la aventura, pero lo que importa de verdad es lo de después.

Hablamos de los últimos tebeos que han salido y de que pronto estrenarán una película de Batman en el cine, de que pronto estrenarán otra película de Schwarzenegger en la que se va a Marte o del último juego sobre el que hemos leído en la MicroManía. Nos metemos con el ordenador del otro mientras alguien comenta que la peli marciana del Chuache está basada en algún libro que ha leído, o del Batman de Jim Starlin y Jim Aparo que publicaron el año pasado. Alguien dice que tiene por casa alguno de los números de Thor de Walter Simonson que salieron hace unos años.
Estoy donde quiero estar, estoy con quien quiero estar.
Estoy en casa.

Al final vamos dos veces al cine a ver Batman, y una a ver Desafía total. Intercambiamos tebeos y cuando quedamos para lo que sea hablamos de ellos, o de ordenadores, o de lo que haremos la siguiente vez que nos veamos.

Las partidas se espacian, pero eso no impide que quedemos. Aún así, mi inseguridad me impide llamarles más a menudo. No quiero ser un pelma, no quiero perderlos.
Es gente con la que he elegido estar. Son ¿me atreveré a decirlo?... amigos.
No conocidos, no compañeros de clase, no hijos de los amigos de mis padres, no otros amigos de mis hermanos. Trato de incluir en este grupo a aquellos compañeros de estudio con los que, a base de horas compartidas, he descubierto que tengo alguna leve afinidad, pero no tengo éxito en esta misión y, una vez que abandono los estudios pocos años después, apenas vuelvo a saber nada más de ellos.

Sí, el rol está bien. Es divertido, pero sin esta gente no tiene sentido. Con el tiempo me aportará más cosas. Despertará mi curiosidad por temas que antes no me llamaban la atención y, primero a través de su práctica, y después por un interés personal, me formaré en distintas áreas del conocimiento. A analizar y apreciar las historias desde otros puntos de vista.

Mirándolo en retrospectiva, veo que es muy probable la manera en la entiendo los juegos de rol, tanto cuando asumo el papel de jugador como en el de director, esté muy condicionada por el resultado de aquellas primeras aventuras que jugué.
Se suele decir que las primeras experiencias, por más irreflexivas que puedan ser, marcan de una manera especial. Así pues, aunque después de aquellas primeras muertes habría muchas más, asumiremos que estas fueron las piedras fundacionales.

Siempre he aceptado la muerte de los personajes como un resultado posible dentro de las variables que componen la ecuación de una aventura, y esto es así tanto en la práctica del rol como en la escritura.
Si bien este no el objetivo del juego, es una más de la infinidad de conclusiones que puede tener una aventura. Una a evitar, por supuesto, pero una que siempre he aceptado con la misma naturalidad que un final anticlimático, un continuará o una victoria.

Con el paso del tiempo, tanto el azar del que antes tanto renegaba, ya sea bajo la forma de los dados o de otras mecánicas, se me han mostrado como elementos imprescindibles dentro de las aventuras. Como generadores de emoción y tensión.
Eso sí, esto no ha cambiado el hecho de que los juegos de azar sigan sin interesarme lo más mínimo.

Pero estoy adelantando acontecimientos y esto no ha hecho más que empezar.

Nunca a la última 005

Cinco meses después, esto sigue sin ser lo que había dicho que sería… aunque sí.
Los enlaces que comencé a recopilar para ir subiendo por aquí siguen a la espera, pero el ritmo al que van entrando nuevas entradas en el documento ha decrecido. Aun así, ya van casi por los cuatrocientos cincuenta.

Pero esa sólo era una de las partes del acuerdo, porque no sólo compartía enlaces en las redes sociales, sino también las pedradas que me surgían en el momento. Así que podríamos decir que llevo la cosa al cincuenta por ciento.
Por supuesto, la naturaleza inmediata de las redes hace que una gran parte de las cosas que ponía por allí no tenga sentido una vez pasado el momento, y lo cierto es que lo prefiero. El impulso por compartir cualquier memez que me sobrevenga de pronto casi ha desaparecido, y prefiero centrar los esfuerzos en proporcionar cosas un poco más elaboradas y meditadas.

Antes de empezar con esto me descargué todo mi historial de publicaciones en Caralibro, y no entendía el contexto en el que había dicho la mitad de las cosas. Tengo la intención de ponerlos también dentro del museo pero, antes de hacerlo, tendré que hacer un ejercicio de memoria y tratar de ubicar cada uno de ellos.

Hablando del Museo1, su contenido ha ido creciendo. Las primeras versiones de las Biografías Fabuladora y Rolera ya están ahí y, cuando llegue el momento, tocará escribir una entrada en la que explique su función y ponga en contexto los enlaces que son su contenido desde el principio de esta web.

En ocasiones me pregunto de manera retórica quién era la persona que escribió aquellas primeras versiones de las Biografías. Me reconozco, por supuesto, pero el tono que utilicé no encaja para nada a la manera en las afronto a día de hoy, algo extrapolable también al Educando a los educadores2, algo que comencé a escribir también en aquella época.

El humor que utilicé se me hace forzado y me veo incapaz de integrar ninguno de esos textos con la manera en la que siento y escribo ahora. No sé si me he vuelto un amargado o si, simplemente, ya no necesito la máscara del humor como defensa para aceptar quien he ido siendo.

Por supuesto, aún quedan trazas de este rasgo en los textos modernos, ese tratar de anticiparme a un posible comentario dañino siendo yo quien la realice con un nivel de crueldad medido, pero creo, o quiero creer que he logrado modelarlo y he ido ganando en templanza y como comunicador. Al menos aquí.

Porque las máscaras son difíciles de quitar, más aún para alguien tan preocupado por el auto-control como yo3. Son necesarias para tratar de llegar a ser la persona en la que te gustaría convertirte, pero también son un arma de doble filo cuando necesitas ayuda. Cuando lo que necesitas hacer es mostrar cómo se encuentra quien se oculta tras ellas.

No creo que quien escribió aquellas Biografías llevase puesta una máscara, no recuerdo llevarla entonces, de la misma manera que siempre trato de quitármela cuando escribo aquí. Simplemente era otro momento, otra situación, otra persona, igual que fueron otra sucesión de factores puntuales los que me llevaron a centrar mis esfuerzos en retomar esta web.

Y la vida sigue. Un camino lleno de dudas, decisiones y cambios.
En mi afán cíclico de boicotearme a mi mismo me pregunto una y otra vez ¿esto está sirviendo para algo? ¿va a serle de utilidad a alguien lo que escribo?
Me repito. Lo sé.

Voy abriendo frentes nuevos, ya sea con movidas electrónicas o retomando textos de antaño. Y la red, en su inmensidad, no ayuda.
No ayuda encontrar o que te recomienden canales como estos4 que sólo sirven para distraer tu atención de los objetivos a largo plazo. Más cosas que requerirían un tiempo igual o superior al que destino a los retos ya activos.

Tampoco ayuda el hecho de que los planes entren en contacto con la realidad. Que lo nuevo siempre resulte más atrayente que aquello en lo que llevas imbuido meses o años, que constates una y otra vez que tu yo de dentro de unos meses querrá empezarlo otra vez todo desde cero.

Porque, igual que ha sucedido con las Biografías que comencé hace siete años, sé que dentro de unos meses, cuando toque retomar las segundas versiones, la persona que seré querrá hacer otra vez borrón y cuenta nueva.

Es por eso que he ido haciendo dobles turnos de miércoles y domingo en semanas alternas, para ir adelantando todo lo que pueda pero, de acuerdo a la planificación, la semana que viene tocaría retomar la tercera de mis biografías, y eso implicaría añadir otro texto más en el ciclo. Distanciar cada vez más los que están activos.
Y ya sé dónde desembocará eso.

Aparte de todo esto, en algún momento me voy a tener que meter también a pensar qué hago con la música y los sonidos de mi juego. Si tiraré por lo nuevo o viejo5.

Otro frente más que empezar desde cero. Y quiero hacerlo todo, quiero llegar YA a alguna línea de meta, quiero ver que el esfuerzo ha servido para algo pero, en algún momento, esto sólo conseguirá que algo se rompa por algún lado, así que toca corregir un poco el rumbo fijado.
Otra vez.

Enlaces:

1. El museo crece
- La entrada
- Biografía Fabuladora v1
- Biografía Rolera v1

2. La próxima v1 de Educando a los educadores

3. Aprendiendo a ser un impostor

4. Electrónica y retro
- The Ben Heck Show
- My life in gaming

5. Lo nuevo
- Ruiner OST - ORION GmbH - Main Theme
- Ruiner OST - Sidewalks and Skeletons - Memory
- Furi OST - The Toxic Avenger - My Only Chance
- Castlevania Lords of Shadow OST - Oscar Araujo - Titanic Struggle
- Dust an Elysian tail OST - HyperDuck SoundWorks - Falana
- Dust an Elysian tail OST - HyperDuck SoundWorks - Abadis Forest
- Momodora Reverie under the Moonlight OST - nK, rdein & pkbt
- Shank 2 OST - Vince de Vera & Jason Garner - Main Theme
- Shank 2 OST - Vince de Vera & Jason Garner - Back in action
- Doom OST - Mick Gordon - BFG Division

Y lo viejo
- Netherworld C64 OST - Jori Olkkonen - Intro
- Kaizo Trap OST - Leslie Wai - Paradigm
- Marauder C64 OST - Barry Leitch
- Eliminator C64 OST - Jeroen Tel
- Tetris C64 OST - Wally Beben

Biografía rolera II: Primeras andanzas

Cuando se trata de explicar esta afición a los curiosos, se suele hacer referencia a que se trata de una actividad que, de una u otra manera, todos la hemos practicado durante nuestra infancia. Así, cuando se dan estas explicaciones iniciales, se tira del imaginario colectivo y con frecuencia se hace mención a cuando, de niños, jugábamos a ser vaqueros e indios, policías y ladrones o piratas.

Bien, por más que no se encuentre en mi ánimo el negar tal verdad, he de decir que durante mi infancia no recuerdo haber asaltado ningún barco, disparado a un indio, o atrapado a un ladrón.
No sé si estas afirmaciones vienen heredadas de nuestros padres y la ficción que se encontraba a su disposición, si se trataba de prácticas habituales en las capitales de provincia, o que ni yo ni mis amigos estábamos expuestos a aquellas influencias, pero yo nunca participé en ese tipo de juegos.

Por supuesto, hubo ficción durante mi infancia, pero mis primeros referentes venían de oriente y no de occidente. Ya proviniesen estas de la tele1 o del vídeo club2, mi imaginario y mi tiempo de ocio estaba más centrado en el espacio o el folclore de distintas culturas asiáticas que en señores con sombreros, ya fuesen estos fedoras o de alas más anchas.
Esta no era la única ficción que consumía. Más adelante, según fui ganando pericia en la lectura los tebeos y la influencia procedente tanto del otro lado del océano, como de la zona franco belga del otro extremo de los Pirineos o de la pérfida Albión también pasaron a ocupar gran parte de mi tiempo de asueto, pero nunca llegué a desarrollar junto a mis amigos actividades que recreasen lo que leía.

Sí que recuerdo jugar en las calles de Alsasua a ser un piloto de súper robot o un monstruo que luchaba contra él, un astronauta o un artista marcial capaz de alcanzar las cumbres más altas de un solo salto, pero no recuerdo crear historias a partir de aquello.

Lo más similar a un juego de rol que puedo recordar de aquellos años ni siquiera tenía lugar en casa, sino en el pueblo de mi padre. Allí, durante los veranos, entre los muchos juegos físicos que tenían lugar en sus calles había uno que se practicaba sin necesidad de moverse del lugar.
Sentadas varias personas a lo largo de un banco, alguien iniciaba una historia, y este comienzo era transmitido al oído a la persona que se encontraba a su izquierda. Aquella persona, a su vez, continuaba la historia y se la transmitía al oído de quien tenía a su lado, pero sólo transmitía su añadido desprovisto del la parte de quien le había precedido.
Una vez que cada uno había finalizado con su participación, cada uno de los integrantes del grupo procedían a exponer en voz alta y de manera secuencial su aporte dentro de aquella creación, dando como resultado obras de los más surrealistas.

Tras llegar a Pamplona, nuevas influencias continuaron alimentando mi imaginario, moldeando a su vez mis inquietudes. Recuerdo perfectamente cuando vi por primera vez en el cine El Señor de los anillos de Ralph Bakshi3, lo que ya no tengo tan claro es cuántas veces volví a verla tras alquilarla una y otra vez en el vídeo club.
Me impactó tanto que, cuando apareció en el catálogo de Círculo de lectores, les pedí a mis padres que lo comprasen, en el que a buen seguro fue el primer pedido de texto sin viñetas que les solicité. Entonces no fue capaz de leerlo, y cuando años después logré terminar aquella labor, me pareció que le sobraban muchas páginas, pero aquello no hizo que mi amor por la fantasía o por la película original disminuyesen.

Con el paso del tiempo la lectura de tebeos fue ganando peso dentro de mi tiempo libre, dejando a la televisión en un plano más secundario. Aun así, aquello no impidió que alguna de las emisiones animadas de los fines de semana se ganasen mi afecto4 y resultasen centrales en mi evolución posterior. Tanto es así que resultaron mucho más relevantes en mi proceso formativo que los conocimientos adquiridos durante la estancia en el colegio.

Porque mi paso por la EGB no fue un camino de rosas, sino una escalada de suspensos. No era ni un empollón ni un malote. Demasiado tímido y callado para ser popular, demasiado grande para ser el pardillo o el receptáculo de bromas pesadas. Sólo fui alguien que no tuvo otra opción que la de asistir a una serie de clases que no lograron dejar especial huella en él. Alguien que desarrolló un terror paralizante a la hora de presentarse a un examen, y que sentía un pánico justificado ante la llegada de las notas.

Un niño que seguía leyendo tebeos, cuando la gran mayoría de sus compañeros eran demasiado niños como para admitir que los tebeos eran algo que les gustaba. Alguien que no se iba a fumar debajo del puente, o a beber a escondidas para hacerse el mayor. Alguien a quien no le importaba demasiado lo que pensaran los demás de él. Alguien que, de poder identificarse con alguno de los personajes que leía, lo habría hecho con “La Masa” en su deseo de que le dejasen tranquilo. Un deseo este que, en mayor o menor medida había conseguido, aunque no por ello dejaba de sentirse raro y solo.

El orden de los sucesos que siguió es algo difuso, ya que no tengo claro qué llegó en cada momento o cuál de mis aficiones resultó la desencadenante de la búsqueda posterior. Para este fin sólo tengo las fechas de publicación de los libros que fue comprando, pero desconozco si el orden en el que los fui comprando corresponde con el momento en el que aparecieron en las tiendas.

Así pues, no sé si fue la serie de dibujos de Dragones y Mazmorras quien dio el pistoletazo de salida, si fue algún anuncio aparecido en algún tebeo, o si este paso vino dado por la recomendación de algún compañero de clase, pero comencé a comprar libros. Después de la experiencia previa con El señor de los anillos, y teniendo muy presentes las limitaciones que parecían indicar mi progresión en los estudios, los primeros fueron textos que adquirí no venían en volúmenes demasiado gruesos, pero aquello fue algo que cambiaría con el paso del tiempo. Lo que sí que era claro era el rango temático que abarcaban.

Obviamente, por más que comprase libros relacionados en cierta medida con los juegos de rol, aquellas decisiones fueron totalmente fortuitas porque, ¿qué podía saber un chaval con aquellas características sobre lo que era el rol?

Por más que las pistas necesarias para comprenderlo ya se encontraban presentes y diseminadas a lo largo de su breve experiencia vital, más bien poco.

Dalmau había sacado ya la caja básica de Dungeons and Dragon5 y sus anuncios habían aparecido por los tebeos6 que Cómics Forum había publicado como explotación de la serie de televisión, pero nadie (y por nadie me refiero a mi) se había preguntado si aquella serie venía derivada de algún otro tipo de producto.

Tom Hanks ya había participado en aquella aberración panfletaria llamada Mazes and Monsters7, aunque, por aquel entonces no era lo suficientemente conocido, ni la afición lo suficientemente denostada por estos lugares, como para que le diéramos mayor importancia.

Sí, en ET el hermano mayor de Eliot y sus amigotes salían jugando a rol pero, sin conocimiento previo del asunto, de aquella escena tampoco se podía una idea concreta acerca de qué estaban haciendo.

Aunque no todas las pistas habían pasado desapercibidas. Quizás no fuese capaz de componer el puzzle completo en mi cabeza, pero sabía que ante mi habían pasado las piezas de algo mayor.
Por un lado, uno de los capítulos del Gran héroe americano había despertado mi interés8. En él se mostraba de una manera un tanto… particular, qué era un juego de rol. Visto en retrospectiva, no parece que los guionistas del capítulo tuviesen muy claro en qué consistía aquello, mezclando una especie de Gimkana, con libros de pistas y juegos de ordenador, pero sí que lograron llamar mi atención.

Por otro lado, tenía la saga Ultima de Richard Garriot9. El poder evocador de sus portadas era con mucho superior a cualquier otra cosa que me hubiese encontrado con anterioridad. Supongo que el hecho de haber tenido acceso a ellas de manera exclusiva a través de las revistas de ordenadores inglesas hicieron que el halo de misterio que las rodeaba ante mis ojos las convirtiese en un icono que aún perdura en mi imaginario.

Para terminar, tenía los libro juegos. Esos volúmenes no demasiado extensos de los que hablaba hace un momento. Las colecciones de Elige tu propia aventura, La máquina del tiempo, Lucha Ficción y, por supuesto, Dragones y Mazmorras.
Irónicamente, aquellos libros que se leían con tanta facilidad no sirvieron para que quisiese profundizar más en su origen. Siempre me dejaban con una sensación de frustración aún mayor que que no había podido terminar. Al ofrecerme una serie de elecciones que no se correspondían con ninguna de las que yo habría tomado, me prometían una libertad que no eran capaces de darme.

Tuvo que ser un agente externo quien lo iniciase todo de manera indirecta.
Porque todo comenzó con un amigo de mi hermano pequeño10. Un chaval que aparecía de vez en cuando por mi casa y que, con la excusa de ordenadme los tebeos, los devoraba con una pasión casi mayor que la mía.
El primer acercamiento no fue algo sencillo. Éramos demasiado diferentes, él era locuacidad y yo estoicismo, leía, procesaba y exteriorizaba la información a una velocidad que yo me veía incapaz de seguir.

Un día indeterminado del año ochenta y ocho mi hermano me preguntó si sabía qué era un juego de rol, algo a lo que mi respuesta fue no. Había leído aquella palabra en distintos sitios, pero nunca había investigado acerca de su significado.
Le habían invitado a jugar a aquello y, desconozco porqué razón, asumió que aquello podía interesarme. Así pues, a aquella pregunta le siguió otra, me preguntó si me apetecería ir a mi también.
No recuerdo con certeza cuales fueron mis sensaciones en aquel momento. A la persona que recuerdo de aquellos días no le gustaba conocer a gente nueva, así pues, la respuesta lógica por su parte habría sido un segundo no, pero mi respuesta no fue una negativa. Quizás fue porque aquello iba a tener lugar en mi casa, no lo sé, pero aquella fue una decisión que cambiaría mi vida a mejor.

Así que allí nos encontramos todos. Una suerte de chavales algo más jóvenes, aunque más listos, despiertos y curiosos que yo, junto a alguien con mi escasa sociabilidad y bagaje cultural.
No me sentía cómodo, y no sabía muy bien qué pintaba en aquel lugar. No sabía durante cuánto tiempo permanecería en aquel lugar, escuchando una serie de instrucciones que no era capaz de asimilar, pero no me fui.
Y ahí comenzó todo.

Enlaces:
1. La tele
- Waldo Kitty
- Mazinger Z
- La batalla de los planetas

2. El vídeo club
- Grendizer
- Groizer X (o Máxinger X)
- >Getter Robo
- Gran Mazinger
- Devilman
- Conan, el niño del futuro
- Höls Prince of the sun
- Taro el niño dragón
- Tarzerix
- Alas doradas
- Captain Future
- Ultraman
- Las amazonas contra los supermanes

3. El señor de los anillos de 1978

4. Los nuevos referentes
- Ulises 31
- Dragones y Mazmorras

5. La caja roja

6. Los tebeos basados en la serie

7. Mazes and monsters

8. The Greatest American Hero - Wizards And Warlocks

9. Ultima I, Nostalgiato andante

10. El Alfa y el Omega

Bajo un océano de bits, mes V

Cinco meses después seguimos sin haber picado una sola línea de código propio. Aun así, la cosa avanza.
Cuando no estoy pensando en que esto no me va a terminar de entrar en la cabeza en la vida, hasta logro emocionarme al lograr entender algo. Me reafirmo en el comentario del mes pasado en el que decía que el curso de SDL de Antonio García Alba era el mejor encuentro aleatorio que me podía haber salido en el camino.

Pero cuesta, vaya si cuesta.
Aunque... ¿qué diablos?. Si uno montón de chavales de quince años pudieron hacer juegos en ensamblador sólo con los medios disponibles hace más de tres décadas, esto no va a poder conmigo.
O al menos eso me repito una y otra vez.

Llevo ya más de cincuenta ejercicios del curso completados y he logrado hacerlos funcionar todos. Para algunos de ellos he necesitado tirar de la gran G, y ha sido de esos de los que más he aprendido, pero aún estoy muy lejos de ser autónomo o de verme capaz de entender y asimilar todo lo que estoy copiando.

Ando siempre a medio camino entre la versión Wiki del curso y el PDF. Por un lado, la wiki es más cómoda a la hora de copiar el código de los ejemplos pero, no sé si porque han hecho alguna conversión automática del texto de otro lado, o vete tú a saber porqué razón, me sigo encontrando con ejemplos que están mal transcritos.
El PDF me da una mejor visibilidad del avance, y además tiene algún ejemplo que no aparece en la wiki, pero cada vez que tengo que copiar uno de ellos la cosa es un poco infernal y tengo que andar quitando números de línea, puntos y comas a saco.
Debería escribirlos yo a mano en lugar de hacer un copia pega, pero… pereza.
Pero bueno, por el momento no me he tenido que saltar ninguno de ellos movido por la desesperación, y eso me parece todo un logro.
Eso sí, al menos ya le tengo pillado el truco al script de compilación.

Ya he terminado con las lecciones dedicadas a las bibliotecas principales y las auxiliares, y en estos momentos me encuentro animando sprites.
En la sesión de ayer logré que arrancasen dos de ellos, pero no hace caso a las órdenes que le doy desde el teclado, así que va a tocar investigar, y eso es algo que, aparte de ser un poco coñazo en ciertos momentos, me hace entender las cosas mejor, lo que es bien.
Puede que no avance demasiado rápido en este curso y por momentos eso resulta frustrante, pero no estoy dispuesto a dejar pasar ningún un ejercicio sin hacerlo funcionar.

Por otro lado, a cada paso que doy se me abre otro nuevo frente. Más detalles cuya existencia ni me había planteado y que lo hacen todo aún más complejo, pero esta ha sido mi elección.
Mi elección, mi funeral, que diría el amigo Logan, pero es lo que hay y esa decisión se sigue manteniendo firme.

También he conseguido compilar las versiones SDL de Prince of Persia, Rick Dangerous y Super Mario Bros. Eso sí, cada vez que me pongo a leer su código no tengo la más mínima idea de por dónde seguir (y en algunos casos ni siquiera sé por dónde empezar a mirar).
Y sin embargo se mueve(n).

En el resto de embolados en los que me voy metiendo la cosa tampoco ha estado parada.
Por un lado, el tema de la accesibilidad está aún muy verde, y no sólo por mi lado. Apenas hay información pero por lo menos una de las grandes (EA), ya ha comenzado una iniciativa a ese respecto. Claro, EA (bueno, uno de ellos) es el mal y esta iniciativa no ha sido algo impulsado desde las altas instancias. Todo ha venido instigada por una desarrolladora sorda que tienen en plantilla1, y no sé cuánto tiempo, dinero y esfuerzo le van a dedicar, pero es un comienzo.

Ha dado también a casualidad de que, otra de las grandes, Microsoft en este caso, ha sacado durante este mes un nuevo mando para la X-Box orientado a la accesibilidad2. No sé cuál será su utilidad real, si será algo de largo recorrido o un mero ejercicio de márketing, pero es más que nada.

Por el momento lo único que tengo claro es que voy a tener que dedicarle más tiempo del previsto al tema del sonido, los menús y la vibración del PAD. Tengo ideas pero, para no variar, el esfuerzo que me puede llegar a implicar es una incógnita. Y ya van...
Igual cuando la cosa avance (otra incógnita más), trato de buscar por las redes a gente con distintas discapacidades para ir ganando esas perspectivas, pero tiempo al tiempo.

Cambiando de ámbito, también ha aparecido por el horizonte una herramienta más; en proyecto español diseñado para analizar el código fuente de otros juegos llamado ViGaSoCo (Visual Game Source Code)3.

En su “léeme” se puede… leer lo siguiente:

VIGASOCO es un framework diseñado para entender como funcionaban algunos juegos clásicos.
Su propósito principal es ser un instrumento de aprendizaje para comprender el funcionamiento interno de los juegos.

Los juegos soportados por VIGASOCO son conversiones "funcionalmente equivalentes" de los juegos, escritas en C/C++ y obtenidas mediante reingeniería inversa del código original del juego.

Por el momento, y por lo que he logrado sacar en claro, sólo está para Windows pero existe un proyecto para portarlo a SDL y, por lo tanto, hacer que pueda correr en otras plataformas. Lleva parado un par de años y, por el momento, al utilizar algunas de las APIs de Windows, no compila en Linux (o al menos yo no he sido capaz de hacerlo).

Aún me pierdo mucho con los vaivenes de este proyecto pero, por lo que me ha parecido entender, nació para analizar el funcionamiento de la Abadía del Crimen (aunque también mencionan por algún que otro lado al Pac-Man).
A priori no se adapta al proyecto que tengo en mente, pero sí que tengo curiosidad por ver cómo está armado un juego en perspectiva isométrica (aunque me temo que habrá por en medio mucha matemática de la que no me enteraré).

¿Hemos acabado?
No. Aún queda más.

Este mes también han tenido lugar dos eventos retro.
Sólo he podido ir a uno de ellos, RetroMadrid, más por la gente la que iba a ver fuera de la feria que por la feria en sí misma, pero ha tenido cosas interesantes que ya están disponibles en el Tutubo4 y de las cuales aún me queda alguna por ver.

La otra feria, Explora Commodore5, ha tenido lugar en la zona más conflictiva de la ¡¡¡España!!! actual; Barcelona. No he podido ir con gran dolor para mi corazón Commodoriano, pero estoy tratando de hacer un seguimiento a las cosas que se han presentado por ahí. Algún día llegará Daegon para el C64, recordadlo.

Dentro del terreno retro también he hecho un descubrimiento esta última semana; The New 8-bit Heroes6, un proyecto de documental sobre la gente que hace juegos para 8 bits en la actualidad, y un curso para quienes quieren lanzarse a ello.
Algún día…

Y eso es más o menos todo por hoy. Por supuesto han habido más cosas. Más vídeos de la GDC8, he mirado un poco más acerca de Vulkan9, quien vaticinan que será el sucesor de OpenGL, y también ha caído algún que otro artículo interesante10.

Y la rueda no para. (Quizás) El mes que viene más.

Enlaces:

1. Sobre la accesibilidad en los vídeo juegos
- AAA Gaming While Blind
- Karen Stevens
- Portal de accesibilidad de EA

2. El nuevo mandaco de X-Box

3. VigasocoSDL (VIdeo GAmes SOurce COde)
- Proyecto original
- Sitio original
- Repsitorio en GitHub
- En ensamblador
- Cuenta de Tuister
- Y aquí algo parecido a una cronología del asunto

4. Charlas Retro Madrid
- Entrevista a Jon Ritman
- Programando videojuegos pseudo-3D con 8BP
- Lo que siempre quisiste saber del Apple II
- HispaMSX BBS
- Cómo desarrollar videojuegos retro y no morir en el intento

5. Explora Commodore 2018
- Página del proyecto
- Reportaje sobre la edición de este año

6. The New 8-bit Heroes
- The New 8-bit Heroes, Trailer
- NESmakers - Episode 1
- Vídeos del canal

8. La GDC nunca para
- Building Games That Can Be Understood at a Glance
- Level Design Workshop: Architecture in Level Design
- Practical Procedural Generation for Everyone
- The Art of The Witness
- Manifold Garden: Level Design in Impossible Geometry
- Temporal Reprojection Anti-Aliasing in INSIDE
- Designing Journey
- How Cameras in Side-Scrollers Work
- Animation Bootcamp: 2018 Tricks of the Trade
- Ebb and Flow - Conversations on the recent momentum of Japanese games
- My To-Do List: Organizing a Producer's Work
- Classic Game Postmortem: Sonic the Hedgehog
- Animation Bootcamp: Animation Prototyping for Games
- Fizzy Brushstrokes: The Art of Knights and Bikes
- Level Design Workshop: Designing Celeste

9. Vulkan
- Wikipedia
- Página de Khronos Group
- Guía de portabilidad para Vulkan
- Godot adopta Vulkan
- Vulkan y el OpenSource

10. Y lo demás
- Sonic the Hedgehog – Developer Interview Collection
- Código fuente de Aladdin
- Five Productivity Tips for Solo Devs
- A Study Into Replayability - Defining Variance

Daegon, mes XXVIII

Y seguimos sin publicar nada.
Hace ya nueve meses desde que publiqué la última entrada en la web de Daegon y la cosa parece que no avanza.
Nueve meses y parece que el siguiente hijo aún va a tardar un poco más en salir. Mientras tanto, con cada una de las dos visitas que ha tenido Daegon en los últimos meses no podía evitar el gritarle mentalmente a la pantalla:
- No leas eso, que está todo explicado con el culo y lo voy a cambiar.
- Vuelve pronto. Cuando todo este bien.
- O mejor déjalo, que no tengo ni idea de para cuándo estará. Si eso ya te aviso.

Pero no sé quienes son, así que tampoco va a poder ser.

Aún así confío. Confío en tener algo subido para dentro de un par de semanas.
Yo y mis predicciones.

Y mientras tanto sigo escupiendo palabras sobre el teclado. Copiando, cortando y pegando entre documentos. Cambiando de idea y saltando de uno a otro. Cambiando el orden y el enfoque.
Todo mal.

A comienzos de mes tomé una decisión (otra más). La refinitiva (seguro).
Escribir las cosas de manera secuencial. Seguir el que debía ser el orden de lectura. Así, con esto en mente, empecé por lo tercero. Aunque claro, técnicamente era lo segundo. En fin, los números nunca han sido lo mío.

Se ha producido un nuevo baile de secciones y la presentación ha vuelto al primer puesto. Le siguen de cerca la “Guía de lectura” y ¿Qué es un juego de rol? Y ¿Qué es Daegon? Siguen su estela.

Con la idea de escribir de acuerdo al orden de lectura retomé la sección de ¿Qué es un juego de rol?la que, a estas alturas de la película, ya ha alcanzado las veintiuna páginas.
¿Esto es mucho espacio dedicado a este tema, o algo escaso?.
Ni idea.

Estoy tratando de realizar un acercamiento que sirva para cualquier persona que no haya jugado nunca y, al mismo tiempo, también voy plantando pequeñas píldoras acerca de las distintas interpretaciones que ha ido teniendo este concepto. El hecho de que la guía de lectura, cuando aún no está terminada, ya ocupa más de quince páginas sí que me parece algo más preocupante… pero no sabría qué quitarle.

La cosa es que ninguna de las dos está como para subirlas aún a la página.

Como ya comentaba, el baile en la categoría introductoria ha continuado y, donde hace un par de meses teníamos estos órdenes y tamaños:

Guía de lectura 		8.965 palabras, 15 páginas
Qué es Daegon			11.543 palabras, 18 páginas
Qué es un juego de rol	11.117 palabras, 17 páginas

A día de hoy tienes estos datos:

Guía de lectura		9.641 palabras, 16 páginas
Qué es un juego de rol 	15.275 palabras, 21 páginas
Qué es Daegon			18.750 palabras, 27 páginas

Varios bloques de texto que formaban parte de consideraciones generales han terminado en ¿Qué es un juego de rol? y una parte de esta se ha mudado hasta ¿Qué es Daegon?. A su vez, y para no romper la dinámica, partes de ambos documentos han cambiado de lugar para terminar en "Jugando en Daegon".
A su vez, tras una revisión por el resto de secciones, creo que he logrado aislar todo lo que correspondería a ¿Qué es un juego de rol? que tenía redundado por todas ellas y he ido cribando las cosas repetidas.
Y recalco el "Creo".

Pero esto no ha sido lo único en lo que he andado liado. Antes de “la decisión” le estaba dando duro al “Daegon en el presente” cuyo tamaño, a pesar de haberle privado de unas cuantas páginas que han ido a parar a ¿Qué es Daegon?, cuando lo dejé ya duplicaba el que tenía de hace un par de meses.

¿Voy por el buen camino?
Ni idea, y mientras no vaya subiendo material es imposible que nadie pueda darme una respuesta.
Hasta entonces (y muy probablemente también después de empezar a subir cosas) seguimos avanzando a trompicones.
La cuota de páginas se va cumpliendo y para cuando termine junio espero haber llegado a las seiscientas. A falta de cualquier otra referencia me seguiré guiando por los datos objetivos que no objetivan gran cosa de lo importante.

Ahora toca volver otra vez al tajo.
Nos leemos.

Biografía rolera I: Acotando el territorio

Antes de dar comienzo a estos textos conviene que responda a unas cuantas preguntas. No se trata de cuestiones que me haya hecho nadie, sino de dudas que no dejan de surgir en mi cabeza cada vez que doy inicio o retomo alguno de mis textos.
Y la primera de ellas es siempre ¿Por qué?

Porque…
¿Qué puedo aportar aquí que no sea un mero resumen de lo que ya han escrito otros?

Porque…
A pesar de que esta no deja de ser una afición de nicho, existe ya varios textos en los que se explora la historia de los juegos de rol desde distintos acercamientos1. Quizás su número aún sea insuficiente pero, por el momento, son la fuente de información más precisa de la que dispongo.

Más allá de estos textos que estudian su pasado, evolución o aspectos formales concretos, también se pueden encontrar publicados en distintos blogs artículos que presentan visiones más concretas acerca de la historia del medio. Textos en los que se realizan entrevista a algunos de sus protagonistas, muchos de los cuales se pueden encontrar en la serie de entradas que realizaron en el blog Juegos y dados. Entrevistas que no se limitaron a tratar a los autores internacionales2 sino que también extendieron su campo de acción hasta quienes trajeron esta afición a nuestro país3.

A su vez, algunos de los libros que aparecen en el primer enlace nacieron como entradas en distintos blogs, como puedan ser los casos del Designers & Dragons de Shannon Appelcline4 o el Dungeons & Desktops de Matt Barton5. Así pues, no es necesario comprarse los libros para tener acceso a parte de la información que presentan.
Por otro lado, algunos blogueros patrios, como es el caso de Carlos de la Cruz6, también han realizado su propio acercamiento a estos asuntos.

Así que, con toda esta información que se encuentra disponible, y sabiendo que no voy a poder aportar nada a ese respecto que no se haya dicho ya, me repito una vez más la pregunta: ¿Qué puedo aportar yo?

Hace tiempo realicé una intentona por dar a conocer a algunos de mis referentes7. Traté de aportar algo de luz acerca de aquellas ambientaciones que más me habían influido a la hora de crear mi propio mundo de ficción, pero no fui capaz de aportar mucha información acerca de sus autores. A pesar de que sigo buscando, no he encontrado demasiada información sobre ellos8, y esto es algo que me apena.

Por lo que, una vez más, me hago las preguntas.
¿Por qué?
¿A quién puede interesar lo que yo pueda decir?
¿Qué puedo aportar?

Y, como de costumbre, aunque sí que tengo una respuesta para la tercera de ellas, no tengo una respuesta definitiva para las otras dos.

Puedo hablar de la pequeña escala. Acerca del mi y de los que son como yo. Puedo hablar de cómo me ayudó a salir de un aislamiento que consideraba mi lugar en el mundo y me proporcionó cosas que no sabía que necesitaba. De cómo me mostró que había más gente con inquietudes similares a las mías.

Puedo hablar de los primeros pasos de la afición fuera del terreno editorial, del proceso de introducción del rol en nuestras vidas en los tiempos previos a Internet, y de cómo la llegada de la red de redes nos impactó.

Puedo hablar del día a día en un club de rol durante aquella época. De la relación de la afición con las editoriales, las tiendas y los ayuntamientos. De fanzines y traducciones, de las jornadas locales y de lo que significaba ir a las capitales culturales a un gran evento. De la sensación de comunidad que se respiraba en ellas. Puedo hablar de lo que significaba pedir libros por correo antes de Amazon, y de lo que significaba pisar aquellas tiendas tiempo después.

Puedo hablar de aquellos de mis amigos que lograron el sueño de colaborar como traductores para distintas editoriales9, o de la gente del mundillo a la que conocí gracias a colaborar en distintos fanzines 10 o gracias a las listas de correo11

Podría hablar también del proceso de creación de Daegon, pero esta biografía no es el lugar idóneo para hacerlo. Tendrá su momento y lugar, pero no será entre estos párrafos. Sí que mencionaré por aquí a mi creación, pero trataré de hacerlo de manera tangencial porque, en caso contrario, su narración fagocitaría a todo lo demás.

Creo que sí que puedo aportar algo.
No sé hasta qué punto resultará interesante, pero trataré que lo sea. Tengo claro que esto no atraerá visitas hasta este portal, pero esta no deja de ser una página de nicho en la que se habla de aficiones de nicho desde una perspectiva aún más de nicho.

Enlaces:

1. Lecturas recomendables
- Designers & Dragons: The '70s
- Designers & Dragons: The '80s
- Designers & Dragons: The '90s
- Designers & Dragons: The '00s
- Heroic Worlds: A History and Guide to Role-Playing Games
- Shared Fantasy: Role Playing Games as Social Worlds
- Dungeons and Desktops: The History of Computer Role-Playing Games
- Playing at the World: A History of Simulating Wars, People, and Fantastic Adventure from Chess to Role-Playing Games
- Of Dice and Men: The Story of Dungeons & Dragons and the People Who Play It

2. Entrevistas del Blog Juegos y Dados a los pioneros
- Interview with
- Interview with Greg Stafford
- Interview with Sandy Petersen
- Interview with Steve Jackson
- Interview with Greg Costikian
- Interview with Rick Priestley
- Interview with Stephen R. Marsh

3. Entrevistas del Blog Juegos y Dados a los pioneros españoles
- Entrevista con Francesc Matas Salla
- Entrevista con Luis Destrees
- Entrevista con Daría Pérez
- Entrevista con Joan Parés
- Entrevista con Joaquín Ruiz
- Entrevista con Joaquim Dorca
- Entrevista con Salvador Tintoré
- Entrevista con Chema Pamundi
- Entrevista con Eduard García
- Entrevista con Javier Gómez
- Entrevista con Ernest Urdi
- Entrevista con Daniel Alento
- Entrevista con Mar Calpena
- Entrevista con Enric Grau
- Entrevista con Miguel Aceytuno
- Entrevista con Francisco José Campos
- Entrevista con Xavi Garriga
- Entrevista con Jordi Zamarreño
- Entrevista con Ricard Ibañez
- Entrevista a Dick Batista
- Entrevista a Antonio Catalán

4. Las columnas de Shannon Appelcline en RPGNET de las que salió Designers & Dragons

5. The History of Computer Role-Playing Games por Matt Barton
- Part I: The Early Years (1980-1983)
- Part II: The Golden Age (1985-1993)
- Part III: The Platinum and Modern Ages (1994-2004)
- Book Extract: Dungeons and Desktops: 'The Silver Age'

6. La Frikoteca de Carlos de la Cruz
- Historia de los Juegos de Rol - El caldo de cultivo de los años 70
- Historia de los Juegos de Rol - 1964-1974 (D&D)
- Historia de los Juegos de Rol - 1975 (T&T)
- Historia de los Juegos de Rol - 1976
- Historia de los Juegos de Rol - 1977
- Historia de los Juegos de Rol - 1978 (RQ)
- Historia de los Juegos de Rol - 1979 (V&V)
- Historia de los Juegos de Rol - De 1974 a 1979
- Historia de los Juegos de Rol - 1980 (RM)

7. Mundos improbables

8. Los olvidados
- Interview with Stephan Michael Sechi
- Interview with Andrew Leker
- Interview with Terry K. Amthor (Rolemasterblog)
- Interview with Terry K. Amthor (Rpgreview)
- Interview with M.A.R Barker
- Five Questions with Brett Slocum
- Five Questions with Peter Gifford

9. Multimaniaco

10. Oscar Díaz

11. Ayudar Jugando

Biografía rolera

Me gustan los juegos de rol. Me gustan como concepto, como medio y como herramienta.
Es un concepto con un potencial inigualable para crear historias, un medio que permite que afloren facetas de uno mismo que se encuentran sepultadas bajo capas de inseguridad y miedo, y una herramienta versátil como pocas a la hora aunar estos aspectos.

Me gustan porque me abrieron los ojos no sólo a los mundos que se aglutinan en las mentes de otros creadores, sino que también me han permitido descubrir otras facetas de este en el que vivimos. Me gustan porque me han proporcionado una cantidad de amistades y vivencias. A través de su práctica no sólo logré descubrir cosas de mi mismo que desconocía, sino que también me ayudaron a superar algunas trabas autoimpuestas que no me permitían levantar la vista del suelo para ver el potencial de todo lo que tenía ante mi. Es una afición gracias a la que me he desarrollado de una manera que no ha podido igualar ninguna otra.

Gracias a ellos se despertó una curiosidad que jamás podrá ser saciada. Una serie de inquietudes que me han llevado a leer, informarme y analizar los orígenes, evoluciones y contextos de multitud de temáticas. Unas lecturas que han generado nuevas preguntas, que han cambiado mi manera de relacionarme con otros, que me han ayudado a interactuar de otras maneras con quienes me rodean, que me han llevado a tratar de comprender otros puntos de vista.
Durante el tiempo que la practiqué con asiduidad, me aportaron más que cualquier otra de mis aficiones. Me ayudaron a formarme como persona.

Pero no soy un jugador de rol.
Puedo jugar de manera esporádica y divertirme, pero ya no tengo aquel impulso que me llevaba a desear con impaciencia la siguiente aventura.
Aún así, pese a que desde principios de siglo apenas soy un practicante ocasional, eso no me impide seguir considerándome como uno de los integrantes de esta afición.
Pese a no compartir una gran cantidad de los preceptos bajo los que ha evolucionado, me sigue pareciéndome un medio maravilloso. Uno con un potencial increíble para todo tipo de ámbitos.

Me gusta leer acerca del rol, me gusta debatir sobre él, me gusta hacer proselitismo y tratar de aclarar en qué consiste esta afición ante aquellos que sólo la conocen de oídas. Siempre estoy dispuesto a dirigir una partida a aquellos que tienen curiosidad por saber “qué es eso del rol”. Aún a día de hoy me pregunto en ocasiones acerca de cómo serían aquellos conocidos a quienes no he dirigido como jugadores.

Mi andadura en el mundo del rol comenzó durante finales de los años ochenta, y tuvo su cénit a lo largo de la década de los noventa.
No formé parte de la primera generación rolera patria pero, durante aquellos años, gracias a internet fui testigo virtual de cómo se produjo la eclosión de aquella comunidad en España, y gracias a las revistas supe de las formas que iba adoptando más allá de nuestras fronteras.
Aún así, la lejanía geográfica de los grandes núcleos en los que se concentraba aquella actividad impide que mi visión sea completa. Un déficit que voy subsanando gracias a quienes se están dedicando a recopilar esta información en sus blogs.

Porque el dejar de jugar no ha hecho que mi interés por los juegos de rol disminuya.
Quizás me sienta muy desligado de su presente, pero nunca he dejado de leer acerca de ellos. Acerca de su historia, sus protagonistas, al igual que tendencias y los rasgos que ha ido adquiriendo.

En el año noventa y dos comencé a escribir una ambientación que a día de hoy continúo desarrollando; Daegon. Un universo que ha formado parte de mi vida desde entonces.
Muy probablemente, de no haber conocido el rol no habría comenzado a escribir y esta web no existiría. No habría llegado a conocer a quienes llamo amigos desde hace tantos años. Habría sido una persona muy diferente de quien soy a día de hoy.
No sé si alguien mejor o peor, pero definitivamente alguien distinto.

Esta biografía es un intento de aunar los distintos aspectos de de esta afición que más valoro; el histórico, el personal y el teórico.
No hablaré únicamente acerca de mi propia experiencia, sino que también trataré de aportar una visión de esta evolución que ambos hemos experimentado a través de mi prisma personal, parcial y periférico.
Mientras escribo estas palabras desconozco cuál será su periodicidad, su duración, su desarrollo o la profundidad con la que trataré cada tema. Lo que sí que tengo claro es que no pretendo sentar cátedra ni generar controversia, de la misma manera que sé que el debate será bien recibido.

Dependiendo del momento sobre el que hable, la balanza y el foco se desequilibrará hacia uno u otro lado, oscilando entre la experiencia personal y el dato histórico, entre la reflexión y la emoción.

Una vez realizada esta presentación formal, se bienvenido.
Espero que tu visita sea agradable.

Nunca a la última 004

Cada vez que empiezo una entrada por aquí me da por decir “como os decía el mes pasado”, y entonces me doy cuenta de que la semana pasada habría comenzado igual. Cosas de la rotación temática.
Pero no. Hoy no. Cuando sigo sin tener muy clara la manera en la que afrontar este “Nunca a la última”, hoy toca algo nuevo/viejo. Hoy va a ir de proyectos. No, esos proyectos no. Otros.

Por ejemplo, podemos empezar por el amigo Willem1. No, no es familia de Dafoe. Willem es un programador de EEPROMS, o lo que es lo mismo, un cachivache para copiar/tostar chips de distinta clase2.
¿Por qué os hablo de esto?
Porque… cosas. Remontémonos tiempo atrás.

Dentro de esa multitud de temas que me interesan pero a los que no les dedico tiempo está el de la electrónica. No se trata tanto de que tenga ideas para construir ningún aparato innovador como de la curiosidad por saber cómo funcionan los que ya poseo. Saber cómo funcionan y, de ser necesario, ser capaz de repararlos. Porque con mi afición por acumular cacharros viejos este conocimiento sería algo que me vendría la mar de bien.
Pero no tengo ni idea.
¿Fin?
No.

Por casa tengo varios ordenadores a los que quiero meter mano. Tareas como puedan ser modificar la salida de vídeo de un Spectrum o cambiar unos condensadores hinchados a una placa base son sencillas. También le he instalado algún añadido a los Commodore para mejorar la señal de vídeo compuesto, pero para esto no hace falta ese conocimiento. Basta con saber leer y ser capaz de utilizar un soldador. Pero tengo pendientes cambios algo más complejos.

Desde hace unos meses se encuentran despiezados por mi salón dos ordenadores Amiga y dos ordenadores Atari ST. La idea que tengo es la de actualizarles sus respectivos sistemas operativos para dejarlos funcionando con las últimas versiones que soportan.
Pero para intentarlo hay dos métodos: El comprar los chips y cambiarlos, y el de fabricarte tus propios chips. Y he optado por los dos.

Encontrar las ROMS para el Amiga fue increíblemente sencillo. Basta con pasarse por Amigastore.eu3 (tienda española para más señas), pagar quince euros más portes, y lo tienes en casa. Hasta ahí bien.
Para los chips de Atari la cosa está más complicada. Hay que recorrerse Ebay, mirar mucha documentación, y cruzar los dedos para que los astros se alineen. Porque, dependiendo del modelo, el sistema operativo está en dos o en seis chips. Hasta donde he logrado descubrir, se puede trabajar con cualquiera de estos dos grupos… siempre que toquitees la placa para decirle cuáles tiene pinchados.
Hace años, cuando sabía aún menos que hoy, compré un juego de seis ROMS y se quedaron comiendo polvo hasta que...

Cuando me llegaron las ROMS para los Amiga decidí liarme la manta a la cabeza y hacerlo todo de golpe. Desmonté tres Commodores (un C64, un C64C y un C128), los dos Amigas que poseo (500 y 600) y los dos Ataris (ST y Mega ST).

Primero me lancé a por los Commodores. El C64C fue bien pero, cosas de no leer todo lo que se debe, con el resto me encontré con problemas. Porque el LumaFix4 no sirve para el 128, y al abrir la viaja panera del C64 clásico me encontré que el escudo de radiofrecuencia estaba remachado.

El Commodore y su escudo

Así pues, decidí pasar a otras cosas mientras decidía qué hacer con él.

Lo siguiente que hice fue ponerme con los Amiga, y ahí fue donde cometí un grave error. La bahía de conexión del chip tiene 42 pines y el chip tiene sólo 40. Primero lo conecté bien pero aquello no daba señal de vídeo. Había hecho una foto al chip viejo5 antes de desconectarlo y sabía que la posición era correcta, pero aquello no importó. Listo de mi, lo conecté para que se ajustase al otro extremo del zócalo. Obviamente, aquello tampoco arrancó.
Volví a conectar el chip viejo temiéndome lo peor… y mis temores se confirmaron. Aquello seguía sin dar señal. No dio señal hasta que toqué el cable de vídeo y descubrí que el problema era ese. El puñetero cable estaba mal.
Niños, antes de meteros en movidas de estas aseguraos de que todos los componentes funcionan correctamente.
Al conectar nuevamente el chip nuevo aquello seguía sin ir, pero el otro que había comprado sí que funcionó a la perfección. Me había cargado una de las ROMS.
Biba y Vrabo.

Hora de ponerse con los Atari. Tras abrir el primero de ellos vi que la cosa no cuadraba. El juego de ROMS que había comprado era de 6 y ambas máquinas tenían juegos de 2. Aún así, las placas de los dos modelos tenían seis zócalos.
Tras volverme loco mirando páginas tratando de adivinar en qué posición iba cada uno de ellos, al pincharlos aquello, como no podía ser de otra manera, no iba. Tocaba volver a la carga y leer aún más confiando en no haberme cargado nada). Claro está, todas las máquinas están abiertas desde entonces.

Y aquí es donde entra el amigo Willem. Seguro que ya os habíais olvidado de él.
Porque claro. Podía gastarme otros quince euros en otra ROM para el Amiga… o gastarme mucho más en fabricarme una propia. Y comencé a indagar, supe de él, me compré uno por Ebay y esperé a que llegase. Mientras tanto, y ya que estábamos, también compré otro juego de ROMS para los Atari. En esta ocasión la versión de 2 chips. Pedí también más chips vírgenes para elllos6 (un paquete de 40 que salía más barato que comprar dos sueltos) y un par de EPROMs vírgenes para los Amiga7.
Tocaba esperar y leer más.

Cuando llegó el programador, y para no faltar a la tradición, hubieron sorpresas. A pesar de contar con un puerto USB, resulta que sólo lo utiliza para alimentarse. El aparato funciona a través del puerto paralelo, un conector que cada vez se estila menos.

Tras unas pruebas infructuosas en un ordenador moderno con un adaptador PCI/Paralelo opté por recuperar un viejo portátil, instalarle Windows XP, et voila, Willem detectado,

Willem funcionando

Eso sí. Ni idea de cómo colocar los interruptores para que haga lo que yo quiero.
Los chips tardaron más en llegar. Cosas de los vendedores chinos de Ebay, y también hubo sorpresa. El zócalo de Williem es para chips de 32 pines, y los de Amiga no es que sean de 40, es que los que me llegaron son de 42.
Biba y Vrabo una vez más.

Así que la película continúa.
Por un lado he visto que existe un adaptador para poner chips de 42 pines en el Willem8. O al menos eso parecen indicar quienes lo venden, pero no he conseguido ver ninguna foto en el que vea cómo se conectan.

Por otro lado, me dije “Seguro que alguien se ha currado un programador de EPROMS con una Raspberry o un Arduino”. Y, efectivamente y sí9.
Así que, no hay miedo. Ya he pedido una placa con avalorios para conectar el bus GPIO de la Raspberry para ver qué sale de eso. Porque siempre he querido cacharrear con temas electrónicos y esta me parece una buena ocasión para empezar.
¿Quién dijo miedo?
¿Quién dijo tiempo?
¿Quién dijo vida?

Y hasta aquí por hoy. Continuará y tal, pero vete tú a saber cuándo10.
Os dejos con unos minutos musicales hasta entonces.
Como de costumbre se me ha ido el tiempo con esto y no he hecho ninguna de las otras cosas que tengo pendientes.

Al turrón.

Enlaces:

1. Willem
- El programador
- Y algo que he encontrado hoy que dice ser un manual

2. Chips como estos

3. Kickstart ROM 3.X para Amigas 500, 600 y 2000

4. Lumafix para C64

5. Álbum de fotos de cacharros viejunos

6. M27C256B-10F1

7. IMX29F1615PC-10 DIP-42

8. ADP-054, o adaptador para EPROMs de 42 Pines

9. MX29F1615 programmer

10. Porque tienen la radio-fórmula y el sistema, pero nosotros tenemos a...
Devin Townsend en directo
- Kingdom
- En el Royal Albert Hall
- Más Royal Albert Hall
- Y final con niño

Karnivool en directo
- Themata
- Alpha Omega - Ghost City Sessions
- Aeons - Ghost City Sessions

El regreso de A perfect circle
- The doomed
- So Long, And Thanks For All The Fish

Y el regreso de Andrew WK
- Music Is Worth Living For

Biografía fabuladora II: El saber, el lugar y el momento

Me encantaría decir que me gusta leer sin sentir que estoy mintiendo. Me encantaría que me gustase leer, pero mi relación con la palabra escrita siempre ha sido complicada.
El deseo de conocer y comprender está ahí y me mueve a hacer acopio de libros que sacien estas necesidades, sólo para que terminen formando parte de una pila de lecturas infinita. Me gusta saber y me gusta aprender, pero estudiar es un soberano coñazo. Aunque no sé si esto siempre fue así.

Mis recuerdos de los tiempos previos a llegar a Pamplona son difusos. Fogonazos poblados por gentes, lugares y acciones concretas, pero entre esos recuerdos apenas tengo memoria de los profesores o las clases.
La sensación general a ese respecto es la de tranquilidad. El aprobar las asignaturas sin esfuerzo. Más allá del momento en el que mi madre me dejó a solas con las monjas en pre-escolar, no recuerdo que, en aquellos tiempos, el colegio fuese algo traumático. Tampoco lo recuerdo como una actividad agradable, sino como un mero lugar de tránsito que no me marcó especialmente. Todo eso cambió tras mudarnos a la capital, pero eso será tratado más adelante.

En ocasiones bromeo diciendo que mis padres cometieron un error de cálculo a la hora de llevarme al colegio. Me obligaron a aprender a leer, me forzaron a interactuar con otros y dejaron de ser el único sustento para mi curiosidad. A partir de aquel momento mis padres comentaron a ser un elemento prescindibles para el ocio. Ya no me hacían falta para comprender las historias que se ocultaban entre las palabras.

Pero aquí hemos venido a hablar de influencias y acerca del camino recorrido. En aquellos primeros años mis musas fueron la televisión y los tebeos, las dos grandes “Ts”. Escribir no era algo que se me pasase por la cabeza, pero esto no implica que en su interior no se desarrollasen cientos de historias.
No importaba el origen, el formato o la edad No importaba la autoría, la nacionalidad o el medio, todo aportaba. A día de hoy, si bien sería capaz de listar la manera en la que me impactó cada obra, no sería capaz de determinar la secuencia concreta en la que tuve acceso a cada una de ellas.
Aunque muy probablemente estuviese ahí, no soy consciente de la existencia de una biblioteca en Alsasua durante aquellos días, pero tampoco la eché falta. Allá donde miraba todo era susceptible de ser asimilado. Desde los tebeos historietas anteriores a mi existencia, hasta las películas de chinos que nos llegaban desde Pamplona todo sumaba.
Haciendo memoria me sorprende la diversidad de lo que recuerdo. A excepción de tebeo japonés, el material a mi alcance pertenecía a todas las grandes escuelas clásicas. Una diversidad que ha tardado mucho en volver a estar accesible, y que ahora ya no se encuentra al alcance económico de todos.

Recuerdo ir al pueblo de mi padre y recorrer todos los armarios de la casa en busca de lectura. Superar momentáneamente mi miedo a la oscuridad y subir hasta la buhardilla a la caza de nuevo material cuando ya había terminado por vigésima vez lo que tenía entre manos. Al principio casi todo eran tebeos heredados de mi padre y mis tíos. Material de todos los tamaños y colores. Desde los cuadernillos de Hazañas bélicas, El Aguilucho o el Guerrero del Antifaz hasta revistas humorísticas como el TBO, Jaimito, Pulgarcito, Pumby y, por supuesto, la escuela Bruguera.
Recuerdo discusiones absurdas son mis hermanos acerca de qué tebeo era “mejor” de acuerdo a… ningún criterio claro u objetivo que, con el paso del tiempo, han resultado tener una base. Como en todo lo relacionado con tan tierna edad, había que tomar bando. Mientras que mis hermanos optaban por Zipi y Zape o Carpanta, yo era un acérrimo defensor de Mortadelo y Filemón o Rompetechos. No sabíamos nada de autores pero ya entonces, sin ser conscientes de ello, éramos capaces de distinguir entre Escobar e Ibañez.

Pero el de la autoría sólo era uno de los muchos misterios aún por desentrañar. Los tebeos ocupaban un espacio físico en nuestros cuartos y salones, y un lugar especial en mis sinapsis, pero no dejaban de ser entidades cuasi mágicas.
Mis padres podían ser prescindibles para su disfrute, pero sólo ellos conocían su lugar de procedencia. De vez en cuando aparecían con algún nuevo ejemplar o con algún estuche de VHS con una portada que anticipaba acción y emoción a raudales. El mundo seguía siendo un lugar lleno de magia donde, en la lejanía, existían tipos vestidos con atuendos coloridos haciendo el bien. Gente con ideales tan férreos como su determinación y sus músculos.
Los personajes de Bruguera podían ser graciosos, pero los súper héroes eran algo más. No se lanzaban bombas entre ellos o se perseguían con martillos gigantes. Ya entonces la tensión y el sufrimiento me resultaban emociones más interesantes que la risa y, al igual que en el caso de los autores españoles, sin ser consciente de ello ya entonces era capaz de discriminar entre la manera en la que cada editorial afrontaba la creación de sus historias.

Porque no eran lo mismo las historietas de ciencia ficción de los cincuenta que un tebeo de Marvel. No era lo mismo el Superman que publicaba Novaro que los tebeos de la Fleetway. La escuela franco belga no tenía nada que ver con las tiras de prensa americanas de principios de siglo.
Kelly o Zarpa de Acero eran muy distintos de Batman, de la misma manera que Spirou no tenía nada que ver con Flash Gordon o el Hombre enmascarado.
Quizás las portadas de López Espí tratasen de ofuscar aquella verdad pero, aún sin ser consciente del por que, sabía que cada historia era diferente.

Bajo un océano de bits, mes IV

Como no podría ser de otra manera, comienzo una entrada con una rectificación sobre algo relacionado con lo que afirmaba en la anterior.
El curso de LazyFoo no me sirvió. Lo tengo aparcado para más adelante (uno más), pero a través de sus explicaciones no conseguía avanzar. Así que tocó seguir buscando y desesperando, escudriñando la red de redes hasta que. parece que, esta vez sí, he ido a dar con algo que se asemeja mucho a lo que llevaba buscando desde el principio. Hasta el tutorial de SDL de Antonio García Alba1.

No es perfecto, y entre los contras se encuentra que el tutorial no trata la versión 2 de SDL sino la primera, aunque claro, esto tiene todo el sentido del mundo. Está escrito en dos mil ocho, y por aquel entonces no había alternativa. Por lo demás, la materia en sí misma no deja de ser muy complicada para mi nivel de conocimiento, pero eso es algo totalmente ajeno a este tutorial en concreto.
Voy lento, y algunas cosas se me siguen escapando, pero el texto es bastante claro y baja hasta un nivel en el que creo que puedo llegar a entender lo que explica, algo que echaba en falta en el resto. Tengo intención de ponerme en contacto con este buen hombre cuando algún momento de estos para agradecerle su trabajo. Por lo pronto ya me he puesto en contacto con la gente de la Universidad de Cádiz para darles las gracias e indicarles alguna errata en el código de alguno de los ejemplos.

Aún así son casi setecientas páginas, por lo que a la cosa aún le queda para rato. Más aún cuando me estoy planteando hacerlo todo en SDL1, SDL2 y, quizás, SFML y OPENGL. Porque esto va de aprender.

Más allá de esto… no he avanzado mucho más. He visto más vídeos de las GDC2, gracias a una de ellas descubrí la existencia de Box2d3, un motor de físicas para juegos en 2d de código abierto y escrito en C++, he hecho un dibujo para cubrir ese cupo del mes, aunque tampoco me sirva para nada en el juego, y he descubierto que en la página de Mozilla4 también tienen guías para la creación de juegos. Más deberes para cuando llegue el momento.

Bueno, y dudas. Montones de dudas y preguntas acerca de qué será o dejará de ser el juego. Si, a pesar de ser un plataformas en 2d, trataré de contar una historia a través suya o me limitaré a que las mecánicas sean su eje motor.
Porque claro, estará ambientado en Daegon (hasta que cambie de idea, y vuelva a cambiar de idea, y…) y tengo historias de sobra para contar ahí… aunque esto no deja de ser un problema.
Mi intención es el dar la posibilidad de que los jugadores puedan elegir entre personajes de distintos sexos, pero esto tendría que ser algo más que un mero cambio estético. Cada personaje, por más que recorra el mismo camino, debería tener y contar una historia propia, tener unas físicas diferentes, moverse de una manera distinta.

Para terminar de sabotearme, recientemente me golpeó otra verdad que, por más obvia que sea, no me había planteado hasta el momento. Escuchando un podcast en el que uno de sus colaboradores tiene una deficiencia visual severa, ante el comentario de alguno de sus contertulios acerca de cómo la tecnología nos hacía dependientes, pasó a describir la manera en la que le había cambiado la vida, y muy para bien, a él y a otros en situaciones aún más desfavorecidas. Cómo es su caso no era dependencia lo que implica todo esto sino todo lo contrario.
Y es que no es necesario estar ciego para no ver. Por más concienciado que creas estar, es muy sencillo obviar todo lo que no nos toca directamente. Porque cuando pienso que me gustaría que mi juego pudiera ser disfrutado por todo el mundo, el mundo en el que pienso es muy reducido.

Y me gustaría hacer un juego que pudiesen disfrutar lo ciegos o toda esa gente en cuyas situaciones no soy capaz de ponerme.
Va a ser un arcade, sí, y eso no deja de ser un factor limitante pero, pero este factor sólo debería impactar en cuando a los gustos y nada más.
Sé que existen dispositivos de entrada para que gente con movilidad reducida escriban o jueguen con el movimiento de sus pupilas, así que asumo que esa gente podría jugar (aunque tengo que asegurarme de que esto sea un hecho), pero no tengo la más mínima idea acerca de su un invidente puede jugar a un juego de este estilo, y apenas he encontrado información a este respecto.
Y me meto en estas disquisiciones cuando aún no tengo la más mínima idea dónde me estoy metiendo.

Pero bueno, la noche es joven y la red proverá.

Enlaces:

1. Tutorial de libSDL para la programación de videojuegos
- Supongo que es este zagal
- Formato Wiki
- Formato PDF
- Documentación de SDL 1

2. Más vídeos de las GDC
- Designing with Physics: Bend the Physics Engine to Your Will
- WHAT ARE "TIGHT" CONTROLS? - Movement in Games
- Rogue Legacy Design Postmortem: Budget Development
- Level Design in a Day: A Series of First Steps - Overcoming the Digital Blank Page
- Math for Game Programmers: Juicing Your Cameras With Math
- Math for Game Programmers: Fast and Funky 1D Nonlinear Transformations
- Concept Art is Dead
- 8 Bit & '8 Bitish' Graphics-Outside the Box

3. Box2d
- Su web
- Su repositorio en GitHub

4. Guías de Mozilla para hacer juegos

Daegon, mes XXVII

Después de cómo terminaba la entrada del mes pasado, seguimos buscando una manera en la que explicar qué es Daegon de una manera sencilla, concisa y asequible.

Por no abandonar las tradiciones milenarias, los párrafos que compartía entonces han cambiado de manera considerable. Primero le salió una nota aclaratoria, un nuevo prólogo que, lejos aún de estar terminado, creció hasta duplicar el tamaño de lo ya escrito. Después el mismo prefacio también cambió porque no me gustaba el tono en el que estaba escrito… así que también me puse a modificar un poco el texto que le debía de seguir. Para terminar, moví todo ese bloque de texto desde el principio del documento hasta la sección final.
Y cuando digo “Para terminar” me refiero a cuando lo abandoné por el momento, claro. No sólo no está terminado, sino que existe un amplio porcentaje de que tanto su extensión como su ubicación final cambien de nuevo a lo largo del tiempo.

Por otro lado, la “Guía de lectura” también ha ascendido. Ahora mismo está ubicada dentro de mis carpetas como el primer documento y la introducción ha pasado a ocupar el segundo puesto. No sé cómo seguirá esta carrera en el largo plazo.

Los bloques de texto con los que quería construir el “Libro básico” ya ocupan ciento cincuenta páginas. De todos ellos, este “Daegon, en el presente” consume casi una tercera parte, y aún no he comenzado a hablar acerca de los países. A lo largo de este mes su extensión ha subido desde las dieciséis hasta las cuarenta y dos páginas, y tengo claro que apenas he empezado con él.
Mi idea era dedicar un mínimo de dos páginas a cada uno de los más de cuarenta países acerca de los que quiero hablar, pero tengo claro que, una vez que me ponga a ello, la cosa se disparará. No sería la primera vez. Así pues, no tengo la más mínima idea acerca de cuánto terminará ocupando el documento y, por añadidura, este “Básico”.

En el nuevo acercamiento que he tratado de darle al inicio del documento he intentado que prime la sensación de libertad. Que quede claro que todo lo que cuento es sólo una ínfima parte de lo que cabe en Daegon. Detalles que, sin importar la escala en la que tengan lugar, no tienen que haber sido lo más trascendente jamás ocurrido dentro de sus territorios.
Hablo acerca de que el momento seleccionado como “Presente” no deja de ser una elección totalmente arbitraria. Que los personajes de los que hablaré más adelante no dejan de ser sólo unos pocos entre millones, que los eventos que describiré cubren una parte infinitesimal de todo lo que sucede en un mismo momento dentro del universo.
Tengo claro que esto va a echar a muchos. Que la gente suele acudir a los manuales buscando saber después de un vistazo “de qué va el juego”. Pero es que, en el fondo, Daegon va de eso. Que una partida sea una comedia de situación y la siguiente deje en pañales al Big Bnag. De que cada uno lo haga suyo en cada momento. Que sea lo que necesiten que sea para contar la historia que quieran.

Pero siempre me pierdo y empiezo a hablar de “mi” Daegon. De las historias que he desarrollado en su interior, de su metafísica o la manera en la que funciona su mecánica cósmica, de todas las putadas que les he hecho a mis personajes favoritos. Trato de plasmar esto sólo como una opción más, como una de las múltiples elecciones que se pueden tomar, pero no sé si lo consigo.

Me da la impresión de que en cada párrafo estoy utilizando un tono distinto, o que el enfoque que estoy usando debería estar en otra sección, así que vuelvo para atrás una y otra vez para tratar de unificar criterios, o para mover la sección a otro documento, pero no consigo concretar nada. Me dedico a sumar palabras que, me temo, lo único que logran es hacer que todo crezca de manera descontrolada.

Y entonces me pregunto: ¿Todo lo que escribo es aprovechable?
No ya necesario, o bien escrito ¿Es útil?
Y estas son preguntas para las que no tengo respuesta.
Pero sigo escribiendo, porque tengo cosas que contar aunque... ¿escribo las cosas que debo contar?¿estoy plasmando lo que necesitará el director de juego o el lector casual, o me limito a cubrir el cupo?
Y tampoco tengo respuestas para eso.

Porque no existe una herramienta o un mecanismo perfecto y debo tener cuidado con las que he elegido. Porque el ponerme una métrica objetiva a la hora de determinar el mínimo de palabras diario es un arma de doble filo. Debo tener mucho cuidado a la hora de determinar si lo que escribo tiene sentido por sí solo o si sólo estoy metiendo paja para poder decirme que he terminado la semana cumpliendo los objetivos.
Cuando veo que estoy bloqueado en una sección y me da la impresión de que lo nuevo no va a ser más que relleno paso a otro documento, pero esto tampoco es una solución buena. Cuando regreso al punto de bloqueo he perdido el hilo en el que estaba y tengo que releer (con sus correspondientes reescritura, corrección y ampliación) lo que ya estaba.

Y, medio año después, sigo sin subir nada a la web. Tengo a media escritura más de una docena de documentos y no logro terminar ninguno. Desde que empecé con el reto sólo he terminado uno; “La enciclopedia del tiempo”, y tengo claro que en cuanto le eche el guante lo cambiaré todo de nuevo.
Haciendo una cuenta rápida tengo cuatrocientas setenta páginas de material en distintos estados de evolución. Estoy creando un monstruo que nadie es capaz de utilizar y no consigo centrar qué tendría que ser lo mínimo necesario.

Por más que cuando me planteé prolongar este reto durante un año más pretendía que fuese el secundario, esta ha sido una intención que nunca ha llegado a cuajar. Entre los raquíticos progresos que estoy haciendo con la programación, y la inercia de estos dos últimos años escribiendo, aquel propósito se ha destapado como algo totalmente falso.
La misma base de cómo está planteado el otro reto hace mucho más difícil que le dedique tiempo cuando no estoy delante del ordenador, pero con Daegon no es así. Son ya muchos los años que este mundo llevo formando parte de mi vida. Muchas noches puliendo matices, incontables ratos muertos imaginando qué haría tal o cual personaje, infinidad de paseos pensando en cómo funciona la realidad en la que existe.
Esto no terminará nunca porque siempre quedará algo por contar, esa es la esencia de Daegon. Esa debería ser la esencia del rol.

Pero, por más claras que tenga algunas cosas, sigo dudando acerca de todo lo que las rodea, lo que incluye este tipo de entradas. Porque vuelvo a estos textos mes a mes y también me pregunto; ¿Esto sirve para algo? ¿le será de utilidad a alguien con mis mismas inquietudes, o sólo lo espantará? ¿tiene sentido que las siga haciendo?

Y tampoco tengo respuestas para eso.

Biografía fabuladora I: Héroes de metal y grafito

No recuerdo cuándo fue la primera vez que escribí algo con la intención de contar una historia propia. La primera que recuerdo se remonta a los tiempos de la educación primaria, pero no sé si existió alguna previa.
En aquella ocasión fue un encargo. Un trabajo del colegio que hice tan mío que aún recuerdo con claridad lo que sentía mientras escribí. No recuerdo el enunciado del trabajo al igual que tampoco recuerdo la reacción del nadie ante el resultado. Era una historia de dos amigos obligados a enfrentarse en un circo romano.
Su extensión no llegaría a tener una página, pero el trasfondo de esos personajes ocupa mucho más. De vez en cuando vuelvo a ellos y me hago más preguntas sobre las razones que les llevaron hasta allí, pero eso ya es otra historia. Una que ya llegará en su momento, o que quizás no vuelva a retomar jamás.

Por ahora volvamos al principio. A los momentos previos a que, con doce años y estudiando en un colegio de curas, hiciese una historia en la que un cristiano acababa con la vida de su amigo.
Porque hubo muchos historias previas. Historias jamás escrita, pero vividas como pocas. Aquellas en las que pilotaba a un robot gigante.

Porque fui un niño de los setenta. Uno que no sentía especial afición por la lectura de todo aquello que no fuese acompañado de dibujos. Alguien para quien las musas llevaban mallas o misiles. Para quien se movían al mismo ritmo los personajes de la tele y los de los tebeos.

Mis primeras referentes, quienes resultaron ser mis musas en aquellos tiempos fueron Go Nagai y Jack Kirby.
Entonces no sabía ni necesitaba saber lo que eran las musas, el arte, la creatividad o el deseo de contar historias. Ante mis ojos no existían los autores, la trama o el medio, sólo sabía que todo aquello que se encontraba ante mi era emocionante. Algo de lo que quería ser partícipe. Unos impulsos y unos referentes que apenas han cambiado desde entonces.

Porque nunca he buscado la inspiración sino que esta siempre ha estado frente a mí. Ante mis ojos son tan relevantes los autores que acabo de mencionar como Shakespeare o Cervantes. Tengo claros los valores y el impacto histórico de cada uno de ellos, pero esto no les hace más atractivos a la hora de escoger que ver o leer.

También tengo claro que estoy siendo injusto. Que de haber sido adulto la primera vez que leí a estos creativos mis visión cambiaría radicalmente. Que tendría que leerlos con un interés y una mirada arqueológicas para poder comprender lo que significaron, pero eso no importa. Yo estaba ahí cuando Mazinger voló por primera vez. Yo estuve ahí cuando una bota gigante trataba de aplastar a La Cosa en su viaje a la Zona Negativa. Yo estaba ahí con ellos y con muchos otros.
También viajé junto con Hols, y luché contra Craneo Rojo en la luna. Estaba con los Vengadores cuando trataban de detener al Rojo Ronin, y con Ultraman o Flash Gordon, Grendizer o Groizer, con Bud Spencer o Yoko Tsuno.

Mis referentes son esos clásicos y mi manera de entender la épica, el humor o el heroísmo viene dictada por ellos. Mi camino siempre ha ido parejo al que ellos marcaron y el descubrir a los “otros clásicos”, a “los buenos” o “los serios” no ha cambiado este hecho.
Y esto no es algo que se limite al campo de lo literario o lo fílmico. Puedo reconocer el valor histórico de Tezuka o la ambición de Moore, pero no consiguen despertar mi interés de la misma manera. No quiero escribir como ellos ni busco cambiar el medio, lo que no implica que no me hayan enseñado nada.

Pero me estoy adelantando y esto sólo acaba de empezar. Apenas me has visto aprender a leer y ya pretendo empezar a romper el espacio y el tiempo.

Hay muchas preguntas cuya respuesta reside en aquellos tiempos que jamás seré capaz de responder, pero esas respuestas tampoco son especialmente relevantes. No sé cuál de estas influencias fue la responsable de encender la llama, pero estoy convencido de que todo empezó ahí.
Seguramente no sería una sola sino la suma de todas ellas, pero aquella llama tardaría aún muchos años en viajar desde mi cabeza hasta las manos.
Entonces ni tenía ni necesitaba preguntas sino que tenía todas las respuestas que necesitaba. Aún faltaba mucho para que diesen comienzo los proyectos, el deseo por compartir aquellas historias… y la frustración por no conseguirlo.
Las historias no necesitaban de estructura, continuidad o coherencia, los personajes no tenían trasfondo o personalidad. Aquellas no eran historias complejas y muchas veces su creación era algo compartido. Cuando el medio pasaba de ser mi mente la calle era el lienzo donde quedaban plasmadas.
Los barrios de Alsasua eran planetas lejanos o países con nombres inventados, los personajes eran intercambiables y sus diálogos dependían de quien los declamaba con absoluto convencimiento, la emoción y la destrucción de lo que nos rodeaba cesaba con la llegada de la hora de cena pero la historia continuaba en nuestras cabezas.

En ocasiones echo de menos aquello. Trato de buscar en mi interior a aquella persona pero hace mucho que desapareció. Que se fusionó con el resto de mis yoes pasados.
Cada vez que he tratado de recuperarlo para escribir alguna historia destinada a niños me veo incapaz de dar con él en el maremagnum de quien soy, y me apena no ser capaz de crear historias para que mis amigos cuenten a sus hijos. Siempre acabo haciendo algo más complejo, algo de lo que sentirme orgulloso, que pueda ser capaz de satisfacerme a mí. Un imposible.

Así como acepto que aquello que publico en la red no sea perfecto, el hacer algo destinado a un niño que no cumpla unos mínimos es algo que no me permito.

Pero estoy divagando y me adelantando una vez más.
Ese es un tema sobre el que hablar en otro momento y otro lugar.

Biografía fabuladora

Hola, me llamo Javier Albizu y soy un bárbaro, un filisteo, un maltratador del lenguaje.
Junto palabras de una manera anárquica en un intento de que adquieran coherencia. Las hacino unas sobre otras tratando que se conviertan en frases. Aspirando a que sus formas y sonidos logren despertar emociones en los demás.

Me gustaría decir que entre mis múltiples aficiones se encuentra la de la escritura, pero mentiría. No sólo no me gusta sino que es una de las actividades más frustrantes que acometo. Y este es un hecho contrastado. Algo que llevo practicando durante el tiempo y la frecuencia suficientes como para considerarlo una verdad innegable.
Pero siempre vuelvo. No importa durante cuánto tiempo lo deje, siempre termino regresando a la pantalla en blanco. Me sumerjo una y otra vez en esta espiral de agonía marcándome objetivos que sé imposibles de cumplir. Fracaso tras fracaso siempre regreso para arrojarme a esta sima masoquista porque es el mal menor. Porque, de no hacerlo, aquellas ideas e historias que sólo habitan en mi cabeza jamás serán contadas.

Porque entre mis múltiples aficiones sí que se encuentra la de fabular. Crear historias e inventar personajes. Juntar las piezas dispersas que aparecen por mi mente a la espera de lograr otorgarles coherencia. Ser capaz de convertirlas en narraciones que compartir con los demás. Lograr transformarlas en ideas que inspiren o despierten emociones de todo tipo. Pero soy un comunicador pésimo.
Si mis habilidades como escritor son limitadas, mi pericia como orador y mi capacidad para verbalizar estas ideas son simples quimeras.

Afirmar que odio escribir sería una hipérbole, pero no disfruto del proceso. Cada vez que estamos a solas mis ideas y el cursor parpadeante el comienzo es sencillo, pero la frustración no tarda abrirse camino. Volver la mirada atrás implica recriminaciones a mi yo de ayer. Una vez leído el texto, detesto la forma en la que he acometí la tarea. El resultado siempre es un fracaso, y eso es algo que sé desde antes de empezar a escribir.

Aún así, no todo aquí es una exposición gratuita de auto-odio. Porque quizás sea un mal escritor o un narrador mediocre, pero sí que me considero un argumentista competente. Quizás no sea capaz de contarlas como se merecen, pero considero que las historias son buenas.

Llevo escribiendo... cosas, de manera más o menos continuada desde que alcancé la mayoría de edad (un hecho desde el cual ha transcurrido ya mucho tiempo), pero mi faceta de fabulador llevaba ahí desde mucho antes. No pretendo ser ejemplo o referente de nada, pero es indudable que he recorrido un camino considerable desde que comencé.
Más allá de la inseguridad, más allá del síndrome de impostor, o del atacarme a mi mismo como mecanismo de defensa, es indudable que he avanzado desde mis comienzos. He mejorado a base de cometer errores.
Quizás mis referentes no sean los más ortodoxos o convencionales, nunca fui un buen estudiante o un lector ávido, pero no por ello mi mente ha dejado de estar expuesta a estímulos excepcionales. Puedo sentir rabia al contemplar lo que he plasmado, pero no me arrepiento o me avergüenzo de haberlo hecho. Puedo odiar el resultado, pero nunca odiaré haberlo escrito.

Este lugar no deja de ser una oda a mi fracaso y mi inseguridad, pero también es una muestra de mis progresos.
Comencé a escribir poco después de dejar de estudiar y esta siempre ha sido una losa que llevaré encima. Podría haber prestado más atención, podría haberme formado más, podría leer más, podría esforzarme más. Nuestras vidas está lleno de “podrías”, de “deberías”, de “serías”, de cosas que nunca sabremos, de decisiones que nunca tomamos, de personas que nunca seremos.

Somos quienes somos, la suma de las elecciones que hemos tomado y la consecuencia indirecta de las decisiones que han tomado otros.

Mi decisión es que mis errores sirvan para algo. Que aquellos que lleguen hasta aquí con unas dudas similares a las que me han asaltado a lo largo del camino sepan que no están solos. Ahorrarles, si está en mi mano, el cometer algunos de los errores que he cometido.

Mientras tanto seguiré escribiendo. No acerca de temas trascendentales, profundos o populares, sino acerca de aquello que logra que me enfrente una y otra vez a la frustración.
Seguiré contando mi historia de la mejor manera que sepa. Hablando acerca de quienes me han precedido e inspirado, de quienes me han ayudado a querer ser mejor en cualquier cosa que haga.

Bienvenido seas, si es que aún sigues por ahí.

Nunca a la última 003

Me monto un sistema de suscripción por aquí y justo nos cambian la normativa de protección de datos. Biba y Vrabo.
Ante esta disyuntiva me veo dividido entre dos opciones: Seguir manteniendo mi porte retro, o atenerme a la legalidad.
He ahí la cuestión (aunque sólo es la primera del día).

De cualquier manera, y por otro lado, la que está de moda es el pasar de todo así que… quizás no ir a la última sea sinónimo de adecuarme a la legislación vigente.

Así es, amigüitos, la GDPR1 ha llegado y toca prepararse. No parece demasiado complicado pero aún así todo esto da perezaca. Quizás os llegue a los suscriptores en breve un correo pidiendo el permiso explícito para que me dejéis mandaros correos.
Sí, lo sé, no tiene demasiado sentido. Por suerte puedo contar el número de correos a mandar con los dedos de las manos.

En otro orden de cosas, este Nunca a la última sigue sin despegar y parece el-blog-fuera-del-blog. Sigo sin tener del todo claro qué hacer con este sitio, con la rotación de los proyectos de escritura que quiero seguir y… sobre qué hacer con aquellos que cambie.

Caralibro me recuerda hoy que, en un día como este hace seis años, cuando decidí que esta web iba a ser algo que ha terminado no siendo, los amigos de Libro de notas me publicaron un artículo en el que hablaba de la figura de Jack Tramiel tras su fallecimiento2. Este, junto a otro artículo en el que trataba de hacer una proyección a futuro del mundo de los sistemas opetativos3 es todo el material que he escrito que, aparte del contenido alojado en mi servidor, se puede encontrar en la red. Pero este no es todo el material mío que una vez pobló la nube.
Estos artículos (que, como no podría ser de otra manera, leídos hoy me parecen atroces) se intercalaron con las colaboraciones que hice con la web del programa de radio de La Parada de los Monstruos. Unos textos que, tras el cambio que hicieron en su portal ya no pueden ser accedidos.

Llevo tiempo pensando en recuperar aquellos artículos y publicarlos por aquí… pero no sé muy bien cómo encajarlos.
¿Les creo una sección propia?
¿Los meto dentro del Museo?
¿Los reescribo y trato de encajarlos en alguna de las secciones que ya existen?

Dudas y más dudas.

Durante mucho tiempo ganó fuerza la primera de estas opciones. Crear un nuevo bloque en el que publicarlas y donde ubicar más entradas de ese estilo. Pero al final concluí que aquello no tenía demasiado sentido. Salvo el tema de la música el resto de contenidos (tebeos, vídeo juegos retro y robotacos) encajaban tranquilamente en las categorías que ya tengo definidas. Así pues, por ese lado la duda ya estaba resuelta, pero aún quedaban otras preguntas por responder.
Porque, por otro lado, también tenía claro que, en cuanto empezase a revisarlas, querría rescribir todas las entradas desde el principio, con lo que el efecto “recuperador” se perdería. Y eso me parece mal.

Y me parece mal porque quiero que este portal sea mi hemeroteca personal. Que incluya mis errores y, de haberlos, mis aciertos. El hecho de que reescriba algo para adaptarlo a la manera en la que lo expresaría hoy no debería condenar al olvido a lo que escribí en su momento. Y esto va más allá de lo que no se encuentra aquí.

Cuando comencé con el ciclo de rotaciones, una vez que publiqué las correspondientes a mis retos e inicié este Nunca a la última, me quedaba el hueco de una semana para completar el ciclo mensual. Esto me daba una ventana de oportunidad ideal para recuperar el resto de proyectos que tenía comenzados.
Por supuesto, iría todo súper lento y, a razón de una entrada al mes, completar el ciclo de todos estos proyectos me podría llevar un año. Aún así, un año es menos tiempo que el que llevan todos ellos sin actualizarse.

Decidí comenzar de manera secuencial. Empezar por la Biografía fabuladora y continuar línea a línea. Primero las biografías, seguir con los relatos (y finiquitar Sleipnir), La Campaña, Nostalgia en cuatro colores, etc...

Una vez decidido esto, comencé a releer lo ya escrito sobre mi historial como juntaletras sin erótico resultado. No podía continuar con aquello, tenía que reescribirlo desde cero. El núcleo base era el mismo, pero cambiaba la manera de expresarlo. Así pues, las preguntas que me hacía con el material de La Parada pasaron a ser aplicables a esto. Esas preguntas junto con una adicional:
¿Qué hago con la gente a quien estos textos les van a llegar por correo?.

Porque, claro. Rescribir aquello me iba a costar mucho menos que el escribirlo desde cero. El objetivo, al menos en el caso de las biografías Fabuladora y Rolera, era el de subir la nueva escritura de lo ya existente y una más.
¿Les espameaba con todo aquello de golpe cuando llegase el momento?

Al final otras cuestiones hicieron que la decisión se retrasase, y en la siguiente rotación decidí ir aún más atrás volviendo a redactar el ¿Qué es Mytgard?, pero la duda seguía ahí.

El tema de qué hacer con las versiones viejas lo tengo claro: Irán al museo, pero lo que respecta a qué hacer con los suscriptores no, la semana que viene tocará el llevar a cabo lo que sea y sigo sin saber qué hacer.

Así pues, pregunto: ¿Qué queréis recibir?

Las opciones que barajo son estas tres:
- Os envío sólo la continuación (que en el caso de la Biografía fabuladora será la séptima entrada)
- Os mando de golpe las siete.
- Os mando de manera secuencial cada una de ellas con un ritmo regular (diario, semanal ya sea junto a la entrada que toque esa semana u otro día de la semana)

Habla, pueblo. Habla.
Y si no hablas, mi complejo de pelma y yo os mandaremos sólo la séptima entrada.

Enlaces:

1. General Data Protection Regulation
- Página oficial
- GDPR en Wikipedia
- Qué hacer 1
- Qué hacer 2

2. Gracias por todo, Jack

3. Cambiando los axiomas

4. La parada
- La página
- Los programas

Bajo un océano de bits, mes III

¿Recuerdas que el mes pasado te dije que no quería meterme con Vim o Emacs por el tema de la curva de aprendizaje y tal?
… pues al final me he terminado metido con Vim y… bueno... no es para tanto1 (dice mientras tensa la soga que cuelga del techo). Pero bueno, por el momento me sobran unos cuantos puntos de cordura. Además, ¿qué diablos? si uno quiere ir de tipo duro tiene que apechugar con lo que va asociado.
Y, oye, no te voy a mentir, aunque aún no les he echado un ojo a todos los módulos que aparecen listados por ahí abajo, meterme con eso ha sido una de las cosas más entretenidas que he hecho durante las últimas semanas (así que te puedes hacer una idea de cómo han sido el resto de cosas). Porque ha sido un mes durillo.
Era un tema que tenía pendiente desde hace mucho (los enlaces con el curso de Vim que dan comienzo a la retahíla de cosas relacionadas los tenía perdidos por el disco duro desde hace unos cuatro años) y me dije, hoy es un día tan bueno como cualquier otro para que me encierren. Una vez dicho eso los miré durante diez minutos, no les volví a hacer caso (aunque los sigo considerando material pendiente) y me dediqué a surfear por la red en busca de recomendaciones.

Más allá de eso la cosa no ha avanzado demasiado porque en marzo se han solapado aún más cosas de las habituales. Terminar con el puñetero libro que empecé el mes pasado ha sido un dolor y no me ha terminado de dejar las cosas todo lo claras que me habría gustado. Una parte muy importante de la culpa ha sido mía, pero la cabeza no me daba para más y por eso me ha dado por lanzarme a los brazos de Vim algo que, técnicamente, también encajaba como parte del reto.

¿Y qué ha tenido de complicado el mes? Preguntaréis.
Por un lago tocaba trabajar durante más horas y en jornada partida (algo cíclico y que ya sabía con antelación) pero, añadido a esto, y también por motivos laborales, me he sacado una certificación de ISTQB2. Si sumamos el curso, el estudio para el examen, la jornada partida, los tres retos presentes, el quedar con la gente y el rato dedicado a hacer el vago mi tiempo se ha visto muy comprometido. Pero más allá del tema meramente organizativo tenía la cabeza a cada momento diciéndome lo que aún no había hecho.

Volviendo al tema de la certificación, y agarrándome a los detalles de matiz, en ocasiones he asumido que el tiempo que le dedicaba también contaban como parte de este reto. Quizás aún no vaya a dar uso a ese conocimiento, pero tengo claro que más adelante me puede venir bien. Porque, a pesar de tratarse del nivel de certificación más básica, el tiempo dedicado al curso no ha sido un desperdicio y me ha permitido abrir los ojos a otros temas también relacionados con esta labor; La toma de requisitos para un programa. Al mismo tiempo también me ha metido el miedo en el cuerpo descubriéndome conceptos como la “Complejidad ciclomática”, la “Explosión combinatoria” o el TDD (algo de lo que también he encontrado una charla por parte de Brian Provinciano) que también enlazo por ahí abajo.
Tengo intención de integrar todas las cosas que utilizo en el día dentro de la gestión de proyectos de software para este reto. Tengo claro que tanto ISTQB como ITIL3 están orientadas a la gestión de equipos de distintos tamaños, que sólo tengo la certificación más básica en ambas… y que estoy totalmente sólo en esto, pero eso no tiene que impedirme el ser metódico. Es más, uno de los grandes problemas que estoy teniendo con esto es que no tengo una manera de “cuantificar” mi avance. Con el dibujo o la escritura es muy sencillo pero con la programación aún estoy lejos de ver cualquier resultado.
Utilizando la jerga del trabajo, me voy a tener que ir cambiando de gorras cada dos por tres. Hacerme las preguntas que me tendrían difíciles que me tendrían que hacer los distintos gestores, porque aquí soy “Negocio”, “Gestor de proyecto”, “Analista”, “Tester”, Diseñador” y “Desarrollador”. La esquizofrenia está servida. Así pues, toda ayuda que puedan darme las herramientas o las técnicas de trabajo espero que aporten en aquellos aspectos en los que me encuentro más flojo.
Gracias al curso de ISTQB he descubierto una herramienta (que no deja de ser una hoja de cálculo glorificada) para la toma de requerimientos en un proyecto de software; Testlink (también en el mismo bloque de enlaces), y cuando yo como “Gestor” me pregunte a mí mismo como “Negocio” cada detalle de lo que luego, y ya como “Desarrollador” debo convertir en código espero que su estructura me ayude a ser lo más concreto posible.

De todas formas, la opción final por Vim no se ha debido en exclusiva a mi rebote con el tema del VSCode. Como ya decía, quiero montar mi entorno de desarrollo desde el nivel más bajo que pueda. Quiero quitar de mi cabeza el pensamiento mágico, el decir “seguro que hay un programa que hace esto” y tratar de profundizar en cada paso. Al final todo es código. Código escrito por otros.
Por supuesto, tengo que marcarme unos límites. Con mi nivel de conocimiento actual soy incapaz de comprender el 99,9% de las líneas de código que leo y soy consciente de que el montarme este entorno sólo me aporta una falsa sensación de control. Cuando tenga una mejor comprensión de todo seguramente haga el camino inverso y me pase algún IDE tocho pero, por el momento, con lo que tengo me basta y me sobra para continuar avanzando.

Aún no he empezado a hacerme las preguntas en serio acerca de los detalles técnicos o funcionales del juego, ni he elegido una biblioteca de funciones con las que implementarlos, pero es que de estoy último hay para aburrir4, y lo uno es algo dependiente de lo otro. Existe una infinidad de maneras de hacer cualquier cosa, y cada uno de los pasos que intervienen tienen su aquel5.

Una vez que terminé con el libro que tenía en curso la impresión acerca de lo que eran los objetos6 se confirmó pero, aún así, sigo sin tener clara en la cabeza cómo se estructuran, y eso es algo que me va a costar. Me da la impresión de que nunca voy a poder afirmar sin sentir que estoy mintiendo que “sé” programar. Porque para mí “saber” algo implica no depender de otros elementos. Implica no tener que consultar, y eso en la programación es algo imposible. Y no sólo eso, la cantidad de cosas a consultar para cualquier nimiedad es abrumadora.

Como decía, acabé el libro y tocaba decidir por dónde continuar. Al final opté los cursos de SDL de Lazyfoo porque… foo7(jijiji), y porque en una de sus lecciones se trata el tema de la creación de un editor de mapas. Y ahí seguimos… perdidísimos.
Para pintar una puñetera ventana en pantalla con una imagen de fondo y otra en primer plano con SDL usamos más de media docena de funciones y el archivito de marras ya ocupa casi doscientas cincuenta líneas. Pero ese es el menor de los problemas.
He tratado de mirar qué narices hacen esas funciones8 y no he sido capaz de acercarme a saber dónde narices estaban dentro del código de SDL. Sólo he llegado hasta los archivos de cabeceras (que tampoco he sabido interpretar), o a cómo se invocan dentro de sus APIs9. Pero bueno, no hay problema, tengo tiempo. A fin de cuentas SDL sólo tiene ¡¡¡QUINIENTAS TREINTA Y SEIS!!! de esas.
El tema de las APIs y los objetos ya lo he manejado en otros leguajes de scripting, pero nunca he tenido que crear cosas demasiado complejas y, en el caso concreto de Powershell, el entorno que proporciona Microsoft y la cantidad de información existente en la red facilita bastante la cosa, pero aquí, por más libros o webs que se hayan cruzado en mi camino, navego totalmente a ciegas.
A este paso dudo que para dentro de dos años sea capaz de hacer que nada se mueva en la pantalla. Porque esa es otra, todo el tema gráfico lo tengo abandonadísimo. Esta semana santa traté de recuperar el lápiz sin erótico resultado, tanto es así que terminé recurriendo a copiar… a medias lo que tenéis por aquí.

Lo que dan de sí unas horas

Sigo sin ser capaz de formar imágenes mentales. Para mí las formas no son imágenes sino descripciones verbales. Entiendo los conceptos de las formas, pero en mi cabeza sólo están sus definiciones. Sólo pienso con palabras, no con representaciones gráficas. Cuando leo un libro no soy capaz de formar algo visual en mi cabeza a partir de las descripciones, sólo son elementos sueltos. Tanto es así que, desde que supe de su existencia, en más de una ocasión me he preguntado si tengo afantasía9. No sé lo que quiero ver plasmado, sólo lo que quiero que sienta quien lo ve. No soy capaz de ver las líneas hasta que ya están en el papel e, incluso llegado ese momento, no soy capaz de concretar lo que falla o lo que quería dibujar. Sólo sé que está mal.
Y no quiero copiar, pero no sé dibujar algo que no sea genérico sin hacerlo. Parece que los del gusto y el olfato no son mis únicos sentidos atrofiados.
Cuando escribo me pasa algo similar. Sé todo lo que pasa por el interior de mis personajes, se lo que quiero contar con la historia, lo que me gustaría transmitir, pero no tengo ni idea de qué aspecto tienen, cómo les gusta vestirse o de qué tono es su piel.

Pero me estoy desviando. Estaba con mi evocador canto a la programación.
Mirando un poco por encima, SFML tiene menos objetos y estos no son funciones sino clases11. Apenas llegan a cien… pero no tengo ni idea de si esto es bueno o malo. Si esto limita sus posibilidades o internamente cuántas funciones habrá definidas dentro de cada clase.
No sé si será más sencillo de aprender o más complicado. Lo que sí que sé es que he encontrado más libros en los que se habla de SFML que de SDL
Pero bueno, dejaré esa decisión para cuando termine con Lazyfoo.

Una idea que me lleva dando vueltas por la cabeza desde hace mucho es la de hacer un clon de mi añorado TRAZ12 para ir calentando, pero aún estoy muy lejos de hacer siquiera un clon del Muro para Spectrum.
Encontrar cualquier información sobre desarrollo de juegos en Linux13 está complicado. O los recursos son demasiado genéricos, demasiado avanzados. Por el contrario, y aunque usen bibliotecas multi plataforma como SFML para Windows la cosa es bastante más asequible. Tanto es así que los libros que he comprado están todos centrados en Visual Studio y Windows.
Así pues, aunque dicen que “Hey, las bibliotecas también funcionan en Linux”, el código de los ejemplos peta porque el VS añade unas cabeceras para precompilar, y las rutas donde se encuentran los fuentes están configurados en el IDE y no en los propios archivos.
En fin, yo no desisto.

También he seguido viendo vídeos de las GDC14, un batiburrillo un tanto anárquico de temas muy interesantes… no siempre tan bien explicados como me gustaría, pero de lo que siempre se sacan ideas.
Y hablando de sacar ideas, también he conocido el canal de José Altozano (aka Dayo o DayoScript)15, quien ha venido a cubrir el hueco de mis añorados Bukku qui16 como mi crítico de vídeo juegos de cabecera.
El visionado de su canal ha consumido gran parte de mi tiempo de la semana santa y como sucediese con los Bukku, me estoy viendo todos los vídeos que ha subido de manera secuencial desde el principio. No coincido con gran parte de sus gustos, inquietudes y opiniones, pero me ha resultado una sorpresa de lo más agradable, ha conseguido que me plantee alguna que otra cosa para este proyecto, y su evolución a lo largo del tiempo es palpable.
Supongo que me ganó con su entrevista en el AMA de Vodafone, donde hablaba de temas que me resultan tan cercanos como la inseguridad y la autoría.

Y bueno, creo que eso viene a ser más o menos todo. Te dejo, que me quedan muchas cosas para hacer en lo que queda del día.

Enlaces:

1. Vim
- Curso de Vim en Bitelia 1
- Curso de Vim en Bitelia 2
- Curso de Vim en Bitelia 3
- Curso de Vim en Bitelia 4
- Curso de Vim en Bitelia 5
- Curso de Vim en Bitelia 6
- Curso de Vim en Bitelia 7
- Curso de Vim en Bitelia 8
- Curso de Vim en Bitelia 9
- Curso de Vim en Bitelia 10
- Curso de Vim en Bitelia 11
- Curso de Vim en Bitelia 12
- Curso de Vim en Bitelia 13
- Curso de Vim en Bitelia 14
- Curso de Vim en Bitelia 15
- Curso de Vim en Bitelia 16
- Aspecto terminal
- Compilar en Vim
- Módulos de Vim
- switch.vim
- DidYouMean
- vim-template
- vim-run
- ctrlp.vim
- vim-fswitch
- vim-protodef
- ctrlsf.vim
- vim-easymotion
- vim-localvimrc
- minibufexpl.vim
- vim-snipmate
- Vundle.vim
- clickable.vim
- incsearch.vim
- vim-visualMarks/a>
-
vim-highlighturl
- auto-pairs
- vim-mercenary
- vim-easy-align
- Ctrl-p
- vim-signature
- vim-lawrencium
- tagbar
- vim-randomtag
- ack.vim
- ctrlp-locate
- ranger.vim
- vim-puppet
- nerdtree
- gundo.vim
- vim-expand-region
- rainbow_levels.vim
- vim-commentary
- vim-dispatch
- vim-fugitive
- vim-pathogen
- vim-surround
- quick-scope
- vim-airline
- TaskList.vim
- YankRing.vim
- pylint.vim
- Syntastic
- YouCompleteMe
- vimwiki

2. ISTQB
- International Software Testing Qualifications Board (ISTQB)
- Testlink
- Complejidad ciclomática
- Explosiones combinatoria
- TDD (Test driven development)
Más de Brian Provinciano
- Su web
- Su charla sobre como diseñó sus pruebas
- El script con el que grababa y "rejugaba" las partidas de prueba
- Y la transcripción de la charla

3. ITIL

4. Bibliotecas de funciones
Bennugd
- Bennugd
- Getting Your Feet Wet in SDL, The Pong Clone!

SDL
- SDL
- Estructura y funciones de la API de SDL 2
- Libro Sdl Game Development
- Making A Game with C++ And SDL2 (Videos)
Lets Make a Game in C++ and SDL
- Lets Make a Game in C++ and SDL I (Video)
- Lets Make a Game in C++ and SDL II (Video)
- Lets Make a Game in C++ and SDL III (Video)
RPG con SDL
- RPG con SDL (Video)
- RPG con SDL
Desarrollando para SDL / Linux
- Steam Dev Days 2014 - Game Development with SDL 2.0 (Video)
- Steam Dev Days 2014 - Getting Started with Linux Game Development (Video)
LazyFoo SDL
- Tutorial LazyFoo SDL
- LazyFoo SDL Editor de mapas I
- LazyFoo SDL Editor de niveles

SFML
- SFML
- Tutoriales para SFML
- Estructura y funciones de la API de SFML
- SFML Game Development By Example
- Beginning C++ Game Programmingi
- Mastering SFML Game Development
- Game Physics Cookbook
- Gamecodeschool - Sfml-projects
- Gamecodeschool - Making games where do I start/
- Gamecodeschool - Building your first sfml game project
- Gamecodeschool - Building a simple game engine in C++/

OpenGL
- Opengl GLUT
- LazyFoo OpenGL
- Curso Udemy Modern OpenGL C++ 3D Game Tutorial Series & 3D Rendering

Xlib
- Xlib

Allegro Framework
- Web de Allegro
- Wiki de Allegro
- Allegro Wikipedia
- Buckys C++ Programming Tutorials
- Action Arcade Adventure Set (Libro 1994)

PyGame
- PyGame
- Wiki PyGame
- Invent Your Own Computer Games with Python
- Invent Your Own Computer Games with Python (PDF)

PySDL2
- PySDL2
- Documentación PySDL2
- Invent Your Own Computer Games with Python para PySDL2
- Invent Your Own Computer Games with Python para PySDL2 (Github)
- Hilo Reddit Python para crear juegos

Recursos para Python
- Awesome Python
- Awesome Python - Game Development
- Learning Python Application Development

5. Lo que cuesta pintar cualquier cosa en pantalla
6. Programación orientada a objetos
7. Foo
8. Funciones
9. Application programming interface (API)
10. Afantasía
11. Clases

12.Traz
- Ficha en Lemon64
- El único vídeo que he encontrado sin que nadie hable

13. Desarrollar juegos en Linux
- Desarrollo para SteamOS
- Video Game Programming - comprehensive foundations
- Curso de algoritmos en Khan Academy
- Creating a Basic Game Engine
- Game From Scratch C++ Edition
- Learning to game dev on linux resolutiion is a zelda like in the making

Crear el motor
- Crear editor de niveles
- Blog de Thimbleweed Park (254 entradas)/a>
-
Planet X3 (8 Bit Guy)

Making a Game Boy game in 2017: A "Sheep It Up!"
- Parte I
- Parte II
- Y en castellano

14. Más charlas del GDC
- Math for Game Programmers: Building a Better Jump
- 8 Bit & '8 Bitish' Graphics-Outside the Box
- Tech Toolbox for Game Programmers
- Physics for Game Programmers: Understanding Constraints
- The GDC 2015 Live 2D Animation Demo

15. DayoScript (José Altozano)
- Dayo en Yutube
- En Eurogamer
- Entrevista en AMA (Ask me Anything) de Vodafone

16. Bukku qui

Daegon, mes XXVI

Continuando con la tónica habitual, comenzaré esto diciendo que… yo tenía un plan. Un plan que, como de costumbre, no soportó el contacto con la realidad.

Hace algo más de dos años escribía lo que iba a ser el rumbo marcado a seguir(1), un índice en el que trataba de desglosar lo que debía incluir el “Manual básico” de Daegon y que, quinientas cincuenta y cuatro páginas después se encuentra aún muy lejos de estar finalizado.
Y las cosas han cambiado. Hemos sobrevivido a los malos tiempos(2) y las cosas han cambiado mucho, por lo que toca hacer cambios al plan.

Como ya he ido diciendo desde que comencé con la extensión de este reto, a cada paso que doy estoy realizando modificaciones. Cambios de estructura, enfoque y alcance.
Si en lo que llevamos de año he anunciado dos cambios en lo que ha sido desde siempre el menú principal de la web, a lo largo de este mes esto ha cambiado una vez más. Tanto la hoja de cálculo en la que apunto lo que llevo escrito, como la misma estructura de carpetas que se encuentran en mi disco duro han cambiado día tras día. En estos momentos se encuentran como muestra esta tabla:

Archivo

Palabras

Páginas

Categorías

Palabras

Páginas

Introducción v1

582

1

Introducción



Guía de lectura v1

8965

15

Introducción



Qué es Daegon v5

11543

18

Introducción



Qué es un juego de rol v2

11117

17

Introducción



Sobre quien esto escribe v2

471

1

Introducción

32678

52







El índice v2

474

1

Índice

474

1







Consideraciones generales v1

17133

27

Jugando en Daegon



Preparación de las aventuras

7040

11

Jugando en Daegon



Daegon, en el presente v4

8369

16

Jugando en Daegon



Sistema de juego v3

6288

15

Jugando en Daegon

38830

69







De conceptos y consecuencias v3

8490

13

El mundo



Los cronistas de Baern v2

103839

150

El mundo



Los Siete Reyes Dragón v2

3287

6

El mundo



Bra’Em’Kyg

25391

41

El mundo



Menetia v3

3493

7

El mundo



Edades de Daegon v2

18583

30

El mundo

163083

247







El Calendario mecbarino v3

801

2

Libro del jugador



El mito unificado v3

1973

3

Libro del jugador



La enciclopedia del tiempo v2

63884

111

Libro del jugador



Religión v3

6181

10

Libro del jugador

72839

126







Personajes v2

10013

17

Aventuras



Hojas de personaje


10

Aventuras



Punto de confluencia

19151

32

Aventuras



Asuntos de familia


0

Aventuras



Reunión


0

Aventuras

29164

59













Total del libro básico




337068

554

Todo está más o menos donde le corresponde… salvo la parte de los contenidos comprendidos bajo la categoría del Libro del jugador.
La parte de introducción, que no existía en el plan inicial ha ido creciendo y engullendo a otras. Sus contenidos han ido cambiando de posición en la jerarquía según iba retomando cada uno de ellos, y preguntándome ¿esto debería ir aquí? ¿esto mismo no lo había escrito desde otro punto de vista en otro lado?.
No ha sido hasta que me he planteé hace cosa de un mes el escribir un documento con lo que debería ir en cada bloque, desde qué punto de vista debería ir planteado, con qué grado de detalle y para quién debería ir orientado que (parece que) la cosa empezó a tener algo de sentido.
Espero que ese documento, que hasta hace un par de días se llamaba “Mapa de la web”, y que recientemente ha sido rebautizado como “Guía de lectura” me ayude a ir centrando las cosas. Pero no por eso se trata de una idea carente de matices por pulir.
Porque, como con todo, pronto llegó el momento de tomar decisiones sobre cómo plantearlo.
¿Escribía en él lo que debería haber en cada sección, o indico lo que está disponible en estos momentos?
De esta decisión dependía la cantidad de modificaciones que pretendiese hacerle. ¿Iba a ser un documento dinámico a evolucionar con cada nuevo material que suba a la web, o algo relativamente estático?

Al final la cosa quedó en un terreno intermedio. Empezando con un aviso a navegantes acerca de la naturaleza general del sitio, pidiendo disculpas por el desaguisado, indicando cuál se espera que sea el contenido que aparezca en cada bloque, y proporcionando enlaces únicamente a lo que sí que está publicado.
Quince páginas después aún permanece inacabado porque, con cada nueva sección acerca de la que hablo, toca profundizar en sus detalles, con estos detalles llegan nuevas decisiones, y con cada nueva decisión, llegan nuevos cambios acordes a ellas.

Como consecuencia de esto, el sistema de juego se ha movido a la sección de “Jugando en Daegon” y tanto ¿Qué es Daegon? como Daegon, en el presente no sólo han cambiado de lugar, sino que también han cambiado su función. Como ya comentaba antes, el “Libro del jugador” también va a cambiar, pero aún no tengo claro dentro de qué bloque lo situaré.
Mi intención con esta última sección siempre ha sido hacer algo similar al “Tauther guide” de la segunda edición de Jorune. Una separata en la que se de a los jugadores información referente al mundo desde un punto de vista “interno” a ese mundo. En el caso de Jorune es algo más sencillo. Al centrar gran parte del material básico a la nación de Burdoth y, más concretamente a su capital, Ardoth, la cantidad de elementos a cubrir es relativamente baja. Pero en mi caso es diferente ya que no quiero centrarme en un único lugar.
Lo que tengo claro es que las más de cien páginas de la “Enciclopedia del tiempo”, por más que estén escritas desde ese punto de vista interno, no es el material idóneo para que un jugador comience a hacerse una idea de lo que le espera. Me estoy planteando el crear una pequeña sección para los jugadores dentro de cada nación y organización. Algo que recopilar y poner también en la zona de descargas, pero aún no tengo claros los pasos a seguir.

También he tomado la decisión de que las categorías de “Introducción”, “Jugando en Daegon” y “Aventuras” juntas conformen el material básico, y dejar la categoría de “El mundo” como un conjunto de suplementos. Dada la extensión que adquirió el texto dedicado a La (antigua) Orden (de los Cronistas de Baern), o la que está alcanzando la de Bra’Em’Kyg cuando aún no he terminado de hablar de su pasado, en el mundo físico cada uno de ellos tendría entidad suficiente para ser un libreto aparte.

Ahora la pregunta es ¿me dará tiempo de acabar con este “nuevo básico“ antes de que termine el año?.
Ni idea. Ya se verá.

Mientras tanto la cosa se iba poniendo densa. De volver atrás una y otra vez con cada nueva decisión, me estaba quedando atorado en ese documento. Cada día me costaba más avanzar, así que esta semana he optado por un cambio de aires. Y la verdad es que me ha sentado bien.
Este lunes decidí comenzar a re-redactar el comienzo de “Daegon, en el presente” y la cosa empezó fluida, pero pronto se empezó a torcer. No por falta de idea sino por las dudas. Porque para cuando me quería dar cuenta, sólo del primer párrafo ya había sacado dos páginas. Más concretamente esto:

El gran esquema

- Muerte y profecías.

El tiempo se acaba.

La tejedora ha sido mortalmente herida y, poco a poco, la esencia misma de la existencia se va desvaneciendo. Pocos son los seres conscientes de este hecho, y ninguno de ellos se encuentra en posesión de una cura. Mientras que la consistencia de las grandes abstracciones, aquellas entidades cuya masa conceptual está más íntimamente ligada a la tejedora se desvanece estos son conscientes de que también ha dado comienzo su final.
Movidos por la desesperación, algunos de ellos han comenzado a trazar planes. Movimientos que se extienden tanto hacia el pasado remoto como hacia el futuro. Acciones que han repetido infinidad de veces, decisiones que saben fútiles y condenadas al fracaso. Fueron conscientes de esto desde que contemplaron el rostro del tiempo durante el comienzo de todo; su existencia es limitada.

Pero ellos no son los únicos condenados, ni son los únicos que que han comenzado a actuar.

En otro nivel de realidad, aquellos a quienes la humanidad ha tildado de inmortales también han sabido del fatídico momento que han temido y contra el que han tratado de prepararse durante mucho tiempo. Algunos de ellos han rasgado el velo del ahora arriesgando su cordura para contemplar el momento en el que llegaría su final, mientras que otros han preferido mantener la ilusión de la ignorancia, pero todos saben que las realidades han comenzado a colapsarse.

Mientras todo esto tiene lugar en un tapiz que escapa a la comprensión de la humanidad, esta continúa con sus trifulcas. Ninguno de ellos vivirá para contemplar el final del todo pues, lo que para lo eterno sólo es un instante, para ellos supone el transcurrir de miles de generaciones. No son conscientes de que entre sus miembros se encuentran quienes pueden retrasar o adelantar este suceso. Sus mentes están centradas en temas más terrenales. En la perpetua lucha por sobrevivir al hoy y labrar su propio mañana. En no repetir o perpetuar los errores del pasado. Viven en su infinita dualidad, entre una ignorancia infinita y un conocimiento que casi son capaces de palpar. Existen sin saber que en sus manos se encuentra la posibilidad de cambiar la realidad para que esta se prolongue durante un día más o termine mañana.

- El amargo triunfo del Destructor

Pero no hay alegría en el interior del Destructor. Una vez más vuelve a estar preso. Varado en el no lugar que ha sido su existencia desde el instante en el que comprendió la vida y esta se introdujo en su interior. Desde el momento en el que se supo su antítesis y conoció un dolor que se ha enquistado en su interior imponiéndose sobre todo lo demás. Un dolor que no desaparecerá hasta el momento en el que él mismo se desvanezca y, junto con él, se desvanezca también la vida misma.
En su interior no queda espacio para el odio o el placer. Para la esperanza o la cinismo. Para la mezquindad o el altruismo. Sólo hay lugar para el dolor y, en fugaces ocasiones, para el remordimiento y la culpa.
Una carga y una culpa que comprende y acepta.

Porque, al contrario que sus hijos, es consciente de lo que es y de lo que hace. Al contrario que estos él tiene un objetivo motor para sus acciones y comprende las consecuencias de estas y de su misma existencia. Al contrario que la destrucción sin propósito y movida por las mareas del azar él es conocedor de la repercusión de sus decisiones. De que para que conozca la paz toda la existencia está condenada a desaparecer. A conocer un dolor similar al suyo.

Nada de lo que se interpone en su camino importa e incluso Sakuradai, su hermana, ha caído ante su ataque.
La encarnación del tiempo, aquella entidad que posee una capacidad innata para comprenderle yace herida sobre los cimientos en los que se sustentan todas las realidades. Todo lo que ella representa se disgrega a cada latido y, cuando este agonía llegue a su fin, con la muerte del tiempo la vida también cesará.

No hay alegría en su victoria, pues hiriendo a su hermana también ha herido a una parte de sí mismo. La triada que forma El Destructor junto con la Vida y el Tiempo dentro del ciclo de la existencia es indisoluble. Mientras una exista, las otras partes también están condenadas a cumplir con su papel, es por eso que no existe otro medio para llevar a cabo su fin. Un medio y un fin que ha perseguido sin éxito desde el momento en el que fue consciente de su misma existencia. Desde el día en el que Daegon le abrió los ojos a la consciencia de su propia existencia, a la belleza y las posibilidades infinitas de la vida, y Dayon le arrebató este regalo transformándolo en una agonía eterna.

No hay odio en sus acciones. No hay retribución ni venganza. No hay gozo. Nada de eso tiene ya cabida en su interior. Sólo hace lo único que le proporciona un atisbo de esperanza a la hora de encontrar el anhelado descanso. Mientras las arenas del tiempo se filtran hacia la nada, El Destructor contempla a sus hermanas y no puede evitar que la tristeza le invada por haberles causado semejante dolor, pero esto no hace menor su carga ni su determinación. Ya sólo queda esperar al final del inexorable tránsito de La Tejedora.

El tiempo se acaba.

Me gusta esta historia. Me gusta la mezcla del (melo)drama, la tragedia, la metafśica y la épica. No sé cuántas veces la habré escrito ni desde cuántos puntos de vista, pero no me canso de contarla añadiendo siempre algún detalle más (y dejando otros elementos que ayudan a poner todo esto en contexto dispersos a lo largo de mil y una referencias en otros textos).
Me gusta, claro, sin releerla. En cuanto le eche un ojo volverá de nuevo el “todo mal”, pero en primera instancia siempre me deja con un buen sabor de boca. La sensación de que soy capaz de escribir cosas “bonitas” o “líricas”.

Pero esto no es Daegon. Es una parte, una que me gusta mucho, pero una parte que, pese a su importancia, es muy pequeña dentro del todo. Y sigo sin tener ni idea de si estoy consiguiendo plasmar todo eso de una manera accesible.

Enlaces:

1. Daegon El índice
2. Sobreviviendo a 2017

¿Qué es Mytgard?

Buena pregunta.
Mytgard una palabra que no significa nada, pero cuyo misma naturaleza implica muchas cosas.
Es una abstracción y un objetivo, una idea y algo concreto, un aquí y un ahora.
Algo que casi puedes tocar pero que nunca está a tu alcance. El mapa hacia un destino, y ese destino en sí mismo.
Mytgard es lo que necesite ser en cada momento. Lo que necesite que sea... para mi.

Y, dicho esto, aún sigo sin saber lo qué es en su totalidad. Quizás nunca llegue a saberlo, o quizás nunca quiera que sea una única cosa. Lo único que sé es que jamás será algo consolidado y estable... aunque quizás mañana mismo cambie de idea a este respecto.

Así pues, Mytgard es al mismo tiempo una pregunta sin respuesta, y un intento de respuesta a todas las preguntas.
Se podría definir como un estado de ánimo, o una actitud personal, aunque también me gusta verlo como un lugar en tu interior el que refugiarte y hacer que se detenga el tiempo durante un momento. Un lugar en el pasar un rato juntos y tratar de disfrutar de unos momentos de charla y lectura. Donde compartir y debatir acerca de aquellos temas que nos gustan o nos resultan interesantes.
Un paraje que existe sin mayor pretensión que la de leer y charlar. En el que reflexionar, pensar y evadirte.
Casi nada.
En mi cabeza tiene sentido. Las relaciones entre todas las cosas que he planteado y aquellas aún por llegar están diáfanas, pero tengo claro que para cualquier otro todo esto puede ser un mero desvarío.

Para reafirmar todo lo ya dicho hasta ahora, esto no siempre fue así. Porque Mytgard, o al menos el deseo con el que nació su hoy inencontrable primera encarnación oficiosa, era claro. Una claridad que no llegó a prolongarse más allá de los primeros días.
Porque poco después de aquel inicio oficioso los avatares del azar y la desventura quisieron que ganase otro propósito1, uno que ha sido su núcleo durante todas sus encarnaciones, pero no su única seña de identidad, porque luego llegó otra2 y luego otra3 para llegar a conformar las palabras que me han acompañado a lo largo del camino que he recorrido desde entonces sin que fuese consciente de ello. Palabras desde otro mundo4

Ya desde sus inicios, aquella primera encarnación oficial nació como un deseo que, no por haber sido alterado y ampliado, ha dejado de ser una parte esencial de cualquier cosa que surja cuando aporreo un teclado. Una idea alumbrada bajo otro nombre, en otra ubicación y por una persona muy lejanas a quien escribe esto, pero no por ello muy distinta.
Una idea que ha pasado por multitud de estados a lo largo de (mi) su periplo vital.

Aún así, pese a esta mutabilidad y la falta de claridad que demuestra todo lo que acabo de proclamar, no implica una desviación de la razón de ser que la alumbró. Porque esta ya se había implantado en mi mente mucho antes de creerme capaz de escribir cualquier cosa. Algo de lo que no fui consciente entonces y de lo que tampoco llegué a serlo hasta mucho después de haber comenzado con aquellas palabras.
Nació de un consejo. De alguien con quien no podré volver a hablar jamás, pero que no por ello dejará de acompañarme nunca3. Una persona de la que he hablado, ya sea de manera directa5 o indirecta6, en alguna que otra ocasión.

No recuerdo las palabras concretas, pero sí el fondo.
"Sí no explicas el por qué de tus acciones nadie va a entenderlas. Sólo verán aleatoriedad, extravagancia o soberbia."
Una obviedad, sí. Algo que no me había preocupado hasta entonces ya que asumía que quien me importaba me conocía y, por extensión, me entendía. El resto me daban igual.
Pero... ¿y si no era así?
A fin de cuentas, la razón detrás de nuestras acciones sólo pueden resultar claras para quien las lleva a cabo.

A pesar de no ser consciente de esta asociación entonces, mientras escribía aquellas primeras entradas solía tener en mente una secuencia. Una sucesión de imágenes que aún hoy tengo muy presente.
En ella se veía a un joven que encontraba el diario de su padre y lo leía.
Su relación nunca había sido buena pero, al leer aquellas palabras escritas toscamente por él, la imagen que tenía de aquella persona cambiaba.
En una metáfora nada sutil, pero sí muy efectiva, este cambio en su estado de ánimo se veía reflejado en el clima que le rodeaba, que pasaba de las nubes de tormenta a un cielo despejado.
Estoy hablando de una página del último número de la colección de Conan Rey. Esta que tenéis aquí abajo (y que podéis ver ampliada si pincháis sobre ella).

Conan Rey

Porque soy como Conan, pero no en lo mazao. Soy como él porque la sutileza no es lo mío. Ni la pido, ni la busco ni la ofrezco. Sólo soy un bárbaro iletrado que apenas es capaz de expresar pensamientos sencillos tratando de comunicar ideas y conceptos complejos.
No busques mensajes ocultos, no busques segundas lecturas. Si no eres capaz de entenderlo tras una lectura simple ten por seguro que es porque lo he explicado mal.

Y eso hace de Mytgard y todas sus encarnaciones pretéritas algo muy necesario para mí. Porque, más allá de todas las abstracciones, palabros rebuscados y altisonancias mencionadas antes, también han sido una herramienta.
Una parte muy importante de la razón de ser de este lugar es la de tratar de explicar mi manera de entender el mundo. Mi intento por disipar todos esos nubarrones que pueblan tu cabeza cuando piensas en aquello que he escrito, dicho o hecho.
Algo que no es nada fácil.

Para mi lo importante no es convencer a nadie de nada, sino que cuando hablo se entienda lo que estoy tratando de transmitir.
Tener o no razón es un asunto distinto, al igual que lo es que mi interlocutor esté o no de acuerdo conmigo.
Si no se entiende lo que estoy diciendo y no se rebaten mi punto de vista o mis argumentos, nunca me sacarán de mis errores.
Y si estar equivocado es algo que no me gusta, el hecho de defender o haber defendido algo equivocado me preocupa enormemente.
Pero me estoy desviando del tema.

Regresando a este concepto que es Mytgard, su nombre nació en una situación de especial incertidumbre. El momento en el que voluntariamente decidí abandonar el que había sido mi trabajo durante dieciséis años sin tener posibilidad de cobrar el paro.
Este nombre aspiraba a cumplir una función concreta. Una función muy diferente a la que ha ostentado desde entonces.

Aspiraba a ser una marca personal. Algo que imprimir en las tarjetas que iba a ir dejando en los negocios del vecindario ofreciendo mis servicios como informático a domicilio.
Para tal fin y, con la intención de parecer algo más formal que un mero parado ofreciendo su mano de obra, decidí montar una empresa unipersonal. Una empresa que jamás llegó a existir dada las facilidades que ofrecía la administración.
Pero lo que sí que hice fue imprimir aquellas tarjetas con el nombre y registrar este dominio en el que te encuentras en estos momentos.

En aquel momento sólo era una eso, una palabra. No quería unas siglas, o un acrónimo que ocultase algún juego de palabras ocurrente. Tampoco quería un nombre rimbombante aderezado con algún lema en inglés para darle mayor molonidad.
No tenía que significar nada, pero debía tener la capacidad de evocar cualquier cosa.
Cuando pensaba en aquella palabra, Mytgard aparecía en mi cabeza como un lugar perdido en los mares nórdicos. Un emplazamiento sólido, imperturbable y estoico ante los elementos que lo rodeaban. Un lugar en cuyo interior sólo había calma y quietud. Rodeado de altas cimas nevadas, todo aquello simbolizaba mi entrada en aquella nueva vida a la que me lanzaba.
Veía a Thor en una fragua forjando placas base. A un Odín Kirbyesco sentado en el trono de una Asgard poblada de tecnología imposible. Veía a las versiones robóticas que la mente de Go Nagai moldeó sobre la base del Coloso de Rodas. Veía a Stafford y Barker continuar con sus obras. Desde allí podía contemplar las nuevas creaciones de ocho bits de Peddle y Yanes, de Bushnell y Miyamoto, de Garriot y Mechner. Aquel era un Nirvana en cuatricomía. Un lugar en este mundo en el que integrar todas mis mitologías personales.
Pero al mes siguiente encontré trabajo y la cosa se quedó únicamente en un nombre.
Un nombre plasmado en quinientas tarjetas que aún conservo, y la imagen que sigue dando acceso a este dominio.

Conan Rey

Así permaneció durante cuatro años. Mientras que continuaba alimentando mi viejo blog... hasta que decidí matarlo sin previo aviso.
Ya lo había aparcado con anterioridad7 en los momentos previos a la crisis laboral, para retomarlo de nuevo cuando esta pareció disiparse8, pero en aquella ocasión fue diferente. No lo aparqué, sino que lo hice desaparecer de la red.
Decidí matarlo sin intención de hacer nada más. A fin de cuentas aquello era un erial. Un lugar en el que me dedicaba a hablar solo.
¿Qué sentido tenía aquello?

Tras una temporada de desorientación me di cuenta de que me faltaba algo. Quizás no había nadie al otro lado, pero seguía teniendo la necesidad de contar las cosas.
Quizás no las mismas cosas que habían poblado el viejo blog sino algo con una estructura más formal. Donde las entradas secuenciadas no siguiesen un orden inverso a aquel que era necesario para su lectura.
Aquellas entradas seriadas serían lo único que iba a recuperar del blog. Material estático y atemporal.
Pondría en aquel lugar un museo del horror9. Las “fuentes originales” de las que, por más bochorno que me provocasen, me han hecho avanzar en la senda del maltratar al lenguaje. Un museo que también ha terminado sirviendo a otros fines.
Pero ahí acababa toda vinculación con el pasado. A partir de aquel momento sólo escribiría cosas largas y seriadas. Se acabaron las entradas en las que hablaba sobre mí... hasta que me di cuenta de que aquellas entradas también me eran necesarias.
Nunca he sido muy rápido a la hora de darme cuenta de las cosas más obvias.
Y así es como hemos llegado hasta aquí, sea donde sea "aquí".

Una vez respondida la pregunta de ¿Qué es Mytgard? quizás te preguntes acerca de lo que puedes encontrar aquí. Si es así estás de suerte, porque me dispongo a responder también esta pregunta.

A día de hoy, el Frankenstein que acabo de describir, se encuentra dividido a grandes rasgos en tres grandes categorías, cada una de las cuales atiende a una de mis grandes aficiones:

Juntando letras - La lectura y la escritura
Realidades imposibles - Los juegos de rol
Entre ceros y unos - Los ordenadores

A su vez, cada una de ellas se encuentra dividida en las distintas sub-categorías que se pueden ver bajo el menú principal. Estas categorías corresponden a aquel objetivo de temas seriados no ligados a un momento temporal concreto… aunque no por ello dejan de hablar de mi.
En fin.

Coronando a cada una de estas secciones se encuentran mis intentos de establecer una línea temporal de mi evolución dentro de cada una de estas aficiones, para continuar por mis esfuerzos por hacer proselitismo de las mismas.
Todas ellas se encuentran en distintos estados de abandono. Aún así, de una manera tan lenta que sólo puede ser medida en tiempo geológico las voy alimentando.

Más allá de estas están las muestras de mi falta de comprensión propia y mis errores de planificación a largo plazo. En la columna derecha puedes acceder a aquellas entradas que corresponden a momentos temporales concretos. La tercera versión de Palabras desde otro mundo, que dispone de su propio canal RSS10.

A continuación, y también con su propio canal RSS11, bajo las entradas del blog tienes disponible el acceso a la última de mis ideas de bombero: “Nunca a la última”.
Que viene a ser lo mismo que el blog, pero hablando de los temas acerca de los que leo en internet. En su interior podrás encontrar enlaces desfasados a cosas que me han resultado interesantes… mezcladas con las divagaciones marca de la casa.

Para finalizar, si no utilizas un lector de RSS (o no tienes ni idea acerca de qué es eso), en la columna de la derecha, dentro del espacio titulado”Suscríbete... si quieres”, tienes la posibilidad de suscribirte por correo electrónico a todas las entradas que se vayan publicando en este lugar.
En una muestra más de la arbitrariedad que guía mis decisiones, sólo tienes dos categorías a las que puedes suscribirte:

Mytgard
Nunca a la última

En la primera de ella tendrás acceso a las entradas seriadas y aquellas que pertenecen al blog, mientras que si te suscribes a la segunda recibirás sólo aquellas en las que hablo acerca de las cosas que he encontrado en la red.

En cualquiera de estas secciones, existe un amplio porcentaje de que no entiendas nada de lo que he escrito o que, simplemente, todas ellas hagan sangrar tus ojos, pero trataré que la de mañana sea algo mejor.

Así pues, pasa, elige un texto de las estanterías y ponte cómodo.
Léelo con tranquilidad y, cuando lo hayas terminado, si tu cordura permanece intacta, charlemos.

El camino hasta aquí:

1. Apuntes trascendentales
2. El inicio del "álbum de fotos" de mi vida
3. Eduardo, principio y fin de muchas cosas
4. Palabras desde otro mundo V1
5. De reencuentros inesperados
6. Macroverso, Epílogo de una vida
7. Se acabó
8. ... o igual no
9. El museo
10. Rss de entradas de Blog
11. Rss de entradas de Nunca a la última

Nunca a la última 002

Menos a la última que nunca, y sin tener aún muy claro qué o cómo quiero que sea esto, llegamos una vez más a la fecha de entrega.
El documento de texto con los enlaces sigue creciendo y se acerca ya a los cuatrocientos artículos a compartir… lo que me provoca una pereza infinita a la hora de ponerme a ordenarlos, ponerles las etiquetas de HTML para que sean pinchables, y decidir bajo qué título los presento.

Es más, una gran parte de ellos ni siquiera me los he leído, así que el compartirlos se me hace algo arriesgado. A ese saco van a parar todas las entradas de blog con nombre interesante cuya duración o complejidad es superior a lo que puedo adivinar en un vistazo rápido.
Hay mucho de Open Culture, Xataka (con quienes, por más interesantes que sean sus artículos, tengo un problema muy serio con sus títulos) y Ars Technica (cerca de una cuarta parte del total), hilos del Tuister y vídeos del TuTubo mezclado con materiales sueltos de todo origen, tipo y condición.
Para complementar a lo que voy encontrando nuevo (que ya será viejo para el momento en el que lo comparta), voy recuperando cosas que me recuerda el Caralibro que compartí en los tiempos pretéritos.
Por poner un ejemplo, en el caso concreto de hoy, de entre todo lo que fui compartiendo en los catorces de marzo pretéritos, hay cosas que no cabrían aquí como un comentario de hace nueve años en el que decía volver desde Madrid con tres Commodores más (comprados por Ebay a un canadiense mientras me alojaba en cada de un amigo), y otras que sí que podrían encajar, como mi queja año tras año (desde el dos mil trece) del anuncio de Gügel del próximo asesinato de su Reader. Como consecuencia de esto, y mientras comenzaba a mirar alternativas a este RSS, en la limpia de blogs difuntos que le siguió descubrí que también había desaparecido Halón Disparado, lo que me entristeció, o que Mark Evanier había cambiado la ruta de su feed.
En años posteriores me apunté para “más adelante” una página que sonaba interesante1 a la que no volví a hacer caso, vi una camiseta de la que ya me había olvidado2, un artículo interesante en el que se hablaba sobre el papel de la RAE3 o un sketch del show de Tracy Ullman en la BBC4.

Aparte de cosas como estas, de vez en cuando me encuentro con material propio que del que no tengo registro en ningún otro lado. Textos que escribí pero que no recuerdo a cuento de qué salieron, como este que compartí un día doce de hace unos años:

El "creo que esto se me va" de hoy:

Me pides que elija como si tuviera elección. Como si no elegir no fuese en sí mismo una elección.
Me exiges que decida entre una u otra cosa. Que no existen opciones más allá de aquellas que me planteas.
Pero mientes. No sé si por maldad, por ignorancia o por ceguera, pero mientes.

El mundo de las decisiones es binario, pero la cantidad de opciones a valorar carece de límites.
Con el lenguaje tratamos de condicionar la realidad. Tanto la nuestra como la de los demás.
A través de él fingimos ser algo que jamás seremos; entidades cuyas acciones moldean aquello que somos capaces de percibir.
Y esto no es así, con las palabras nos limitamos a describiendo el universo de una manera que nos permita enfrentarnos a él. No lo limitamos ni le damos forma, nos engañamos mientras pretendemos hacer ver que lo comprendemos. Aparentamos saber allí donde solamente creemos. Nos colocamos como un elemento central de algo ante lo que no somos nada, algo que no somos capaces de abarcar.
Inventamos atributos humanos para algo que no los requiere. Ocultamos nuestra ignorancia bajo una máscara de suficiencia, miramos al infinito y por el simple hecho de haber inventado palabras y conceptos para describirlo lo creemos subyugado.
Somos algo. Sí, pero sólo motas en el infinito, instantes en la eternidad, elementos prescindibles dentro de un gran esquema que no nos necesita.
Somos buscadores. Aspirantes al conocimiento, pretendientes a un lugar dentro de una certeza inalcanzable.

Me pides que elija, como si en tu mano estuviese la capacidad de crear u otorgar opciones.
Me exiges que tome una decisión como quien se engaña creyéndose poseedor de una respuesta.
Pero mi decisión no depende de ti ni de tus opciones. Mi decisión sólo depende de la verdad.

No recuerdo el proceso mental que me llevó hasta ahí, pero creo que está relacionado de alguna manera con otro comentario de unos días antes en el que ponía algo del estilo de..

Claro que tengo corazón. Tengo montones de ellos, míralos, los tienes aquí en frascos perfectamente etiquetados, pero estás desviándote del tema.

Esto quería ser el punto de partida para algún relato que algún día retomaré, pero que no tenía apuntado en ningún otro lado.
Notas todas estas que quedarán perdidas como lágrimas en la lluvia hasta que, un año después vuelva a recordármelas alguna de las redes sociales, pero que no tengo manera de rastrear el resto del tiempo… hasta ahora.

En multitud de ocasiones me vuelve el acto reflejo de soltar la pedrada que tenga en el momento golpeándome en la cabeza en las redes sociales pero, en lugar de eso, la voy apuntando en el mismo documento en el que plasmo esto (o en el correspondiente al reto con el que esté relacionado).

La perspectiva que da el tiempo siempre ayuda a darles forma, a asentar conceptos5 (aunque vuelvan a cambiar al día siguiente) o ayudar a darles forma6 (una forma que también cambiará día a día).

Y luego queda lo demás. Todo lo demás. Los jardines en los que me meto y los compromisos que voy adquiriendo conmigo mismo como el querer recuperar las secciones muertas de esta web. Otro reto más en sí mismo.
Cada vez me van saliendo entradas más extensas que me requieren más tiempo. Un tiempo que, entre otras cosas, he tenido que arañar a otras cosas (como el curso que hice hace un par de semanas y la preparación para el examen que vino a continuación).

Mientras escribo esto del tirón tengo la cabeza en que hoy aún no he hecho nada de ninguno de los dos retos que tengo en curso. Así pues, ni revisar ni leches. Que, tenga el sentido que tenga lo que aparece por aquí, sea lo que Crom quiera.

Entre hoy y el miércoles que viene trataré de plasmar lo que es, creo que es, o quiero que sea en la actualidad esta web. Una versión 2.0 de lo que escribí hace siete años7 que, pese a estar convencido de que no se parecerá en gran cosa a lo que escribí en su momento, también soy consciente de que tendrá el mismo fondo (el mismo con el que nació su primera encarnación en forma de blog hace ya tres lustros8).
A ver qué sale de todo eso, y si para entonces lo tengo claro.

Enlaces:

1. Ludoscience, estudiando la historia de los vídeo juegos
2. ¿Qué han hecho los romanos por nosotros?
3. El mito de las palabras que no están en la RAE
4. ¿Qué llevaba usted puesto?
5. Daegon mes, xxv
6. Bajo un océano de bits, mes II
7. ¿Qué es Mytgard? v1.0
8. Palabras desde otro mundo v1.0 (Mytgard Alpha 0.01)

Bajo un océano de bits, mes II

Decía (o al menos se le atribuye a) Bernardo de Chartres que caminamos sobre los hombros de los gigantes que nos precedieron. Le expresión me parece evocadora aunque, tratando de formar una imagen mental, esa me parece una posición se me hace un tanto incómoda para moverse durante mucho rato.
Haciendo mía esa analogía, y adecuándola a cómo decidí bautizar a este reto, me gusta pensar que navegamos sobre mares de información. Unas aguas que recorremos en pos del conocimiento.
Realizamos este viaje a bordo de las naves construidas sobre las ideas de esos gigantes que mencionaba el amigo Bernardo. Unas embarcaciones imperfectas que, en gran medida, no tenemos ni idea de cómo funcionan.
Subidos en ellos nos enfrentándonos a oleada tras oleada de información de todo tipo. Información que en ocasiones confundimos con conocimiento, cuando en multitud de ocasiones ambos conceptos no tienen mucho que ver. Esta información puede ser cierta o falsa, parcial o completa, desinteresada, egoista o una mezcla de todos estos factores.
Así pues, de nosotros depende el discernir qué es verdad, qué es mera especulación o qué , simplemente,, es. De nosotros depende comprender o equivocarnos, seguir adelante con nuestros errores o aprender de ellos y rectificar.
Será que hoy me he levantado algo existencialista pero, yo qué sé, nunca he leído a Kierkegaard.

Siguiendo la tradición de todo lo que me atañe, cuando busco el conocimiento este siempre termina resultado algo esquivo. Pero no lo es porque esté escondido o porque me tenga manía, lo es porque gran parte de aquello que me interesa no se encuentra en el horizonte sino bajo nuestros pies.
Pero estoy divagando, algo intrínseco a mi ser y, detrás de cada nueva palabra viene implícito lo mismo que os comentaba el mes pasado: Yo tenía un plan.

Cada vez que me sumerjo en este océano de bits la información me golpea. Alguna la desecho, otra trato de asimilarla y otra, a pesar de tenerla presente me digo "esto para más adelante"... mientras no la dejo para más adelante.
Nos movemos sobre los hombros de gigantes (me repito). Gigantes que definieron el binario y el hexadecimal. Viajamos a lomos del legado de los Titanes que poblaron la era heroica. Quienes para escribir una línea de código tenían que diseñar la electrónica que transformaría la lógica en bits, y los bits en algo a ser presentada sobre una tarjeta perforada o un tubo de rayos catódicos. Eso cuando no tenían que desentrañar qué es la lógica.
Cuando más sé del pasado de esta afición más admiro a los precursores. Cuando más trato de avanzar en el conocimiento más me veo abrumado por lo que no sé o no entiendo. Cuanto más tiempo permanezco bajo estas aguas más me expongo a perderme y no avanzar, a perecer asfixiado por la sobredosis de datos. Cuando más sé, más me siento un impostor.
La historia de mi vida.

Y sí, yo tenía un plan. Yo tenía montones de planes.
Hace tiempo que tengo pendiente el escribir algo acerca de aquellos Titanes, aquellos Precursores, aquellos a quienes debo tanto. Algo que ya traté de plasmar hace años de manera torpe en la charla que di sobre este asunto en la Navarparty1. Flaco favor que les hice.
Entre las notas de aquella charla aparecían los nombres de unos pocos de ellos, una lista que ha crecido desde entonces y que está cercana a alcanzar los doscientos nombres. Y siguen siendo pocos.
Muchas veces me pregunto qué puedo aportar yo. Qué puedo hacer para que este mundo sea un lugar un poco mejor y no, hacer un vídeo juego, un juego de rol, un libro o un tebeo no es la respuesta.
Lo único que se me ocurre que puedo hacer a ese respecto es hablar acerca de esas personas. En menor medida, también tengo pendiente el explicar por aquí el proceso y los productos de software libre gracias a los cuales esta web está disponible. Explicar las cosas que a diario aprendo en mi trabajo de una manera que puedan ser útiles para cualquiera. En definitiva, tratar de dar visibilidad a lo que han hecho otros más inteligentes que yo.
Porque ambas todas estas cosas están relacionadas. Hablar de lo segundo sin poner las cosas en su contexto me parecería una equivocación, más aún cuando mi objetivo es que esto vaya destinado a quienes carecen de una cierta base.

Hace un tiempo traté de sentar la base sobre la que construir esa narración. En aquel "Educando a los educadores"2 trataba de despertar esa curiosidad pero, una vez más, fracasé (o lo dejé para "más adelante" demasiado pronto).
Pero la toalla no está aún en el suelo y algún día volveré a la carga. Sólo tengo que encontrar el momento y dar con la estructura y el tono correctos. Algún día lograré encontrar la manera de agradecer a esos gigantes que nos precedieron el hecho de en la actualidad se me pueda leer desde cualquier rincón del mundo y su extrarradio.
Aunque a alguno que otro este hecho les parece algo por lo que culparles.
Hasta entonces, trataré de hacer de estos textos algo lo más didáctico y accesible que me sea posible.

En fin.
Mes dos. ¿Cómo ha ido la cosa?
Lenta, pero el tema avanza. Aunque, hasta el momento, no he tirado ni una línea de código no he avanzado en el planteamiento del resultado que quiero para cuando finalice.

Y va lenta, en parte, por lo que comento ahí arriba. A causa de la razón por la utilizo software libre y por la que este reto ha tomado los derroteros que ha tomado. Y eso es algo que me parece bueno.
Porque quiero entender lo que hago para ser capaz de explicarlo con mis propias palabras. Porque quiero que lo que hago pueda resultarle de utilidad a otros y porque quiero todos aquellos de cuyos esfuerzos me he beneficiado tengan su reconocimiento.
En resumidas cuentas: Porque me parece que es lo correcto (y porque me lo puedo permitir).
Y no, nada de esto es sencillo. Es más, en algún momento cercano tendré que poner el límite de hasta dónde quiero profundizar. Puede que no hayamos venido aquí a hacer las cosas de una manera sencilla, pero tampoco es cuestión de perdernos en los preparativos.
La cosa es que, dependiendo de hasta dónde quieras bajar, algunos se empeñan en convertirlo en algo complicado de narices. Basta que encuentres algo que te gusta para que su licenciamiento te lo reviente (lo explico un poco más adelante).
Así pues, preparaos para otro alud de enlaces.

Pues sí, Érase una vez que quería hacer un juego y decidí complicarme la vida.
Con lo sencillo que habría sido decantarme por instalar Unity o GameMaker en un ordenador Windows y ponerte al asunto, dirá alguno. Y tendrían toda la razón de ser esto una queja, pero no. No lo es. Complicado no tiene porqué ser sinónimo de malo.

Hace años que dejé de utilizar Windows en casa. Primero fue por una cuestión legal, económica y de ética personal, y después... ha seguido siéndolo, aunque el peso de cada uno de estos factores ha ido cambiando de una manera drástica. El sistema operativo que tenía instalado en mis ordenadores hasta entonces siempre había sido pirata, y sabía que existía una opción legal y gratuita para poder utilizar aquellas máquinas. Así comenzó mi historia de amor (y odio) con Linux.
Porque la cosa es y está complicada. Mucho. Pero durante los primeros pasos siempre es mucho peor.
A finales de los noventa, cuando traté de pasarme al mundo libre, no sabía ni lo que era aquello. Para mi era el mundo gratis, un error de concepto comúnmente propagado. Pero tenía estaba cómodo con el parche en el ojo y el esfuerzo que me comenzaba a suponer aquello me hizo desistir. No hubo manera.
No sólo se trataba de la complejidad implícita del asunto sino que, añadido a esto, tenía mucho que desaprender en cuanto a lo que yo había deducido que era un sistema operativo (o un programa).
Después de aquello realicé alguna que otra intentona más, siempre con el mismo resultado. No fue hasta que decidí realizar el salto sin red, hasta que no me quedó otra opción que aprender o morir (porque retroceder nunca, rendirse jamás) que las cosas comenzaron a tener sentido en mi cabeza.
Había asistido a un curso de cincuenta hora en la hoy desaparecida FOREM y leído (siempre en diagonal) toneladas de documentación. Había instalado distintas distros en equipos secundarios y en máquinas virtuales pero, no fue hasta que decidí instalarlo en el equipo que usaba a diario que la cosa despegó.
Y esto no me sirvió sólo para aprender acerca de los sistemas operativos, sino que me abrió los ojos al aberrante mundo de las licencias de software. Pero ese es un tema a tratar con mayor detenimiento en otro lado (aunque si que dejaré un pequeño avance más adelante).

Volviendo al asunto de la programación, de la misma manera que yo he podido trabajar, aprender y divertirme gracias a las herramientas creadas y cedidas por otros de manera desinteresada, quiero que esto sea extensible a lo que hago. Es una cuestión de principios.
De utilizar herramientas que no son libres para este proyecto lo estaría desvirtuando. Como el lado oscuro, puede que sean más fáciles y atractivas, puede que sea el camino más fácil, quizás hasta el mejor de acuerdo a la lógica capitalista, pero no es el único.
Así pues, de la misma manera que el contenido de mis páginas se encuentra publicados bajo la licencia Creative Commons3, mi juego... o lo que termine saliendo de esto, lo hará bajo licencia GPL4.

Ciertamente para conseguir eso no es necesario que todas las herramientas sean libres pero, nuevamente, me parece el camino correcto.

¿Quiero decir con esto que el resto me parecen malos productos? ¿Que quienes no siguen este camino me parece que estén equivocados?
Nop. Simplemente este es el camino que he elegido yo.
Alguno de los tipos a cuya estela me encantaría acercarme5 no han compartido su código, y eso no disminuye mi fanboyismo por él y su obra.
Por la misma, y como ya comentaba antes, también estoy convencido de que de utilizar las herramientas que he mencionado antes mi trabajo mucho más sencillo. Y me parecen herramientas perfectamente válidas para quien “sólo” quiere hacer un juego y no quiere aprender a programar.
Otra gente6 sin las inquietudes (o sin el tiempo o las posibilidades) que me mueven a mi, sin necesidad de saber programación han creado gracias a estos motores proyectos de lo más interesante.

Pero, por más bonitos o atractivos que puedan ser, no tengo acceso a su código. No puedo aprender de ellos.
Por el contrario, sí que dispongo del código de todos estos otros7. Quizás no sean tan profesionales o tan bonitos, quizás no estén muy bien documentados. Quizás aún no haya sido capaz de compilar ninguno de ellos para que funcionen en mi ordenador, pero puedo mirar como se han devanado los sesos la gente que los ha creado, y ver cómo han solventado los problemas con los que me encontraré.
Y, ya que menciono a una de las bestias negras de la programación, voy a sacar a colación a los dos grandes misterios arcanos del desarrollo de software: Compilar8 y Buscar bichos9.

De cada programa cuyo código fuente me he descargado alguna vez, en primera instancia la compilación ha fallado en cerca de un noventa por ciento de ellos. Más adelante, en ocasiones gracias a la documentación que incluían, en ocasiones buscando en otras fuentes, he conseguido hacer funcionar a algunos de ellos... aunque sin terminar de entender lo que sucedía en segundo plano.
Uno (más) de mis objetivos para este resto es que esto no le pase a quien trate de compilar lo que yo haga. Digo esto desde la más completa ignorancia. A ver qué soy capaz de conseguir cuando termine.
El cuerpo me pide que empiece a explicar por aquí en qué consisten estas actividades, pero lo dejaré para alguna entrada posterior.

Por el momento, durante la última semana he estado probando distintos entornos de desarrollo10 sobre los que trabajar. Como en todo lo referente a casi cualquier terreno, en cuanto empiezas a bucear entre sus distintas especialidades, te encuentras en un nuevo mar en el que perderte, quedar paralizado o morir por sobredosis de datos.
Como podréis en los enlaces que acompañan a esto11, los hay como para aburrir, y eso que sólo estoy poniendo los que están disponibles para Linux y tienen una licencia "amistosa" (no, aún no he llegado a esa parte de las licencias).

Mientras los investigaba iban saliendo nuevos misterios por resolver. Algunas como GCC, G++ o Make me sonaban, pero otras como Cmake, Clang, pese a haber leído con anterioridad sus nombres, no tenía idea acerca de su cometido.
Algo similar pasaba con la cacería de bichos, el "Debug". Por más que había leído este palabro con anterioridad, no tenía ni idea de lo que implicaba.
Habiendo trabajado hasta ahora con lenguajes de scripting12 no había necesitado de ninguno de estos dos componentes y, como ya he comentado por ahí arriba, tengo la impresión de que van a ser mis bestias negras.

Así pues, en este punto en el que me encuentro prima entender cada paso que voy a dar. Ser consciente del flujo de los datos y en qué estado se encuentra en cada momento, algo para eso un IDE con un buen degugger es esencial.
Pero, por otro lado, estos IDEs me ocultan otra serie de procesos. Principalmente el de compilado, linkado y la transformación final del código en un binario ejecutable.
Como consecuencia de todo esto, los IDEs acostumbran a ser programas que consumen muchos recursos al ordenador en el que se ejecutan, algo que tiene todo el sentido del mundo. Lo que pasa es que yo soy muy maniático con esas cosas. La herramienta con la que trabaje tiene que hacer sólo lo que tiene que hacer. Si hay algo de lo que pueda ocuparme yo prefiero no delegarlo a otros procesos que no lo harán "como a mi me gusta".

Con esto en mente, la lucha estaba servida. El primero en caer fue CodeBlocks por su alta inestabilidad, y no tardaron en seguirle Eclipse y Netbeans, ambos hechos en Java y muy pesados.
La pelea quedaba pues entre Atom (un proyecto que sigo desde que estaba en fase Beta y al que tengo especial aprecio), Visual Studio Code, KDVelop y QT-Creator.
Los dos últimos son IDEs puros, mientras que los primeros son editores de textos modulares. Así pues, en un primer momento son más ligeros y versátiles pero, en cuanto empiezas a añadirles módulos empiezan a hacerse más lentos y pesados.
Me habría encantado centrarme en Vim o EMACS, porque son tanto o más ligeros, minimalista y versátiles que los otros editores, pero la curva de aprendizaje que requieren ha provocado que esto quede aparcado para más adelante.

Pero, cuando la cosa estaba casi decidida por Visual Studio Code (a Atom, probrecico mío, hasta le cuesta mover el documento que tengo con los enlaces para esta entrada), me dio por mirar su licencia... y no es ni libre ni abierta. Al menos no la de la versión que te puedes instalar desde los repositorios de Microsoft13. Gracias Microsoft. Vete a paseo Microsoft.

En estos momentos tengo la versión con licencia abierta compilada en mi equipo pero, a pesar de todo, me están entrando ganar de mandarlos a paseo. Algo que no descarto hacer cuando ya me encuentre más suelto en estas lides.

Aparte de todo esto, también me he sumergido algo más en el mundo de la programación. Me encuentro cerca de terminar “Beginning C++ Through Game Programming”14 que, si bien adolece de lo mismo que otros libros, al menos hace un esfuerzo por acercarse a los terrenos en los que me quiero mover. Aún así, las constantes, las variables constantes, los punteros constantes a variables dinámicas, y punteros dinámicos a funciones constantes me siguen provocando pesadillas.

Y he seguido bajando más aún, acercándome al mundo del ensamblador en su vertiente más viejuna. Ensamblador para el Z80 y Moss 650215. Y, por más apasionante que sea (dicho esto sin ironía alguna) aún me duele la cabeza. Aunque volveré, ya lo creo que volveré.

Para hacerme una idea en cuanto a magnitud, también he sacado estadísticas de la cantidad de imágenes, líneas y palabras contenidas en el código de varios juegos que me he descargado. Que tampoco es que me digan gran cosa, pero me permiten hacerme una idea en cuanto a orden de magnitud general (y comenzar a asustarme).

uMario (Clon de Super Mario Bros con SDL)
20.949 líneas 122 archivos	417 assets	58.829 Palabras
SDLPoP (Clon de Prince of Persia con SDL)
24.888 líneas 38 archivos	1091 assets	88.685 Palabras
Mirror Magic (Clon de Deflektor)
27.760 líneas 46 archivos	201 assets	79.055 Palabras
Xarchon  (Clon de Archon)
24.008 líneas 81 archivos	519 assets	79.483 Palabras
Contra  (Clon de Contra, versión NES)
10.214 líneas 36 archivos	20 assets	28.565 Palabras
RickyD  (Clon de Rick Dangerous con SDL)
30.073 líneas 194 archivos	344 assets	80.202 Palabras
Xrick  (Otro clon de Rick Dangerous con SDL)
56.444(sources)+1.715 (includes) líneas 50+29 archivos  134.516 + 6.429 Palabras

Para recuperarme de estos traumas también me he dedicado a ver las charlas que han dado distintos autores de videojuegos en las charlas de la GDC16 y creo que por hoy ya vale.

Me he dejado en el tintero otro montón de cosas. Más sobre las librerías de funciones, cobre SDL, y SFML, sobre Bennugd y Allegro, PyGame y PySDL2, sobre ISTQB e ITIL (de las que ya pondré enlaces el mes que viene), pero ya toca dejaros. Tengo retos que retomar.

Enlaces:
1. Conferencias Navarparty 9 - Historia de la ínformática (Ver sólo si se cuenta con apoyo psicológico, que la di yo)
2. Educando a los educadores
- El pueblo (no) quiere saber
- ¡LOS ESTÁNDARES!
- ¡LAS LICENCIAS I (Glosando)
3. Creative Commons
4. GNU (General Public License)
5. Con ustedes: Brian Provinciano
Retro City Rampage
Entrevista a Brian Provnciano en Gamasutra
Port de Retro City Rampage para NES
AMA a Brian Provinciano en Reddit
Charla Brian Provinciano en GDC de 2016
6. Los otros
- Locomalito
- Diego Sanches
- Science Kombat
7. Juegos con código fuente
- Open Source Game Clones
- Listado de juegos en Github
- Super Mario en SDL2
- Código original de Prince of Persia para Apple II
- Prince of Persia con SDL
- Prince of Persia con JavaScript
- Prince of Persia con Roku Brightscript
- Xrick (Clon de Rick Dangerous)
- Xrick para XCode (Mac)
- RickD (Clon de Rick Dangerous)
- Contra (NES)
- Mirror Magic (Deflektor)
- XArchon
8. Compilar en Linux
- Compilar
- GCC / G++
- Make
- Cmake
- Clang
- Tutorial Cmake I
- Tutorial Cmake I
- Configurar Visual Studio para Torque 3d
9. Debug en Linux
- Safari binario
- The GNU Project Debugger (GDB)
- GDB Debugger Command Cheat Sheet
- GDB front ends and other tools
- DDD
- Valgrind
- Zerobugs
10. IDE (Integrated development environment)
11. IDEs para Linux
- Atom
- Codeblocks
- Eclipse
- EMACS
- Kdevelop
- Netbeans
- QT-Creator
- Visual Studio Code
- Vim
Comparativas IDEs / Debuggers para Linux
- I
- II
- III
Módulos para Visual Studio Code
- C++ en Visual Studio Code I
- C++ en Visual Studio Code II
- Creación de tareas en VSCode
- Proyectos en Visual Studio Code
- Code Runner para VSCode
- Ensamblador para C64 en Visual Studio Code
- Charla VSCode para programar C++ 1 (Video)
- Charla VSCode para programar C++ 2 (Video)
Módulos para Atom
- C y C++ para Atom
- Compilación de C y C++ en Atom
- Compilación y ejecución de C y C++ en Atom
- Lint
- Linter para GCC en Atom
- Depencia para Linter para GCC I (Intentions)
- Depencia para Linter para GCC II (linter UI default)
- Depencia para Linter para GCC I (linter)
- Compilación en Atom
- Herramientas de compilación para C++ en Atom
- CMake para Atom
- Proyectos en Atom
12. Scripting language
13. Licencias de Visual Studio Code
- Binarios oficiales
- Código sin compilar
14. Libro Beginning C++ Through Game Programming
15. El Ensamblador, ha llegado el Ensamblador
- El lenguaje ensamblador
Profesor Retroman
- Nivel 0 - Presentación (Videos)
- Nivel 1 - Teoría (Videos)
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- Nivel 2 - Teoría (Videos)
- Nivel 2 - Teoría (Videos)
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C64 assember programming
- Debugger para C64
- An x86 to 6502 Re-Assembler (Video)
- Part 1: How The Memory Map Worked (Video)
- Part 2: Intro to 6502 Machine Language (Video)
- Part 3: Intro to 6502 Assembly (Video)
- Pacman Clone for C64 (Vídeo)
16. Charlas GDC - Postmortem
- Prince of persia
- Another world
- Another world Director Commentary by Eric Chahi
- Marble Madness
- Pitfall
- Diablo
- Doom

Daegon, mes XXV

A pesar de las dudas que expresaba el mes pasado en este mismo canal, el mes daegonita regresa. Y vuelve para quedarse (al menos hasta diciembre).
De la misma manera, si el mes pasado comentaba que había decidido dar un cambio de rumbo a lo que estaba haciendo... este mes toca un nuevo giro inesperado (o igual no tanto)
Ignorando todo lo aprendido hasta el momento, de nuevo he vuelto la vista atrás. Hemos vuelto a (uno de) los orígenes. Hemos vuelto, una vez más al ¿Qué es Daegon?, con lo que llegamos a la quinta versión de ese documento. Hemos regresado para contemplar el horror sintáctico que he creado, y no ha sido algo bonito. Nunca lo es.

Y, de manera independiente de las aberraciones sintácticas, del horror informe de los párrafos o del exceso de detalles inconexos, no es bonito porque me parece que no respondo la pregunta. Sí, doy algunos datos personales y explico qué es Daegon para mi, pero todo lo demás es un barullo de referencias que, a buen seguro, no dejarán claro a nadie qué se va a encontrar al seguir leyendo.
Es más, probablemente les eche para atrás. Me es imposible hablar de Daegon sin hablar de mi, y eso es algo que al lector que llegue hasta ahí de manera casual se la traerá al pairo.

Pero la cosa no mejora. Lo peor de todo es que tampoco sé si lo que estaba escribiendo en esta última iteración hasta hace un par de días iba a responder a esa pregunta.
Más allá de las nuevas aberraciones que son capaces de producir mis dedos sobre el teclado, estaba tratando de NO convertir esto en una ensalada de nombres que el lector sea incapaz de poner en contexto. Lo estaba planteando como una comparativa entre Daegon y nuestro mundo, explicando las diferencias axiomáticas y metafísicas que existen entre ambos y cómo han impactado en la evolución de esa "otra humanidad".
Así pues, mi miedo en esta ocasión es el de ser demasiado obvio o genérico. El no saber hasta qué punto la información que estoy dando aporta una visión al lector de lo que se encontrará en el resto de documentos. El no saber si el no entrar en detalles les animará a pasar a las siguientes secciones o les espantará de manera definitiva.

Si este iba a ser el punto de entrada, debía tener el equilibrio correcto entre la información y la digresión. Pero se me iba. Cada vez que tocaba un punto, cualquiera de ellos, quería expandirlo. Quería perderme en los detalles que lo hacen interesante ante mi, pero ese no es el lugar. Así pues, tocaba recular y volver la vista atrás una vez más.
Si en las tres primeras ocasiones la cosa no pasó de una única página, y en la cuarta llegamos a las cinco, a día de hoy, y cuando el libreoffice me chivaba que aún quedaban cinco páginas por delante por corregir/rescribir, ya íbamos por las dieciocho.
Además de esto, cuando llevaba cosa de quince páginas también me comencé a dar cuenta de que no había ninguna estructura. Todo era una mezcla de ideas vagamente enlazadas. No había separación, no hay nada que dijese al lector de qué trata este bloque de texto. Todo era un amasijo apenas explicado de párrafos inconexos.

Y empecé a tratar de poner un poco de orden. A dividir temáticamente los párrafos y ponerles encabezados. Cosas como:

Daegon como concepto
Las muchas formas de Daegon
El pasado lejano
Daegon como mundo de ficción
Los recién llegados
La ciencia en Daegon
Los Inmortales
Política, religión y sociedades

Primero puse los título ahí donde podía entenderse que una parte mayoritaria del texto se podía agrupar bajo ese título, luego ya vería cómo los ordenaba. Comencé a mover párrafos y a ubicarlos dentro de aquellos bloques de texto que parecían más relacionados con el tema que le daba título. Pero, al hacer esto, quedaban hueco donde habían estado esos párrafos con anterioridad. Parece que sí que había algo parecido a un hilo conductor. No bastaba con mover, había que rescribirlo todo... de nuevo.

Pero no se vayan todavía, que aún hay más.
Ayer volví más hacia atrás y retomé otro documento que creía terminado. Hace unas semanas, antes de ponerme de nuevo con este ¿Qué es Daegon?, había creado un nuevo documento de “Introducción”. Algo un poco más escueto y aclarativo. Un punto de entrada más asequible para los neófitos. Había logrado dejar aquello en menos de una página pero no. Tuve que echarle un nuevo vistazo para asegurarme de que no repetía cosas de las que había puesto ahí (algo que estaba seguro que estaba haciendo) y… como podéis imaginaros, no fue bonito.
Así que tocó empezarlo otra vez desde cero. Ya voy por la segunda página y aún queda. A la mierda la concreción. Y, como de costumbre, la cosa se me va. También me daba cuenta de que estaba volviendo a escribir cosas que, de otra manera, ya había puesto en el ¿Qué es Daegon?. Estupendito.

Pero bueno. Al menos estoy en el principil, y al menos ahora tengo una estructura básica y una referencia. Confío en que, cuando escriba sobre un tema concreto, los epígrafes que he puesto en las secciones me ayuden a encajar o mover lo que escribo donde toque.

Aun así, tampoco las tengo todas conmigo. Todos los temas que estoy tocando ahora se encuentran expandidos en otros documentos en otros textos que ya tengo escrito y no quiero que esto sea un mero resumen de lo que el lector se encontrará más adelante. Tiene que ser válido por sí mismo y no quedar como algo redundante cuando llegue hasta la sección donde me explaye sobre ellos.
Y el ciclo empieza de nuevo, de nuevo, de nuevo, de...
Deja vu.
La historia de mi vida como torturados de palabras.

Llevo cerca de medio año sin subir nada a la web de Daegon. Más de 160 páginas que están a la espera de una vuelta más, de añadir algo que de sentido a eso que igual no termina de quedar claro. De puntualizaciones que no terminarán nunca.
Y por más que esto pueda parecer un llanto, una locura o una perenne muestra de masoquismo, tengo claro que así es como tiene que ser.
Tiene que ser perfecto o no ser... así que no será nunca. Estará siempre en el limbo de los proyectos inacabados, en un infierno de desarrollo, en un eterno estado de revisión.
Aún así, aunque no llegue a "ser" jamás, sí tiene que "estar" ahí.
Aunque sea bajo una forma imperfecta, tiene que estar disponible, tiene que estar accesible y, al igual que estos textos que escribo por aquí hablando de ello, tiene que estar ahí para que otros tengan la posibilidad de aprender de mis múltiples errores. Para que otros sepan que no están solos, que no están locos y que, con el paso del tiempo, pueden mejorar... aunque siempre les parezca insuficiente esta mejoría. Aunque lo que hagan parezca no importarle a nadie más.
Si no “está” nadie podrá encontrarlo, si no “está” nadie podrá encontrarlo interesante, si no "está" jamás llegará a "ser" lo que queremos que sea.

Nadie está obligado a sentir interés por lo que hacemos, sino que nuestra labor es la de crear algo capaz de despertar el interés de los demás. Es una jodienda, y es algo cada día más complicado, pero no es una conspiración.
Y no, por más claro que lo tenga y por más que me lo repita, sigue siendo una píldora igual de difícil de tragar que el primer día. Aún así, y como supongo que ya habrá quedado demostrado por aquí, la de darme de cabezazos contra todo tipo de muros es una actividad que practico a menudo.
Cabezón soy un rato largo.

Tras este discurso desmotivacional, continuo con una fotico:

Menú de la web de Daegon

Una vez que termine y subas esta Introducción y el nuevo ¿Qué es Daegon?, en su web se producirá un nuevo cambio. Como veis, este cambio no no es el que anuncié el mes pasado (y vete tú a saber si se mantendrá el que viene) pero, en estos momentos, me parece que tiene más sentido.
Aún no termino de tener claro el texto a poner en cada una de las secciones, pero la idea es asumir que cualquiera que llegue no sabe nada de mi, de Daegon, o de lo que es un juego de rol.

Bajo la premisa de que toda web debería ser autoexplicativa. Esa máxima se va a trasladar también a Mytgard ya que, dados los cambios que ha sufrido desde sus inicios hace casi siete años, me va a llevar a escribir una nueva versión del ¿Qué es Mytgard?. Tocan reformas estructurales en todos mis dominios. Otra cosa será que consiga explicar algo y no convierta esas entrada en otra de mis divagaciones.
Aunque, por otro lado, divagar es lo que hago por aquí. Así pues, encajaría con el tipo de cosas a las que se va a exponer quien llegue hasta aquí.

Volviendo a Daegon, podéis comprobar en la foto que, aparte de las secciones de las que he hablado, ha aparecido a traición un Índice (y un mapas, y un descargas). Como con casi todo, aún no tengo claro cómo afrontaré esa página pero la idea es que sirva como referencia a la hora de navegar por la web. Vamos, que no estoy reinventando la rueda y ya sabéis todos lo que es un índice.
Los menús desplegables son chachis y tal, pero no sirven para dar una visión general.

En fin, que me lío. El mes que viene más.

Lo importante

Ya es otra vez miércoles y, de acuerdo a las reglas arbitrarias que acostumbro a imponerme, toca escribir algo.
Llevo toda la semana dándole vueltas al tema que tocaría escribir hoy. Valorando alternativas, calculando ciclos de escritura y la cantidad de cosas que me dará tiempo a abordar de acuerdo a cada uno de ellos. Pensando en cuáles de los enlaces que tengo apalancados en el block de notas utilizar, y cómo justificar el enlace a cada uno de ellos.
Todo ello para llegar hoy a casa y mandar todo eso a paseo.

Porque hoy es miércoles y toca escribir, pero no toca ni pensar ni escribir sobre nada de eso.
Hoy dos amigos han sufrido una pérdida irreemplazable y nada de lo que pueda hacer va a servir para que se sientan mejor. Y eso es algo que me duele, lo que me convierte en alguien despreciable.

Porque esto no debería ir de cómo me siento yo. No he sufrido ninguna pérdida, pero paso a convertirme en el centro del asunto. No importa que no sea amigo de los formalismos o eufemismos en estas situaciones, no importa que no me guste utilizar frases hechas. No importo yo.

Lo que importa son ellos y lo que necesitan. Lo que importa es que sepan que si me necesitan estaré a su disposición, y que si lo que necesitan aislamiento o tener a otra gente cerca me mantendré apartado.

Tanto lo limitado de mis mecanismos para tratar con este tipo de situaciones como mi complejo de pelma deberían ser irrelevante pero no, vuelto a estar en el centro. Me debato entre las convenciones sociales y lo que creo. Entre la cobardía y el riesgo. Entre el miedo a convertirme en un trámite más a pasar en este día y el negarles la posibilidad de serles de utilidad.

Y al final termino optando por el término medio, aunque no por ello menos cobarde. En decirles todas estas cosas por escrito para que las lean cuando consideren oportuno. A decirles desde la lejanía que lamento su pérdida y a pedirles perdón por no haber sido capaz de hacer nada mejor.

Nunca a la última 001

Nunca he entendido las redes sociales como una herramienta o un medio de promoción. Soy conscientes de que para mucha gente este es es el único, o uno de los atractivos más importantes, pero este nunca ha sido mi caso.

Para mi siempre han sido una herramienta para estar en contacto con la gente que me importa. Para saber más de ellos y que ellos sepan más de mi. De las personas a las que sigo hay muy pocos a los que no conozco en persona. Gente a la que he llegado a través de amigos o conocidos comunes y con la que me parecía tener cosas en común.
De cuando en cuando hacía criba dentro de mi perfil. Eliminaba de mis perfiles a aquella gente que sabía a ciencia cierta que ya no usaba esa red, que veía que no publicaba cosas y que tampoco interactuaba conmigo en mucho tiempo.
Quería saber con quién estaba “hablando”. Hasta quién podían llegar mis palabras virtuales. Casi todas mis publicaciones dentro de estos portales han sido hechas teniendo en mente a alguna persona de mis perfiles.

Así pues, a día de hoy quedan muy pocos de estos en mis perfiles. A la gran mayoría de ellos los considero a día de hoy amigos, y muchos de ellos han llegado a ser personas muy importantes en mi vida, y es algo por lo que siempre estaré agradecido a las redes sociales.

Pero las cosas cambian. Lo que comenzó siendo un diálogo e intercambios de opiniones frecuentes han pasado a ser reacciones genéricas cada vez más esporádicas e impersonales. Una práctica de las que he de reconocer que también he sido partícipe durante las últimas épocas.

Mi periplo por algunas redes, como puedan ser Google + o Twitter fue relativamente breve. Lo escaso de las interacciones me hizo desistir de publicar en esos foros, aunque aún permanezco en ellas para saber de los amigos que las usan.
Por otro lado, pese a publicar casi a diario en ella durante los últimos nueve años, mi percepción de Facebook ha sufrido altibajos a lo largo del tiempo. He estado tentado de abandonarla en más de una ocasión pero no lo he hecho por la misma razón que me mantiene consultando las otras dos. No tanto por las cada vez más escasas interacciones como por saber de quienes escriben ahí. Y esto ha sido así hasta que ya apenas me sirve para eso.
Publicar nada ahí me generaba la sensación de esta hablando solo. Algo para lo que… ya tengo esta web.

Así pues, y acorde a mi naturaleza drástica, tocaba tomar una serie de decisiones.

Por un lado, hace cosa de un mes comencé a realizar una purga de las páginas que más aparecen en mi muro. Perfiles de grupos, películas, autores o programas etc van a desaparecer (aunque la cosa va a llevar tiempo, ya he eliminado más de doscientas y otras ochocientas aún está a un golpe de ratón de desaparecer).
Así pues, espero que en mi muro sólo aparezca lo que realmente importa.
Por otro lado, decidí dejar de publicar cosas ahí. Esto incluye las cosas que escribo aquí y los enlaces que puedo encontrar interesantes, y conlleva un problema implícito.

Si no comparto nada ahí imposibilito el generar conversaciones alrededor de muchos temas que considero interesantes. Algunos de ellos puedo trasladarlos al mundo real, pero una parte muy importante se queda perdida entre el momento en el que leo sobre ellos y la ocasión de juntarme con alguien que pueda estar interesado.

Aparte de eso, también he utilizado mi muro como repositorio de enlaces curiosos. Un error dado el funcionamiento del algoritmo que decide qué mostrarte cuando visitas tu perfil.
Ante esta casuística, opté por crear un documento de texto plano donde almacenar estos enlaces. Un documento que en estos momentos, poco menos de un mes después de su nacimiento, tiene cerca de trescientas líneas.

Hete tú aquí que una amiga comenzó una newsletter1. Si saber muy bien qué era aquello comencé a investigar y volví brevemente a mi perfil para hacer una pregunta:

¿Si me hago uno de estos y empiezo a compartir ahí las cosas que hasta ahora compartía por aquí, alguien se suscribiría?

Y varias personas dijeron que sí.

Pero claro, esto podía llegar a implicar otro problema: La dependencia de otra plataforma más.
Así que me lié la manta a la cabeza, leí un poco2, seleccioné unos cuántos módulos para mi web3, descarté otros tantos4, y tras alguna que otra prueba fallida en una semanita lo tenía todo listo.

Curvas no euclidianas

Ya sólo dependía de mi pericia o mi torpeza para que la cosa funcionase.
Ahora, y citando a Cálico Electrónico, quedaba decidir… ¿Y ahora qué hago yo con esto?

Porque claro, no iba a dedicarme a crear entradas que fuesen una mera acumulación de enlaces. Muy listo yo.

Tocaban más decisiones. Vaya, qué contrariedad.

No estaba dispuesto a crear una sección de esta página en algo que se limitan a retransmitir noticias o actualidad. Tampoco quería estar pendiente de la actualidad o hacer entradas cortas. Cuando se viene hasta aquí se viene a leer una buena paletadas de palabras (supongo que esa es uno de los principales componentes de mi éxito).

Un día cualquiera en mis dominios

Soy todo un influenciator.

Por otro lado, con los fregados en los que me voy metiendo la cosa no iba a dar como para escribir demasiado a menudo.
Da igual. Mi honor está en juego que decía aquel. Y, además, quería volver a reclamar este territorio.
Seguramente quienes dicen que los blogs personales son cosa del pasado no pensaba en mi. Oh, espera…

En fin. Recuperamos el blog, recuperamos algo parecido a las listas de correo. Sí, definitivamente creo que estoy en mi territorio. Algún día tengo que montar una BBS de Mytgard o Daegon.

Y llegamos al plan quinquenal para la dominación mundial. ¿Qué vais a encontrar en este “Nunca a la última”?

Enlaces a no-noticias, podcasts o vídeos de ciencia, rol, tebeos, música, cine, informática, juegos y otras pedradas que surjan por el camino.
Textos que que toquen de manera más o menos indirecta a cosas que he ido leyendo sin orden ni concierto, hiladas a través de algún desvarío que, probablemente, en ocasiones hasta llegue a ser lucido.
En ocasiones trataré de profundizar en aquello a lo que referencien los enlaces y añadir algo más de contexto, pero dependerá mucho de cómo haya ido la semana (la mía), y de cuántos meses haya estado macerando el enlace en mi bloc de notas.
Seguramente habrá páginas o podcasts que aparezcan con regularidad como fuente de los enlaces

Empezamos por el 001 porque voy de sobrao.
¿Llegará esto a los tres dígitos?
Ni idea.
¿Qué periodicidad tendrá?
Irá rotando de semana en semana intercalado con los informes daegonitas, el estado de desarrollo de mi vídeo juego y alguna cosa que se me ocurrirá por el camino. Posiblemente retome mis diversas biografías, el Educando a los educadores, la Nostalgia en 4 colores o los Mundos Improbables.
¿Cambiará por el camino?
Seguramente.
¿De qué dependerá?
De lo que vayamos viendo por el camino y hablando por correo o en persona.

Enlaces:

1. Tinyletter

2. Artículos para la creación de newsletter en Drupal
Simplenews: Send newsletters to subscribed e-mail addresses
How to create a newsletter containing existing content, using entity reference, rules and VBO
Creating HTML formatted emails in Drupal 7
Using HTML Mail together with SMTP Authentication Support

3. Módulos de Drupal utilizados
Mail System
Hatml Mail
Simplenews
String Overrides
Authentication Support

4. Módulos de Drupal descartados
Mime Mail
Simplenews content selection
Entity
Views bulk operations
Inline entity form
Rules
Norify

Bajo un océano de bits, mes I

Yo tenía un plan. Aunque erra un mal plan, era mío. Mirándolo en perspectiva, reconoceré que era un plan de mierda, un plan nada realista planteado desde una serie de asunciones erróneas. Un plan que, al final, no me habría servido para lo que quería.
Pero yo tenía un plan.

Antes de eso, mucho antes, yo tenía un deseo: Quería hacer un vídeo juego.
Quizás este deseo no se remonte tanto como para retrotraernos hasta el momento en el que contemplé las interioridades de una recreativa, o aquel día en el que mis manos se posaron sobre el primer Pong familiar que llegó a casa, o hasta mi primer y fallido contacto con Commodore1.
Quizás tampoco llegue tan atrás como para vincularlo al Spectrum que sucedió a aquellas máquinas y que pereció esa misma noche2, o con el MSX que siguió a este3.

Puestos a suponer, mis memoria podría tratar de ubicar el germen de este deseo con el regreso de la máquina de Jack Tramiel a mi vida y el advenimiento de SEGA4. Es probable que también ayudasen el paulatino descubrimiento de los lugares secretos de Pamplona5 y las primeras e inesperadas relaciones de amistad que surgieron en algunos de ellos6.
Pero yo tenía que hacer un juego de ordenador (y un libro, y un tebeo, y un juego de rol y…)

Así que pedí a mis padres que me apuntasen a clases de informática (fuese lo que fuese eso), y así lo hicieron… varias veces. Pero en los lugares en los que acababa sólo me enseñaban a hacer programas para sumar en BASIC, así que lo dejé… una y otra vez.

Cuando abandoné la enseñanza reglada el deseo seguía ahí. Oculto y acechante se hacía presente ante la aparición de nuevas recreativas y consolas. Así pues, una vez más pedí a mis padres algo para poder llevarlo a buen término. Era el noventa y poco y lo que llegó a casa fue un curso de BASIC de CEAC. La edición del año noventa de un curso de BASIC del ochenta y tres que anunciaban en el 93 como “Curso de informática” (sea lo que sea eso).

Curso CEAC

Tras ojearlo por encima y ver que era más de lo mismo no le hice ni caso. Ni a él ni a la pasta que les habían tangado a mis padres. Amor de hijo.

La siguiente intentona fue al año siguiente. En el noventa y cuatro salió en los kioskos el “Curso IBM de animación diseño gráfico y multimedia”. Un curso que la kioskera a la que le comprábamos la prensa (y que al mismo tiempo era uno de mis múltiples proveedores de tebeos) me reservó eficientemente durante un año.
Este curso incluía entre sus fascículos la versión reducida de otro coleccionable, el “Curso IBM de Programación en C++”.
Tras mirarlo y ver que no me enteraba de la misa la media también lo aparqué.

Hubo muchos más intentos (aunque no demasiado intensos) para llevar aquello hacia adelante. Libros prestados de Turbo Pascal y tomacos que hablaban de programación estructurada. La zona metafórica de mi cráneo está poblada por los chichones causados por mis cabezazos contra la programación, pero no había manera de que nada de aquello entrase en mi cabeza.

Habré leído las primeras cien páginas de más de dos docenas de manuales, cursos y tutoriales de programación, pero siempre ha llegado un momento en el que no entiendo nada de lo que me están diciendo. Es probable que en cada una de estas ocasiones haya avanzado un par de páginas más, pero la frustración siempre me ha hecho dejarlo.

Hasta aquí, me dije hace unos años. Tengo que elaborar un plan. Un plan realizable con un objetivo claro y perfectamente delimitado.
Y así lo hice. Cada día hice un plan. Un plan que era postergado, remodelado e invalidado con la llegada de cada nuevo amanecer.
Mientras tanto, con el paso de los años iba haciendo acopio de información7. Decenas de enlaces, cientos de libros y vídeos que me decía “esto puede venirme bien”. Material que nunca volvía a mirar.
Estos planes no abarcaban únicamente a la programática, sino que se extendían por todas las facetas creativas tocantes a mis aficiones.

Esto fue así hasta hace cuatro años. En 2014 decidí dejar de leer sobre las cosas que quería hacer y empezar a aprender a través de la práctica. Me planteé retos personales con una duración de dos años durante los que evaluaría mi evolución. No era la primera vez que me planteaba algo parecido pero, en las anteriores ocasiones, nunca me había establecido una fecha de fin. El objetivo no era alcanzar una meta sino el ver hasta dónde llegaba. Al menos esto fue así en el primero de estos retos.

Este consistió en hacer un dibujo diario durante esos dos años8. Mientras lo hacía me preguntaba “y después... ¿qué?”. Una pregunta que respondí durante los últimos meses de este primer “tour de force” conmigo mismo.
Al maltrato del papel le siguió otro de los objetivos de antaño; el crear un manual básico para Daegon9. La misión con la que os ido torturando (y me ha servido para mantener viva esta web) desde 2016.
En este caso el objetivo era más concreto y complejo que en el primero. Estaba dividido en varios sub-retos más pequeños que he ido ampliando a lo largo de su duración, en algunos de los cuales, pese a fracasar en el principal, he salido triunfante.

Al igual que sucedió con los anteriores, cuando se acercaba el final de esta fuente de frustración, volvía una y otra vez la pregunta; “Y después... ¿qué?”. Y esta vez la respuesta fue… darme de cabezazos una vez más contra la programación.

Y aquí estamos. Dos años para hacer un vídeo juego y descontando.
Mientras aún me encontraba en los que creía que eran los últimos estertores del anterior reto traté de preparar el terreno. Le dí un tiento a la obra de los padres del C10 sin erótico resultado. Poco parece haber cambiado en mis procesos mentales a ese respecto.

Buscando algo más accesible, leí a gente que recomendaba ganar algo de conocimiento sobre los más amistosos ofidios antes de pasar a temas más arcaicos y áridos11. Así pues, me puse a aprender Python a las duras y avancé bastante en este asunto. Llegué a teclear treinta y ocho de los cincuenta y dos ejercicios de ese libro antes de decirme “Bah, tengo tiempo, ya lo finiquitaré cuando toque dedicarle toda mi atención”.

Y llegó la fecha. Como ya comentaba la semana pasada, todo se me descuadró un poco pero no iba a retrasar esto durante más tiempo. Pero tenía un pequeño problema de base.
Por más irregulares que sean las líneas, sé manejar un lápiz. Por más inconexas que sean las palabras resultantes, sé juntar letras. Pero sigo sin tener ni idea de cómo empezar a hacer un juego de ordenador.

Así pues, durante el primer mes me he dedicado a leer sobre el asunto. Ya sea desde el punto de vista de un escritor12, o algo un poco más generalista13.
Tras la lectura tengo una idea aproximada de en qué debo centrarme. Temas que ya intuía se han confirmado, pero muchas de las dudas no han desaparecido.

Tengo claro que mi juego será un plataformas 2D de scrol lateral. Sé que estará ambientado en Daegon y que será software libre. Y hasta aquí puedo leer.
En primera instancia quería hacerlo con píxeles gordotes, pero ante mis limitaciones artísticas me he planteado el darle una estética de lápiz sin entintar.

Durante todo el proceso previo había decidido utilizar Godot como motor del juego. Iba mirando su evolución y me apunté a un par de cursos sobre él en Udemy, pero, se acercaba la llegada de la versión 3.0 y no sabía si lanzarme a comenzar el juego con la 2. Así pues, tanteé otro de los materiales que tenía por el disco duro. Grave error.
Tras comenzar a leer el primer libro de los disponibles por la Universidad de Ciudad Real me picó el gusanillo de hacerlo todo desde cero. Porque yo soy así y me gusta ponerme las cosas fáciles.

De cara a lanzarme a ello ese manual no me parecía el más adecuado, así que me acordé del curso de C++ del noventa y cuatro. Son once libretos de veinte páginas y me parecía algo más asequible para empezar que cuatro libracos de más de trescientas. Pero para el cuarto libreto la cosa empieza ya a hacerse confusa.

Curso IMB de C++

Hete tú aquí que, mientras me estoy pegando con esto, otro amigo me descubre al señor Casey Muratori y su Handmade Hero14.
Tras echarle un vistazo a la obra de este seños, me creé una hoja de cálculo con los datos de todos los capítulos que hasta el momento se encuentran disponibles de su curso.
Vaya, me dije. “Sólo” son 751 horas de vídeos. Si le dedico dos horas al día podría terminar con ellos más o menos en un año. La tentación (suicida) estaba ahí y no tardé en lanzarme con los brazos abiertos hacia ella.
Empecé bien. Las cosas que explicaba en los vídeos previos al propio curso me ayudaron a asentar alguna de las nociones difusas que me había dejado el curso de C++ pero,una vez más, llegó el punto en el que no me enteraba de qué me estaba hablando.

Y así estamos en estos momentos. Una vez que hemos superado la fase de “Hola Mundo” y el calcular el área de un cuadrado, estamos mirando documentación de SFML, OpenGL para crearnos una ventana en la que dibujar cosas. Leo cosas de las API del sistema y no sé por dónde me da el aire. Copio churros de código que hacen las cosas que se supone que tienen que hacer, pero no entiendo el funcionamiento de por qué lo hacen.
Y el tiempo sigue pasando.

Así pues, toca cambiar la planificación… una vez más.
Si para junio sigo sin aclararme volveré al plan original de Godot, pero por el momento voy a seguir dándome de cabezazos contra el C.
Y vosotros iréis sufriendo las consecuencias por aquí, vuestro agónico canal amigo.
Pero os aseguro que yo tenía un plan.

1. Los tiempos míticos
2. Primeras andanzas
3. A la tercera tampoco va la vencida
4. Y llegó el amor
5. El ataque de las magdalenas
6. La secuela del ataque de las magdalenas

7. Herramientas para crear juegos

- Gammemaker
- RpgMaker
- BennuGD
- Arcade Game Studio
- La Churrera
- La Churrera MK I
- La Churrera MK II
- CPCTelera
- CC65
- CBM .prg Studio
- Unity3D
- GameSalad
- Construct 2
- Godot
- NightMod
- Adventure Game Studio
- Garry Kitchen's GameMaker
- Arcade Game Construction Kit
- Adventure Construction Set
- Gaming App Construction Kit
- Openbor
- Tilengine
- Löve
- V-Play
- 8 Bits de poder
- Shoot Em Up Construction Kit I
- Shoot Em Up Construction Kit II
- Shoot Em Up Construction Kit III
- XNA I
- XNA II
- Compilador cruzado para BASIC de Spectrum
- Compilador cruzado de C para Spectrum

Recursos:
- 10 Free Game Development Tools And Other Resources
- The Big List Of Game Making Tools
- Video game development software
- The Game Creators
- Uptopdown
- Ragzouken.itch.io
- Foro Nintendoage

IDEs:
- Netbeans
- Code Blocks
- QT Projects
- Brackets
- PyCharm
- Ninja Ide
- Eclipse
- Visual Studio

Cursos Programación:
- Documentación Godot
- Games From Scratch
- Godot en Games From Scratch
- Más Games from Scratch
- Kids-Started-in-Game-Development.aspx
- Más Kids-Started-in-Game-Development.aspx
- Writing a Game Engine from Scratch I
- Writing a Game Engine from Scratch II
- Writing a Game Engine from Scratch III
- Writing a Game Engine from Scratch IV
- Making a Game Boy game in 2017: A "Sheep It Up!”
- An introduction to writing for computers I
- An introduction to writing for computers II
- Curso de Experto en Desarrollo de Videojuegos Escuela Superior de Informática de Ciudad Real
- Cómo escribir juegos para el ZX Spectrum
- Cómo crear un juego para Gameboy

Plataformas formación:
- Progate
- Codecademy
- Khanacademy
- Quickcode
- Arcademi.co
- Codingame

8. Álbum de dibujos
9. Daegon
10. El Lenguaje de Programacion C
11. Learn Python The Hard Way
12. The Ultimate Guide to Video Game Writing and Design
13. The Computer Game Design Course: Principles, Practices And Techniques For The Aspiring Game Designer
14. Handmade Hero/

Daegon, mes XXIV

Y esto se acaba… pero no.
Si el mes pasado andaba replanteándome si tenía sentido el seguir escribiendo por aquí, en un loco giro de mis procesos mentales, las viles neuronas que pueblan mis sinapsis me han hecho boicot induciéndome a hacer todo lo contrario de lo anteriormente previsto.

Así pues, no sólo la escritura de Daegon no termina, sino que el ese reto se extiende durante un año más con el mismo ritmo. Para cuando llegue ese momento, y con algo más de 700 páginas escritas, espero haber llegado al famoso “mínimo” que debería conformar el manual básico.

Aparte de eso, ya he empezado con el reto para los dos próximos años; el de hacer un vídeo juego. Por ahora la cosa avanza. Lenta, pero avanza… por decir algo. Durante este mes me he limitado a leer sobre la escritura de vídeo juegos, y en estos momentos me he metido en un curso de C / C++ que me compré en el 94 porque… el retro es muy intenso en mi.
Pero bueno, esa historia será contada en otras entradas.

Pero no, el boicot sináptico al que hacía referencia no hacía referencia a ninguna de estas dos cosas. No sólo no dejaré de escribir aquí, sino que lo haré con mayor asiduidad. ¿Por qué?
… eso también lo explicaré en otra parte. Más concretamente en la primera edición de “Nunca a la última” (próximamente en su buzón si decide suscribirse).

Retomando lo que nos ha traído hasta aquí durante los dos últimos años (y pico), han llegado nuevos cambios hasta Daegon. Cambios, espero, para bien.

Si hace un par de meses hablaba de la nueva sección que iba a aparecer en la web vecina bajo el epígrafe de “Jugando en Daegon”, esta va a cambiar de sitio.

Menú de la web de Daegon

Ahí donde lo veis, “Jugando en Daegon” iba a ir entre “Sistema de juego” y “Relatos”. Sin embargo, en la versión final irá entre “Qué es Daegon” y “El mundo”.

Cielos, que rompedor, que apuesta tan arriesgada… dirá nadie.
Vaya pijada, dirá quien quiera que lea esto y, sin embargo, esto tiene unas implicaciones significativas. Unas implicaciones que tenía que haber pensado con anterioridad.
Con este cambio, y en un orden estricto de lectura, la parte de cómo crear y dirigir aventuras en Daegon irá antes la descripción de la propia ambientación. Algo que tiene todo el sentido del mundo y que tendría que haber priorizado desde un primer momento.

En otro giro totalmente loco, la sección de “Qué es un juego de rol” pasará desde “Sistema de juego” (donde está ahora) a esa futura “Jugando en Daegon”.
Las secciones que comprendan este capítulo serán las mismas que mencioné en su momento 1, una remozada “Daegon en el Presente” (que aún no tengo muy claro qué contendrá y de qué manera estará planteado)… más lo que surja.

Mientras escribo estas palabras, la suma de estas secciones ya llega a las 63 páginas, y aún les queda mucho por crecer. Por lo pronto, y siguiendo la dinámica habitual, cuando aún no he terminado con ella “Qué es un juego de rol” ha crecido. De ocupar menos de una página ha extendido su presencia hasta llegar a 12.

Así pues, se acercan tiempos interesantes que decía aquel. Tiempos que han comenzado, como no podía ser de otra manera, en un mes en el que me ha tocado trabajar en turno extendido. Si he sobrevivido y mantenido el ritmo en estas condiciones, supongo que podré hacerlo durante todo el año (dino él antes empezar con los productos derivados).

¿Quién sabe? Cuando haya aprendido algo de animación o edición de vídeo para el vídeo juego igual me animo a hacer algo de este estilo para Daegon

A pesar de que no he escrito nada de trasfondo durante el último medio año, el palabrómetro sí que ha subido un poco, quedando tal que así:

Personajes: 540
Planetas: 12
Países: 146
Lugares : 452
Etnias: 50
Obras: 20
Panteones: 5
Organizaciones: 93
Títulos: 43
Conceptos: 9

Sigo teniendo pendiente el pasar la hoja de cálculo donde llevo este conteo a una bases de datos y el crear un módulo para Drupal que lo gestione, pero eso me da la impresión que tendrá que esperar mucho más.

Lo que no tengo claro es si, tras esta entrada (que tendría que haber sido la última de haber finalizado el reto en la fecha prevista), continuaré escribiendo estos textos de seguimiento del estado de Daegon.

De cualquier manera, lo que sí que tengo claro es que da igual lo que diga ahora. En un mes tengo tiempo más que de sobra para cambiar de idea con cada tecla que pulse.

Enlaces:

1. Daegon mes XXII

Daegon, mes XXIII

Se acerca el final del reto actual y el comienzo del nuevo… salvo que el final del primero (o, al menos, de una parte de él) se vuelve a alejar y el inicio del nuevo no tengo intención de cambiarlo. Tiempos interesantes que decía aquel.

Por un lado, el propósito de escribir a diario se ha mantenido. Salvo por dos baches concretos y puntuales en el cumplimiento del cupo de palabras semanales, este segundo objetivo (que no dejaba de ser un añadido al plan inicial) también ha sido satisfecho y superado con creces.
En estos momentos, y cuando aún no he escrito mi cupo diario, me chiva mi hoja de cálculo que llevo 495 páginas pobladas por 301,523 palabras. De ellas más de noventa páginas pertenecen a secciones incompletas que aún no están subidas a la web.

Como no me he candado de repetir, donde he fracasado estrepitosamente ha sido en el objetivo real para el que inicié este reto. Así pues, 25 después sigo sin tener escrito el material mínimo imprescindible como para que alguien que no sea yo pueda crear y dirigir aventuras en Daegon.

¿En qué consiste ese material?
No sé, pregúntamelo mañana si eso.

Lo cierto es que no existe una respuesta para la pregunta, existen millones de ellas. La mía dependerá del día en el que me pilles, el resto… tendrá que pronunciarse aquel que esté interesado en utilizar Daegon. Por favor, que alguien se pronuncie a este respecto.
Lancé la pregunta hace unos años en Caralibro antes de comenzar el reto, pero no obtuve ninguna respuesta. Así pues, sólo cuento con aquellas que me he ido dando según avanzaba.

Durante estos dos años he ido ignorando otra serie de preguntas que me iba haciendo. Miento, no es una serie de preguntas sino una única cuestión que se ha repetido hasta el infinito; el incesante “y todo esto ¿para qué?”. Esta preguntas no es nueva ni exclusivas de Daegon, sino que también me acompañó durante el reto pasado y desde mis inicios en este de juntar letras. Lo que ha hecho que, primero Daegon, después los relatos y por último las distintas iteraciones del blog / página / lo_que_quiera_ser_esto_a_día_de_hoy sea un Guadiana en cuanto a su continuidad.

¿Para qué?
¿Para qué seguir manteniendo una web en la que no se ha producido una interacción en más de dos años?
¿Para qué continuar con un juego por el que nadie, ni siquiera sus jugadores, ha mostrado interés en un cuarto de siglo?
Y no tengo respuestas.
Miento. No tengo respuestas que encuentre reconfortantes.

Es cierto lo que he afirmado en otras ocasiones. Escribo esto para que esté escrito. Para que no esté sólo en mi cabeza. Porque, más allá de la frustración, más allá del desánimo, o mi propia incapacidad, la manera en la que digo aquí las cosas no puede ser encontrada en ningún otro lado.
Porque, simplemente, son materias que me interesan o preocupan. Temas, enfoques e ideas sobre los que tengo una opinión formada, o sobre los que disfruto elaborando teorías mentalmente.

Pero no sólo eso. No es menos cierto que lo escribo para encontrar a gente con la que hablar. Escribo para que lleguen hasta aquí otras personas a las que les también les interesen estos temas. Para hallar a alguien con quien debatir acerca de ellos. En definitiva, escribo para tratar de no sentirme solo.
Escribo todo esto porque tengo problemas que no me gusta admitir (1). Porque no encuentro otra manera de expresar muchos de ellos y, si no los expreso, sólo estaré cimentando una fachada irreal ante los demás que no genera nada bueno.
Como muy bien dijo Dan Harmon en una respuesta en Twitter (2) y transformaban en viñetas en Pictoline (3) hay cosas que tenemos que sacar. Ideas, pensamientos y sensaciones que debemos aceptar que tenemos. Contra las que tenemos que luchar antes de que se nos enquisten y distorsionen nuestra visión de la realidad.
Cuanto más cueste el plasmarlas más necesario es el hacerlo. Hablad, o dibujad, o escribid, o cantad, pero no os lo guardéis. Si nadie lo sabe nadie podrá ayudarte.

La pericia que demuestres a la hora de comunicar estos temas ya es un tema aparte.

Hace poco tiempo me daba cuenta de que me he convertido en una persona incapaz de aceptar un simple cumplido. Mi falta de autoestima y las barreras que he levantado para protegerme, esa imagen de la que hablaba antes, hacen que sea un escéptico cuando alguien dice algo bueno acerca de mi. No sólo no acepto los cumplidos, sino que siempre tengo un comentario listo para ponerlos en duda. Una respuesta que diga algo malo acerca de mi, que haga ver que no me importa ser mediocre en lo que tanto trabajo me ha costado cuando, por supuesto, me importa.

Daegon lleva publicado en Internet desde hace más de veintidós años, mis relatos desde hace catorce. Cuando llegaron las redes sociales los compartí en todas ellas siempre con el mismo resultado, silencio.
He perdido la cuenta de las veces que he mandado Daegon a distintas editoriales de rol, o las veces que he enviado mis relatos a editoriales sin recibir respuesta alguna.
¿Cómo voy a aceptar los cumplidos de mis conocidos cuando está tan claro el nulo interés que despiertan en cualquier otro?

Esa es la respuesta con la que me quedo. No interesa. No interesa porque es malo, no interesa porque está mal escrito. No insisto porque “tienen razón”. Lo releo y todo es malo. Echo la vista atrás y veo que hoy lo escribiría de otra manera. Que hoy lo haría “mejor”. Pero no importa si es cierto o no. No importa porque es la única respuesta que tengo, la mía.

Miento de nuevo. Me miento una vez más. He revisado algunos de mis textos con amigos y, hace unos años, envié otros a un corrector. En ambos casos hicimos cambios y, en ambos casos, al releerlos no estoy contento con el resultado. Existe claramente un nivel en el que el problema no son los textos, el problema soy yo. Aunque, por supuesto, esto no anula la falta de interés externo.

A día de hoy, pensar en mandar alguno de mis relatos a una editorial me parece algo absurdo. Me supone el entrar en un proceso de cosas por hacer del que, una vez termine, sé que no saldré contento. Aún así, soy consciente de que esta es una situación que volverá a repetirse. No es la primera vez que entro en este bucle infinito.

Necesito una visión externa. Alguien que me digo “esto se puede mandar así” para, a continuación, olvidarme de ese texto y no volver a leerlo jamás.
Necesito ayuda pero no quiero pedirla. No quiero pedir a los demás que lean lo que he escrito porque no quiero que lo lean porque se lo pido. Quiero que quien llegue hasta aquí lo haga por su propio pie (o su propia búsqueda en Internet). Quiero que, quien me ayude, se ofrezca porque considera que la labor merece la pena.
No quiero condescendencia, no quiero compasión, no quiero que nadie se sienta incómodo, obligado o me de una respuesta de compromiso.

Me cuesta mucho hacer lo que considero lo correcto. Me cuesta mucho el mantener esta fachada que pertenece a quien me gustaría llegar a ser porque, en el fondo, esta entrada no deja de ser todo lo que acabo de decir que no quiero hacer.

Así pues, cuando termine el presente reto volverán los porqués y, una vez más, volveré al bucle. Dejaré Daegon durante un tiempo. Seguramente durante unos cuantos años.
Cuando lo retome querré volver a hacerlo todo desde cero. Una historia se puede contar de infinitas maneras distintas y, en mi caso, cada día cambia esa manera.

Pero, una y otra vez, vuelvo al punto de partida. No escarmiento y le sigo dando vueltas una y otra vez a las mismas cosas, los mismos temas y los mismos conceptos. Cosas, temas y conceptos que ha quedado más que demostrado que a la gente le interesan.

Y ese es el problema de fondo; escribir lo que creo que puede interesar a ese hipotético “gran público” o seguir escribiendo sobre lo que me interesa.
Y digo problema que no duda, porque no tengo dudas. Si voy a seguir escribiendo será sobre aquello acerca de lo que quiero escribir.

Así pues, la pregunta sigue siendo ¿para qué?

Y, sin importar las razones expuestas antes, una vez más tendré que responderla.

Enlaces:

1. Aprendiendo a ser un impostor
2. Dan Harmon
3. Pictoline

Daegon, mes XXII

Como las tradiciones son para lo que mejor te venga en gana, una vez más el mes está a punto de terminar y ando tarde y mal a la hora de cumplir objetivos.
Para más INRI, el otro objetivo, el RETO, también se encuentra cerca de su fin… sin encontrarse cerca de estar terminado.
Bueno, miento.

El objetivo del RETO no era uno sino unos cuantos, y algunos de ellos sí que han sido satisfechos (aunque no sin ciertas penurias).

Sí que he cumplido la parte de la regularidad en cuanto a la escritura. No sólo eso, sino que la cuantía de páginas que esperaba lograr en estos dos años ha sido superada ampliamente.
La previsión inicial era escribir unas 200 páginas y a estas alturas ya llevo más de 350 lo que, sin ser tampoco gran cosa, tampoco es una cifra como para sentirse especialmente avergonzado.

Como yo soy muy de sacar cuentas para hacerme daño, durante estos últimos días me ha dado por mirar cuántas páginas de material he dado por descartadas de manera definitiva; aaquellas escritas de manera previa a la novela-que-nosé-si-llegará-a-ser.
El resto, lo que se encuentra actualmente subido en la web de Daegon no tiene porqué ser definitivo pero dejaré su reescritura para más adelante. Así pues, si contamos la novela-eternamente-mencionada-pero-nunca-retomada, la suma de páginas descartadas asciende a 301 (y 171.474 palabras)
A día de hoy llevo escritas 451 páginas de trasfondo “oficiales” y otras 52 de relatos. Lo que hacen 503 páginas (y 309,982 palabras) que ignoraré si vuelvo la vista atrás y comienzo de nuevo.
Así pues, cuando eso llegue, que llegará, habré tirado a la basura más de 800 páginas (sin contar cosas sueltas que no aparecen en ninguna de estas cuentas).

Porque yo soy así. Vivo en un bucle infinito y autoimpuesto con esto de la escritura de Daegon. Cada vez que echo la vista atrás lo veo todo mal y siento la imperiosa necesidad de corregirlo… así que trato de no echar la vista atrás. Pero antes de subir el material a la web le doy un pequeño repaso. A partir de este repaso la cosa crece aún más y los bloques de texto comienzan a bailar cuando me doy cuenta de que “ese tema” que estoy escribiendo ya lo había en algún texto que se encuentra más adelante en el documento.
Creo que me repitiendo. Un ciclo que se repite una y otra vez (también aquí mismo). Una... y otra… y otra vez. Pero si vuelvo a echar la vista atrás para revisar lo ya escrito el bucle infinito comienza su ciclo… otra vez.
Pero no quiero repetirme... pero tengo miedo al bucle... pero no quiero repetir…
Y así todo.

Cuando me puse a revisar (una vez más) la aventura que me encuentro escribiendo con la esperanza de tener algo nuevo subido a la web que compartir junto a esta entrada, tras haber dado un repaso a las 11 primeras páginas me di cuenta de que apenas dos de ellas estaban dedicadas al trasfondo y el desarrollo de la propia aventura.

Una vez más, y van ya... todas, tocó cambiar de idea y rectificar. Dar un pequeño giro a algo que ya que llevaba escrito secuantas hojas. Como de costumbre, estaba desarrollando dentro de una sección algo que claramente correspondía a otro lado. Por fortuna era algo que ya tenía previsto escribir cuando planteé el índice bajo el epígrafe de “Consejos” (que ahora pasará a llamarse “Jugando en Daegon”).

	El papel del director de juego
	Trasfondo para los personajes
	Preparación de una aventura
		Tipo de partida
		Definiendo el tono
		La dificultad
		Los personajes no jugadores

Como parte de la aventura estaba metiendo los consejos sobre cómo crear historias y personajes en Daegon. Algunas de las indicaciones que estaba dando hacían referencia a la aventura, pero había otras muchas que eran perfectamente válidas para cualquier otra.

	Presentando el entorno
	Definiendo el alcance
	Notas generales acerca de la ambientación y el sistema de juego
	Consejos acerca de la creación de los personajes
	Trasfondo básico

Así pues, lo que iba a ser una sección ahora serán tres. Ahora me encuentro en la labor de reescribir (y van...) parte del material que iba a formar parte de la aventura para sacarlo de ahí y que pueda ser aplicable a cualquiera de las tres historias que debería incluir este “básico”.
Toca elegir que "generalizaré", qué continuará quedándose dentro de la propia aventura, y que la información adicional y reutilizable debo añadir. Sí que haré referencia a las tres aventuras "iniciales" (utilizándolas como ejemplos a la hora de tratar el tema de los consejos generales para la creación de aventuras) al igual que haré mención a los personajes pregenerados cuando hable de la creación de personajes.

Con esto supongo que la nomenclatura de las categorías será un híbrido de lo que aparecía en el índice y lo que he ido desarrollando durante la aventura. Como decía, dentro de lo mano, inicio algo que ya tenía planificado y comenzado haberme dado cuenta.

El tercer documento que voy a crear y al que hago referencia es a la propia sección de los personajes pregenerados. Al final haré un bloque unitario con ellos con la idea de que puedan ser utilizados para cualquiera de las aventuras iniciales.

Para terminar de redondear la cosa, ante la falta de una ampliación del palabrómetro y siempre con el ánimo de retrasar lo más posible el ponerme a escribir y dar datos que no aportan gran cosa, sigo con mis cuentas.

Aparte de lo que he escrito de Daegon, durante el año el blog ha crecido en 57 páginas y 27,028 palabras.
Sumando esto a las cifras que mencionaba antes, en estos dos años llevo escritas 409 páginas, lo que haría una media de 4.1 a la semana. Como esta es una medida un poco tramposa, lo voy a expresar en números que den un resultado menos halagueño.
Si lo traducimos a palabras y las métricas que me he inventado para ellas (700 palabras = 1 página) tenemos 254,926 (364 páginas, 3.6 páginas a la semana)

Al comenzar esta semana iba a lanzar un "cinco semanas y descontando" para terminar el reto... pero también he cambiado de idea con respecto a eso.
Visto lo visto, no voy a tener terminada la aventura para la fecha oficial de finalización del RETO. Como mencionaba al principio, el objetivo no era uno sino varios, uno de los cuales (quizás el principal) era el de tener escrito el material suficiente para que alguien (que no sea yo) tuviera el material necesario para crear aventuras en Daegon. Ciñéndonos a la letra de lo que esto implica… podríamos entender que, entre los consejos y la primera aventura podría llegar a cumplirse esta máxima, así que retrasaré la fecha del final reto a cuando termine con estas dos cosas.

Aparte de mis neuras también han pasado otras cosas durante este mes.

Por un lado Caralibro me ha recordado que se cumplían cuatro años del evento que, de manera inintencionada, fue el germen de que me lanzase al reto del dibujo que precedió a este 1

Hace 4 años publicaba esto: Pues parece que no es sólo cosa mía. Un dibujante tampoco sabe por donde empezar, o cómo afrontar la traducción a viñetas mis relatos.
Toca terminar el domingo un poco de bajona.

A día de hoy seguimos sin (dibujante), seguimos con (la bajona), y seguimos en ello (en todo su amplio espectro).

Por otro, ha iniciado su particular singladura Rolazo2, lo que me ha hecho preguntarme si estarán abiertos a arbitrar y jugar en otras ambientaciones pequeñitas que aún no están publicadas y no conoce ni el tato.

Para terminar, les he dado la chapa a los amigos del grupo del Ateneo sobre mis 25 años de equivocaciones con Daegon (de acuerdo, esto no está muy lejos de mis neuras… igual que los otros dos temas).
La cosa es que uno de los amigos grabó y compartió la charla y, para no varias, no he sido capaz de escucharla durante más de un minuto.
Quizás el reto para dentro de un par de rondas sea lo de hablar en público.

Hasta entonces… toca escribir acerca de cosas que tendrán lugar en en un futuro muy lejano, pero que han sucedido antes que otros eventos que acontecerán en el pasado remoto. Lo ideal para pasar una tarde entretenida hasta las tantas de la mañana.
Más aún cuando has perdido todo lo que habías escrito desde el viernes y no te apetece ponerte a reescribir esa parte.

Enlaces:

1. El reto de los años pasados y su continuación
2. Rolazo

Daegon, mes XXI

Mes intenso y productivo, aunque no por ello ha sido menos agóncio y hemos logrado llegas hasta aquí in extremis.
Después de tres meses trabajando sólo de mañana, tocaba regresar al turno partido y, de premio, me ha dado por marcarme un Inktober. Porque yo soy así y mi rollo es el masoquismo.

En fin, este mes ha dado comienzo la tan ansiada cuenta atrás. Cuando quedan ocho semanas para terminar el reto, hemos superado las 430 páginas. De acuerdo a los cálculos que hacía hace más de un año, donde decía que Daegon ocuparía 409 páginas (y unas 232000 palabras), podría dar el reto por concluido, pero no, si sigo a este ritmo batiré a casi todos los manuales básicos que mencionaba entonces:

Eclipse Phase		- 290133 Palabras	- 403 Páginas
Talislanta 4ª		- 285918 Palabras	- 511 Páginas
RuneQuest 6		- 241074 Palabras	- 458 Páginas
Savage Worlds		- 94125 Palabras	- 161 Páginas

El único que se me escapará serla la guia de Glorantha:

Guide to Glorantha	- 297751 Palabras	- 402 Páginas

Lo cierto es que me importa bastante poco superar esos tochales. Si llega a las más de 290000 palabras que pronostica la calculadora, a pesar de haber superado con creces el número de páginas que había previsto escribir, seguiré sin haber terminado con un cinco por ciento de lo que tenía previsto contar. Porque yo soy así y lo mio es hacer cálculos que no llevan a nada.

En fin (una vez más).
Tanto es así todo que, a estas alturas de la película, aún no tengo claro si voy a terminar de escribir la aventura para cuando llegue la hora H.
En estos momentos llevo treinta páginas escritas de esa aventura, a las que hay que sumar las veinte que tenía escritas de las tres ocasiones anteriores en las que la dirigí. Si a eso sumamos las diez hojas de los personajes pregenerados, cuando aún me queda mucho por escribir, ya llevaría sesenta páginas para la aventura inicial porque… cosas y contextos.
Como de costumbre, yo a lo grande. Y eso que no es una aventura especialmente larga.

Así pues, al igual que he hecho con todo lo anterior, esto acabará como un "suplemento/módulo independiente".
De acuerdo a esta premisa, me he puesto a explicar (una vez más y muy por encima) qué es Daegon en el propio texto de la aventura... haciendo referencia y recomendando al lector que lea una serie de textos la gran mayoría de los cuales aún no tengo escritos.

Aún así, espero que con el material que incluiré en la propia aventura esta pueda ser arbitrada sin necesidad de leer nada más.
Ya con la manta liada a la cabeza, en su interior también planteo otra serie de alternativas to locas… como es la posibilidad de utilizar esta aventura como parte de otras ambientaciones, o dentro de otras campañas ubicadas en Daegon. Campañas que, como no puede ser de otra manera, tampoco he escrito aún.

Por otro lado, entre que aún no sé qué título ponerle a la aventura, que no tengo muy claro el orden de cada una de las secciones, y que por el momento tengo un batiburrillo de bloques de texto desperdigados, este mes no he subido nada a la web de Daegon.

Entre mis muchas neuras se encuentra la que me impele a no poner a las cosas nombres convencionales. No quiero un titulo clásico de aventura que indique lo que uno va a encontrarse dentro de una manera obvia. Quiero un titulo que algo críptico y evocador. Que, una vez leída la aventura se comprenda a qué hace referencia pero, antes de haberse puesto a ello, invite a la curiosidad.
De nuevo, cosas mías.

Eso sí, el palabrómetro también ha crecido durante este mes. No lo ha hecho a lo grande pero algún que otro personaje y ubicación ya han llegado hasta él. Así pues hemos llegado a los 535 personajes y 449 lugares.
Me da la impresión de la cosa no va a subir mucho más hasta que no vuelva a escribir sobre los países, pero alguna que otra cosa caerá.

En fin (y van tres). Me vuelvo para Vismanayan.

Daegon, mes XX

Continuamos.
Continuamos escribiendo, continuamos apurando y, cuando ya sólo quedan 12 semanas para que termine el reto, continuamos replanteándonos las cosas.

Seguimos con Bra’Em’Kyg, de la que, cuando ya llevamos cuarenta páginas escritas, aún no hemos terminado con nada.
Lo que escribí malamente y deprisa para tener algo “terminado” que subir a la web el mes pasado ha sido modificado. Esas dos páginas que pretendían ser un resumen de la situación “actual” (en el año 758 del calendario mecbarino) no soportaron ni siquiera una lectura diagonal de revisión.
Todo demasiado genérico, vago, carente de contexto y vacía para nadie que no sea yo (o esa impresión me dio)
Así pues, antes de seguir con la parte histórica, me decidí a darle un repaso a esta parte. Dieciséis páginas después aún no he terminado con ese resumen que sólo había ocupado dos páginas.
Aún así, lo he subido. Porque, aunque aún iba por la revisión de la octava página (de dos), se acaba el mes y tengo mis objetivos chorras que cumplir.

De donde había una entrada han terminado salido dos:

Bra’Em’Kyg
Tras el desastre

Dos textos totalmente nuevos que, a buen seguro, serán sucesiones de horrores sintácticos aún incompletos… y que probablemente no revise hasta vete a saber tú cuándo.

A veces me pregunto si de todo esto saldría una buena charla para el grupo de juntaletras del Ateneo con el que me suelo juntar. Igual a partir de las múltiples cagadas que he ido cometiendo durante este reto sale algo útil para los demás.

En esos giros rocambolescos de la vida y la informática, revisando los metadatos del archivo con el que estoy trabajando me he encontrado con un viejo conocido. Mi yo de veinte años.
Lo que tiene el reutilizar como plantillas documentos que escribiste hace 25 años es que, cuando te da por mirar, te fijas en que, por más programas de edición por los que hayas pasado, cierta información ha prevalecido a través de todos ellos.
Con esto, dentro de la intra-información almacenada en el documento se ha mantenido un valor que ni siquiera introduje conscientemente en el documento, sino que venía heredado por los datos de la instalación del programa que utilicé para crear la primera encarnación del documento..

Dentro de los múltiples campos que se guardan de manera subrepticia se encuentra el dato de la empresa con la que licenciaba mis offices y windows piratones del momento:
URUTSOKIDOJI´S SEX FACTORY

Como no podía ser de otra manera, el nombre está mal escrito. La historia de mi vida.
De cualquier manera, esto se seguirá quedando así.

En este mes también hemos superado dos hitos objetivamente irrelevantes:
Hemos superado las 400 páginas (hemos llegado a las 412) y las 250,000 palabras.
Con esto, para estas alturas, ya he superado mis previsiones de lo que iba a tener en enero.
Viva yo, y tal.

Cuando solo quedan tres meses para ponga punto final al reto presente, la fecha de fin se me hace cada vez más lejana. Por supuesto, a esta sensación ayuda el hecho de que tengo… la certeza (iba a poner la sensación como un modo de autoengaño, pero mejor no) de que no voy a poder terminar con nada de lo ya empezado.

Bueno, miento (espero, o igual sólo es otra parte del autoengaño).
Aún me quedan esperanzas de terminar con la aventura que retomaré en cuanto suba esta entrada. Si la cosa ocupa menos de 60 páginas debería estar a tiempo.

Porque si algo me queda claro, es que en tres meses no voy a acabar con Bra’Em’Kyg. Cada vez que volvemos atrás el resumen del presente aumenta más. Por el momento se ha octuplicado, y aún me queda una hipotética mitad de este texto por revisar.
Definitivamente los resúmenes nunca han sido lo mío.

Una y otra vez mas me pongo a desarrollar cosas donde no toca, porque sino ¿qué referencia doy al lector, si esa información no está en otro lado?.

Cada vez que volvía al principio del documento para pulir detalles no me limitaba a pulirlos, sino que metía aún más. Una y otra vez me decía "los últimos retoques antes de subirlo de nuevo a la web", y no. No eran los últimos. Nunca lo serán.

A veces me siento como un obrero de los bloques de texto. Mueve que te mueve hasta que das con el que parece el sitio óptimo, sólo para que venga el capataz al día siguiente a decirte que tienen que estar en la otra punta.

El domingo de cada semana es una mezcla de triunfo y frustración. Alcanzo los logros objetivos que me planteo, pero nunca estoy contento con lo que he escrito.

Dejar pasar mucho tiempo entre cada escritura hace que la estructura se vaya a paseo. Cuando retomo lo que dejé el día anterior lo tengo claro pero, una vez que he terminado con esa parte y salto al siguiente bloque de texto escrito hace más tiempo, toca redactarlo de nuevo desde cero. Además, con muchas probabilidades, ya escribí esto mismo hace tiempo en otra parte del texto así que, cuando llegue hasta allí (ya sea hacia adelante o hacia atrás), tendré que adaptarlo a lo que escribo hoy (siempre que me acuerde)

Por otro lado, está el miedo a la redundancia. El temor a repetir la misma información en distintas partes del “libro”. Algo que, al final, he optado por mandarlo todo al paseo.
No hay básico. Lo que era uno de los objetivos al empezar esto ya ha quedado descartado. A día de hoy no está ni se le espera. Ya veré si una vez que termine con todo (nunca) me da por hacer un resumen (algo para lo que soy tan bueno).

Al igual que me pasa cuando estudio, cuando escribo tampoco se resumir ni tomar apuntes. De aquí a unos años ya veré si me animo a hacer ponerme con ello y, para aquel entonces, consigo crear un manual unificado de menos de 200.000 páginas.

Así pues, por el momento sólo tendremos suplementos pseudo independientes. Habrá información redundante (que no repetida de una manera literal) entre ellos para que, de esta manera, puedan ser utilizados de manera autónoma.

Por otro lado, también he llevado a digital puro el mapa con las provincias:

Daegon Campaign Cartographer

Algún día hasta pondré accidentes geográficos.

Y, siguiendo con la tradición, aquí va el palabrómetro:

Personajes: 527
Planetas: 12
Países: 144
Lugares : 448
Etnias: 50
Obras: 20
Panteones: 5
Organizaciones: 91
Títulos: 43
Conceptos: 9

Mañana nos vamos de aventuras.

Daegon, mes XIX

Volvemos a estos apurando los últimos momentos del mes saliente para el recuento de errores, equivocaciones y cambios de rumbo dentro de los (im)previsto del reto.

Como me va mucho esto de cagarla, me va aún más el ser consciente de la cagada tarde, y soy el mejor en eso de analizar los indicios de los pasos que me han llevado hasta ahí con la misma parte de mi anatomía de la que ha surgido lo anteriormente mentado (léase "el culo"), seguimos rectificado.

Así pues, en este último mes y pico hemos tomado un desvío que, sin saber aún si será largo o breve, acertado o erróneo, ya nos estamos planteando el (re)cular una vez más.

Una vez que hemos llegado hasta el momento en el que toca hablar acerca de las relaciones internacionales de La Orden, abandonamos por un tiempo la escritura de esa parte dentro del cuerpo textual de esa organización para pasar a hablar de los países en sí mismos. Dejamos con ellos a los chicos de Cahirn Ansay varados en un documento de 150 páginas sin saber aún cuál será su extensión final, o si esta llegará dentro del tiempo del reto (¿a quién quiero engañar?, si no vuelvo a cambiar una vez más de idea tengo claro que no terminaré con La Orden este año).

¿A qué se debe este cambio de rumbo?
Vemos.

Para hablar de las relaciones internacionales de La Orden, tengo el problema de que no tengo nada escrito acerca de las naciones con las que tiene esas relaciones.
Con esto, cuando estaba empezando a escribir acerca de la primera de ellas resulta que, para dejar claro el contexto en el que se desarrollaba esa relación, me estaba poniendo a hacer el desarrollo completo de esa nación dentro del texto de La Orden.
Y no. Ese no era el lugar para hacerlo.

Así que me puse a hacer el esquema resumen de la primera nación sobre la que estaba escribiendo; Bra’Em’Kyg (vayamos por orden alfabético para sortear otro tipo de dudas o disquisiciones).
Cuando llevaba cuatro páginas explicando las razones que existían detrás de algo que no llegó a pasar, me di cuenta de que esto, una vez más, se me escapaba de las manos.

Cuando planteé el índice, haciendo un cálculo somero de la extensión de cada capítulo dije… ¿para dónde sopla el aire?… venga, un par de páginas resumen para cada nación. Yo y mis maravillosas predicciones.

Llevaba cuatro páginas escritas acerca de la historia de Bra'Em'Kyg y, prácticamente, aún no había empezado a hablar de ellos.
Güolbíldin, es mi síndrome.

Me desvío y desvarío.
Nada nuevo.

Seguidamente, y sin terminar con lo primero, me puse a hablar de cosas que, pese a no fracasaron estrepitosamente, llegaron a afectar a mucha gente.

A continuación, y siguiendo mi costumbre de hacer trampa cuando se acercan las tantas de la mañana y aún no he escrito nada, di un pequeño salto en el tiempo y me puse a escribir acerca de eventos que sucedieron unos cuantos siglos después.
Así pues, pasé de escribir acerca del establecimiento de una nueva nación tras la fragmentación del imperio, a conspiraciones chapuceras para utilizarlo como excusa para atacar a otros, a escribir sobre satélites orbitales, ciencia de materiales y científicos del pasado esparciendo desinformación.

Y los cambios de contexto (y el paso del tiempo) ayudaron.

Pero eso no evitaba que volviese a caer en los mismos errores de los que huía. Al hablar de Sigma 3.0 y su relación con la historia de Bra'Em'Kyg se me estaba yendo una vez más la mano.
Estaba poniendo ahí cosas que no eran imprescindibles para comprender la historia de este país, y que tendrían que ir en la que corresponderá a Sigma como organización.
Volvía a las andadas, y no me podía quitar de encima la sensación de que me estaba extendiendo mucho al hablar sobre sobre ellos.
Ciertamente, Jirmun Lohar y los suyos marcaron mucho la "personalidad" de esta nación durante una época muy concreta, pero la tentación de abrir el documento dedicado a Sigma y empezar a hablar en profundidad sobre ellos era poderoso.
Así pues, volvimos atrás (una vez más)

Lo que me había costado horrores empezar se iba haciendo más claro. A partir de los retazos que había planteado en la primera escritura, comencé a escarbar para meter más contexto y evitar la sensación de lugar genérico.

Unos días después me decía:
Venga, Javi, tú puedes.
En tres páginas has conseguido resumir... setenta años de la historia de Bra'Em'Kyg.
Sólo faltan cosa de otros mil novecientos años por resumir.
A este ritmo sólo serán cosa de ochenta páginas para dar carpetazo a esta parte (la historia sin haber empezado a escribir sobre su "presente").

Así pues, o cambiaba el ritmo, o ni siquiera terminaría con esto para cuando finalice el reto (otro documento más a dejar a medias).

Aparte de eso, si quiero tener escrita la aventura que tengo comenzada, me da la sensación de que, o me pongo ahora con ella, o tampoco estará para cuando termine el año.
Así pues:
¿Dejo esto y me pongo con la aventura, o paso de ella?

Y, mientras dábamos vueltas a todo esto, seguíamos volviendo hacia atrás una y otra vez. Diciendo "esto que estoy escribiendo ahora es válido para todos los países que surgieron de la Diáspora menetiana que sucedió al Gran Imperio.
¿Qué hago?
¿Creo una sección acerca de la Diáspora para no repetirlo en todas, o trato de centrarme sólo en cómo afectó a este país?
Elijo "B" pero miro lo que estoy escribiendo y realmente es "A"

Y cambio de idea y de contexto una vez más. Y me pongo a hablar de cosas concretas del país del que estoy escribiendo. De cosas que sólo hay en él. Empiezo a llenar páginas acerca de culturas que ya no existen en su “presente”, pero que son necesarias para entender cómo se ha llegado hasta ahí.

Llevo ya veintiuna páginas y apenas he avanzado en la línea temporal, no he subido nada a la web, y se acerca el fin de mes.
Así pues, aprisa y corriendo monto algo parecido un resumen muy vago y somero de su situación actual, añadiendo alguna pincelada de lo que he mencionado en otros textos, y lo subo.
De ahí sale esto:

Bra’Em’Kyg

Un nuevo horror sintáctico sin revisar y a corregir en algún momento aún por llegar. Un nuevo error de un calibre similar al que está leyendo el pobre desgraciado que haya llegado hasta aquí.

Por supuesto, y como no podía ser de otra manera, el palabrémetro sigue creciendo:

Personajes: 514
Planetas: 12
Países: 144
Lugares : 425
Etnias: 46
Obras: 19
Panteones: 5
Organizaciones: 89
Títulos: 42
Conceptos: 9

Con todo esto, sólo me queda pedir perdón por la cordura perdida y avisaros de que esto no va a ir a mejor.
Ahora, si me disculpáis, vuelvo al tajo.

Daegon, mes XVIII

Regresamos después de una nueva y excesivamente prolongada estancia en el espacio interior.
¿Podríamos haber vuelto antes?
Por supuesto. La entrada en la que terminaba de hablar de las órdenes lleva subido a la web de Daegon desde hace más de medio mes… pero incurrimos en un (uno más) leve error de cálculo. Esto te dices “Bah, el tema de las relaciones internacionales lo termino en un periquete, así que espero y así pongo dos de golpe”.
Y, como de costumbre, no escarmiento. Parece que la cosa se va a extender mucho (tanto como que ocupará más de una entrada).

En fin, como ya descubrí hace mucho, basta con que le dediques un poco de tiempo a cualquier idea para que se surjan semillas a germinar para cualquier cosa en apariencia totalmente intrascendente. Esto puede ir desde aventuras en las que estén involucrados los componente de cualquiera de los miembros de La Orden (incluso con los Pensadores o los Preservadores), hasta que te pongas a escribir sobre reivindicaciones sociales en mundos de fantasía.

Ayer, mientras cenábamos y acaparaba el tema de conversación, unos amigos me preguntaban ¿Cuál es el objetivo final de lo que estás escribiendo? ¿Qué quieres tener cuando termines?

Mi respuesta (una que no les di en su momento), podría remitirse a las palabras que ponía hace tiempo en los labios de uno de los personajes de mis relatos de Ci-Fi:
¿Cuántas historias les quedan por contar a las estrellas?

Vale, la respuesta es una pregunta retórica, pero no deja de ser una respuesta en sí misma. Aún sigo sin tener ni idea, pero seguro que muchas más de las que sería capaz de enumerar en un momento dado.

Resumiendo, quiero que quien se proponga arbitrar una aventura en Daegon tenga todo el material necesario para ambientarla en cualquier rincón remoto de ese universo. En cualquier época y contexto. En cualquier género y sobre cualquier temática.

Algo que traté de expresar cuando reescribí (una vez más) el ¿Qué es Daegon?

Quiero algo inabarcable y nadie me para los pies, así que no terminaré nunca.
Así de loco es todo.

Por favor, que alguien me pare los pies y me pida algo concreto.

Con esto, y como colofón al último mes de exabruptos teclísticos, después de 5.188 palabras y 8 páginas de redundancias, narraciones entrecortadas y anarquía general, terminaba con las órdenes menores (que han pasado de ocupar un triste párrafo a convertirse en la quinta de las órdenes en cuanto a su extensión).

Las órdenes VI

Por supuesto, con ello terminábamos con las órdenes... pero no con La Orden.
Tocó retomar las relaciones internacionales, algo que, como ya comento por ahí arriba, me lo ventilaba en nada.
Cada vez hacen las nadas más largas.

Creo que esto ya lo he puesto en alguna de las entradas anteriores, pero me viene a la cabeza de manera constante y aún así no escarmiento. Cuando terminé con la Cronología y sus 111 páginas me dije “Bah, esto es algo puntual y, hasta cierto punto, tiene un cierto sentido. Comprimir millones de años de historias en palabras (por más imprecisas y parciales e intencionadamente erróneas que sean) tiene que ocupar mucho”.
Pero sólo era eso, algo puntual. Seguro.

Cuando me puse con el siguiente texto “serio”, donde quería escribir sobre la situación general del mundo me di cuenta de que, si quería que aquello fuese algo “resumido”, quien lo leyese iba a necesitar contexto y referencias. Así pues, para poder hacer un resumen y que la información no fuese especialmente redundante con respecto a lo que debía abreviar, debía tener antes algo que resumir.
Tras darle unas cuentas vueltas, decidí empezar por algo que “no iba a ocupar demasiado”; La Orden. Hablar acerca de una organización, obligatoriamente tenía que ocupar menos que hacerlo sobre un país.
Por supuesto, grave error (o igual no, aún no sé la extensión que tendrán los países cuando empiece a hablar sobre ellos).

Otra de las razones por las que opté por ponerme con los textos de La Orden fue que ya tenía una primera versión de hace unos años. Cinco páginas que “como mucho se podrían doblar o triplicar”.
150 páginas y 103.431 palabras después, la confirmación de que el texto de la Cronología no fue algo casual ni puntual cada día está más clara.

Para más inri, al echar la vista atrás para confirmar un dato, vi que había dejado una idea suelta por retomar en uno de los párrafos de los los Formadores. Una idea que, obviamente no me había apuntado que debía retomar antes de subir el texto y se quedó a medias. Sólo era un parrafico de nada, pero la aclaración ocupó más de media página.
Y los que aún quedarán como ese dispersos por todos mis textos.

Como siempre voy sobrado de tiempo para cubrir mis mínimos autoimpuestos, también me dio por hacer un poco de informático loco y no demasiado cabal.
Buscando nuevas maneras en las que avergonzarme a mi mismo, tras escuchar en un poscats de retro que tenían su foro disponible en varios idiomas me dije “Hey, yo también podría hacer eso con mis webs”.
Aquella misma noche ya lo tenía hecho… con erótico resultado.
Ahora, aparte de mis horrores orto-gramáticos, podéis padecer una nueva capa de dolor gracias a la traducción automática de Gügel

Para empezar, "La campaña" lo traduce al inglés como "The bell", interpretando una ñ como si fuese una vulgar n.
Aún así lo dejé porque… masoquismo.

Mientras tanto, (como se puede deducir de lo que pongo unos párrafos más arriba) conseguía otros de esos hitos objetivos a la par que absurdos; alcanzar las 145 páginas de La Orden y llegar con ella hasta las 100.000 palabras.
Viva yo, y tal.

¿Ha servido algo de esto para acallar a mi Capullo interior ™?.
Por supuesto que no.

Cada vez que echo la vista atrás es un “todo mal” constante. Por supuesto, mi manera de trabajar tampoco ayuda.

Con cada nuevo bloqueo en el que me veo sumido en mi afán por “cumplir objetivos” (2800 palabras semanales), echo la mirada hacia adelante en el mismo texto, o me voy hasta otro.
Es más fácil acometer algo nuevo que pulir y corregir lo que ya tienes que pulir. Más aún cuando la tarea de pulir eso se ve lejana.

Las maratones nocturnas del fin de semana a las tantas de la mañana porque he estado procrastinando de mala manera son una constante, y eso el lunes se paga con una bajada en el ritmo de escritura, bloqueos, y palabras de débito que arrastro de nuevo hasta el fin de semana.
Es como el ciclo sin fin del Rey León pero en cutrongo, pero por ahora vale (y supongo que seré capaz de aguantarlo hasta terminar el reto)

De la misma manera, también tengo más claro que esto no deja de ser un borrador. Algo a revisar y pulir “cuando termine”.
Claro, mientras todo esto pasa voy dejando narraciones fragmentadas en otras parte de un texto, o en nuevos documentos, no sólo no sé cuánto abarcará aquello con lo que estoy, sino que tampoco tengo idea del concreto de lo qué pondré a continuación en ninguna de ellas. Por más que la idea general esté en la cabeza, la concreción “real” no llega hasta que lo plasmo a teclazos.

Por otro lado, cuando regreso al texto con el que estaba, ya no mantengo el tren de pensamientos que me había llevado hasta el párrafo que dejé a medias, por lo que estoy convencido que, aparte de las redundancias y la fragmentación, las incoherencias estilísticas (de tener yo tal cosa) van a ser un auténtico dolor.

Así pues, cuando voy al comienzo de un nuevo texto (que dejaré huérfano a la semana siguiente hasta que me de por retomarlo) me pongo ciertamente... difuso en cómo afronto lo que voy escribiendo.
No quiero ser demasiado concreto porque, muy probablemente, ese no sea el lugar en el que tendría que desarrollar las ideas que me van surgiendo.

Sirva como ejemplo lo que pasó esta última semana:
Mientras escribía sobre la relación de un personaje con La Orden, al mismo tiempo que trataba de dar contexto a lo que quería plasmar, me veía tentado a dedicar mucho espacio a hablar sobre su pasado. Y no, ese no era el lugar para hacerlo.
El texto con el que estoy ahora no es el lugar más adecuado para hablar de él en profundidad pero, por otro lado, al no tener el texto “bueno”, tengo miedo de que la cosa quede demasiado vaga y no se entienda.

Luego, vuelvo al texto original, y me pongo a hablar de la lucha obrera en Baern y los huecos legales de los que se aprovechan los terratenientes (y ni siquiera estoy hablando de este país, sino de su relación con La Orden).
Sí, hay una relación, pero no sé si ese es el lugar en el que ponerlo.

Esto hace ya mucho tiempo que se me fue de las manos y, ante la ausencia de comentarios, la verdad es que tampoco es algo me importe demasiado (no me refiero a la lucha obrera, sino al hecho de que se todo esto se me haya ido de las manos).
Así que vamos a ver dónde termina todo esto.

Creo que por hoy ya vale con esto.

Bueno, no, que me dejaba el palabrómetro (que sigue creciendo de manera lenta aunque imparable):

Personajes: 513
Planetas: 12
Países: 140
Lugares : 411
Etnias: 40
Obras: 18
Panteones: 5
Organizaciones: 86
Títulos: 40
Conceptos: 8

Volveremos el mes que viene con la política exterior.

Daegon, mes XVII

En la mejor tradición de esta santa casa, regresamos una vez cuando el tiempo de expiración está a punto de cumplirse. Entre la caló, el que este mes me tocaba trabajar de tardes, la perenne pereza y los dramas habituales, la cosa sigue complicada. Pero bueno, ya sólo queda medio año para completar el reto y pasar a otra cosa.

Así y con todo, hoy habemos nuevo texto en la página:

Las órdenes V

A pesar de haberlo subido hace un momento a la web (justo antes de ponerme a escribir estas palabras), el texto correspondiente a la orden de los Futuristas lo terminé el domingo. Desde entonces, y como también es norma en esta impía morada, dudas, más dudas y algo parecido a un intento de planificación.

Este intento de planificación está orientado hacia cuál va a ser el ritmo de publicación a partir de ahora. Una vez termine con La Orden comnzaré a dedicarle tiempo a la primera aventura, un documento con el que comencé el mes pasado.
En aquellos momentos en los que iba bajo de todo, y se me acumulaban las palabras adeudadas para seguir el ritmo marcado le dedicaba algo de tiempo a esta aventura, así como a las ideas de aventura en cuya participación podrían participar miembros de alguna de las diversas órdenes.
Estos textos, que no dejan de ser ideas sin terminar de concretar, siempre son mucho más fáciles de acometer (hasta que les vuelva a echar un vistazo y me horrorice), y cuando me he dedicado a ellos (junto al acostarme a las 5 o las 6 de la mañana los fines de semana) me han han hecho recuperar las palabras faltantes.
Claro, esto también ha conllevado que se retrasase la finalización del texto de los Futuristas que, con 7,648 palabras y 11 páginas, ocupa un muy meritorio (y totalmente inesperado) tercer puesto dentro de la clasificación de las órdenes en cuanto a su extensión palabril.

De acuerdo a mis estimaciones y su longitud final, este texto tendría que haberlo terminado hace semana y pico, cosa que no fue así. Es más, debería haberlo tenido aún antes, ya que empecé a escribirlo en mayo, pero los saltos a otros contextos me han llevado a apurar mucho la llegada de esta última entrada.

Con ella (y lo que tengo esbozado de los textos que tengo que pulir ahora), la extensión del documento que describe La (antigua) Orden (de los Cronistas de Baern) alcanza ya las 130 páginas.
A lo largo de la semana, también hemos sumado (o sumaremos, ya que la semana aún no ha terminado) sumaremos dos nuevos hitos chorras más, superar ya las 350 páginas escritas, y haber escrito en lo que llevo de año (y sin contar estos textos de por aquí) las 104 páginas escritas.

Apretando un poco el acelerador durante estos últimos meses, logré recuperar también las dos páginas de “deuda conmigo mismo” que adquirí cuando decidí subir el ritmo de tres a cuatro páginas semanales la tercera semana de enero.

Pero (siempre hay peros), cuando me ponga con la aventura, y viendo que cada vez estoy haciendo textos más largos, me da que con un mes no va a ser suficiente para terminarla. Y esto me plantea varias dudas:

1,- ¿Pongo una macro entrada unitaria para toda la aventura, o la voy soltando a cachos.?
2,- De no ser así, ¿cómo la divido?
3,- Si opto por no dividirla, y la cosa pasa de las 26 páginas, ¿qué publico ese mes para mantener el ritmo?

Por supuesto, estas preguntas son del todo irrelevantes para nadie que no sea yo, y no sé si hay nadie al otro lado a quien interese nada de lo que pongo por aquí (o por allí), pero el reto es el reto y hay que cumplirlo (aunque de vez en cuando haga alguna pequeña trampa).

Más allá del asunto específico de la publicación de la aventura, me gustaría dirigirla una vez más antes de subirla.
Si la he elegido como primera toma de contacto, es porque ya la he dirigido en tres ocasiones anteriores a lo largo de los años. Pese a que siempre ha sido a grupos distintos, siempre introduciendo cambios de una sesión a otra, y en esta ocasión no será diferente.
A esto hay que añadir que, una vez dirigida, querré cambiar más cosas, lo que retrasaría aún más la fecha de publicación.

A día de hoy tengo escritas ya diez páginas de la aventura, y ni siquiera he terminado de describir los contextos históricos en los que tiene lugar (que es la parte divertida), así que la cosa irá para largo.
Pero bueno, hasta que llegue ese momento aún queda tiempo. Por lo pronto vamos a ver si podemos terminar con La Orden en julio.

En otro orden de cosas, en lo que respecta al palabrómetro, la cosa no ha subido demasiado:

Personajes: 508
Planetas: 12
Países: 140
Lugares : 407
Etnias: 40
Obras: 18
Panteones: 5
Organizaciones: 82
Títulos: 40
Conceptos: 8

Ahora a volver con las órdenes menores.

Daegon, mes XVI

Se acerca el verano, se acerca el mal tiempo y, con los ánimos en horas bajas, seguimos. Quedan siete meses para finalizar con este reto pero la cosa no se va haciendo más fácil sino todo lo contrario.

Y hablando de seguir, continuamos (aún) con La (antigua) Orden (de los Cronistas de Baern). Ciento diecisiete páginas ya de algo que “no iba a ocupar demasiado” y aún le queda.
En esta ocasión, y este mes, tenemos una única entrada nueva, la dedicada a la orden de los Formadoeres:
Las órdenes IV

Veintiuna páginas fragmentadas, desorganizadas y, estoy convencido, llenas de detalles redundantes o irrelevantes para nadie que no sea yo. Yupi.
Al igual que sucedió con el texto dedicado a los Pensadores, no me limito a hablar de la organización interna de este grupo sino que, ya puestos, también trato de dar una visión parcial de la educación en el oeste daegonita. También, al igual que con los Pensadores, me dedico a divagar un poco soltando alguna que otra obviedad, perogrullada y estupidez acerca de mi visión de la educación, intercalando, camuflando, soterrando y pervirtiendo algunas de ideas con otras con las que no estoy de acuerdo. No es cuestión de ponerse a dar lecciones de nada, sino de crear diversidad y ampliar el espectro de posibilidades de los que dispondrá el director de juego (aunque es probable que, en más de una ocasión, se me vaya la mano hacia un lado)
Si la anterior entrada fue la más extensa, esta le ha ido a la zaga ocupando un más que meritorio segundo puesto. El tercero sigue quedando a mucha distancia.

Así pues, ya sólo quedan los Futuristas, las órdenes menores, las relaciones con otros organismos científicos y las ideas de aventuras centradas en miembros de La Orden (las cuales, pese a tener alguna que otra idea esbozada, sigo sin tener del todo claro cómo afrontarlas).

Dentro de mi ciclo semanal de escritura y los patrones que se repiten en ellos, en los momentos de bloqueo o cansancio de tanto dar vueltas a La Orden, también he comenzado a esbozar la primera aventura. Ya van cuatro páginas en las que me he limitado a desvariar acerca de la metafísica de la ubicación en la que tiene lugar. No tengo remedio. También le he cambiado cuatro veces de nombre a la aventura sin terminar de dar con uno que me guste.
Por lo demás, todo sigue igual. Los lunes no suelo llegar al mínimo y los fines de semana toca acostarse a las mil para recuperar. Esto no es tanto por bloqueo como por pereza y que cada vez me cuesta más ponerme a las teclas. En fin, por el momento aguantamos.
Y la cosa es que ideas no faltan, o las ganas de empezar a desbarrar en otros derroteros, pero tengo claro que son ideas trampa. Abandonar esto no va a convertir la escritura en algo más simple. La primera fase, la de la elucubración, siempre es bonita. Es una vez que esta ha quedado superada y toca el trabajo desagradable de transformarlo en palabras cuando todo empieza a ser dolor y frustración

Dicho esto, vuelvo de vez en cuando la vista hacia mi hoja de cálculo en la búsqueda de algo que poner en valor, por más peregrino o irrelevante que sea. Poco a poco vamos superando pequeños hitos absurdos que van surgiendo de manera fortuita. Este mes han sido dos de ellos. Por un lado, el de superar las doscientas mil palabras escritas en esta última iteración de Daegon de los dosmiles diecipico. Por otro, hemos superado también los cuatrocientos lugares.

Lo de calcular hasta cunando se prolongará la escritura de la información referente a La Orden también sigue el mismo camino: Ni idea, aunque dudo que lo termine antes de que finalice junio. Cuando me ponga en serio con la aventura… a saber. Por lo pronto, parte de lo que he escrito para ella creo que lo acabaré llevando hasta el bloque que le encaja mejor como es De conceptos y consecuencias, pero ya lo decidiré cuando llegue ahí.

El palabrómetro, la cosa no ha subido demasiado:

Personajes: 506
Planetas: 12
Países: 140
Lugares : 405
Etnias: 40
Obras: 18
Panteones: 5
Organizaciones: 82
Títulos: 40
Conceptos: 8

Y creo que ya vale por hoy.

Daegon, mes XV

Seguimos en el fregado y seguimos incumpliendo unas previsiones que no hemos hecho explícitas.
Durante este mes he dado carpetazo a los Pensadores, en la que ha sido la entrada unitaria más que he subido a la web de Daegon.

Las órdenes III

Ya sólo quedan dos cuerpos de estudiosos para terminar con esta sección de La Orden (que no con todo el contenido de la misma); Formadores y Futuristas.

Volviendo a los Pensadores, por más extenso que sea el texto que les he dedicado, tras 18.701 palabras y 27 páginas, podría haber continuado hablando sobre la filosofía en Daegon a lo largo de su historia durante muchas más.
Porque, a fin de cuentas, no es que haya estado hablando (sólo) de eso. Y no he estado hablando sólo de eso porque, poniéndonos literales, no existe algo que sea la filosofía “de Daegon”. Por más altas que sean las cotas de creatividad que nos pongamos, por más imaginativos u originales que queramos o pretendamos ser, al final todo se reduce a lo mismo, extrapolaciones de cosas que conocemos y creemos entender.

Retomando el hilo de pensamiento del mes pasado, y más allá de mi notable falta de formación y conocimiento en distintos ámbitos, esto no impide que me interesen o que mi mente no sea capaz de generar sus propias teorías erróneas o desinformadas.

Así como cuando escribía sobre el gran organigrama de La Orden, su modelo de decisión o su sistema legal no buscaba diseñar algo “perfecto”, sino que buscaba crear y explicitar huecos y fallos en su lógica que puedan ser utilizados como puntos de partida para aventuras, en el caso de los Pensadores esto no es totalmente aplicable porque, como decía el personaje de Morgan Freeman en Robin Hood; No hay hombres perfectos, sólo intenciones perfectas.

Así pues, ciñéndome a esta máxima, por más que haya puesto en los labios y mentes de algunos de los Pensadores de los que he citado en el texto ideas que yo en mi dentro de mi parcialidad considero “correctas” o “acertadas”, sólo para hacerles fracasar, tanto a ellos como a quienes han continuado su obra cuando han tratado de convertirlas en algo realizable fuera del mundo de las ideas.

En fin, supongo que me tengo bien merecido el odio de mis personajes, y luego pasa lo que pasa.

Por más que algunos de pueda poner entre los objetivos de mis personajes ideas como las que Geralt de Rivia hace explícitas en uno de los trailers del Witcher III:

Evil is evil. Lesser, greater, middling...makes no difference.
The degree is arbitrary. The definition's blurred.
If I'm to choose between one evil and another, I'd rather not choose at all.

Este no deja de ser un deseo irrealizable. Por más que uno quiera hacer el “Bien” o, como en mi caso, algo “bueno”, no debemos confundir deseo con realidad (algo que me recuerdan las palabras que he escrito hace pocos días, cada vez que las releo y se me hace dolorosamente presente todo lo que tendría por corregir).

En fin, cambiando un poco de tema, Caralibro me recordó durante estas fechas que hace un tiempo escribí por allí esto:

Frases a partir de las cuales surgen historias:
Yo también tengo un corazón. Realmente no nací con él, y se lo arrebaté a otra persona, pero está en un frasco y aún late.
Por lo demás, es tan mio como lo puede ser una posesión material.
De cualquier manera, eso no tiene nada que ver con el asunto del que estamos tratando.

A partir de darle vueltas a estas palabras que nada tenían que ver con Daegon, y planteándome una continuación para ellas, ese tren de pensamiento me llevó hasta algo que no tenía nada que ver. Algo que ha terminado formando parte del núcleo de los elementos fundacionales de La Orden en general (y los Pensadores en particular).
En fin quien entienda cómo funciona mi cabeza que me la explique.

Para terminar de rematar los hitos de este mes, también he alcanzado otras de esas metas totalmente arbitrarias (aunque objetivas) de las que me hacen decir… al menos has conseguido esto.
Ya he superado las trescientas páginas, los quinientos personajes y estoy cerca de alcanzar las cuatrocientas localizaciones (sirva para lo que sirva todo esto)

El palabrómetro va tal que así:

Personajes: 503
Planetas: 12
Países: 140
Lugares : 399
Etnias: 40
Obras: 18
Panteones: 5
Organizaciones: 81
Títulos: 40
Conceptos: 7

De aquí a unos días más.

Daegon, mes XIV

Tantas cosas por decir y tan pocas ideas acerca de cómo empezar (y todo lo que me dejaré en el tintero).
Dicho esto, toca dejarse de introducciones.

No. Sigo sin ideas de cómo comenzar esto.
En fin.

El western, los piratas, los zombis, los monstruos, el terror contemporáneo o el noir son géneros que nunca me han llamado la atención. Por supuesto, he disfrutado con componentes de cada uno de estos géneros en distintos medios, pero si me he acercado a alguno de ellos no ha sido por el simple hecho de su temática.
Por otro lado, el pulp me gusta (y mucho) pero en medios y contextos muy concretos, al igual que sucede con los súper héroes, los robotacos o el terror.
Así pues, cuando a lo largo del tiempo me ido planteando cuál iba a ser el tono de Daegon en un sentido estricto, salvo en el caso del terror, que sí que me resulta atractivo como componente de un juego de rol, este tipo de ambientes y tonos no han sido incluidos.

A día de hoy no sé si podría afirmar que exista un género al que, por el simple hecho de que una pertenezca a él, sea un factor para que decida echarle un ojo. Por supuesto, esto no siempre ha sido así. En el pasado, si una serie, un tebeo, un juego de ordenador, un libro, una película o un juego de rol se englobaba dentro de la fantasía o la ciencia ficción sabía que era para mi. Si hacía referencia a China o Japón (¿a quién pretendo engañar? si tenía ninjas) como mínimo le echaba un vistazo. Si a esto sumamos vikingos o griegos clásicos, culturas pre-colombinas o hindi y, con el paso del tiempo, las culturas orientales en su conjunto, el abanico de temas que se iban haciendo merecedoras de mi atención se iba ampliando.

Según iba leyendo, jugando y escribiendo, mi atracción hacia el primer grupo se fue haciendo más difusa, a la par que algunos de sus elementos se veían potenciados. Al mismo tiempo, el segundo bloque se iba consolidando a la par que que se expandía, intentando escapar del ámbito de la anécdota y los lugares comunes.

Gracias a uno de los directores de juego que me arbitraba Warhammer descubrí mi interés por las tramas políticas, las conspiraciones y el barroquismo en los detalles históricos. Supongo que el hecho de que él sea historiador le ayudó a dar aquel toque a sus partidas.
La proliferación de nombres, fechas, eventos y obras del pasado que mencionaba me ayudaban a reforzar la impresión de verosimilitud de aquel mundo. Al mismo tiempo, sazonando aquellas tramas que creaba en el nivel terrenas, también se podía apreciar de fondo otros de mis temas fetiche; la épica, la mitología y el impacto del mundo ultraterreno. También había grandes campañas militares, pero esto ya me interesaba algo menos.
Sumando a todo esto el resto de tonos que me atraían, como son la metafísica, la tragedia y Fue entonces cuando supe que ya tenía lo que necesitaba para definir el tono de mi mundo. Lo que un amigo vino a llamar “Ambientación épico depresiva”.
Porque el tono y la gran escala se veía en las aventuras, pero los detalles eran más complicados de diseminar de una manera orgánica en las partidas. Tanto eso como el lograr hacerlo interesante de cara a mis jugadores.

Así que lo que he tratado de escribir hasta ahora siempre ha hecho referencia a eso. Los Cronistas y su “Enciclopedia del tiempo”, o el bloque que con el que llevo más de medio año, el de La Orden, aspiran a dar material con el que rellenar los huecos de la historia. La referencia a las obras que se han escrito también pretenden aportar esa verosimilitud al mundo.

Aparte de todo esto, me he dado cuanta de que con todo esto, no sólo estoy dando esa visión, sino que también estoy aportando la mía propia. Cahirn Ansay podría ser interpretada como una especie de Bbiblioteca de Alejandría con esteroides. Su misma existencia y la actitud de los miembros de la Orden ante las religiones organizadas tienen mucho de mi.
Daegon es un mundo en el que la cultura no ha sido conservada y transmitida por los cultos, sino por entidades agnósticas y ateas… algo que me había planteado de manera premeditada cuando empecé con ello.

Y quizás esta sea la razón por la que se me está yendo de las manos. La sección dedicada a La Orden va a superar sin duda alguna las noventa páginas y, la distribución de ellas está siendo muy desigual. Por supuesto, en esto han influido varios factores.

Lo que en un principio iban a ser unos párrafos sueltos de cada una de las disciplinas creados a partid de las descripciones de la Wikipedia, se han convertido en un mínimo de un par de páginas dedicada a cada una de los quince componentes del Yishin Amat.
Pero no sólo esto, cada vez que repaso alguna de ellas, esta crece. Además, aquellas que tocan los temas que encuentro más interesantes han crecido muy por encima de las anteriores.
Las diez primeras órdenes ocuparon quince páginas, pero las cinco que han venido después de estas van ocupando tres veces mas que todas las demás juntas.
Mi interés por los Legisladores viene del intento de convertirla en el eje central de las intrigas políticas. Por otro lado, los Preservadores tienen mucho que ver tanto con una parte importante de mi trabajo como de mi Diógenes digital y mi afición al coleccionismo y preservación de las piezas clásicas de hardware, software, libros y tebeos. Los Pensadores, con quienes me encuentro ahora mismo, vienen de mi afición a filosofar (lo que no deja de parecerme curioso ya que nunca he estudiado filosofía) y es con mucho la que más va a ocupar (y, me temo, la que más peñazo puede llegar a resultar).

He tratado de hacerlas a todas ellas y a sus reglamentos internos imperfectos. Que estas imperfecciones, contradicciones y vacíos legales puedan a ser la fuente de tramas, aunque no sé si esto es evidente para alguien que no sea yo.
Lo que aún no tengo claro es cómo afrontaré las ideas de aventuras con las que terminaré este “libro”.

En fin, en este mes sólo hemos “terminado” una entrada, la que contiene la descripción de Legisladores y Preservadores:

Las órdenes II

Las he subido sin estar completamente contento con su contenido, pero de seguir dándole vueltas seguirían creciendo hasta el infinito, así que decidí parar ahí sin volver a mirarlas.
Posiblemente la próxima sólo contendrá a los Pensadores dada la extensión que va alcanzando. Con esta me va pasando tres cuartos de lo mismo. De tantas vueltas que le estoy dando, no sé si estoy aportando, o siendo simplemente redundante y reiterativo. El problema es que cada vez que vuelvo al principio para comprobarlo, empiezo a añadir aún más cosas.

En fin, pronto la subiré para dolor de todo aquel que se atreva a acercarse.

Por otro lado, el palabrómetro sigue subiendo y ya ha alcanzado estos valores:

Personajes: 494
Planetas: 12
Países: 138
Lugares : 390
Etnias: 40
Obras: 17
Panteones: 5
Organizaciones: 81
Títulos: 40
Conceptos: 7

Continuará.

Daegon, mes XIII

Y seguimos.

Para no variar, ha sido un mes duro y de replantearse cosas a varios niveles.
Por un lado, y en mi mejor tradición de no darme cuenta de lo más obvio hasta pasado ya mucho tiempo, me ha quedado claro que lo que estoy escribiendo no es un manual básico.
Ni básico de acuerdo a los criterios de hoy en día, ni básico de acuerdo a los cánones de ninguna de las escuelas tradicionales.
Más de cien páginas para una cronología no es material para un libro básico. Lo que va ya camino de llegar a las sesenta páginas para hablar de una única organización tampoco.
Lo que estoy escribiendo son suplementos, libretos, separatas de una caja como mínimo, pero no el contenido que tendría que ir en un libro de iniciación... y eso no no está ni bien ni mal, es lo que hay. Obviamente, no va a hacer de Daegon la cosa más accesible del mundo, pero es quiero creer que le merecerá la pena a quien le dedique el esfuerzo necesario, y tenga un aguante considerable (y le vaya mi rollo).
Así pues, nos lo tomaremos a partir de ahora como suplementos... para un básico que no existe. Ese soy yo, ahí, innovando.
Si es caso ya resumiré todo esto en un futuro… o algo. Si lo termino algún día, claro está, o si no cambio de idea, o cuando tenga ochenta años y se me cruce el cable por ese lado. En fin, el tiempo dirá. Por ahora me quedan once meses para seguir escribiendo.
Once meses para los que he decidido aumentar el ritmo. Ahora vamos a por las cuatrocientas palabras diarias, lo que harán aproximadamente cuatro páginas a la semana.
En el mes de enero he cumplido, aunque la cosa va costando.

Por el momento, y continuando con mis tradiciones, seguimos con La (antigua) Orden (de los Cronistas de Baern). Como no podía ser de otra manera, mis previsiones siguen fallando de manera estrepitosa. Esto no quita para que me siga planteando el después… de acuerdo a estos nuevos parámetros por los que he optado.
Así pues, y arriesgándome a vaticinar una vez más, cuando termine con La Orden (que espero que sea mes ya que, caso contrario, esta sección / suplemento ya se irá más allá de las setenta páginas), me lanzaré a escribir una de las aventuras que tengo planificadas.
No tiene nada que ver con La Orden pero, oye, es lo que hay. Supongo que también crearé unos cuantos personajes por si alguien tiene la falta de criterio necesaria como para animarse a arbitrar una partida ambientada en Daegon. Y cuando me refiero a “ambientada en” no me refiero (de manera exclusiva) a utilizar mi reglamento.
Daegon, por encima de todo, es una ambientación. Complementada con un sistema de juego, sí, pero esa parte es la menos importante. Cada uno debería utilizarla con el sistema con el que se encuentre más cómodo (y le encaje).
Quien vaya a la sección de reglas esperando mecánicas que fomenten un tipo de narración concreto, no las va a encontrar.
Mi intención es dejar todo tema de reglas y características reducido al mínimo, tanto en las aventuras como en el propio reglamento. De tal manera que, si a alguien no le apetece mirarse el reglamento, se lo pueda saltar alegremente. Yo empecé Daegon utilizando RuneQuest, y si otros quieren empezar a utilizarla con Rune, Savage Worlds, GURPS o algún otro sistema modernujo, debería sea fácilmente exportable. Por más que, tras unos cuantos años, yo opté por crear el sistema que me encajaba mejor para el tipo de partidas que quería hacer, mi intención es que la ambientación siga siendo algo agnóstico a cualquier sistema.

Porque, dentro de mi teoría rolera, de lo que (yo) considero que debe tener e incentivarse en un juego de rol, el sistema es lo de menos. No he leído los sistemas de juego de gran parte de mis ambientaciones favoritas, y no veo necesario que lo hagan los demás.
Si bien esto no implica que el sistema no importa, sí que considero que el tono de las aventuras o la ambientación debe ser algo implícito en el propio texto. En cómo se explican las cosas. En la metafísica del universo en el que se desarrollan las aventuras, no en las mecánicas para resolver las acciones.
Las acciones tienen que ser libres, pero no libres de consecuencias. Por supuesto, si quieres crear aventuras en un tono peliculero, las reglas tienen que dejar claro que un disparo no mata a nadie, una granada sólo te rompe la ropa, y caerte desde los alto de una torre sólo crea un boquete en el suelo.
Sólo el universo de las interacciones físicas debería estar determinado por las reglas, todo lo demás... ya es otro tema. Tengo claro que esta es una visión rancia o viejuner del rol, pero es la que tengo.

Lo que yo buscaba en su momento en los juegos que compraba, no eran mecánicas, “one-shot” o una campaña para probar. Buscaba un universo en el que contar infinitas historias. En el que tener siempre una idea nueva. Un lugar vivo que hacer evolucionar, y de ahí nace Daegon.
Por más sugerentes que me resultasen Glorantha, Jorune, Tékumel, Ravenloft o Torg, el número de historias que se me ocurrían para ellos eran limitados. Problema mío con gran probabilidad pero, una vez más, es lo que hay.

Por otro lado, lo que buscaba como jugador eran infinitas aventuras en esos universos. Ver a mi(s) personaje(s) evolucionar, conocer esos mundos y esas gente. Salvarlos de quienes pretendían dañarlos. Quizás llegar a envejecer y asentarse, aunque lo más probable es que muriesen de manera violenta. El siguiente personaje viviría en ese mundo, y volvería a “conocer” a los mismos PNJs, pero quizás tendría una relación diferente con ellos.

Para mi lo imprevisto, lo emocionante y el azar son tanto o más importante que el mismo desarrollo de la historia.
Lo inesperado en ocasiones tiene que serlo para ambas partes, tanto para el director de juego como para los jugadores. El Deus ex machina debería estar reducido al mínimo. Si los jugadores toman las decisiones equivocadas debería haber unas consecuencias proporcionadas, igual que si simplemente tienen mala suerte. De la misma manera le tendría que suceder al director de juego.
A ese nivel el juego tendría que ser ecuánime. La historia se hace entre todos, y esto incluye la oportunidad de equivocarse, ir en otra dirección y tener la oportunidad de hacer una historia aún mejor (o mucho peor).
Por supuesto, el director tiene que ser flexible y tener la capacidad de reconducir una aventura cuando los jugadores están atascados, pero no debería imponerles las acciones a realizar, ni forzar un final en el que las decisiones que han ido tomando los jugadores a lo largo de la partida terminen resultando irrelevantes… dentro de un orden.
Si los jugadores no hayan hecho nada para impedir las acciones de sus némesis, esta no debería quedarse esperando a que encuentren el camino para detenerle. Pero si ha sido el director quien ha planificado mal la aventura, les ha puesto un reto desproporcionado, o no ha mostrado bien las pistas a seguir, debería rectificar. La realidad es cruel, pero el juego debe ser justo y el objetivo final debe ser divertirse.
Lo que comento, más allá de lo contradictorio que pueda resultar en apariencia, no deja de ser una situación que requiere de mantener un equilibrio muy delicado, principal, pero no únicamente, por parte del director.
Que un personaje muera o que el grupo que se pierda, no tiene por qué ser una tragedia. Contar una historia concreta sólo es una parte (aunque una muy importante) del juego. Si se le quita la parte de incertidumbre, el riesgo, o la posibilidad de cambiar las cosas, se le quita una parte muy importante de la diversión.

En fin, me estoy enrollando bastante.

Retomando el hilo previo a la disertación, cuando desarrolle las historias de los personajes, les daré un pasado y diseñaré un futuro para ellos. Un futuro del que no tendrán por qué ser conscientes los jugadores, sólo el director (luego ya quedará de su mano el utilizar o no esa información. Por supuesto, en lo que más me centraré, tanto en los personajes como en el aventura, será en eso, en las propias historias en sí mismas.

Así pues, y repitiéndome una vez más, seguimos con ello.
En este mes he subido un par de entradas más concernientes a La Orden:

Estructura y jerarquía
Las órdenes I

Ya tenemos diez de las quince ordenes mayores, ya queda menos.

En cuanto al palabrómetro el contador va tal que así:

Personajes: 475
Planetas: 12
Países: 137
Lugares : 379
Etnias: 40
Obras: 16
Panteones: 5
Organizaciones: 76
Título: 40
Conceptos: 7

Ahora, al turrón. Hay que escribir cuatrocientas palabras más acerca de los Pensadores antes de irse a dormir.

Daegon, mes XII

Llegamos al ecuador de este reto con éxitos y fracasos. Éxitos en cuanto a la regularidad que me había planteado, y la cantidad de texto que aspiraba a tener escrita, y fracaso en cuanto a mis vaticinios acerca de la longitud que iba a tener esto.

Trasladando esto de una manera gráfica, esto es lo que esperaba tener escrito para finales del año que viene, y lo que está tachado y en rojo es lo que he… medio completado (a falta de revisarlo cuando llegue el momento, y… comenzar a reescribirlo otra vez desde cero)

Qué es Daegon
Qué es un juego de rol
El mundo
Historia
	El tiempo antes del tiempo
		Crónica de los tiempos que no fueron
	Primera edad
		Interludios y comienzos 
		Vida y muerte. Tiempo y pactos 
		El viaje de Ytahc 
	Segunda edad
		Nacimientos y despertares 
		Los primeros dioses 
		Hermanamiento e Imperio 
		El final de una era 
		Epílogos y preludios 
	Tercera edad
		Regresos y éxodos 
		Nuevos dioses para un mundo viejo 
		Rupturas y fragmentos 
		El despertar de los jonudi 
		Fortalezas en las estrellas 
		Arcanus y Rogani 
		Ampliando el horizonte 
		Ciudades en el firmamento 
		Héroes y Mártires 
		Ocaso de imperios y lluvia de dioses 
		Orgullo y condena
	Cuarta edad
		Desterrando el pasado 
		Iniciando el tercer ciclo 
		Crónica de los reinos breves 
	Quinta edad
		El nuevo imperio 
		Fe y cismas 
		Condenados a vivir 
		Orden y trascendencia 
		Abandono y alzamiento 
		El legado de los Enrali 
		El nacimiento de “El golpeador”
De conceptos y consecuencias
	Azar y conceptos
	Elecciones y consecuencias
	Baal
	Sakuradai
	Layga
	El hombre
	Los Mayane Undalath
	Los Kurbun
	Los Jonudi
	Los "dioses"
	Ciencia arcana
En el presente
	Muerte y profecías. Contemplando el hoy.
	Luchando por la posibilidad de un mañana
	Un nuevo viejo mundo.
Países
	Daegon Occidental
		Menetia
		Rearem
		Saliria
		Werela
		Goord
		Baern
		Naltor
		Bra'En'Kyg
		Nivar
		Johrg
		Harst
		Shattegar
		Shemellom
		Edirth
		Tarnaq
		Harst
		Llanuras heladas		
		Xultz

	Daegon Oriental
		Trollellom
			Ton-Kaheru
			Beretear
			Troll Kahn
			Kylburn
			Shirune
			Dilirm
		Shinzay
		Muliria
		Llanuras Zulera
		Dagorel
		Sheparn
		T'Nar
		Ashgurn
		Dayashu
		Hanrath

	Islas
		Shatterd
		Sembia
		Rayhosha
		Thurgold
		Mashlan
		Eladar
		Norotgard
		Stergión

	Nargión / Ilwar

Organizaciones
	Los Cronistas de Baern
	Los Siete Reyes Dragón
	El Concilio de los Inmortales
	El nuevo imperio ailanu
	Sigma 3
	El anillo
	
Religiones
	Los Señores de Ilwarath 
	La iglesia Tayshari 
	La teocracia goordiana
	Los hijos de Ytahc
	La hegemonía Suritani
	Los siervos de Enaí

Agentes libres
	Iorum Arcanus
	Rogani
	Hiei 
	Thaigen Mashak
	Gahur
	Xanae
Los condenados a vivir

Otros planos
	Ilwarath
	Namak
	Suritan
	Enai
	Kestra
	Tayshar

Otros mundos

Libro del jugador
	El mito unificado
	El Calendario Mecbarino
	Cronología

Sistema de Juego
	Creación de personajes
	Reglamento
	Sistema de combate
	Experiencia y aprendizaje. Fe vs maestría

Consejos
	El papel del director de juego
	Trasfondo para los personajes
	Preparación de una aventura
		Tipo de partida
		Definiendo el tono
		La dificultad
		Los personajes no jugadores

Aventuras
	Pesadilla del pasado
	Reunión
	Asuntos de familia

Apenas tres secciones de… ni siquiera quiero contar cuántas.

¿Qué ha ido mal?
Pues, hablando rápido, mi total incapacidad de prever o calcular cuánto va a ocupar cada sección.
La parte de la cronología, la sección con la que comencé este reto y lo que esperaba ventilarme en un par de semanas, me llevó casi todo el año. Nueve meses que dieron para escribir ciento once páginas.

La enciclopedia del tiempo
La edad mitológica
La edad dorada
La edad de los cambios
El gran cataclismo
El imperio ailanu
El milenio negro
El gran imperio menetiano
La edad moderna I
La edad moderna II
La edad moderna III
La edad moderna IV
La edad moderna V
La edad moderna VI

A continuación procedía a la rescritura del ¿Qué es Daegon?. Lo que era una página y se terminó convirtiendo en cinco (y que sufrió una segunda rescritura por el camino).

¿Qué es Daegon?

A esto le siguió el “Daegon en el presente”, que creció de cuatro a diez páginas… antes de darme cuenta de que no podía terminar con ello sin haber escrito antes todo lo referente al mundo. Por más claro que lo tenga en la cabeza, no quiero darle el cerrojazo antes de tener claro qué voy a escribir acerca de cada organización y país. Por más que sea inevitable el poner datos repetidos en diferentes secciones para que sean comprensibles por sí mismos, no quiero abusar de datos redundantes, así que este resumen vendrá después de tener escrito todo lo que debe ser resumido.

Una vez tomada esta decisión, opté por retomar algo que ya tenía empezado y perfilado de la cuarta rescritura de todo esto que comencé en dos mil once, la parte de las organizaciones. Esto me llevó hasta La (antigua) Orden (de los Cronistas de Baern), y esto llevó de las cinco páginas con las que retomé la tarea, hasta las treinta y ocho que tengo hoy (y que terminará por pasar de las cuarenta)

Los Cronistas de Baern
Historia de La Orden
Los Orden en el presente

Así pues, reto(s) superados, reto(s) fracasados.

Empecé siendo cauto, y me marqué un ritmo de dos páginas a la semana. Decidí aumentar este ritmo para febrero, y elevarlo hasta tres páginas semanales, algo que también he logrado. A mediados de octubre me lancé y lo amplié un poco más, hasta marcarme un mínimo de dos mil cien palabras a la semana que he mantenido hasta hoy.

Así pues, he pasado de aspirar de cien páginas al año a ciento cincuenta y seis… y pico. Al final han sido ciento sesenta y cinco (aunque si descontamos las ocho que ya estaban escritas, pese a haberlas rescrito por completo, se quedan en ciento cincuenta y siete)
Esto, sumado a lo que ya tenía de ante (pero que también reescribiré por completo), hace un total de doscientas cuarenta y nueve páginas a día de hoy.

El palabrómetro también sigue creciendo, y ahora mismo las cuenta son tal que así:

Personajes: 451
Planetas: 12
Países: 136
Lugares : 358
Etnias: 40
Obras: 15
Panteones: 5
Organizaciones: 73
Título: 40
Conceptos: 7

No es gran cosa, pero la cosa va para adelante.
Por el lado malo, y de seguir esta progresión, esto se me va a ir a más de veinte años escribiendo y más de tres mil páginas (lo que se me hace muy duro). Ya veré qué decisión tomo cuando termine el reto el dos de enero de dos mil dieciocho.

Otro de mis fracasos ha sido el no conseguir conectar con la comunidad rolera. No voy a decir que haya hecho demasiado para ganarme su atención, porque mentiría, así que tampoco voy a fingir sorpresa. Lo que no he conseguido en veinticinco años tenía claro que no lo iba a lograrlo en uno.

Tengo claro que Daegon no es una ambientación demasiado accesible, y tampoco estoy haciendo gran cosa para que lo sea. Mirando otros textos roleros, estos están llenos de párrafos cortos y concisos agrupados bajo cientos de microsecciones y epígrafes, mientras que Daegon son tochales infinitos de textos y nombres. Y así es como considero que debe ser.
No pretendo hacer un juego o una ambientación de éxito (lo que no implica que no me gustaría que tuviese éxito) sino el juego que me gustaría leer a mi... algo que también tengo claro que jamás conseguiré. Pero no tengo intención de dejar de intentarlo.

En fin. Un año y descontando.

Daegon, mes XI

Nos acercamos al punto intermedio del reto y seguimos dándole al asunto, cumpliendo cuotas, haciendo cálculos y previsiones lamentables… y sacando esto tarde, como de costumbre.

El último mes, como de costumbre también, no ha dado para terminar demasiado. Más concretamente no ha dado para terminar nada, ya que seguimos con La (antigua) Orden (de los Cronistas de Baern). Ahí donde el mes pasado auguraba cosa de dos semanas para terminarlo, llevo ya tres y aún me queda un rato largo.
En parte para tener algo listo que poner por aquí, y en parte para que el siguiente post no sea infernarlemte largo, lo he dividido (por el momento) en dos, y ya está disponible para leer una parte de esta organización en el momento en el que se desarrollarán las partidas:

Los Orden en el presente

Después de esto vendrá el funcionamiento de su jerarquía, cuáles son las órdenes cuyos líderes forman en Yishin Amat y, probablemente, sus relaciones con otras organizaciones y alguna idea de partidas relacionadas con ellos.
De cinco páginas hemos subido a treinta y cuatro, y la cosa continua con su escalada. Aaunque tengo claro que esta progresión no será la misma que con la enciclopedia del tiempo, me deja con la duda de cuánto me ocuparán las descripciones de los países.
Si cuando empecé con esto, calculaba cosa de una semana por cada uno de ellos, y una cantidad de tiempo similar para el resto de las secciones, la cosa se está desmadrando multiplicando por diez esos tiempo… lo que me llevaría a pegarme veinte años más con el mismo ritmo. Algo a todas luces complicado de mantener.
Toca replantearse (una vez más) todo esto, amoldar los objetivos a algo más realista, establecer unos mínimos y priorizar unas cosas por encima de las otras.

Siguiendo con la dinámica de estas entradas, el palabrómetro también se ha visto incrementado aunque, en esta ocasión, no tanto en la cantidad de personajes y lugares como en las secciones referentes las organizaciones y los títulos de sus responsables:

Personajes: 447
Planetas: 12
Países: 136
Lugares : 354
Etnias: 40
Obras: 15
Panteones: 5
Organizaciones: 73
Título: 40
Conceptos: 7

También he comenzado a revisar en paralelo alguna de las cosas de la hornada de dos mil once. Esto que (erróneamente) pensaba que sería algo que no me llevaría demasiado tiempo, va camino de ser otro desastre de la previsión. Igual que el ¿Qué es Daegon? y estos textos acerca de los Cronistas… con la diferencia de que esta otras sección, la referente a las diferentes edades de Daegon desde una perspectiva épico – objetiva, ya ocupaban veintinueve páginas en origen.
El plan era hacer pequeños ajustes de manera paralela a lo escritura de nuevo material, pero me da que no será tan sencillo. Todo apunta a que en lugar de revisión va a ser una nueva rescritura.

En fin, la semana que viene tocará hacer un resumen de lo que ha supuesto este primer año en números, ánimos y otras cosas.

Daegon, mes X

Seguimos maltratando palabras, seguimos arrejuntando letras, seguimos apurando el tiempo, seguimos reordenando cosas y seguimos llegando (casi) tarde.

Por un lado, le pegué una reorganización a la parte del Museo, moviendo algunas cosas de sitio (dominio). Hasta hace nada, la parte histórica de Daegon estaba alojada en el dominio de Mytgard así que, como eso no tenía demasiado sentido, lo he terminado por mover a donde debería haber estado desde un principio. Por otro, me he reinventado la primera versión de la web (que no dejaba de ser la misma que la segunda, pero con elfos, enanos etc...)
Desde que empecé con Mytgard tenía intención de poner algo más que los enlaces en ese entrada, pero al final siempre lo he acabado dejando pasar, igual este no es un mal lugar para hacer un borrador. Porque, como en toda buena conspiración, todo está relacionado, por supuesto.
El Museo, y los lugares a los que enlaza, no deja de ser el nexo de unión con todo lo demás que voy escribiendo. Un lugar común donde se engarzan los relatos que voy hilando en mi biografía segmentada de acuerdo a mis aficiones. Que responde preguntas que nadie ha hecho, que a nadie importan (y que tampoco es que tengan mayor relevancia)

La cosa es que en esta versión “recreada” de la primera versión de la página de Daegon ,igual que en la Segunda aún se hacía referencia a cosas de RuneQuest (principalmente en la parte de las religiones) mientras que, para cuando llegó la tercera que, en términos de material escrito, no deja de ser la segunda sólo que sin esas referencias al reglamento, ya llevaba unos años arbitrando con las primeras versiones de mi sistema propio.
Aún así, y como ya comentaba el mes pasado, en mi disco duro se conservan todos esos documentos con un control de versiones. Algunos de esos documentos he tenido que recuperarlos de algún CD de copia de seguridad. Porque mi yo de aquellos tiempos estaba emperrado en proyectar la falsa visión de que todo estaba planeado desde el principio. Como, por más que estuviesen en la red o en mil correos, aquello no se lo había leído ni el tato, mantener la ilusión de ser un genio del mal parecía una opción viable.
Ahora lo que me pregunto es si todos los documentos que no llegué a subir podrían llegar a interesar a alguien (reglas caseras, los hechizos que seleccioné de los distintos suplementos para utilizar en aquella Daegon primigenia, listados con los nombres y descripciones de menos de una línea de los PNJs o el resumen que hice de las campañas que arbitré).

Después de aquello, después también de lanzarme también a la reescritura de una versión Beta de Daegon (asumiendo que todo lo anterior era la Alpha) en un blog que ni siquiera se indexaba en los buscadores, me llegó la “epifanía” que me llevó a reducir a lo básico.
De ahí pasamos a la nueva bajona, borrarlo todo y, unos meses después empezar una vez más desde cero en una nueva plataforma (pasando de Wordpressa Drupal)
Lo que había en aquella primera versión en Drupal, lo que fue de hecho la cuarta versión de la web, era lo mismo que se encontraba en la Beta, y así permaneció durante otro año, hasta que se produjo otro breve ramalazo de escritura que se fue subiendo directamente ahí. Eso es lo que aparece como la cuarta versión de la página en el museo.

Y llegamos hasta esta encarnación. La que es la quinta versión de la web. Donde estoy escribiendo cosas nuevas pero, por el momento, sólo estoy reescribiendo (mucho) todo lo anterior. Una tarea que no tengo ni idea de cuándo terminaré.

Pero se me está yendo un poco la pinza.
En este mes desde la última actualización he seguido con La (antigua) Orden (de los Cronistas de Baern), expandiendo aún más lo que tenía sobre ella en su primera encarnación (que se puede localizar en la Los Enciclopedia del Tiempo se puede encontrar en la primera versión con elfos, etc. y en la segunda sin ellos)

Por el momento, lo referente a Los Cronistas (y el resto de órdenes) ya ha cuadruplicado su tamaño inicial, y seguramente llegará a aumentar el múltiplo.

Ha fecha de hoy, y tratando de no limitarme a los datos históricos, la cosa va tal que así:

Los Cronistas de Baern
Historia de La Orden

Por otro lado, el palabrómetro también ha ido subiendo un poco, quedando los números tal que así:

Personajes: 446
Planetas: 12
Países: 136
Lugares : 353
Etnias: 40
Obras: 15
Panteones: 5
Organizaciones: 61
Título: 27
Conceptos: 7

Auguro mínimo otro par de semanas dedicadas a La Orden (que, con la capacidad que he demostrado en este tipo de cálculos, serán más). Después de eso pasaré a los Siete Reyes Dragón., que es donde lo dejé allá por dos mil once.
En fin, vamos a ello.

Daegon, mes IX

Apurando, como de costumbre, llegamos a publicar.
Este ha sido un mes raro en cuanto a la escritura. Una vez terminada (o algo) la Enciclopedia del tiempo, opté por la rescritura de lo que vendría a ser la presentación de lo que va todo esto para, a continuación, pasar a resumir la situación actual del mundo. Y aquí es cuando empezaron los problemas.

La parte sobre Qué es Daegon fue moderadamente bien, o eso creí. Una vez subido a la web, y tras lanzarme con la siguiente tarea, comenzaron las dudas y problemas de tono.
Después de nueve meses escribiendo desde un punto de vista parcial e “interno” al propio mundo, y tratando de utilizar un lenguaje aséptico, cambiar el registro se me hizo extraño. No terminaba de convencerme la construcción de las frases y la voz que estaba asumiendo, así que las rescrituras, cambios de lugar de los párrafos, y la estructura general del documento cambiaba todo el rato.
Aparte de esto, me encontré con un problema adicional. Tenía que hacer referencia a información que voy a tratar cuando salte a las organizaciones y los países, algo que aún no tengo escrito. Al no tener estos textos, no saber aún qué enfoque les voy a dar ni qué información concreta voy a poner en ellos, tampoco sabía hasta dónde extenderme en los detalles del presente.
Así que, si no quiero ser redundante con lo que escribo en cada sección, con aquellas que guarden algún tipo de relación, debo escribirlas en orden para saber en qué punto dejo unas antes de ir a por las siguientes.

Así pues, tras unos cuantos días de revisión, ampliación y unas cuantas reorganizaciones de Daegon, en el presente, cambié de tercio y retomé la rescritura de las organizaciones. Al mismo tiempo, y para documentalista del proyecto, comencé a mover los archivos dentro del disco duro, renombrarlos para saber de qué versión se trataba cada uno de ellos, y borrar los que tenía duplicados por diversos directorios… borrando por el camino algún que otro documento que debía.
Esto no habría supuesto ningún problema de haber sucedido en casa, pero lo hice estando de vacaciones en un lugar en el que no tenía acceso a Internet ni a mi nube privada. Así pues, aquellos documentos que había borrado que habían sido rescritos fuera de casa se fueron a paseo.
Por fortuna, tras este pequeño susto, abrí el ordenador y logré recuperar los archivos eliminados. Al no haber escrito gran cosa en el disco durante aquellos días no perdí gran cosa pero, pese haber perdido sólo los archivos modificados durante esa semana, el susto me ha hecho replantearme alguna que otra cosa más. Cosas que han terminado divergiendo y yendo hacia otras cosas.

Por un lado he empezado a juguetear con Git y a plantearme la posibilidad de subir los textos también ahí, dando con ello la posibilidad de que cualquiera que le pueda apetecer aportar algo, corregir, o hacerse su obra derivada lo tenga disponible para bajárselo de golpe. El tema de la obra derivada me da un poco de miedo, porque soy algo maniático del control y me gustaría que la cosa no se desvirtuase, pero si crees en las licencias libres tienes que hacer algún que otro esfuerzo para fomentarlas.
No creo que nadie se apunte, pero ahí estará cuando haya investigado y cacharreado algo más.

Por otro lado estoy pensando en alguna que otra manera de tener accesible el histórico de la web, aunque también me queda alguna que otra vuelta por darle.

Por lo demás, cada día tengo más claro que en dos años, de seguir a este ritmo, no voy a terminar ni de globo con todo lo que quiero escribir.
En la parte de las organizaciones sigo con la (antigua) Orden (de los Cronistas de Baern), que ya ha duplicado su tamaño original. Si para hablar de una organización ya llevo diez páginas, me temo que cuando empiece con los países la cosa irá a más, así que sólo con eso me podría pegar más de tres años.
En fin, lo iré viendo según vaya llegando el momento, pero está claro que para finales de 2017 no voy a tener terminado el “Libro básico”, aunque sí que se debería tener el suficiente material como para empezar a jugar en alguna zona concreta del mundo.

Así pues, sólo hay una cosa que compartir de lo que he escrito este mes:

¿Qué es Daegon?

Esta no es la primera revisión, sino la segunda, ya que se me colaron un montón de cagadas en el texto que me apuntaron un par de amigos y que tuve que corregir.

Con tanto cambio de rumbo y los documentos con los que he seguido, el palabrómetro no es que se haya ampliado en exceso, pero algún personaje más sí que ha salido, y también algún que otro cargo dentro de las organizaciones, con lo que ha quedado tal que así:

Personajes: 435
Planetas: 12
Países: 136
Lugares : 343
Etnias: 40
Obras: 15
Panteones: 5
Organizaciones: 56
Título: 26
Conceptos: 7

A ver si termino con lo de los Cronistas pronto, publico otra de estas entrada en un par de semanas, y voy recuperando el tiempo perdido.

Daegon, mes VIII

Y, ahora sí, hemos terminado con la Enciclopedia del tiempo. La versión parcial de la historia del mundo que han logrado desentrañar algunos de sus habitantes.
Han sido ciento once páginas y 63.884 palabras (muchas de ellas repetidas, todo sea dicho) de eventos a bloque y sin piedad para el incauto lector que se lance a ello. Cosa de doce milenios sin cortar ni adulterar. Vamos, que lo más probable es que resulte un peñazo. Soy consciente de ello.

Y ha sido muy duro. Han sido casi nueve meses extenuantes. No porque haya estado escribiendo sin parar, sino porque han sido nueve meses de búsqueda incesante de elementos, formas y eventos interesantes. Nueve meses de pensar si “algo parecido a esto mismo lo escribí ya hace unas semanas”. Nueve meses en los que mi capacidad de proceso mental mientras no estaba trabajando (y en los huecos dentro del trabajo) se dedicaba en exclusiva a pensar en nuevas historias, en llenar huecos, en “acordarme en cuanto llegue a casa de escribir esto que me acaba de pasar por la cabeza”.
Y, a pesar de todo, estoy convencido de que me he dejado cosas importantes y que me he repetido con temas banales que no aportan nada.
Quiero creer que esta ha sido la parte más dura de cuantas me van a tocar, pero no lo sabré a ciencia cierta hasta que me lance con la siguiente. De cualquier manera, por más que tengo una idea clara de varias de las culturas, y una algo más leve del resto, sé que detallar más de cuarenta civilizaciones diferentes van a ser todo un reto en sí mismo.
Aparte de eso, con lo que me ha costado esta parte, me parece que no voy a llegar a completar todo lo que quería antes de finales del año que viene si no subo mi media productiva.

Pero lo necesitaba. Necesitaba ir de lo general a lo particular. Necesitaba tener la visión global, conocer la relaciones entre las naciones para ir perfilando y detallando sus culturas. Saber por lo que han pasado, entender el camino que han recorrido para llegar a comprender cómo son a día de hoy.
Desconozco si este es el método natural a la hora de crear un mundo, pero es el que me resulta más natural a mi. Lo era hace veintitantos años y lo sigue siendo hoy.

Y sigo con miedo a cagarla. Pese a que no hay nada inamovible, pese a tener clara muchas cosas, pese a tener la guía base de la primera versión del documento, he ido cambiado de idea en otras a lo largo del camino. Me encantaría decir que todo estaba pensado desde el principio, que el universo y sus culturas estaban perfectamente acotados y detallados en mi cabeza desde antes de pulsar la primera tecla. Que, allá cuando los PCs aún tenían nomenclaturas puramente numéricas, había “un plan”.
Pero mentiría. Mentiría como un bellaco.

La sensación de ser un farsante es algo que no consigo quitarme de encima. La sensación de ser un hipócrita por no “tener” lo que pido a otros autores. Por más que sé que tal cosa es imposible (y contraproducente), la sensación sigue ahí.
Por más que yo tenga unas preferencias a este respecto, no importa si un texto empieza como algo improvisado o con una gran cantidad de trabajo previo. La intención inicial, por más noble, arriesgada o chabacana que sea, es irrelevante. Lo importante es conseguir el objetivo, lo relevante es la obra final.
Que resulte interesante, emotiva o coherente, que sea divertida, chocante o iluminadora. O que estés contento con el resultado, no siempre el objetivo tienen que ser los demás.

Pero si no consigues transmitir lo que querías, eso tampoco implica que el trabajo no haya servido para nada. Has recorrido un camino, has cometido unos errores de los que puedes aprender. Nunca olvides o escondas los errores, nunca niegues que los has cometido.

En mi caso, mis errores del pasado están colgados en la web. Por más vergüenza que me puedan llegar a dar los textos del pasado, espero haber aprendido algo de cada uno de ellos.
Hubo momentos, de nuevo remontándonos al siglo pasado, en los que quise renegar de ellos. En los que borré de la web y mi disco duro los archivos, en los que rompí los dibujos de mapas que contradecían la que quería que fuese la versión “oficial”, la buena, la que “tendría que haber sido desde el principio”.
Ahora me gustaría que siguiesen ahí. Ser capaz de reconstruir objetivamente todo el camino recorrido.
La memoria es traicionera, más aún con aquellas cosas de las que no nos sentimos orgullosos.

Pero estoy volviendo (una y otra vez) a terrenos harto explorados en entradas anteriores. ¿Qué le vamos a hacer?, me dibujaron así. Ese es un defecto que ya me venía de fábrica y la garantía hace tiempo que expiró.

En fin, espero que si alguien en una situación similar a la mía llega hasta aquí, estos textos le sirvan para algo. Si no le sirven, es libre de ignorarlos completamente, o hacer justo lo contrario. El objetivo de este “diario de desarrollo de Daegon” no deja de ser el de servir como ayuda a otros como yo.

Retomando el hilo.
¿Cómo puedo escribir algo que aún no sé si “es”? ¿Cómo cambiar algo que ya está escrito y “publicado” y, posiblemente, leído por alguien?
Has “mentido”, has dicho algo que no termina siendo cierto. Si alguien ha empezado a usarlo, le puedes estar haciendo la puñeta.
Y de nuevo, es duro. Todas las decisiones lo son. Pero, por más frustrante que pueda ser, en el fondo no deja de ser algo sencillo. Todo sigue basándose en lo mismo: Tomar decisiones y escribir.
Al final todo consiste en lo mismo, basta con elegir, empezar a pulsar teclas y, si se te ocurre algo mejor te das de collejas porque no se te había ocurrido antes, vuelves a empezar, corriges y reescribes confiando en que esta es la versión final (aunque en tu interior sepas que tal cosa no existe).
Fin. No hay más misterio.

Y escribiendo esto no dejo de sentirme reiterativo y redundante, porque estoy utilizando palabras y expresiones muy similares a estas en el otro documento que tengo abierto en otra instancia del procesador de textos.

Una vez terminada la cronología he ido a otra parte en la que siempre he tocado hueso. Responder la “Gran pregunta”: ¿Qué es Daegon?
Y Daegon es… es complicado. Y me he dado cuenta de que es más complicado el explicarlo sin hablar sobre mi.

Hace unos años, durante la anterior intentona de afrontar esta tarea, alguien escribió el único texto de critica sobre Daegon del que soy consciente (en un blog ya desaparecido, pero que sigue estando accesible gracias a archive.org).
La crítica es lo que es, tiene el tono que tiene y tampoco voy a entrar en mucho detalle. Lo que no le voy a negar es que, si bien hay puntos en las que no comparto el punto de vista de quien la escribía, otros de ellos sí que me parecen perfectamente válidos.

Tengo que suavizar el vector de entrada. Tengo que dar algo más “ligero” para empezar. Obviamente las morteradas de nombres de la cronología y las distintas edades son todo lo contrario que “fáciles y amistosas”.
Volviendo a lo que decía al principio, son necesarias (para mi el primero) pero tengo que dar algo un poco más digerible como punto de acceso, y en ello estamos.

Por supuesto, no será corto, no sé si me está quedando un poco pretencioso (me suele pasar cuando escribo sobre Daegon) y tampoco sé si esta segunda versión del ¿Qué es Daegon? será la definitiva, pero eso no lo sabré hasta que la escriba y reciba algún comentario al respecto.

Hasta que llegue ese momento, esto es lo que ha dado de sí el mes:

La edad moderna VI

Lo que ha subido el conteo del palabrómetro hasta estos valores:

Personajes: 427
Planetas: 12
Países: 136
Lugares : 343
Etnias: 40
Obras: 15
Panteones: 5
Organizaciones: 55
Título: 24
Conceptos: 7

Nos seguimos leyendo en unos días.

Daegon, mes VII

Seguimos aquí, apurando al límite y no, aún no hemos terminado con la cronología. De cualquier manera, yo creo que sí, en septiembre ya estará finiquitada y pasaremos a otras cosas… las que sean cuando lleguen.

Por el momento, habemus entrada nueva que responde al original nombre de:

La edad moderna V

También hemos llegado al hito de las ciento una páginas de cronología. Con esto, sumado a las noventa y nueve páginas entre trasfondo y reglas que ya tenía… re...escritas y pseudo...finales (a falta de una re-esritura por el camino) alcanza otro hito que son las doscientas.

¿Qué consigo con esto?
Objetivamente un número... que no dice nada acerca de la calidad del asunto.

Siguiendo en la misma línea de datos objetivos de cosas que no sirven para gran cosa, el palabrometro sigue creciendo para llegar hasta:

Personajes: 406
Planetas: 12
Países: 134
Lugares : 320
Etnias: 39
Obras: 15
Panteones: 5
Organizaciones: 48
Título: 24
Conceptos: 7

Marco check de hito conseguido, más de cuatrocientos personajes para que la gente se acojone aún más si comete la imprudencia de ponerse a leer todo esto.
Viva yo.

También me ha dado estos días para obtener otra serie de valores objetivos que no valen para gran cosa.

Si medimos todo esto (y todo aquello que he escrito y se encuentra almacenado en mi ordenador) de de acuerdo los valores (algo absurdo) NaNoWriMo, habría escrito algo más de 60 páginas (de una novela de 175 páginas) al año desde que nací. Algo más de una a la semana.
Si reducimos el marco temporal, esto harían, aproximadamente, 107 páginas al año desde que "empecé" a escribir allá por el noventa y pocos (lo que incluiría tanto las distintas versiones de Daegon como el blog y los diversos relatos).

Según estos cálculos y una reconstrucción chorra, el trasfondo que escribí para Daegon durante su primera encarnación, habrían sido 420 páginas tamaño NaNoWriMo (poco más de 200 en tamaño A4)

Pero claro, esto… ¿en cuánto se convertiría pasado al tamaño de libros de juego de rol?
Me picó la curiosidad y traté de mirar si podía establecer algún baremo (objetivo, no olvidemos la objetividad, que hace un rato que no la menionaba).
De acuerdo a un conteo de palabras sobre distintos pdfs que habitan mis discos duros mediante el comando:
pdftotext loquesea.pdf - | tr -d '.' | wc -w (los linuxeros somos asín)

Me salen estos valores:

Guide to Glorantha	- 297751 Palabras	- 402 Páginas	-	740,674129353 Palabras/Página
Eclipse Phase		- 290133 Palabras	- 403 Páginas	-	719,933002481 Palabras/Página
Talislanta 4ª		- 285918 Palabras	- 511 Páginas	-	559,526418787 Palabras/Página
RuneQuest 6		- 241074 Palabras	- 458 Páginas	-	526,362445415 Palabras/Página
Savage Worlds		- 94125 Palabras	- 161 Páginas	-	584,627329193 Palabras/Página

De seguir con la progresión actual, en diciembre del año que viene, y asumiendo una media de tres páginas semanales (lo que serían unas mil setecientas palabras) los datos de “mi básico” serían:

Daegon			- 232000 Palabras	- 409 Páginas	-	567,237163814 Palabras/Página

Muy lejos (en cuanto a cantidad de palabras) de las guías de Glorantha, el Eclipse Phase o el tomaco de la cuarta edición de Talislanta.

Una vez hechos estos cálculos, se me fue la pinza un poco más y me dediqué a calcular cuántos espacio en blanco estaba dejando en las hojas.
Procrastinación, mis tardes llevan inscritas tu nombre a fuego. Así que, tras sacar la calculadora una vez más, mis cuentas que no sirven para nada dijeron:

Si en una página estándar del documento que estoy escribiendo caben 4679 caracteres, y en aquel momento llevaba escritos 341296 (55083 de los cuales eran espacios), me quedaban 286213 letras… y números… y caracteres especiales..

Sólo con ellos, las 99 páginas de documento que llevaba entonces quedaban reducidas a 61,169694379 páginas (si eliminamos también los saltos de línea)
Por otro lado, si eliminábamos sólo los saltos de línea pero conservávamos los espacios, me salían 72,942081641 páginas.

En fin, cualquier cosa con tal de no escribir y ceñirme al mínimo semanal marcado.

Ya que estábamos, también me ha dado por hacer un recorrido histórico por los mapas que he ido creando.
Tristemente, no conservo el primero que hice para mi primera partida, así que tirando de memoria me puse a reconstruirlo de lo que salió esto:

Daegon v1 (Alpha)

El siguiente mapa que creé un tiempo después, tras darme cuenta de que había creado un mundo enano (y con muy pocos países) fue este:

Daegon v2

Parte de la culpa de que me pusiese a ello fue el ver la proyección cartográfica que usaba la gente de Columbia Games para su Hârn (de la que caí rendidamente enamorado).
Pero este mapa tampoco era el definitivo. Si os fijáis en los números, eso pretendía representar ciudades. Esas ciudades, que aparecían nombradas en la parte contraria de la hoja (al igual que algunos de los países), luego fueron moviéndose de lugar según iba arbitrando… y necesitando nombres para los lugares que visitaban los jugadores.
Así pues, este mes también me he puesto a crear lo que habría sido la versión “final” de aquel mapa de acuerdo a lo que fueron visitando los jugadores. Puestos a ello, limpié de numeritos el mapa.

Daegon v2 limpio

Y realicé la traslación de acuerdo al mapa final que sí que utilicé:

Daegon v3

¿Por qué no fue este el mapa final?
Pues por una… en realidad por dos cosas.
Por un lado, tras “la primera gran campaña” un desastre cambió el contorno del continente.
Por otro, me compré el Campaign Cartographer (que no era la versión de la foro, sino la versión 1,2 para MSDOS) y pasarlo ahí fue un infierno.
Así pues, el mundo pasado por el CC fue más distinto de lo que había previsto originalmente. Con todo esto, no tenía la versión pre-cataclismo en el CC, así que, hace unas semanas hice una aproximación artesanal a lápiz y la escaneé:

Daegon v4

Y así llegamos hasta la versión post-cataclismo (cataclismo que es sobre lo que me encuentro escribiendo en estos momentos):

Daegon v5

Tiempo después de esto, la gente de Profantasy sacó un software nuevo, el Fractal Terrainsr (este sí, ya para ventanitas) que es con el que me encuentro trabajando estos días (sin haber llegado aún a la versión final del mapa):


Daegon post Fractal Terrains

En fin, que se me va el tiempo escribiendo estas cosas, retocando dibujitos y retrasando lo que debo hacer.
El mes que viene más.

Daegon, mes VI

Una vez más, apurando al límite, pese al calor, pese a la ruptura de mi autoimagen, pese a mis neuras e inseguridades, seguimos adelante (y seguimos escribiendo en mayestático).
Termina julio y estamos un poco más cerca de terminar lo que esperaba haber terminado en enero. Me da en en agosto tampoco va a estar terminado, pero vete tú a saber. Viva la planificación.

El resultado de este mes pasado ha sido una entrada más. Catorce páginas que nos acercan un poco más asta el “hoy” de Daegon. Bueno, el hoy en el que lo dejé la primera vez que me puse con esto y que estaba situado alrededor del año setecientos sesenta. Después de eso, a base de partidas, la línea temporal continuó avanzando y es probable que el “hoy” con el que termine esta reescritura no sea exactamente el mismo.

La primera (y única versión escrita) encarnación de la línea temporal terminaba coincidiendo cronológicamente con el final de la primera “gran campaña auténticamente daegonita”. En este momento definitorio fue cuando decidí seguir adelante con Daegon. Pese a que sus partidas me daban más trabajo que las de cualquier otro juego. Pese a que la campaña terminó con un final apresurado y abrupto debido a que alguno de mis jugadores tenían intención de irse a buscar trabajo al extranjero. Pese a que, para mis jugadores, sólo era “otro juego más”, descubrí que para mi no lo era.
A partir de la historia de aquella campaña también quería escribir la “gran novela daegonita”, aunque la primera intentona para hacerlo se retrasó casi una década. A finales de dos mil uno comencé para, diez meses después, abandonar y aplazar aquella escritura tras algo más de cien páginas. Unas páginas que esperan desde entonces en el limbo de los justos a ser totalmente reescritas.

Pero estoy divagando. Por lo pronto, hemos llegado al año quinientos ochenta y nueve:

La edad moderna IV

Ahora bien. El momento se acerca. Despacio (más de lo que me gustaría) pero de manera inexorable, me pregunto: Una vez “terminado” este documento, ¿con qué me pongo qué?.
Vale, no es una pregunta de hoy. Me la llevo haciendo desde el día uno. Miento, está ahí desde que escribí la primera línea el siglo pasado. Pero, aunque la pregunta siempre es la misma, la respuesta varía en cada ocasión aunque, no por cambiar constantemente, deja de haber ocasiones en las que se repite. Dependiendo del día lo veo más claro o difuso, pero siempre acostumbra a comenzar con un:
Ni idea.
Para seguir con:
¿Empiezo con la descripción de los países?
¿Me pongo con alguno de los módulos?
¿Le pego un repaso a lo que escribí hace tres años o a trato de terminar lo que dejé a medias en aquella intentona?
¿Voy aún más atrás y repaso lo que reescribí hace seis años?
Y, cuando llega el momento, elijo una, aunque no por ello dejo de cuestionarme si ha sido la opción correcta.

Y, claro, también están en meses malos, como han sido los últimos, en los que me asalta y se hace oír mi lado victimista y vaga:
¿Le importa esto a alguien?
Y todo esto... ¿para qué?

Pero estas últimas preguntas son irrelevantes. Porque tengo “un plan”, porque no debería importarme que (aún) no le importe a nadie más. Pese todo el tiempo que llevo con ello, esto aún está empezando. Está incompleto, no hay el suficiente material para que alguien se haga una idea.
Para lo bueno y para lo malo tengo “un plan”. Unos objetivos marcados, un marco temporal que cumplir antes de hacer caso a las respuestas que me surgen hoy.
No importa la inseguridad, no importa el calor, no importa el cansancio, aún me quedan un año y cinco meses antes de decidir si lo mando todo a paseo… otra vez.
Una vez que llegue hasta allí ya veré qué he conseguido. Dudo que haya conseguido nada más allá de tener escritas cerca de cuatrocientas páginas que me parecerán horrendas. Un montón de bits que seguirán sin importarle a nadie.
Porque, aunque opte por no darles poder, las respuestas de mi “hoy” sí que están ahí. Pero no importa. Si no las escribo me niego la oportunidad de estar equivocado. Si no las escribo, jamás sabré si podrían haber llegado a interesar a nadie.
Así que toca seguir hacia adelante.

Lo (único) bueno de convivir con la inseguridad durante tanto tiempo es que te creas mecanismos para luchar contra ella. De acuerdo, sin la inseguridad no serían necesarios estos mecanismos, pero algo bueno le tengo que buscar.
O te haces más fuerte o te rindes.
Porque ser una persona insegura no implica obligatoriamente se una persona indecisa. Pese a que a que acostumbran ir de la mano, son dos cosas diferentes. Puedes ser las dos cosas, claro está, y es una putada doble, pero tienes que seguir tratando de mejorar.
Esto no quiere decir que siempre puedas ser “fuerte”, o que sea fácil, pero sabes que la debilidad es algo temporal. En el momento concreto en el que te encuentras en ese punto, conocerlo no te sirve para una mierda. Saber que es algo que pasará no lo hace más fácil pero, si tienes “un plan”, si tienes algo a lo que agarrarte, puedes seguir las pautas que te has marcado de una manera automática.
Sigue sin ser fácil, la duda siempre está ahí y tienes que ser capaz de analizar y reencauzar “el plan”. Siempre hay matices que se te pudieron pasar cuando creaste la primera versión, siempre pudiste cagarla completamente, aunque puede que se trate simplemente de un mal momento.
Lo dicho, inseguridad y decisión, jodienda doble.

Más allá de esta neura perpétua, más allá de que esta semana voy retrasado, el palabrometro sigue creciendo y va tal que así:

Personajes: 381
Planetas: 12
Países: 126
Lugares : 310
Etnias: 39
Obras: 15
Panteones: 5
Organizaciones: 45
Título: 22
Conceptos: 7

Nota 1: Es sábado y son las dos y cuarto de la mañana mientras escribo esto. Lo he escrito del tirón y mañana le pegaré un repaso antes de subirlo, pero son dos páginas que han salido solas.
Los lloriqueos, aparte de necesarios, salen con facilidad, así perpetrar este texto me ha llevado algo más de una hora. Escribir el trasfondo de Daegon no es tan sencillo.
Todos los días tengo los documentos abiertos frente a mi algo más de cuatro horas y no soy capaz de escribir ni siquiera media página. La procrastinación y tener el navegador con cientos de pestañas por detrás tampoco ayuda, pero también lo tengo así mientras escribo este texto, así que ese no es el problema de fondo.

Trato de no se aburrido, de no ser redundante, que lo que escribo acerca de la guerra que toque en este momento aporte algo diferente a las anteriores, que no se limite a ser “sólo una guerra más”, que haga Daegon más comprensible. Que este evento extraño sea diferente a los anteriores.
Trato de no extenderme más de la cuenta, trato de dar el punto de vista de las distintas culturas sobre ellas. Pero ya van unas cuentas, ya son ochenta y siete páginas y cada vez se hace más difícil.
En fin, vamos a ello. Me queda la media página de hoy antes de irme a la cama.

Nota 2: Ayer terminé de escribir la parte de Daegon alrededor de las cinco y cuarto de la mañana. Es domingo y me he puesto con la corrección. Lo he encontrado todo mal. La revisión me ha llevado el doble de tiempo que la plasmación del texto original. Da igual, se que la siguiente vez que lo relea me parecerá atroz.

Aprendiendo a ser un impostor

Ayer me rompí. La rabia y la frustración acumulada del último mes me llevaron a ¡¡¡ANATEMA!!! estar a punto de echarme a llorar en medio del trabajo. Destruí ante mis compañeros el personaje que tanto me ha costado levantar y con el que no sé si he logrado engañar a alguien.
Llevo más de un año así. Rompiéndome y recomponiéndome de nuevo en silencio. Intentando que nadie se de cuenta de que soy un fraude. Que no soy la persona en la que se pueden apoyar pero que no necesita el apoyo de los demás. Me rompí moral y emocionalmente ante ellos. Esa muralla que trato de mantener ante el mundo, esa proyecto de mi mismo que trato de alcanzar, se ha resquebrajado. Finalmente había alguien en el bosque cuando me caí para comprobar que, efectivamente, sí que se generaba un sonido.

Llevo varios meses con esta entrada en los borradores. Tratando de darle un enfoque en el que no parereciese que se trataba de un grito pidiendo ayuda. Porque no lo era. No quería que lo fuese.
Aunque probablemente todo esto también fuese mentira. Probablemente sólo quería que no lo pareciera.

Porque no me avergüenzo de lo que quiero llegar a ser. No me avergüenzo de mi mentira. Porque soy un impostor y lo reconozco libremente. Soy un impostor en todos los aspectos de mi vida, y me da igual. Soy un impostor porque es lo que quiero ser. Soy un impostor porque no sé si existo.

Y soy un imbécil.

Soy un tipo que miente cuando parece alguien sin sobrepeso. Cuando intenta parecer alguien seguro de sí mismo. Cuando intenta aparentar que su aspecto no le importa.
Cuando me miro al espejo no me veo a mi mismo. Tampoco veo a mi yo de antaño con cuarenta kilos más, o con pelo. El aspecto nunca fue el problema.
De haberlo sido, en las ocasiones en las que me puse a dieta por motivos estéticos no lo habría dejado. De haberlo sido, habría intentado hacer caso a mis peluqueras con las cosas que me decían que me echase cosas en la cabeza.
El problema siempre he sido yo. La percepción que tengo de mi mismo. Ser feo y gordo no me preocupaba. Morir solo no me preocupaba. No formar parte de algo no me preocupaba.
Me decía todas estas cosas y me mentía. Sabía que lo hacía, y me mentía aún más diciéndome que eso tampoco me importaba.
Porque no tiene que importarme, así que actúo como si esa fuese la verdad.

Adelgacé por motivos de salud. Esa era una razón objetiva que no podía obviar. El hecho de que, en una parte enterrada de mi mente, algo dijese “igual así le gustas a alguien” tenía que ser irrelevante. No lo era pero tenía que hacer como si lo fuese.
Porque todo eso da igual. porque mi aspecto, por más que me pueda llegar a afectar, no tiene que definirme. Porque mi imagen mental no ha variado. Con ciento treinta o con noventa kilos, soy quien soy. Con pelo o sin él, con barba o sin ella, soy quien soy, de negro o de de blanco, soy quien soy. Pero no debería importar. No elegí ser quien soy, no elegí mis defectos, sólo son rasgos contra los que luchar. Todos comenzamos como una tabula rasa. Por más que quiera, uno no elige lo que es, elige lo que quiere llegar a ser.

O eso es lo que quiero creer. A fin de cuentas no somos nada más que la suma de una serie de reacciones químicas en nuestros cerebros.

Pero eso tampoco importa. Por más que a algunos esto les sirva como excusa, como justificación para ocultar motivos ulteriores de sus decisiones, siempre tenemos elección.
Esto no sirve como excusa. Al menos no ante el que construyen la suma de mis reacciones químicas. Todos somos los últimos y únicos responsables sobre nuestras acciones.

Quien soy es irrelevante, por más que esto cambie de manera constante, lo que importa es quién aspiro a ser. Al menos eso es lo que le importa a quien aspiro a ser hoy, ahora, en este preciso instante.

Pero hay otro yo.
Mentira también, sólo hay un yo.

Quien me devuelve la mirada desde el espejo también soy yo. Quien me dice que tiene que importarme todo lo que sé que no debe importarme, que sea uno más, que encaje, también soy yo.
Por más que no me guste, por más que esta me permee, la culpable no es la sociedad, no son “los demás” a quien debo echar la culpa por mis acciones.
El miedo y la cobardía forman parte de uno. Esa parte que quiere que te rindas porque, en el fondo, todo da igual, la que te dice que no pasa nada, que tienes derecho a hacerles daño a los demás porque, en el fondo, ellos también te lo harían a ti, la parte que te dice que lo único que importa eres tú, también eres tú.

He intentado ser muchas cosas a lo largo de mi vida. A algunas de ellas les he dedicado más esfuerzo que a otras. Algunos fracasos me han sido más fáciles de justificar que otros, pero siempre han sido eso, justificaciones.
Siempre podría haber dedicado más tiempo y esfuerzo a cada una de esas facetas. No es una cuestión Cohelana de “puedes ser todo lo que te propongas”, sino algo tan prosaico como “obtienes tanto como el esfuerzo que le dedicas”.

Es innegable que puedes tener una predisposición natural hacia ciertas áreas, pero siempre puedes mejorar. Seguramente no tan rápido como te gustaría, quizás no llegues hasta donde te gustaría, pero siempre puedes llegar un paso más allá.

En mi caso, esa parte dañina es la sensación que se empeña en empujarme a dejar de esforzarme, que me hace sentir que no voy a conseguir lo que quiero y muchas veces lo consigue.

Siempre que me he impuesto mis autoretos, ha sido según acuerdos de mínimos. Mínimos que he cumplido, en ocasiones haciéndome trampas a mi mismo. Objetivos que he logrado tergiversando unas reglas que sólo yo conozco para no dañar aún más mi autoimagen. Ganando mediante tecnicismos.

Dos años haciendo un dibujo diario sin concretar “qué” es un “dibujo”.
Cuatro meses y pico escribiendo algo al día, sin concretar cuánto es “algo”. Marcando otro mínimo de tres páginas semanales sin especificar si esto implica llegar hasta la primera línea de la cuarta o basta con llegar a la primera línea de la tercera.
Año y pico dedicando una media de una hora a estudiar matemáticas, pero usando y abusando del concepto de “media”.

Y esta no deja de ser también mi parte dañina hablando. La que me dice que soy un tramposo y un vago. Que todo esto no ha servido para nada, cuando sé que esto no es cierto.

Informática, electrónica, dibujo, escritura. Si no soy mejor de lo que soy en ninguna de estas disciplinas es porque no les he dedicado más tiempo, pero esto no quiere decir que no haya realizado ningún progreso.
Aún así soy incapaz de considerarme , de “sentirme”, un informático, un dibujante o un escritor.

No soy tan bueno en nada como aquellos a quienes envidio y admiro, pero ellos tampoco son tan buenos como yo en otras cosas. La sensación dañina sólo se queda con la primera parte obviando la segunda.
Así que elijo no escucharla. Pero siempre sigue ahí tratando de derribarme, así que tengo que mentirme. Tengo que actuar como si no existiese. Tengo que ser un impostor.

Quiero creer que todo empieza con lo que soy capaz de recordar, quiero creer que puedo confiar en mi memoria, aunque sé que los recuerdos son siempre imperfectos.
Quiero echarle la culpa de todo lo malo al colegio, posiblemente mi peor experiencia vital, pero las coas nunca son tan sencillas.

El estudio y yo nunca hemos sido demasiado compatibles, me digo excusándome.
...corrijamos: La formación reglada y yo nunca nos hemos llevado demasiado bien.
Una nueva excusa.
...corrijamos de nuevo, puedes hacerlo mejor, ser más rebuscado: Desde que abandoné el tercer curso de la ya extinta EGB la manera de explicar los conceptos no prácticos en la educación estándar no sirve para mi.
Excusas, excusas.

Me digo que soy de esos que tratan de buscar una explicación racional (al menos una válida para mi limitada y parcial capacidad de raciocinio), así que me lanzo a buscar teorías que aparenten coherencia.

A lo largo de toda mi vida he ido creando una narrativa compleja alrededor de todo esto. Una serie de justificaciones construidas sobre y alrededor de verdades parciales que tratan de circunvenir mis contradicciones personales.

A día de hoy, la (mi) versión oficial que trato de vender ante otros y ante mi mismo es que las cosas sólo me entran cuando las practico. Y con “practica” no me refiero a le mera repetición, sino a tener un objetivo claro para lo que sea que estoy haciendo (más allá de la simple ejecución reiterada enfocada hacia la memorización pura)

Muy bien. Suena como algo... válido. Incluso coherente. Hagamos como que me lo creo, como que es una verdad absoluta sin matices. Empecemos a trabajar a partir de ahí.

He estado en multitud de cursos. He empezado montones de libros sobre temas que me interesan, pero el conocimiento no me ha llegado a través de ellos. La comprensión sobre la asignatura no llega hasta el momento en el que encuentro un proyecto personal en el que aterrizar y concretar esas enseñanzas. No soy capaz (mentira) de crear reglas mnemotécnicas de una manera voluntaria.
Hasta donde lo he intentado, no me es suficiente con poseer un interés a priori sobre la materia a tratar.

No es cierto, al menos no completamente. Cuando las cosas requieren un mayor esfuerzo, o una base de la que carezco, en lugar de tratar de adquirir esa base, lo dejo porque el esfuerzo me parece superior al beneficio.
Me digo que el culpable es el método, cuando este sólo tiene parte de la culpa. Me autoengaño buscando algo que sé que no existe, explicaciones sencillas a conceptos complejos. Un método mágico que encaje con mis mecanismos de aprendizaje.

Aunque, claro, tengo pruebas irrefutables que validan parcialmente algunos de mis argumentos. Situaciones fuera del control de mi yo de antaño que perdonan a quien una vez fui, mientras le convierten en alguien que no quiero ni quise ser.

Desde que llegué a Pamplona y comencé cuarto de EGB hasta que dejé los estudios con dieciocho años, allá por el noventa y uno, mi carrera académica fue una escalada imparable de suspensos.

Aquí la narrativa entra en conflicto con la realidad. Los datos objetivos me dicen una cosa, pero la información que permanece en mi recuerdo atenúa, cuando no contradicen, esos datos.
Por un lado, a los catorce años padecí de reuma, lo que me impidió ir a clase durante todo un trimestre.
Si bien el diagnostico médico es indudable, mis recuerdos no conservan toda la carga traumática. Mi sensación general, mi recuerdo sensorial, es de “no fue para tanto”. No recuerdo el dolor físico cada vez que trataba de doblarme, pero sí que recuerdo la sensación de angustia cuando estaba solo e indefenso en casa incapaz de moverme.
Una parte de mi quiere pensar que todo fue una excusa para no ir a clase, que no tengo defectos graves de los que preocuparme, algo parecido a lo que me sucede con las sensaciones que conservo de la úlcera nerviosa por la que abandoné los estudios a los dieciocho.
Esa misma parte de mi quiere creer que los engañé a todos. No importa lo que dijesen los médicos, no tenía nada grave. Por fin conseguí dejar de estudiar, todo había funcionado según el plan. Soy un genio del crimen, un maestro maquinador. No soy el que se quedaba en blanco durante los exámenes, alguien que no era capaz de aprobar ni siquiera con la ayuda de clases particulares.

Pero debo hacer caso a los datos. Soy humano, soy débil, soy defectuoso.
Quería dejar los estudios porque tenía miedo de no ser capaz de superar cada curso, porque en más de una ocasión estuve a un paso de suicidarme. En más de una ocasión me quedé mirando el vacío bajo el puente que separaba el colegio de mi casa. En más de una ocasión me pregunté si no sería mejor simplemente saltar. Si no sería mejor empujar el destornillador que tenía apoyado contra mi estómago. Porque esos años me marcaron como pocas cosas han hecho y no fui capaz de hablar de ello hasta muchos años después. Porque cada vez que lo hago quiero echarme a llorar.
Pero no lo hago porque eso convertiría en real lo que sé que es verdad, porque no quiero volver a ser esa persona, porque soy un hombre, porque soy fuerte, porque soy imbécil, porque soy un impostor.

Y sin embargo, no siempre fue así. No siempre me bloqueé en los estudios. Mientras vivimos en Alsasua saqué buenas notas, pero al llegar a Pamplona algo cambió. No sé lo que fue, no recuerdo el cambio en sí como algo traumático, pero mi rendimiento escolar comenzó a desmoronarse.
Igual fue algo tan simple como el cambio de colegio, el nuevo ambiente o la llegada de la edad que tocase. Pero ya no importa, a día de hoy eso es irrelevante e inalterable.

Me miro al espejo y el chico gordo feo, estúpido y asustado me devuelve la mirada. El que es incapaz de valerse por sí mismo e iba a quedarse para siempre en el negocio familiar porque no servía para nada. El que es incapaz de dirigirle la palabra a una chica.
Sé que eso es mentira, sé que ya no soy él, pero de nada me sirve el saberlo. De nada me sirve que otros me lo digan.
Él sigue ahí, convertido en una sensación, en un retorcijón en el estómago, diciéndome que todos los demás son mejores, que no merece la pena el esfuerzo que, al final, alguien descubrirá el engaño.
Pero, si alguna vez lo fui, ya no soy él. Por más que forme parte de mi, trato de ignorar su voz. Trato de negar su existencia actuando como si no estuviera ahí, inventando y construyendo la persona que me gustaría ser, pero no siempre lo consigo.

Y entonces me rompo. Esa persona tampoco existe. Sólo soy un estado transitorio ente ambos. Por más que quiera obviarlo, yo también necesito ayuda.

Llevo tanto tiempo fingiendo que las cosas no me afectan, tratando de aparentar que no necesito lo mismo que todos lo demás, que esta máscara se ha convertido en un acto reflejo. No sé si engaño a nadie aparte de a mi mismo, pero me sirve para sobrellevar los días.
Lo tengo tan interiorizado que, en ocasiones, me pregunto si mis aficiones realmente me emocionan, o sólo me dejo llevar por la inercia de quien fui. Si también esto es falso y sólo se trata de una mentira más, de otra parte del personaje que interpreto ante los demás.

En el fondo, nada de esto importa. Esto es lo que soy o lo que creo ser, y me sirve gran parte del tiempo. Tengo la posibilidad de cambiarlo a diario, pero elijo no hacerlo. Elijo ser un cobarde en lo afectivo y centrarme en mis aficiones. No correr riesgos, no permitir que nada me hagan daño. Y sin embargo, aquí estoy escribiendo estas palabras. Destruyendo el personaje que trato de crear ante los demás.

Soy un impostor y lo reconozco libremente. Soy un impostor en todos los aspectos de mi vida, y me da igual. Soy un impostor porque es lo que quiero ser. Soy un impostor porque no sé si existo.

Pero esto no siempre es capaz de salvarme de mi mismo.

Daegon, mes V

Seguimos para bingo.
Lento pero seguro, de una manera imparable a la vez que agónica, continuamos avanzando (y escribiendo en plural mayestático). En esta ocasión, apurando al máximo mi regla no escrita acerca de cada cuánto tengo que poner estas entradas. Según esta directriz, esto lo tendría que haber publicado a principios de junio pero, al no tener nada subido en la web de Daegon desde la anterior entrada (igual que me pasó el mes pasado con ella), he esperado hasta alcanzar ese hito. Ya se sabe, los riesgos del directo.

Una vez más, y para no dejar en feo a la tradición, mi previsión ha fallado. Con esto, el mes largo que auguraba entonces, con toda probabilidad se terminará convirtiendo en más de dos. También he mandado a paseo la estimación que realicé acerca de la longitud de este “primer documento” de la nueva era reescritora en el ya lejano enero. Todo apunta a que la cosa va a ocupar más de ochenta páginas.

Como comentaba por ahí arriba, desde la última entrada que puse por aquí, sólo he subido una actualización en la página de Daegon:

La edad moderna III

Trece páginas más en las que la línea temporal (esta vez con dígitos positivos) llegaba hasta el año trescientos uno.

Mientras las escribía me ha dado cuenta de una cosa. Nada que no supiera ya, pero sí un detalle que se me había pasado por alto.
Cuando nació la idea primigenia de lo que luego sería Daegon, allá por finales de los ochenta, antes de que empezase con RuneQuest, antes siquiera de tener un mapa o sistema de juego, creé un mundo en el cual sólo arbitré una partida utilizando el sistema de AD&D 2ª Edición.
Por aquellas cosas de la edad, el molonismo y otros factores de diversa índole, lo llamé Demon World. La originalidad ante todo.

En aquella versión pre-alpha de Daegon, planteaba un mundo dominado por cuatro inmortales. Si he de ser sincero, no recuerdo el nombre de ninguno de ellos. Lo que sí que recuerdo que, como mínimo uno, “el bueno”, no era un mago inmortal, sino que su longevidad y poder procedían de la tecnología. De cara al mundo sí que era un mago igual que los otros tres. De estos otros tres inmortales tampoco recuerdo si había decidido sus fuentes de poder, si eran “malos” de verdad o simplemente rivales (pero supongo que, de haber avanzado más en su momento por esa línea, no me habría salido demasiado del tópico).

La cosa es que ahora (no ahora ahora, sino ahora en estos meses), escribiendo sobre Daegon, me encuentro escribiendo sobre inmortales, unos inmortales casi tan viejos como Daegon (y con este “Daegon” me refiero al juego de rol, no al mundo en sí mismo). Uno de estos inmortales (aviso de alerón) tiene una fortaleza en la luna construida gracias a la ciencia de antaño y el resto… bueno, el resto tienen un poco de todo.

En fin, que es curioso cómo la mente tiene sus maneras para que todo termine casi como había empezado. El ciclo de la vida, los elementos que te marcan, los temas recurrentes que tenemos y todas esas cosas.
Sigo barajando el tema de abordar en algún momento la narración de todo el proceso de evolución que me ha llevado desde aquella primera versión hasta aquí, aunque sigo sin tener claro que incluirlo dentro de mi Biografía Rolera o crear una Biografía Daegonita.
Hace cosa de diez meses que no actualizo la primera y nadie se ha quejado, así que, obviamente, no hay prisa. Supongo que lo decidiré cuando la retome, ya que la siguiente entrada coincidiría con el momento que acabo de comentar. Ya lo veré cuando llegue.

Por lo demás, en esta tercera entrada de la Edad Moderna de Daegon he dejado que se me vaya un poco la pinza y ha salido alguna cosa que creo que tiene potencial. No problemo, para cuando lo relea supongo que me parecerá una mierda la manera en la que lo he plasmado, pero eso ya lo dejo para dentro de dos añoa.
En fin, si algún alma caritativa se siente con humor como para leer mis desvaríos y criticarlos, todos sus comentarios serán bienvenido.

En otro orden de cosas, vamos a por el palabrometro, que sigue creciendo y va tal que así:

Personajes: 342
Países: 125
Lugares : 216
Etnias: 37
Obras: 14
Panteones: 5
Organizaciones: 44
Título: 19
Conceptos: 6

En unas cuantas semanas, más.

Daegon, mes IV

Cuatro meses (y pico) desde que empezamos. Cincuenta y siete páginas ya y seguimos manteniendo el ritmo. Si la progresión se mantiene, aún me quedarían otro mes largo para terminar con la cronología.
Ya he llegado al año cero.
Los cerca de mil doscientos años que transcurren desde el final del imperio menetiano hasta este año cero, en la primera versión del documento ocupaba cuatro páginas. Cuatro páginas que ahora ha ocupado veintisiete.
El resto de esta edad moderna que me queda por reescribir, los eventos sucedidos entre el año cero y el setecientos cincuenta y siete, la fecha en la situé mis primeras partidas, el este documento primigenio ocupaba otras cuatro páginas. Si el ratio página nueva / página vieja se mantiene, esto serían otras veintisiete páginas.
De seguir así, esto implicaría otros dos meses, así que nos iríamos casi hasta julio.
Por supuesto, todo esto depende de lo mal que lo vea todo (siempre fatal), que no eche de nuevo la vista atrás para re-re-recorregir y de cuánto contexto tenga que añadir para que lo ya escrito tenga un mínimo sentido..
Me gustaría terminar antes, pero en este deseo prima más lo duros que se me han hecho estos últimos meses que el propio interés por pasar a otra cosa. Cuando más he ido avanzado más cuesta arriba se me ha ido haciendo.
Este endurecimiento de la tarea no viene tan dado por el hecho de escribir a diario, como por aquello a lo que aspiro a tener una vez que haya terminado.

Porque el objetivo no es sencillo. Con estos textos estoy tratando de hacer un montón de cosas al mismo tiempo. Cosas que no sé si son compatibles entre sí, o si seré capaz de lograr:

1.- Parte del objetivo de todo esto es el de dar la foto completa de las relaciones entre las distintas naciones. Cómo han ido evolucionando y las decisiones que han llevado al mundo hasta la situación geopolítica en la que se encuentre en el “presente”.

2.- Al mismo tiempo, trato de dar un tono muy concreto a la que escribo. Esta no deja de sr una visión parcial del mundo. Pese a su pretendido enfoque objetivo, la intención es que no por ello pierda el misterio y sentido de la maravilla (aunque la narración se realice de una manera marcadamente aséptica).

3.- Una de mis mayores preocupaciones siempre es la de tratar el texto, es que este sea entretenido de leer. Un deseo que no sé si voy a ser capaz de lograr.

4.- También pretendo que quien lo lea se haga preguntas. Despertar la curiosidad por rellenar los huecos que dejo intencionadamente.
Esta cronología es el libro del jugador. Lo que “sabe” la gente que vive en ese mundo. Hay cosas que la gran mayoría no sabe, por lo que se explicarán en otros textos. Aún así, me gustaría despertar en el lector el deseo por llegar a saberlo.

5.- Al mismo tiempo, entre estos huecos, hay historias para aventuras que escribiré más adelante y el deseo de que el lector (ya sea jugador o director de juego) los rellene con las suyas propias.

Las primeras partes de la cronología fueron más sencillas de reescribir. Al estas situadas en épocas tan lejanas temporalmente no era necesario poner tantos eventos. Asimismo, el hecho de que gran parte de los personajes fuesen tan longevos, me permitía desarrollar líneas argumentales que se prolongaban durante mucho más tiempo.

Por el contrario, mi pequeño micro reto para esta edad es la de poner un mínimo de cinco eventos / fechas relevantes / interesantes, cada siglo. Intento no repetirme demasiado pero estoy convencido de que en más de una ocasión, ya sea por lo que cuento o por mis tics a la hora de contarlo, la sensación final será de “esto me lo acabas de contar hace un par de páginas”.

Aparte de todo esto, sigo pegándome con mi yo de hace veinticinco años, mi yo de hace dos meses y mi yo de ayer. El deseo de darme de collejas retroactivametne jamás desaparece.

De algo que me he dado cuenta recientemente es de que me viene bien el ponerme limitaciones. Lo que escribí cuando empezaba, por más que me pueda parecer horrendo, me ayuda a acotar según que cosas. En muchas ocasiones, el ponerme unos límites me permite poner un foco sobre algo. Centrar la atención y no dispersarme demasiado.

De todas formas, por más que, en ocasiones, le agradezca tener una base sobre la que trabajar, el resto del tiempo me inunda el deseo de golpearle con el teclado en la cabeza a mi yo que escribió el documento original.
Durante la primera escritura de la cronología, creo que no le dedicase más de una semana. No tenía filtro, lo que se me ocurría iba al teclado y hay cosas con las que me es muy difícil saber en qué narices estaba pensando en aquel momento. Eventos expuestos porque sí, sin explicar qué relevancia real tenían o de dónde venían.
Cuando llego a cosas por el estilo, muchas veces tengo que volver a atrás o planificar algo para más adelante. Necesito crear otro evento que sugiera o pueda dar algún indicio a por qué lo que estoy poniendo fue o será importante.

Por más que retoque lo que escribí, no quiero quitar nada. Por más dolor de cabeza o frustrante que pueda ser, de alguna manera, aunque sea sólo de una manera muy sutil, todo lo que estaba va a quedarse ahí.
Es más, en más de una ocasión estas limitaciones autoimpuestas han dado como resultado cosas con las que he quedado bastante contento. Quizás, al releerlo unos días después, no siga tan contento con esa parte, pero no es tanto por la idea como por la manera en la que la he plasmado.
Yo lo he dicho antes, pero lo reitero: Imponerte limitaciones creo que eso es una gran ayuda a la hora de centrarte en algo concreto.

En otro orden de cosas, el palabrometro sigue creciendo y va tal que así:

Personajes: 303
Planetas : 10
Continentes: 11
Países: 123
Lugares : 180
Edades: 6
Etnias: 35
Obras: 11
Panteones: 5
Organizaciones: 34
Título: 13
Conceptos: 6

y el resultado de estos dos meses ha sido esto:

La edad moderna I
La edad moderna II

Seguimos informando en unas cuantas semanas.

Daegon mes III

Tercer mes, seguimos avanzando y haciendo descubrimientos acerca de cómo va cambiando uno y su “obra” con el paso del tiempo.

Desde la última actualización por aquí sólo he subido una nueva entrada en la web de Daegon:

El gran imperio menetiano

Los tres cuartos de una página que ocupaba en origen se han acabado convirtiendo, siguiendo la tónica habitual, en diez páginas. Voy con un poco de retraso, pero sigo manteniendo la cadencia que me había planteado y en la web ya hay ciento treinta páginas de material.

Una vez terminada la parte del “Gran imperio menetiano” pensaba que la cosa iría más rápido. Más aún teniendo la semana santa por en medio para adelantar cosas.
Como de costumbre, me equivocaba. Ninguna de estas dos asunciones se ha demostrado cierta, y es que no escarmiento, porque claro, esto no es nada nuevo.

En la tercera reescritura de está cronología, hace un par de años, creía que me la ventilaría rápido. Dos meses después, no había pasado de la segunda página. No es una cuestión del bloqueo del escritor, sino de mi eterna inseguridad y de no ponerme plazos. De no tener un plan. De no concretar los objetivos.
Porque uno puede ser inseguro pero, en mi caso, esto no implica una incapacidad para tomar y mantener decisiones, sino el ser consciente de que siempre hay una alternativa mejor para llevar a cabo una acción.
Si no me marco unos objetivos concretos y cuantificables, ya sean estos plazos, cantidad de palabras o páginas. Si no tengo esto, vuelvo una y otra vez hacia a atrás... y siempre hay una manera mejor que la última que utilicé. Porque soy malo escribiendo. Muy malo.

Por poner un ejemplo, las dos últimas semanas llevo volviendo a la descripción de un evento sucedido en Daegon. Sé lo que quiero transmitir pero, al leerlo de nuevo, sé que ahí no está lo que quiero. Tampoco quiero explicitar lo que busco, todo tiene que emanar en el texto, pero no lo hace.
A día de hoy, lo habré reescrito cerca de quince veces, pero he decidido no dedicarle más de dos ratos de veinte minutos cada vez. De no ser así, jamás avanzaré con el resto.

Hoy está así:

Se conserva un texto atribuido a un superviviente anónimo del evento en el que se puede leer la descripción que este realiza sobre el evento y sus consecuencias:

Primero es la sombra, después la presencia, finalmente la mirada.
Engullido por aquello que no existe, todo cesa. La vida no es, el tiempo no transcurre para quedar comprimida su infinita extensión en un único instante. Todo lo que eres y fuiste se descompone para dejar de ser, para unirte a la nada. Al vacío. Pero tu tránsito hasta el olvido no es plácido.
Detalle a detalle, fragmento a fragmento, cada una de tus recuerdos y deseos, de lo que amas y da sentido a tu vida, a quien fuiste, es retorcido y diseccionado. Despedazado.
Te conviertes en pasajero de tu propio cuerpo, en un intruso dentro de tu propia mente, mientras otro, que eres tú, que son ellos, destruye toda esperanza. Cualquier atisbo de piedad, consuelo o gozo te es negado. Eres cosnciente, culpable y ejecutor de cada acto y de cada pensamiento nocivo que pueda haber albergado toda la humanidad desde el principio de los tiempos.
La locura no te es permitida mientras haces lo que haces, mientras sientes lo que sientes, mientras cada partícula de tu ser es desgarrada y recompuesta sólo para ser desgarrada de nuevo. Sólo te son concedidos el miedo, el dolor y el remordimiento. Unas sensaciones que te acompañarán por toda la eternidad de ese momento. No hay salida posible, el fin, la nada, el vacío y la muerte son entelequias vacías. Mentiras que sólo ahora se te muestran falsas. No hay lugar al que huir, el descanso jamás llegará.
El dolor ya no es una sensación, sino tu hogar. Un lugar físico lleno de infinitos matices. Una ubicación de la que jamás se podrá retornar o escapar.
Mientras tanto, las formas te miran impávidas e impasibles desde el otro lado del velo. Sus rostros no muestran emoción alguna, sólo indiferencia ante todo lo que provoca y conlleva su cercanía. Eres el epicentro y el pilar sobre el que se sustenta el universo del dolor, eres irrelevante.

A su vez, la poetisa Desala Telmaqu (Déjshimat, Shirune -1091, -1047) relataba en su “La prosa del dolor”:

Mientras tanto, los Jo'Na'Ryum se aparecen en los escenarios de mayor desolación. Contemplan las escenas de agonía inmóviles, impotentes.

El universo agoniza mientras Lutnatar se torna carmesí y Sholoj palidece. Ya no existe el cielo, sólo el avatar de la desesperanza bajo la carencia de forma de vacío. Un vacío teñido por la gélida oscuridad y el fluido vital de los mundos que se desangran sobre su manto, deslizándose e impregnando toda su superficie.
La uniformidad de lo que no es sólo se ve rota por las heridas causadas por los ojos provenientes de más allá de sus fronteras. De una agonía encarnada que se filtra y lo perméa todo. Que se asoma por las heridas del universo. Que lo desgarran obligándonos a contemplar los horrores que se encuentran al otro lado.
A través de esta mirada se atisba lo que carece de forma, sentido o propósito. El final de todas las cosas.

Pero cuando publique la entrada sobre “La edad moderna” (calculo que allá por mayo) seguro que habrá cambiado mucho.
Siguiendo la progresión actual, la previsión que hacía sobre la extensión de “La enciclopedia del tiempo” no iba muy desencaminada, porque van a ser más de cincuenta páginas (quizás más de sesenta).

Como comentaba por ahí arriba, pensaba que al terminar con Menetia la cosa iría más rápido. Mientras escribía esa sección tenía del orden de siete u ocho documentos abiertos al mismo tiempo con cosas que había escrito en diferentes momentos mientras que, de la sección en la que me encuentro ahora sólo tenía lo que se encontraba en el documento original.
Pensaba que apenas tendría que tocarlo. De acuerdo al plan, tenía que quitar las referencias mitológicas (a fin de cuentas, en esta encarnación, he optado por un tono más aséptico y “cientifista”). Pero el texto tiene lagunas. Montones de ellas que apenas eran bosquejos apenas concretados en mi cabeza.

La primera versión estaba escrita por mi yo de diecinueve - veinte años, con sólo una leve idea acerca del tono que le quería dar al mundo. Lo que quería era ponerme a arbitrar cuanto antes.
Con el paso del tiempo el tono se fue consolidando. Partida a partida el mundo se iba haciendo más consistente, pero esa consistencia no se veía reflejada en un texto concreto. Todo está entre mi cabeza, cientos de notas de las partidas y en cosa de una docena de documentos apenas empezados sobre las naciones.

Por otro lado, los días de vacaciones tampoco han ayudado. Tenía mucho tiempo, demasiado, antes de ponerme a escribir. Lo mismo que me pasa los fines de semana. Tanto tiempo que dedico gran parte de él a dale aún más vueltas a todo antes de empezar a escribir, terminando al final por ponerme a escribir a las dos de la mañana.

Ante la “cercanía” del fin de la cronología, también le doy vueltas a lo que vendrá después, pero aún no hay decisión. A las opciones que me había planteado antes (terminar con las organizaciones que comencé a escribir en dos mil catorce, o ponerme ya con los países) se ha añadido la de ponerme antes con alguna de las tres partidas de ejemplo que quiero escribir antes de finalizar el reto.

Y así seguimos, tercer mes de veinticuatro.
Lo que me queda aún.

Daegon mes II

Pasa el tiempo y seguimos con el reto.
Si el mes pasado habíamos llegado a las ocho páginas, este hemos alcanzado las veintiuna. Si lo comparamos con el documento que estoy reescribiendo, aún voy por la tercera de trece.
Si las primeras siete páginas se convirtieron en cinco entradas, las siguientes once se han convertido en otras dos:

El imperio ailanu
El milenio negro

El caso del milenio negro ha sido un poco chocante ya que, en origen, sólo eran cuatro líneas que se acabaron convirtiendo en tres páginas. Del resto del contenido de esa página primigenia que me tiene ocupado en estos momentos, la dedicada al Imperio menetiano, ya llevo escritas otras tres, y aún no he terminado con el primer emperador.
El ritmo ha mejorado, de dos páginas semanales a tres. De todas formas, y de continuar esta progresión, la Enciclopedia del tiempo se puede ir a más de cincuenta páginas. Confío en haber terminado con ella para mayo.

Por el momento voy cumpliendo sin problemas... aunque la semana pasada tuve un pequeño bache. El problema no es la falta de ideas, sino el qué quitar para que la cosa no quede aún más grande. Esto tiene el inconveniente añadido de que puede provocar una falta de consistencia en lo demás, ya sea en el tono o la información. Si añadimos el baile de párrafos arriba y abajo y las inconsistencias que puede acabar causando (más por mi dejadez que por otra cosa).
Sigo en terreno conocido. Técnicamente esta es la parte que más veces he escrito, a la que más vueltas le he dado y cuyos cabos sueltos utilicé con mayor frecuencia en mis partidas.
La cronología fue lo primero que escribí en su momento, y lo primero que retomé hace seis años. Aparte de eso, cuando me he puesto a escribir sobre los países, generalmente he empezado con Menetia y, al hacerlo, obviamente siempre lo he hecho con lo que me gusta; la historia. Pero claro, por este lado nunca he pasado del gran imperio y luego he empezado con algún otro de los países.

Así pues, estoy estos días con tres documentos sobre Menetia abiertos, mientras reviso lo que escribí sobre ella en la cronología oficial y la parcial, mientras documento también cada uno de los palabros en la hoja de cálculo (que también tengo abierta) que creé a la sazón de todo esto.
Con respecto a la mencionada hoja de cálculo, el conteo de palabras va como sigue:

Personajes: 185
Planetas : 10
Continentes: 11
Países: 69
Lugares : 62
Edades: 6
Etnias: 20
Obras: 5
Panteones: 3
Organizaciones: 20
Tipos de título: 3
Conceptos: 5

Y ya han un par de pestañas que se han fusionado y renombrado.
Quizás el mes que viene, cuando termine con el segundo gran imperio de la humanidad, vaya más suelto. Al menos no tendré tanto documento abierto al mismo tiempo para consultar y consolidar.

Por un lado, los deseos de autolesión continúan cada vez que leo lo que escrito en el pasado (un pasado que llega hasta ayer mismo). Por otro , me acuerdo de lo que quería decir mientras escribía aquellas cosas y, pese a que hay cosas que cambio, siempre lo hago con guiños a quien fui en cada uno de aquellos momentos.
También me voy apuntando cosas que tengo que cambiar cuando le de una segunda vuelta al material que escribí en la anterior intentona.

He de admitir que tengo algo de miedo de terminar esto y ponerme con los países. Aún no sé cómo afrontarlos. No sé que plantilla crear para ellos ni si me dará la cabeza para darles la personalidad que merecen a aquellos que tengo más difusos.
Personalmente, lo que más me atrae escribir sobre ellas es su historia y sus personajes más importantes pero, de cara alguien que quiera preparar una partida desde cero, esos datos no son los que más le pueden llegar a interesar.
En fin, aún tengo tiempo para decidir qué información dar de ellos y cuál dejar de la mano de aquellos incautos que, de existir, se animen a arbitrar una campaña de Daegon.
De nuevo, se agradecerían sugerencias al respecto.
¿Alguien tiene una espinita clavada de “eso” que le gustaría que le contasen del trasfondo de un mundo y nunca ha encontrado en un básico?

Bueno, vuelvo al turrón. Nos leemos en un mes (salvo que os paséis por Daegon)

Daegon, mes I

Muy bien. Nuevo reto comenzado. Comienza el juego que dice Sherlock.
Si nos ponemos con cifras a lo bruto, en este he (re)escrito nueve páginas que se han transformado en cinco entradas en la web de Daegon. Más concretamente:
La enciclopedia del tiempo
La edad mitológica
La edad dorada
La edad de los cambios
El gran cataclismo
y parte de lo que será la siguiente entrada; El imperio ailanu (que será algo más larga).

He comenzado con lo que sería el “libo del jugador”, o lo que es lo mismo, lo que sabe sobre su propio mundo quienes lo habitan.
Por el momento, voy cumpliendo con el ritmo mínimo de escritura que me había propuesto; dos páginas a la semana, y lo he superado por un poco (aunque mucho menos de lo que me gustaría). Lo malo de ponerte un mínimo es que, caso de alcanzarlo... ya no te esfuerzas lo mismo para hacer más. Supongo que iré ampliando este mínimo según vayan pasando los meses.

He de reconocer que ha sido un poco “duro”. Pensaba que, al tratarse de una re-esritura de algo ya tenía escrito (aunque fuese hace casi un cuarto de siglo) la cosa sería más sencilla.
Me equivocaba, y mucho.

Por un lado, abofetearía a mi yo más joven hasta quedarme sin palmas en ambas manos. El horror, en todos los sentidos. Esperaba algo malo, pero me he sorprendido a mi mismo. En fin, en cuatro días pensaré lo mismo sobre lo que he escrito este mes pasado. Qué le vamos a hacer.
Por otro lado, quería cotejar lo que escribí con el resto del material sobre el mundo perpetrado en aquella época (cuando todo lo que escribía era desde ese punto, lo que incluía incoherencias intencionadas) para, a continuación, cotejarlo a su vez con lo que escribí en hace cosa de cinco años desde una perspectiva “objetiva”.
Sí, también quiero abofetear a mi yo de hace cinco años.
Más allá de esto, quería encontrar un tono concreto para lo que iba a escribir que se iba concretando mientras iba escribiendo. Así pues, durante los bloques de escritura semanal, el primer paso era revisar lo escrito desde el comienzo de esa semana.
Lo has adivinado, cada día que revisaba lo escrito el día anterior quería abofetear a mi yo de ayer.
En fin, sigamos.

Aparte de todo esto, he recogido en una hoja de cálculo (que, a futuro, pretendo convertir en base de datos), todos los nombres de personajes, conceptos, países y datos que voy dejando por el texto (y recopilar también todo lo que tenía de antes).
Como resultado de esto tengo doce solapas cada una con diferentes tipos de dato:

Personajes: 123
Planetas : 6
Continentes: 11
Países: 60
Lugares: 31
Edades: 6
Etnias: 17
Panteones: 3
Títulos: 5
Tipos de título: 3
Conceptos: 3
Grupos: 9

Las pestañas seguro que cambian de nombre y alguna se terminará fusionando con otra, pero aún voy por la tercera edad. Hay tiempo.

Para terminar de redondear la jugada, me ha dado por ponerme a buscar por casa los cuadernos en los que he ido disgregando datos y he encontrado cuatro de ellos. Ahí, entre pedidos de pizza, números de serie y patillajes de conectores he encontrado nombres y datos que no recuerdo tener por otro lado (algunos de los cuales no tengo ni idea de qué significan).

También he realizado un esfuerzo consciente por incluir más personajes femeninos en la historia del mundo, y esto también cuesta mucho. La opción que sale cuando en cuanto te descuidas un momento y vas en automático son casi siempre tíos. Mal.

Y bueno, más o menos esto ha sido lo del primer mes. Ahora os dejo, que tengo que seguir con el asunto.
A ver si uno de estos días me escapo un momento y escribo también por aquí algo que no sea de Daegon.

Daegon, el índice

Como lo prometido es deuda, y dije que iba a tenerlo listo antes de ponerme con la escritura en sí del material, aquí va el índice de lo que sería un hipotético manual de Daegon jdr (y todo lo que pretendo tener listo para antes de que termine dos mil diecisiete).
Empezaré por los clásicos:
Qué es Daegon
Qué es un juego de rol

Estos dos ya están escritos, pero les daré una revisión (al igual que todo lo que ya tengo)
Para, a continuación, ir a saco a por el trasfondo puro con:

El mundo
Historia
	El tiempo antes del tiempo
		Crónica de los tiempos que no fueron
	Primera edad
		Interludios y comienzos 
		Vida y muerte. Tiempo y pactos 
		El viaje de Ytahc 
	Segunda edad
		Nacimientos y despertares 
		Los primeros dioses 
		Hermanamiento e Imperio 
		El final de una era 
		Epílogos y preludios 
	Tercera edad
		Regresos y éxodos 
		Nuevos dioses para un mundo viejo 
		Rupturas y fragmentos 
		El despertar de los jonudi 
		Fortalezas en las estrellas 
		Arcanus y Rogani 
		Ampliando el horizonte 
		Ciudades en el firmamento 
		Héroes y Mártires 
		Ocaso de imperios y lluvia de dioses 
		Orgullo y condena
	Cuarta edad
		Desterrando el pasado 
		Iniciando el tercer ciclo 
		Crónica de los reinos breves 
	Quinta edad
		El nuevo imperio 
		Fe y cismas 
		Condenados a vivir 
		Orden y trascendencia 
		Abandono y alzamiento 
		El legado de los Enrali 
		El nacimiento de “El golpeador”

Para pasar a la metafísica, las leyes que gobiernan la realidad y las razones de ser del funcionamiento cosmogónico.

De conceptos y consecuencias
	Azar y conceptos
	Elecciones y consecuencias
	Baal
	Sakuradai
	Layga
	El hombre
	Los Mayane Undalath
	Los Kurbun
	Los Jonudi
	Los "dioses"
	Ciencia arcana

Continuamos con un resumen de la situación actual del mundo... (que quizás podría ir antes, aunque creo que para entender el presente se tiene que saber desde dónde viene)

En el presente
	Muerte y profecías. Contemplando el hoy.
	Luchando por la posibilidad de un mañana
	Un nuevo viejo mundo.

Una vez establecida la visión general, vamos un poco más al concreto y hacemos zoom en los distintos países (los más grandes, que no todos). Y damos algo de información para que los jugadores tengan dónde elegir a la hora de decidir de dónde será sus personajes.

Países 
	Daegon Occidental
		Menetia
		Rearem
		Saliria
		Werela
		Goord
		Baern
		Naltor
		Bra'En'Kyg
		Nivar
		Johrg
		Harst
		Shattegar
		Shemellom
		Edirth
		Tarnaq
		Tembi
		Llanuras heladas		
		Xultz

	Daegon Oriental
		Trollellom
			Ton-Kaheru
			Beretear
			Troll Kahn
			Kylburn
			Shirune
			Dilirm
		Shinzay
		Muliria
		Llanuras Zulera
		Dagorel
		Sheparn
		T'Nar
		Ashgurn
		Dayashu
		Hanrath

	Islas
		Shatterd
		Sembia
		Rayhosha
		Thurgold
		Mashlan
		Eladar
		Norotgard
		Stergión

	Nargión / Ilwar

Para, a continuación, darle al director de juego información sobre las organizaciones que trabajan a un nivel “global” (más allá de una única nación).
La idea de esto es también la de dar herramientas al director de juego para crear aventuras a un nivel más elevado que lo que pueda ser la intriga “local” de un país o una ciudad y los personajes puedan tener una visión más amplia del entorno en el que se mueven.
Aún no tengo claro si meter aquí a las religiones. Por un lado, algunas de ellas sí que funcionan a escala “internacional” pero, por otro, cada país suele tener su propia visión y cismas sobre diferentes eventos mitológicos.
No quiero se redundante en lo que escribo y repetir una y otra vez las cosas comunes en los diferentes países, pero no termino de ver claro cómo plasmar esa diversidad en un sitio único sin que sea un tanto farragoso.

Organizaciones
	Los Cronistas de Baern
	Los Siete Reyes Dragón
	El Concilio de los Inmortales
	El nuevo imperio ailanu
	Sigma 3
	El anillo
	
Religiones
	Los Señores de Ilwarath 
	La iglesia Tayshari 
	La teocracia goordiana
	Los hijos de Ytahc
	La hegemonía Suritani
	Los siervos de Enaí

Agentes libres
	Iorum Arcanus
	Rogani
	Hiei 
	Thaigen Mashak
	Gahur
	Xanae
Los condenados a vivir

Para terminar con la parte de trasfondo puro, llegamos a lo que yo llamo “el tercer nivel” a nivel de escala. Si teníamos la parte “nacional” y la “internacional”, pasaríamos a la interplanetaria e interplanar.

Otros planos
	Ilwarath
	Namak
	Suritan
	Enai
	Kestra
	Tayshar

Otros mundos

Una vez dada la visión global y la verdad “objetiva”, pretendo dar la visión general y parcial de la gente de a pie. Lo que es de conocimiento general para los habitantes del mundo que, en ocasiones, apenas coincide con la realidad.

Libro del jugador
	El mito unificado
	El Calendario Mecbarino
	Cronología

Por supuesto, el sistema de juego no puede faltar.

Sistema de Juego
	Creación de personajes
	Reglamento
	Sistema de combate
	Experiencia y aprendizaje. Fe vs maestría

Seguido de los consejos para el director de juego.

Consejos
	El papel del director de juego
	Trasfondo para los personajes
	Preparación de una aventura
		Tipo de partida
		Definiendo el tono
		La dificultad
		Los personajes no jugadores

Y terminando con tres aventuras, cada una en una “escala” distinta.

Aventuras
	Pesadilla del pasado
	Reunión
	Asuntos de familia

Visto todo en conjunto... la cosa me da bastante vértigo y, por supuesto, habrá cosas que cambien según me voy poniendo con ellas (me da que van a ser dos años con aún más dudas que los veintitrés anteriores según vaya aterrizando las cosas).
Pero, ¿qué diablos? Vamos a por ello.
Nuevamente repito, cualquier comentario, sugerencia, crítica o corrección será bienvenida.

Daegon 25 años después

Y parece que fue ayer...
Comienza la cuenta atrás. Va a ser una cuenta atrás bastante larga, pero prefiero tomarme las cosas con tiempo.
Hace mucho tiempo, allá por el año noventa y dos, arbitré la primera partida ambientada en el mundo al que... tiempo después, bauticé como Daegon. Así que, en algún momento indeterminado de dos mil diecisiete se harán veinticinco años de esa efeméride... que carece de cualquier relevancia para nadie (salvo para mi)

Siendo esta fecha / cifra / excusa tan buena como cualquier otra para tomar decisiones, hace un tiempo que me planteé un nuevo reto (para cundo termine alguno de los que actualmente tengo en curso)
En enero, cuando termine mi reto del dibujo, y porque nadie lo está pidiendo, este será sustituido por la tercera intentona de cristalizar en palabras Daegon como ambientación rolera. A ver si esta es la definitiva.

Para llevar a cabo este reto, aparte de volver a poner en funcionamiento a mis oxidadas neuronas, tengo un... plan (o algo).
Primero: Para el día cuatro de enero (cuando dará comienzo el reto), tener listo el índice del material mínimo del que constará el “libro”.
Segundo: Escribir a diario para alcanzar ese “mínimo” de material antes de que termine dos mil diecisiete.
Tercero (y mientras tanto): No cambiar de idea y mandarlo todo a la mierda (otra vez).
Fácil ¿no?
Cuatro: ¿Quién sabe? Ya será dos mil dieciocho (que me conozco e iré apurando hasta el último día entre bloqueos, reescrituras y temas similares) ¿retomar la novela? ¿lanzarme a hacer un tebeo? ¿un juego de ordenador pixelado? Yo qué sé.

Aparte de las redes sociales, volveré a utilizar la (segunda) lista de correo que creé hace once años (y que lleva diez abandonada y me sorprende que no la hayan borrado por inactividad como hicieron con la primera). Uno es así de arcaico (y me sigue pareciendo un método más práctico para tratar los temas de manera ordenada)
Publicaré en mis perfiles de redes sociales las entrabas que vaya subiendo a la web, y mandaré un correo a la lista con el enlace a cada una de ellas.
Cualquier comentario, pregunta y ofrecimiento de ayuda, betatesting, adaptación a otros sistemas de juego, etc será agradecido.

Tengo miedo y ganas a partes iguales (aunque cuando empiece sé que la proporción cambiará a favor del miedo de manera ostensible)
Quiero terminar de concretar todos esos lugares en los que no llegué a arbitrar y que sólo se encuentran de manera neblinosa en mi cabeza.
Por supuesto, será una ambientación hecha por un tipo cuyos mayores referentes son Tékumel, Glorantha, Jorune y Shadow World. Por alguien que nunca ha comulgado con la escuela de Mundo de tinieblas o leyenda de los cinco anillos (ni sus clanes)
Daegon es un mundo que empezó siendo dirigido utilizando RuneQuest (es más, durante las primeras primeras partidas fue el mundo de ”Hijas de la noche"). No pretendo que sea fácil de resumir (nunca lo he conseguido) pero no por ello pretendo que sea inaccesible (para quienes estén dispuestos a leer)
Mi idea es que se puedan arbitrar partidas en él a diversas escalas y géneros (aunque siempre tengan un “algo” que sólo pueda darse en Daegon). Que haya diversidad y culturas que, por más “lejanas” o “de otra ambientación” que puedan llegar a parecer, aunque en pueda llegar a darse el caso de que se hagan “inverosímiles” para una ambientación “fantástica”, encajen en Daegon. Un mundo es un lugar muy grande, muy heterogéneo, un lugar, como puede nuestra propia tierra, donde siempre hay hueco para lo inesperado.
Mi intención es que, cuando alguien haya leído lo que pretendo escribir en estos años, no necesite nada más para arbitrar ahí infinitas campañas (por más que yo pueda escribir y ampliar a posteriori)

Un juego... no sé si “de los de antes”, o si puede llegar a tener un público en la actualidad (igual que no ha aparecido en los veintitrés años anteriores), pero que, no por ello, voy a dejar de buscarlo.

Devolvedme mis magdalenas (cabrones) II (La secuela binaria)

Hubo un tiempo, antes de los amigos, antes del (mi/su) descubrimiento de “la” tienda especializada de tebeos, los salones de recreativos, o el rol. Cuando un ordenador “serio” costaba un millón de pesetas y una impresora láser tres veces más.
Antes de ser quien soy, cuando sólo era alguien que se le (me) parecía un poco, que esa persona tenía una serie de rutinas que le ayudaban a sobrellevar su vida.
Rutinas de descubrimiento de las que ya hablé hace un tiempo. Rutinas, certezas y lugares totémicos el último de los cuales, este sábado, supe que ya nunca más serían.
Igúzquiza ya no existe. Ahora sólo será un espectro más que sólo mis ojos contemplarán cuando, sin poder evitarlo, gire mi cabeza al pasar junto al Centro Comercial Avenida.
Carátula de Avenger

No fue la primera tienda de vídeo juegos que conocí, pero sí una de las dos que con más asiduidad visité en los ya lejanos tiempos de los ocho bits.
Primero, cuando los juegos baratos costaban del orden de las dos mil cien pesetas, llegué hasta las más cercanas a casa: AMS (Arévalo MicroSistemas), Audio y Paymo. Tiendas de material de oficina que traían alguna que otra cinta de manera esporádica y sin demasiado criterio o conocimiento de causa.
Después de eso, Electrodomésticos Noain, que me pillaba de camino desde casa o el colegio hacia al primer emplazamiento en Pamplona del negocio familiar. Allí, entre lavadoras y equipos de sonido, en el centro geográfico del local, tenían el mostrador tras cuyas vitrinas se podían ver las carátulas del Critical Mass de Durell o el Fist II de Melbourne House.

Carátula de Critical mass

Algo más alejado de casa, cerca de la antigua cárcel, estaba el Supermercado del cassette, en cuya entrada se encontraba la vitrina con los juegos para alquilar. Allí conocí al anteriormente minero, para entonces ya millonario, Willy así como la Venganza del camino del tigre.
Lejos. Mucho más lejos. Cruzando lo que creía que eran dos fronteras, un fin de semana (o quizás algún puente) la familia nos fuimos hasta Andorra cuyas tiendas me enamoraron y de donde volví escuchando el Nikita de Elton John en mi walkman mientras deseaba llegar a casa para poder jugar al Buck Rogers.
Yo quería tiendas como aquellas en Pamplona, pero no había suerte.
A casa llegó la Master System y, para aquel entonces las tiendas anteriormente mencionadas ya no traían juegos. La leyenda decía que en “El Centro” había un lugar donde podría encontrar juegos para ella.
Tras amplias pesquisas llegué hasta “el” centro. No era para tanto. Ni siquiera para un chaval de trece años que apenas se había aventurado solo lejos de casa. y así llegué hasta el lugar mítico: Radio Frías (que resultó ser un bazar) en cuya parte trasera pude encontrar algún que otro cartucho a unos precios que rara vez me podía permitir.

Cuando todo parecía ya perdido, surgió una nueva leyenda. El el mítico e indefinido “Centro”, donde de todo existía, se encontraba un lugar llamado Ramar. Un lugar en cuyo interior había juegos. Montones de juegos. Y, lo más sorprendente, también había un dependiente que sabía lo que estaba vendiendo.
Siguiendo unas crípticas indicaciones llegué (el autobús me llevó) hasta “El Centro”. Un “Centro” diferente a aquel en el que ya había estado. Aquello ya era más desconcertante. ¿El Centro no es el Centro? ¿Qué clase de brujería era aquella?
Atemorizado y desorientado recorrí la plaza donde me dejó la línea dos (sin saber cuantas veces más me bajaría en aquella parada en el futuro para ir al Club) escudriñado los escaparates de todos los locales sin éxito. Ramar no estaba allí. Había una tienda apenas iluminada en cuyo interior había cacharros electrónicos y alguna cinta, pero no era lo que estaba buscando.
Amplié el radio de mi búsqueda a las calles que daban hasta aquella plaza y finalmente llegué al lugar. Al menos era un local cuyo nombre coincidía con el que buscaba, pero en su interior no veía carátulas con dibujos llamativos, sólo moqueta y un señor con traje. Había ordenadores, pero eran para trabajar. Desanimado cejé en mi búsqueda por un tiempo hasta descubrir que no me había bajado en la parada correcta.

Cuando el la Micro Manía apareció el anuncio del Lingote decidí lanzarme de nuevo a la aventura. Esta vez no desfallecería. Las indicaciones eran más precisas, la determinación mayor. Nada me detendría.
Así llegué hasta un nuevo “Centro” de la ciudad. Pero... no era un centro nuevo, ya había estado ahí con anterioridad. Allí estaban los cines donde me habían llevado a ver unos años atrás a E.T., Indiana Jones o los Gremlins.
Recorrí aquella plaza con esperanzas renovadas hasta llegar al Centro Comercial Roncesvalles; el local en el que mi informador había situado el lugar marcado con la X. Entre los distintos establecimientos, oculto a simple vista (se encontraba en el sótano) encontré Ramar, la de verdad, y no quise salir de allí nunca más. Luego me di cuenta de que tampoco podía hacer gran cosa allí y, tras manosear diversas carátulas dejé tranquilo al dependiente. Pero, antes de retomar el camino de vuelta a casa me di una vuelta por los cines para ver los carteles de las películas. Cual sería mi sorpresa cuando, al dirigirme a los cines Príncipe de Viana, por la periferia de mi visión se colaron unas imágenes familiares. En las cristaleras de uno de los edificios frente al cine se encontraban expuestas gran parte de las imágenes que acababa de contemplar y manosear en Ramar. Ahí estaba el escaparate de Igúzquiza. Para mayor conmoción, en la salida de aquella calle estaba la “Plaza de Radio Frías”.
Aquel era “EL CENTRO” de verdad. El bueno. De haber descubierto aquel día que a menos de cien metros de allí se encontraba el salón de juegos Carlos III, y un poco más lejos Tebeo, me podría haber dado un síncope.

Ramar e Igúzquiza se convirtieron en mi lugar de peregrinaje las tardes de los sábados durante una temporada bastante larga (quizás un par de años, hasta que comencé con el rol). Trabé una buena relación con los dependientes de ambos negocios (o eso es lo que quiero creer, quizás sólo fui un crío pelma más).
El dependiente de Ramar me solí pasar los juegos que otros clientes le devolvían defectuosos para Commodore, porque el no tenía con qué probarlos y, con el tiempo, directamente me dejaba las novedades que le iban llegando sabedor de que me las iba a copiar. En Igúzquiza siempre solían tener algún Amiga conectado corriendo un juego o una demo y no me decían nada mientras me dedicaba a pulular por ahí. Todo lo contrario, cuando me veían llegar se preparaban para mostrarme las novedades y darme conversación.
Ramar cerró no mucho después (previo cambio del dependiente y subir el local dos plantas en el mismo centro comercial), para entonces todos los que había conocido antes ya habían dejado de vender juegos o directamente habían desaparecido. Así que sólo quedó Igúzquiza.
El local “serio” que tenían en la calle Esquiroz se movió hasta el “Centro” un tercer centro situado cerca de la casa de la juventud y que me pillaba de paso cuando iba a la librería Antares o el vídeo club Bogart. En su escaparate vi como pasaban los distintos modelos de Commodore PC. Pero esa parte también cerró poco después.
El el local del Centro Comercial Avenida pasé de los ocho bits (Commodore) a los dieciséis (Atari y MegaDrive) y a mis primeros juegos de PC. Allí compré el Pirates! para todos los sistemas que pasaron por mis manos, el Unlimited Adventure, Cobra Mission y Metal & Lace y otros muchos.
De vez en cuando, tras visitar la juguetería Irigoyen o la librería Gomez buscando juegos de rol, me pasaba por allí camino de la casa de la juventud para ver si había salido algo interesante.
Pero los juegos que iban saliendo para PC cada vez me gustaban menos y los de MegaDrive llegó un día en el que dejaron de aparecer en sus vitrinas.

Poco a poco dejé de pasar por ahí. Los juegos de rol los encargaba por correo y ya apenas me pasaba por las librerías. Abrieron un Centro Mail cerca de casa de mis padres y un Canadian cerca de la casa de la juventud y también me llevaba bien con sus dependientes.
Canadian cerró, y Centro Mail se convirtió en Game. Los juegos modernos que salían cada vez me interesaban menos y me centré en la emulación.
Pero siempre que iba a alguno de los cines del centro me daba una vuelta por la cristalera de Igúzquiza.
Y llegaron los centros comerciales de las afueras con sus multisalas, Irigoyen, el salón de juegos Carlos III y los cines Príncipe de Viana cerraron, dejando nuevos espectro sólo visible al escrutinio de mi mente.
Ya no me pillaba de camino hacia ninguna parte y tampoco pensaba en él pero, cuando el azar me hacía pasar delante, me reconfortaba ver que seguía abierto.
Hace cosa de cuatro o cinco años (o quizás fueran seis o siete), para el cumpleaños de un amigo, entré para comprarle un juego para la DS y la dueña, sin decir nada y pese a mis cambios físicos, me reconoció.
Hace unos meses pasé por delante y vi que seguía ahí y, este sábado, cuando me lo dijeron, algo pequeñito que estaba dentro de mi se rompió. Ayer me pasé por delante de su cristalera para cerciorarme y confirmar la triste verdad. Ahora, en su lugar, hay una tienda de ropa infantil.

He mirado por internet para saber algo más de ellos pero no hay nada. Ni de ellos, ni de Ramar, ni de AMS, Supermercado del cassete.
Miento, hay menciones de páginas genéricas de negocios. Páginas que no dicen nada de lo que significaron para gente como yo. He visto que AMS abrió en el 86, y que Ramar aparecía, en la hemeroteca de La Vanguardia, como una de las decenas de tiendas que vendían el PCW de Amstrad.
La única que tiene una web ha sido ella, la que llegó hasta la época de internet, y me ha dolido un poco más el saber que se dedicaban al retro. Una tienda con material retro en mi ciudad, una que significó tanto para mi, ignorada... olvidada... incluso por mi, cuando aún le quedaba tanto para darme.
Espero que el cierre haya sido por jubilación y me los quiero imaginar ahora, con tiempo, en su casa jugando con todo aquello a lo que no pudieron dedicarle tiempo mientras trabajaban.
Se ha ido la última de las primeras.
Se ha ido para convertirse en un nuevo espectro de la ciudad que conocí.

Las Crónicas de Ámbar

La evolución de mi relación con la obra de Roger Zelazny ha sido... accidentada.
Conocí sin conocer su trabajo allá por el lejano ochenta y... algo, en la publicidad de alguna revista.
En aquel primer contacto sólo vi un juego de ordenador... con cartas ¿quizás un strip poker?. Da igual, las cartas no me interesaban, así que no le di muchas más vueltas.
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Publicidad en las revistas">

Obviamente, ese error de apreciación fue uno de los múltiples corregidos por el paso del tiempo.
Podría escribir una reseña sobre ese juego en la parte de Nostalgia en cuatro colores pero, por un lado, no lo he jugado, por otro, las aventuras conversacionales nunca me han llamado demasiado y, para terminar, el Anticuario digital ya escribió un parpar de entradas sobre él (ojo, spoilers puntiagudos y finales alternativos), así que dudo que yo pueda aportar nada más al respecto.

Pasa el tiempo y llegamos hasta... alguna fecha indeterminada a comienzos de la (también ya lejana) década de los noventa. La Dragon (o, quizás, la White Wolf) anuncian un juego de rol sin dados. Extravagancias, me digo. Además diseñado por el mismo tipo que escribió el juego de rol de las Tortugas Ninja. No son unas credenciales demasiado buenas pero, suena curioso, le daremos un tiento.
El juego llega, lo ojeo por encima y presto sin hacerle demasiado caso. Pasa el tiempo y lo vengo junto a otro montón de juegos de rol que sé que no arbitraré jamás. Fin de la historia... un interludio flashback entre medio (supongo que al noventa y siete).
Mientras espero para entrar a ver Con Air en el cine, compro una novela en la librería frente a los cines; Dilvish el maldito, y empiezo a leerlo mientras espero al resto de la gente.
Es... raro. Está escrito como a toda prisa, pero parece curioso. Cuando llegan los demás cierro el libro y me dispongo a ver ese PELICULÓN. Ya seguiré leyendo en casa, me digo (pero miento). Presto el libro, no recuerdo a quién. Jamás vuelvo a verlo.

Segundo interludio / flashback. Ese mismo año me toca ir a Barcelona a una convención. Mientras hago tiempo para pillar el bus de vuelta, me paso por Gigamesh y me compro las cinco novelas de la primera pentalogía de Ámbar.
Empiezo a leer el primero mientras espero en la estación.
Es... raro. Está escrito como a toda prisa, pero parece curioso. El autobús va a salir, cierro el libro y me dispongo leerlo cuando llegue a Pamplona, me digo (pero miento).
Le presto el primer libro a un amigo y, a día de hoy aún debe seguir por su casa.

Dos mil once, en mi recolección de juegos de rol que me arrepiendo de haber vendido, vuelvo a conseguir el Amber Diceless roleplaing. Una vez conseguido, le echo un vistazo por encima, y lo dejo en la estantería.

Dos mil trece. Busco el primer libro de la pentalogía, el resto siguen a la espera de ser leídos en la estantería. Sigue sin estar por casa. Busco “donde están todas las cosas” y lo encuentro. Ya que estamos, me descargo los cinco y los meto en el libro electrónico.
Es... raro. Está escrito como a toda prisa, pero parece curioso. Un par de semanas después he terminado con todos ellos (son finitos).
Conclusión: De mayor quiero escribir como Zelazny.

Saco el juego de rol de la estantería y lo ojeo con algo más de detenimiento. Leo cómo describe a los personajes del libro y no estoy de acuerdo con sus conclusiones y cómo los plantea. Cierro el libro y lo devuelvo de nuevo al ostracismo. Me planteo cómo podría integrar Amber dentro de La Campaña.

Amber RPG

Tras esta breve presentación, al turrón.
Si te gusta la fantasía... rara pero no, escrita como si tuvieses prisa. Si eres capaz de sobrevivir a descripciones de viajes, probablemente influenciadas por el consumo de drogas. Si eres capaz de perdonar alguna que otra incoherencia claramente debida a la improvisación (yo no suelo serlo, pero con Ámbar lo fui).
Si te gustan los personajes aparentemente ambiguos pero que no engañan a nadie y son héroes de una pieza, giros algo rocambolescos y algunos conceptos que te dejan diciendo “esto me gustaría haberlo escrito a mi”.
Lee las crónicas de Ámbar.
Fin.

Creando mundos

Esto comenzó como un comentario para el siempre interesante blog de Cronista pero, vista la longitud que iba adquiriendo (y que al final la cosa se iba convirtiendo en spam Daegonita), opté por hacer una entrada con lo que iba a poner por ahí.
Dicho esto, me gustan las cronologías.
De acuerdo, como comienzo no se trata de gran cosa, pero no por ello deja de ser un hecho.

Tanto es así que, cada vez que compraba un juego nuevo, tras el primer vistazo general al libro, solía ser lo primero que buscaba para leer con detenimiento.
Tanto es así, que fue lo primero que escribí de Daegon cuando decidí ponerme en serio con él... hace cosa de más de veinte años.
El sistema me da igual. Existen montones de sistemas de juego que me gustan y, caso de que sea un truño, una buena ambientación siempre se puede arbitrar con algún sistema con el que te sientas cómodo, una mala (o pobre) maquetación la puedo obviar. Pero una ambientación que no me guste no hay sistema que me haga querer arbitrarla, o maquetación que haga que termine de leer el libro.
Y, tal y como yo lo veo, no hay nada como conocer la historia de un mundo para darte a conocer rápidamente dónde te encuentras (aunque no sea la única vía de conocimiento)
Por el comienzo de su cronología descarté Shadowrun diez minutos después de ponerme a leerlo (y después de meses esperando para poder echarle un vistazo), por su cronología me enamoré de Tékumel antes de ver una sola imagen de ese mundo o tener entre mis manos uno de sus libros (gracias al ya difunto ftp de “The Blue Room”).
Una de las cosas que siempre he echado de menos en Glorantha es una cronología unificada y accesible (aunque vaya un poco en contra del propio mundo).
Gracias a (o por culpa de) las cronologías del Master Atlas de Shadow World, así como de suplemento de la isla de Emer, encontré una plantilla a partir de la que escribir la de mi propio mundo.

Como decía por ahí arriba, cuando tocó ponerse a escribir, la opción del “con qué empezar”estaba clara. La otra cosa que tenía clara (y esto fue un error) se trataba del enfoque que iba a dar a los textos: Todos ellos iban a estar escritos por habitantes de ese mundo.
A la cronología le siguió la cosmogonía, a esta la descripción de las diferentes razas, los textos sobre los (algunos) países y, mientras mientras tanto, las versiones que cada religión daba al origen del mundo. Todo eso se puede ver aquí (pero aquellas personas sensibles a la absoluta falta de rigor ortográfico mejor que se abstengan de mirar)

Y fue un error, repito. Porque, con esta decisión no estaba escribiendo material para otros directores de juego, sino sólo para los jugadores. No quería “espoilear” información que, a posteriori, tenía intención de desarrollar en campañas y relatos.
Es más, con esos textos quería despertar la curiosidad del lector, hacerle buscar pistas y pensar cómo encajaban unos textos con otros. El no conseguir este objetivo, junto a otra serie de problemas, consiguieron que no terminase con el proyecto.
La idea, en sí misma, no me parece mala, pero con eso no estaba escribiendo una ambientación para que la pudiese arbitrar otro que no fuera yo.

Cuando, hace unos cinco años, decidí retomarlo, ya tenía claro que el enfoque iba a ser muy distinto. Por más que me fastidiase, lo iba a soltar todo. Iba a haber algún cambio sobre la ambientación original, eso sí, pero, por más drástico que pareciera, no dejaba de ser meramente estético.
Y cuando digo todo, quiero decir todo (que es mucho). Citando de nuevo a Cronista en su segunda entrada el respecto:

"El manual perfecto es aquel que, una vez se tiene, la compra de un suplemento es por elección, no por necesidad".

Y no podría estar más de acuerdo, pese a que eso hace la cosa más complicada (al menos para mi). Para tener el material que yo considero mínimo para que no se imprescindible tener suplementos, tengo que hablar, aunque fuese de manera abocetada (un par de páginas sobre cada uno), sobre todos los países del mundo (al menos de los treinta y cuarenta más grandes). Una vez creada esta imagen general, hablaría con mayor profundidad de uno de ellos.
Sé que hay gente a la que esto le molesta. Que consideran que les quita “libertad” a la hora de crear sus propias historias.
En lo personal, yo prefiero tener material que poder ignorar u obviar, antes de rellenar yo huecos del mapa que, más adelante van a ser completados por el autor.
Los huecos, generalmente suelen ser material no desarrollado que, cuando se decide “llenar” (quizás por el autor original, quizás por alguien externo) que, generalmente, me suelen dar la sensación de improvisado y forzado (te estoy mirando muy fijamente a ti, Fading Suns)

Cuando decidí crear mi campaña multi ambientación, un montón de los detalles de cada mundo fueron alterados para adaptarse a lo que yo quería contar. Esa es la labor del director de juego. Las ambientaciones no están escritas en piedra, son un medio para un fin.
Y eso es lo que espero que haga quien, en un hipotético futuro, dirija una partida de Daegon. Que ignore todo lo que no encaje con aquello que quiera contar y se aproveche de lo que sí que encaje con su historia.

En fin, parece que la cosa me ha quedado un tanto dispersa, pero creo que está todo lo que quería decir.

Biografía rolera IV: Intercambios culturales

Portada del Skyrealms of Jorune

Se dice que toda gran aventura comienza con un gran viaje, lo que es verdad sólo a veces. En mi caso, la aventura llegó pronto y, pese a que los viajes (más allá de las fronteras de Pamplona) se hicieron esperar, las primeras peregrinaciones hacia los nuevos y recién descubiertos lugares de culto no tardaron demasiado en llegar. Porque, más allá del Club, pronto descubrí nuevos templos que incluir en el recorrido de mis rutas de peregrinación habituales.
Esta historia empezará con el lugar en el que compré mi primer juego de rol: la juguetería Irigoyen, donde acerté a comprar el Toon de Steve Jackson Games (a la sazón, el primer juego que arbitré) la sin par revista Troll (el número dieciocho si no recuerdo mal) y la (según días) no_tan_sin_par revista Lider. Con el tiempo descubrí que ya había visitado con anterioridad aquel lugar para elegir los regalos de reyes, pero esa es otra historia que (quizás) se contará en otro lugar.

La segunda planta de Irigoyen se convirtió durante una temporada en lugar de paso obligatorio todos las tarde de los sábados antes de ir al Club. Allí, ocultos detrás de uno de los mostradores, se encontraban los juegos de rol de importación y las revistas. Hasta donde yo sé, era el único establecimiento de Pamplona que traía material del extranjero. Dicho (o escrito) esto, ahora me hago una pregunta que no me había surgido hasta que me he puesto a escribir estas palabras:
¿Quién era el valiente que se animaba a traerlos?
En una época pre-internet, no tenías mucho entre lo que elegir. Es más, sólo sabía de la existencia de aquello que aparecía en las (escasas) revistas que estaban a tu disposición. Revistas de las que, con suerte, podías encontrar ejemplares nuevos cada dos o tres meses.
Entrar en aquella tienda era ir a la aventura. Sólo tenías a tu disposición lo que había tenido a bien pedir el heroico y valiente desconocido que hacía los pedidos, así que muchas veces salías de allí sin haber comprado nada. Quizás la semana siguiente hubiese más suerte.
En otro orden de cosas, me acabo de dar cuenta de que nunca se me ocurrió encargar a la gente de la tienda si me podían pedir algún juego en concreto. Cosas de la edad (y me acabo de dar cuenta también de que con los juegos de consola me pasaba lo mismo).
Con estas, aparte del anteriormente mencionado Toon, en Irigoyen sólo llegué a comprarme el Air Superiority (el cual jamás llegué a leerme entero ni mucho menos jugar). Los aviones siempre me han gustado, pero los juegos de tablero nunca han sido lo mío. Supongo que el hecho de que la traducción del manual consistiese en una serie de hojas mecanografiadas, fotocopiadas y grapadas tampoco ayudó.

Mis peregrinaciones hasta la juguetería se volvieron más esporádicas cuando me di cuenta de que podía hacer pedidos por correo a las tiendas que aparecían anunciadas en las revistas que compraba. Barcelona (así como Jocs & Games) se convirtió entonces en la distante Meca que me propuse visitar algún día. Hasta que llegó aquel día, les pedí el Titanicus Adeptus. De nuevo, a este tampoco llegué a jugar (robotacos, SÍ, juegos de tablero, no).

Mientras tanto, pasaba algunas tardes de entre semana en casa de Multimaniaco, que se dedicaba a enseñarme los juegos que le compraba su padre (alguno de los cuales, como el D&D me dejó para fotocopiar)
Algún domingo por la mañana también pasé por la oficina de uno de “Los mayores” del club, que mostraba orgulloso su colección de la Serie Europa (que me impresionó bastante menos que el hecho de que aquel señor fuese poseedor de una oficina)

Así llegamos a agosto/septiembre del ochenta y nueve. Mi hermano menor había sido enviado de intercambio a Inglaterra para el verano y, en teoría, el autobús que lo traía de vuelta lo dejaba en el centro a una hora bastante temprana de domingo. Un par de amigos y yo quedamos para ir a recogerle de empalmada (la hora teórica de llegada debía ser cerca de las cinco o seis de la mañana). Para comenzar la sesión de espera, Multimaniaco y yo fuimos al cine tras salir del club a ver Papa Cadillac. Para después de aquello había alquilado dos películas: ¿Quién es Harry Crumb? y Mad Max III, para ver en casa de mis padres junto a EduardoA.
La primera fue un éxito, con la segunda nos dormimos los tres.
Tras recuperarnos de la cabezada, nos dispusimos a ir a recoger a mi hermano. En un ejercicio de descoordinación típico de la era pre-móbil, no coincidimos con él y, tras esperar un rato largo donde suponíamos que tenía que dejarle el autobús sin encontrar a nadie, volvimos a casa. Como no podía ser de otra manera, mi hermano ya estaba allí, pero no sólo estaba él. En el sofá se encontraban depositados los tesoros que había traído de allende los mares: El número ciento cuarenta y seis de la revista Dragón (que aún conservo y por el que he concluido que nos encontrábamos en el ochenta y nueve), la guía del jugador del AD&D segunda, el Top Secret SSI y mi primer amor verdadero dentro del rol, la segunda edición del Skyrealms of Jorune (que también conservo). Se lo había visto antes uno de “los mayores” en El Club, pero nunca me había atrevido a pedirle permiso para echarle un vistazo de cerca.

Aún pasaría un tiempo antes de que mi timidez me permitiese animarme a arbitrar nada. Antes de que llegase aquel momento ya tenía un arsenal mayor entre el que elegir. Gracias a una convención a la que tenía que acudir mi padre en Barcelona y a la que acudimos toda la familia, mi hermano y yo conseguimos arrastrarlos a todos hasta la Meca (del momento). Allí compramos la guia del Dungeon Master que nos faltaba, así como los juegos de Elric y Hawkmoon de Chaosium. También vimos que había un montón de libros de algo llamado “GRUPS” la mar de llamativos, pero el presupuesto no daba para todo.
Aquella misma noche, en la habitación del hotel, mi hermano y yo cambiamos los juegos que habíamos comprado, con lo que yo me quedé con el Stormbringer y él con el Hawkmoon.

Con todo esto a mi disposición, cuando finalmente me decidí a arbitrar, lo hice con el Toon, el libro más finito que tenía y el más fácil de leer con mi aún por desarrollar inglés de la época.
Era un comienzo tan bueno como cualquier otro.

Frentes abiertos

Y el tiempo pasa, y sigo sin poner nada por aquí.
Seis meses ya sin publicar nada, mucho tiempo sin escribir que, más adelante, será necesario compensar.
Es una temporada larga, muy larga, demasiado larga (para mi sentimiento de culpa) y son muchas líneas en blanco por llenar.
Porque, pese a tener cierta aversión a las matemáticas (en general) y estadística (en particular), sí que tengo una cierta fijación con las... métricas, patrones y... movidas de... "mis cosas".
Así que, de vez en cuando, me da por hacer números y ver qué tal voy con respecto a los varemos que establecidos (y, generalmente, sólo conocidos) por mí. Por revisar cómo llevo los deberes que me autoimpuse hace años y luego modifiqué o anulé... teóricamente, para luego volver a mutarlos, anularlos y recuperarlos sin que me apetezca demasiado... aunque un poco igual sí.
De vez en cuando (de nuevo), según voy matizando algunos de los criterios que sigo, siento que estoy fallando al yo de... vete tú a saber cuándo. Que no cumplo con las (mis) exigencias que me planteé. Que me vuelvo blando y quejica. Que me hago trampas a mi mismo. pero uno es así de... suyo, y lo va aceptando... pero no.

Dicho esto. Años ha (allá por 2003) en los albores de mi neonato blog, me propuse escribir una entrada al día.
Cumplí este precepto durante cosa de dos meses, antes de ampliar la ventana de actualización: Una entrada a la semana.
Así podría hacer cosas más largas y/o/u complejas que lo que podía salir de un sólo rato de escritura diario.
De ahí, ya la anarquía. Tras dejarlo, retomarlo, dividirlo, volver a dejarlo, volver a retomarlo, cambiar la ventana horaria, anularla y retomarla convirtiéndola en una entrada al mes, pasar luegi a dos entradas a la semana y dejarlo... pero no (de nuevo).

A día de hoy, la norma no escrita que me martillea el cerebro constantemente, es el de la de tener una media de una página a la semana (dentro del cómputo global, lo que no deja de ser escaso, pero me vale... por el momento)
O lo que es lo mismo, una página semanal desde que empecé el blog.
Tomando esto como referencia, si (aproximadamente) la primera encarnación de esto nació hace 624 semanas, voy cumpliendo de manera holgada (la hoja de cálculo en la que llevo las cuentas me dice que llevo escritas 893 páginas desde entonces), pero no es suficiente. Es trampa.

El año pasado, y sin un propósito o métrica oficial establecido, escribí 27 entradas.
23 de ellas en Mytgard:
Enero:
Sobre el paso del tiempo, las palabras y Daegon
Febrero:
Literando
Marzo:
Macroverso V2
Macroverso Prólogo
Abril:
Macroverso I Sueños interregnos
Proselitismo antediluviano
Macroverso II Malos despertares
Mayo:
Macroverso III Mis problemas con las mujeres
Macroverso IV Una gran vida social
Macroverso IV Alternancia, inconstancia, inconsciencia e incoherencia
Junio:
Macroverso V Datos objetivos
Macroverso VII Malos despertares, la secuela
Macroverso VIII Saltos, macarrones, señores del mal y malos domingos
Las líneas de la mano
Macroverso IX Lluvia de marcianos
Macroverso X Mi único amigo
La campaña III (Acercamiento y presente)
Augosto:
Biografía rolera III: El Club
Octubre:
La orden de la coherencia universal
Poco después del final, momentos previos al comienzo
La teoría de la historia única (Redux)
Noviembre:
De proyectos, monstruos, retos y números
Diciembre:
Macroverso XI Epílogo de una vida

Y 4 de Daegon:
Enero:
El Errante
El Contemplador
Abril:
La Madre
El Forjador

El ritmo no era demasiado malo en cuanto a páginas / semana (incluso si obviamos que todo lo del Macroverso se trataba de la reescritura completa de algo pre-existente) si pasamos por alto que todo lo que escriba me parece siempre insuficiente (y, una vez releído, nefasto). Pero, en fin, como no hay nadie esperando, tampoco pasa nada.

Pero este año sólo he escrito una:
Hârn II Y sin embargo, te quiero

Y no se trata de que no tenga cosas sobre las que escribir, sino de que soy un tanto vago, un bastante inconstante y un, todavía más, disperso. Porque no sólo voy abriendo nuevos frentes en esto de la escritura, sino que cada día quiero abarcar más conocimiento y meterme en más fregados.
El año pasado, unos días después de escribir esto comencé también a simultanear el dibujo con el estudio de matemáticas en Khan Academy.
Al igual que con el dibujo, el objetivo era estudiar a diario hasta terminar con toda la que imparten en la plataforma. Por el momento lo voy logrando (la parte de la constancia), y llevo cerca de un 65% del cómputo total de lo que ofrece la plataforma.
Lo que no estaría mal, de no ser porque en el primer mes alcancé el 40%, en el medio año restante sólo he logrado un 25% más y, mucho me temo, aún no he llegado a la parte chunga. Así que no cuento en acabar con ello en lo que queda de 2015.

Obviamente, esto ha incidido negativamente en mi (ya de por sí anárquico) ritmo de escritura.
Pero claro, a mi cabeza todo eso le da igual, y sigue con su producción habitual de tareas de cara a futuro.

Por un lado, una vez terminado el asunto de las matemáticas, mi intención es empezar a pegarle a la programación... o la electrónica (lo que también requerirá de estudio previo de física y química) o a las dos cosas. Así que esto va a ir para largo.

Por otro, está todo el tema del dibujo y hacer un tebeo.

Y, por otro lado más, lo habitual. Las cosas por escribir (y reescribir), que también se me van acumulando.
Pasando lista de las entradas incompletas, esbozadas, o que sólo tienen puesto el título tenemos:
La reescritura de la biografía computeril.
Si hablamos de hacer trampa, en contra de la vocecita en mi cabeza que me decía que no lo hiciera, decidí publicar aquí lo mismo que ya tengo publicado en el histórico del blog. Mal, mi vocecita no ha callado desde entonces (y ya son unos cuantos años). Algún día de este tendré que corregir esta afrenta contra esa puñetera vocecita.
Lo que nos lleva también a la reescritura de los mundos improbables (esta no sé si es la misma vocecita u otra) y continuar con ellos hablando sobre:
Amber
Extreme Vengeance
GURPS
Halmabrea
Kara-Tur
Maelstrom
Mechanical Dream
Metabarones
Murphys World
Planescape
Primal Order
Providence
Ravenloft
Street Fighter Storytelling Game
Tales of Gargentihr
Waste World
Ysgarth

Aunque claro, también dudo si escribir sólo de los juegos “raros” o incluir todos los que me gustan (por más conocidos y revisionados que sean estos)

Siguiendo en la parte rolera (no daegoniana-naniana), “La Campaña” no se va a terminar de escribir sola.
Sin salirnos aún de la parte rolística (esta vez sí medio daegoniana-naniana) está el tema biográfico.
También quiero tratar de convencer a todos los que participaron en El Mercenario para que escriban algo relacionado con aquella experiencia. Una vez que llegue a esa parte dentro de mi “Biografía rolera”, lo acompañaría con esos textos.

En tierra un poco de nadie, está la tarea pendiente de escribir la entrada en la que resuma (o expanda) la charla que di al grupo de juntaletras sobre la descontextualización como herramienta creativa.

Por la parte de Nostalgia en cuatro colores, una vez que haya terminado de hablar de la saga Ultima, tengo un documento con los títulos (y alguna palabra más):
Airborne Ranger
Bards Tale
Chuck Peddle (aunque este está repetido también en la parte de Educando a los educadores)
Eliminator
Hewson consultants
Lords of the Sword
Marauder
Netherworld
Pirates!
Tetris
Traz
Zillion

Llegando al documento apenas publicado de las “Críticas sesudas”, que aún dudo si rebautizar como "Biografía lectora" (y que, de no ser por los libro, sus cuatricomías, técnicamente hablando, tampoco desentonarían dentro la “Nostalgia en cuatro colores”) hay una lista aún más larga (y anárquica):
4 Fantasticos de Montena (El vástago de los cuatro fantásticos)
4 Fantasticos de Marv Wolfman
Airboy
Akira
Amaia los vascos en el siglo VIII
Asterix y Obelix
Atari Force
Burton y Cyb
Caballero Luna
Clásicos Disney
Clásicos ilustrados
Crisis en tierras infinitas (a ver si consigo escribir una entrada sobre ella en la que cuente algo del tebeo)
Comics Bruguera
Corum
Cronicas de Amber
Diálogos para besugos
Dragones y Mazmoras
Dragonlance
Dreadstar
Drunken Fist
Dune
Dynamo Joe
El Aguilucho
El Capitán Trueno
El hombre enmascarado
El Mercenario
El gran poder del Chninkel
Elric
Flash Gordon de Círculo de lectores
Flecha Verde de Mike Grell
Grendizer Versión francesa.
Hawkmoon
Hazañas bélicas
Hulk Contra gladiador galáctico
Hulk contra hombre quintronico
Ilión
Imperio Trigan
Jan Europa
Jinete Fantasma
Johan y Pirluit
JSA de Novaro
Juez Dreed
Justice
Los Pitufos
Los Vengadores contra el Rojo Ronin deVértice
Los Vengadores en la Saga de Wundagor
Los Vengadores Especial contra Laser viviente / Thanos
Lucky Luke
Extra super heroes del Hombre máquina
Extra super heroes de Lobezno
Extra super heroes de Magic
Extra super heroes de Ojo de halcón
Manos Guerrero indómito
Mazinger de Editorial Junior
Mazinger de Sanchís
Micronautas
Mortadelo y Filemón
Nexus
Nuevos mutantes y Patrulla X en las Guerras Asgardianas
Nuevos Titanes de Wolfman y Perez
Quena y el Sacramus
Papyrus
Patrulla X, el cuento de Kitty Pryde.
Patrulla X, Kitty Pryde vs Alien.
Poket de Ases de Bruguera
Psi Force
Pumby
Rogue Trooper
Rom de Surco
Secret Wars
Señor de la luz
Spider-man y Viuda negra contra Samurai de Plata (Pocket de ases)
Spider-man y el hombre de hielo de Vértice
Spirou y Fantasio
Star Brand
Steve Pops en Operación Relámpago
Súper-Héroes Presenta vol.2 nº 70 de Vértice (Super-Villain Team-Up 11 y 12)
Superman - La historia de Superman, Editorial Novaro 1979
Superboy y la Legión de Superheroes - Superman Presenta Nº 5 (Bruguera 1980)
Thorgal
Tigre Wong
Tintin
Total Eclipse
Tumbita
Ulises 31
Viaje a Tulum (Pequeño país)
Yoko Tsuno
Zagor (Buru-Lan)

Y la lista crece cada vez que pienso en ella.

Más allá de esto, está el tema de la escritura sobre los ordenadores.
Primero, terminar la primera parte del Educando a los educadores con:
¡LAS LICENCIAS! II (Desglosando)
Para pasar a la segunda parte y empezar a contextualizar y hablar un poco más de historia (que esto sí que se puede eternizar):
Entendiendo el contexto I: El Quid de la cuestión.
Entendiendo el contexto II: La Máquina.
Entendiendo el contexto III: El sistema.

En la narrativa pura, terminar Sleipnir (que lleva más tiempo en gestación que las últimas novelas de Martin)
Empezar con El último viaje de la Atlantis (la novela que preludian Proyecto Atlantis, El cronauta, y Sleipnir)
Recuperar los textos que escribí para el blog de La Parada de los monstruos y desaparecieron con el cambio de diseño. Bueno, más que recuperarlos, reescribirlos y subirlos por aquí.
Escribir un par de relatos más que tengo en mente sobre "El lugar justo antes del más allá"
La vocecica también me recuerda alguna que otra vez a San Eustaquio. No lo tengo siempre tan presente pero...
Empezar una serie de tiras ilustradas con cómo voy intentando empezar a aprender a hacer un (web)cómic (pero aún queda bastante).
Empezar una serie de tiras sobre las aventuras en la academia militar de Elena Fainker y Jane Cameron (para esto queda aún más).

También anda por ahí el Tecno dios robot, el ente que me inventé para sustituir la mágia de los reyes y Papá Noel por algo más molón y menos místico.

Y Daegon, y Daegon, y Daegon, y Daegon, y Daegon, y Daegon, y Daegon, y Daegon, y Daegon, y Daegon y, por supuesto, Daegon.
Reescribir la cronología.
Terminar (es un decir, apenas hay escritas un par de páginas de una de ellos) de describir los países y sus culturas.
Escribir la partida inicial, y la primera campaña... que en realidad son 3.
Reescribir “La novela” y los relatos de Kuunsej y Luara.
Terminar relato de Darus.
Contar las historias de Arcanus, Lag'Tsat, Sipskriel, Danishef, Huatûr, Shaedon, Shinkage, Horbak "El marcado", Ninshay, Thaygen Mashak, Malesk Goren, Xanae, Sakuradai, Nush Kayarul, El lobo de Shanrú, Rogani, Anarath y otros tantos.
Comenzar una serie de relatos narrados a través de los ojos y la voz Huatûr la evolución del mundo centrándome de algunos personajes y momentos clave.
Y el juego de ordenador.

En fin. Mucho por hacer poco completado y un tiempo limitado. Tengo centrarme e ir cerrando frentes. Hay que seguir entrenando y hacerme más fuerte.

Hârn II Y sin embargo, te quiero

Portada de HârnMaster Religión

Como comentaba en la entrada anterior, Hârn no es el nombre de un planeta, ni siquiera el de un continente. Es una isla. En ella conviven culturas de todo tipo; desde los “nativos” Jarin, hasta los exóticos Ivashu (una suerte de deus ex machina para poder sacar cualquier tipo de bicho raro/monstruo/criatura mitológica) de Misyn y los Ilme (especie de dragones venidos a menos y semi inteligente) de los pantanos de Ilmianos o las más convencionales naciones Gargun (orcos hârnicos). Desde las dieciocho naciones bárbaras (que, utilizando los baremos de RuneQuest serían más bien tirando hacia primitivos), hasta los nueve reinos civilizadas, de los cuales siete de ellos son humanos y dos no humanas (sindarin y khuzdul, seguro que acertáis con la asociación de nombres). Casi todas ellas provienen del continente de Lythia (con lo que nos ahorramos el explicar como llegaron a desarrollarse sus respectivas culturas).

Podemos decir sin miedo a equivocarnos, al menos en la isla, que el nivel cultural más alto equivaldría al de la baja edad media inglesa. Si en la ciencia ficción tenemos la vertiente “Hard” y la más amistosa “Space Opera”, aquí tenemos “Feudalismo Hard a tope”, alguna que otra nación del tipo vikingo (igualmente “Hard”) en los ivinios del reino de Orbaal, y la peculiar isla de Melderyn, centro de muchos misterios y cuyo sistema de gobierno es el de una monarquía constitucional.
Pues vaya, diréis, todo esto suena a un poco más de lo mismo, a nada que no hayamos visto con anterioridad. Y yo os responderé sí, pero...

Sí pero no. No es (ni creo que pretenda ser) una ambientación “original”, y es precisamente su... falta de “originalidad” la que lo convierte en algo “original”. Por un lado, tenemos el tono enciclopédico (de una manera literal) que utiliza para describir el mundo. Pese a que lo vuelve una lectura tan árida (y que puede echar para atrás a muchos) su búsqueda de “realismo” y esa, casi podríamos llamarlo, “obsesión” por el detalle y por tratar de mimetizar sus estructuras sociales con las del feudalismo europeo... pero no, lo hace muy interesante. Como construcción de una “tierra alternativa” me parece un ejercicio increíble y muy inspirador para todo aquel que quiere crear su propio mundo (ya sea o no realista).
Pero, al mismo tiempo y en otro orden de cosas, su atención al detalle, a la par que muy interesante, también lo vuelve un tanto injugable (al menos tal y como percibo yo el juego y el mundo).
Cuanto más “realista”, “gris” y “sucia” es una ambientación, más difícil es la vida de un aventurero en todos los aspectos. Más aún cuando no se les contempla como gentes “excepcionales” en algún sentido, o se pone tanto empeño en relatar lo dura que es la vida ahí (salvo que sea un noble, alguien con dinero, poder o similares, caso en el cual la razón dicta que lo mejor sería no salir de aventuras).
En un mundo con una estructura social tan estricta y estructurada, tan parecida a nuestro propio medievo, si llevas todas las normas a rajatabla, es más fácil que mueras de una infección o que te encierren (ya lo más probable es que tu personaje sea un campesino o un sirviente, probablemente fugado) a que tus acciones, por más nobles o desinteresadas que puedan llegar a ser, se vean recompensadas.
Así que, de arbitrarlo, habría que hacer bastante la vista gorda en lo referente a alguno de estos temas, o jugar sólo con nobles o gente de armas (lo que también le quitaría parte de la... ejem “gracia” o “personalidad” a la ambientación).

Dicho esto, me parece que no estoy realizando una gran labor en mi intención de explicar qué es lo que hace que Hârn sea un mundo interesante.
Es más (y siguiendo con esta línea tan desalentadora) y dentro también de la pura opinión personal y subjetiva, en este ambiente tan “Hard”, me chirrían y me sobra gran parte del elemento fantástico. Cosas como las razas no humanas, la magia, las referencias al plano divino más allá del aspecto puramente teológico, o la referencia a criaturas como los “Earthmasters” me resultan casi forzadas. Elementos que, me da la sensación, estan ahí... como por obligación, para cumplir el expediente. Una ambientación hija de su tiempo en la que era, hasta cierto punto, “necesario” que se pudiese englobar dentro de la categoría de juego de rol “medieval-fantástico”.
En un ecosistema en el que se baja tan al detalle, tengo la sensación de que estos elementos están insertados como a desgana y sin terminar de cuadrar su existencia. Se habla de migraciones de las tribus de estas especies junto o antes que los humanos, de que llegaron hace mucho tiempo procedentes del continente, pero sin terminar de encajarlos, sin darles una razón de ser para estar ahí. Cosas que en otros mundos me pueden llegar a dar igual, pero en Hârn no.
No sé si en algún suplemento que no poseo se llega a explicar esto más en detalle. Sí que existen varios módulos regionales dedicados a las zonas donde se encuentran los mayores emplazamientos de estas especies, como son Azadmere(khuzdul), Evael(sindarin), pero tampoco se profundiza demasiado en ellos. También existe uno dedicado en exclusiva a los Gargun; Nasty Brutish and Short, pero al no llamarme demasiado la atención este tipo de material (aunque, seguro, interesarán a otro tipo de público) no me lo llegué a comprar (aunque alguna cosa sobre ellos sí que he mirado, como este artículo de James S. Watson, cuya web, pese a lo sencillo de su diseño, es muy recomendable). A esto podemos añadir algún que otro artículo largo que se encuentra a la venta en la web de Columbia Games sobre los ivashuo los ilme (de este último se puede descargar una pequeña muestra desde aquí)

Y pese a todo esto que he ido comentando, Hârn me encanta (no me miréis así, muchas veces yo tampoco lo termino de entender).
Quizás por la coherencia interna que tiene (pese a las pequeñas discrepancias que tengo con él que acabo de comentar), quizás porque, al igual que con Barker, Sechi, los Leker, Amthor y Stafford, tengo la sensación de que Crossby era un Autor (así, sin comillas y con mayúscula) alguien que tenía muy claro su objetivo. Me admira hasta dónde pretendía bajar y el nivel de implicación y dedicación que llegó a tener con su creación, y me produce mucha (sana) envidia todo lo que logró.
Porque Hârn, como producto, es uno muy sólido. No busca (ni necesita) el molonismo para atraer al público. No busca (ni necesita) de imágenes de “gente guapa” haciendo poses, ni de acciones espectaculares (o señoritas ligeras de ropa y armadura) para ser atractivo (al menos ante mi).
Es en su “frialdad” donde encuentro su personalidad. Esto es lo que hay, dice, y a mi me vale. Desde el minuto uno, en la portada del juego, aparece una leyenda que dice “A Real Fantasy World”, y esta me parece toda una declaración de intenciones que se nota que intenta cumplir de manera escrupulosa.

Así que, vale, admito que Hârn no es un mundo/juego/ambientación apto para todo los gustos de todo mundo, pero no puedo dejar de recomendarlo. Además, una gente que te crear un suplementosólo para describirte cuatro mansiones y, además, crea reglas para que puedas crear tus propias mansiones señoriales (hoja de personaje de la mansión incluida) es como para amarlos.

Fortaleza de Qualdris

Si no os convence la brutalidad del sistema, siempre podéis acudir a RuneQuest, D20, o la conversión que publicó Steve Jackson en el número 26 de la Roleplayer para adaptarlo a GURPS

Macroverso XI Epílogo de una vida.

Flota en el centro de la (sus) creación(es).
Su mente es capaz de llegar hasta el último rincón del millón de universos que gravitan y se descomponen a su alrededor, pero no es capaz de ver nada. Ni siquiera es capaz de percibir su propio forma. Tampoco se pierde gran cosa.
- Muero - se dice - vaya mierda - este último hecho ya le fastidia algo más.
No sabe si en este segundo infinito pre/post-mortis, en este limbo mental, sus palabras tienen sonido. Ni siquiera sabe si han sido realmente palabras. Aquí no tiene cuerpo, no tiene pulmones ni cuerdas vocales. Nunca los ha tenido, pero es la primera vez que se plantea esta pregunta. Está tratando de evitar la pregunta que realmente importa.
- ¿Cuánto tiempo me queda? - trata de hablar de nuevo pero sigue sin escuchar palabras.
Esta muerte en concreto no estaba contemplada dentro del amplio abanico de las múltiples maneras de morir que ha imaginado a lo largo de su vida. Demasiado... convencional.
No, convencional no es el término que busca. Trillado, sí, ese es. Demasiado trillada.
Ya no hay voces en su cabeza, sólo quedan él y el narrador omnisciente. Siempre ha pensado que este momento de silencio sería uno de alivio pero ahora que ha llegado sabe que se equivocaba. Anota esta corrección a su larga lista mental de errores de apreciación y continúa con su análisis de la situación.
- Demiurgo - así le llamó Deux Ex, lo cierto es que la palabra le gusta - Vaya demiurgo de los cojones he resultado ser.
Muerto de un disparo, asesinado por una de sus creaciones, por una abstracción hecha carne, se pregunta si al menos habrá sido original en esto.
No quiere pensar en el resto de implicaciones, preferiría morir sin recriminaciones ni autoflagelaciones, pero no lo consigue. Apunta una nueva muesca en su libro. Para estas alturas, se dice, ya debe ser una enciclopedia completa.
- Esto ha sido un suicidio. Un suicidio conceptual. Se puede ser imbécil, y luego se puede ser como tú - ya no le quedan voces internas para martirizarse, voces que pueda fingir que no son la suya propia. Sólo queda él y no cabe escapatoria.
Suicidio. Ha pasado mucho tiempo desde que se planteó activamente el suicidio, pero estos momentos siempre han estado muy presentes en un sus procesos mentales. Quizás en un segundo plano, pero muy presentes.
Se recuerda mirando el vacío en forma de carretera bajo el puente que cruzaba mientras volvía a casa desde el colegio. Se recuerda sujetando el destornillador contra su estómago poco después de recibir las notas.
Trata de buscar algún chiste, distraer su atención de este momento con algún comentario ocurrente, pero no surge nada. Se muere y es por su propia culpa. Eso no tiene ninguna gracia.
- ¿Por qué ahora? - ¿por qué no saltó entonces, por qué no empujó el destornillador? - ¿Es esto lo que siempre he querido pero no me he atrevido a hacer conscientemente?.
No. Sabe que esta es una pregunta con trampa, pero siempre ha sido muy bueno haciéndose daño.
Este lugar se parece mucho a uno de los escenarios bajo los que ha imaginado el estar muerto. Más bien a la única opción que ha sido capaz de imaginar. La otra opción; La Nada, el no-después, la no-consciencia, la no-existencia, siempre ha sido algo que se ha escapado a su capacidad de visionar, lo cual no dejaba de tener sentido en sí mismo.
Encerrado consigo mismo, inmóvil e incapaz de relacionarse con lo que le rodea.
- Solo.
Soledad absoluta, soledad impuesta.
Habrá quien le llore, quien le eche de menos a él, pero sólo añorarán una parte suya. Porque sólo ha sido uno más. ¿Qué ha aportado él al mundo para que sea un lugar mejor?. Nada, sólo palabras, y no demasiado bien organizadas y estructuradas. Pensamientos difusos bajo mal expresados bajo la forma de grafos que nadie las echará de menos. La parte que más se ha esforzado por desarrollar, la que más compañía le ha hecho en sus momentos de autoimpuesta soledad, no habrá servido para nada. Desaparecerá junto con él sin despertar la más mínima emoción o reflexión. Nadie echará de menos al creador de historias. Nadie rebuscará entre sus anotaciones para saber de todos los proyectos que ha dejado inacabados, nadie sabrá de aquellos que ni siquiera comenzó a plasmar como palabras, y esto le enfada.
- Aún no es tarde, aún soy consciente de mi existencia. Aún puedo esforzarme más, hacerlo mejor.
Le invaden la sensación de rabia, y eso, se dice, está bien. Ya no tiene una voz que le diga "No te rindas, no te hundas, lucha" pero sabe que esa voz y ese sentimiento también eran parte de él.
No tiene párpados que cerrar para aislarse de lo que le rodea y concentrarse, así que los crea. Tras estos párpados crea unos ojos, y estos están contenidos en un cráneo unido a un cuerpo que se yergue.
Quiere gritar con sus pulmones renacidos, pero decide no hacerlo. No debe malgastar las fuerzas que tanto le ha costado obtener. Necesita meditar, pensar con detenimiento las acciones a tomar. Adopta una pose estoica y abre los ojos para tratar de contemplar/crear con ellos lo que le rodea, pero no tiene éxito.
Su mente nunca ha visto lo que crea. No conoce los lugares, sólo tiene sensaciones e intenciones; lo que desea transmitir con las palabras. Ahora ve que está realmente solo, no hay nadie, está rodeado de paisajes visualmente genéricos. Trata de forzar su mente pero, pese a que se niega a aceptarlo, sabe que no funciona de esa manera.
- Venga – se dice, y esta vez es capaz de escuchar las palabras – esfuérzate más, hazte más fuerte.
Saber algo nunca le ha impedido intentar lo contrario. Siempre hay una posibilidad de que esté equivocado de que no sepa, sino que sólo crea saber.
- La aceptación nunca ha sido lo tuyo - esas palabras no han surgido de él, esa voz no es la suya. Nota como una mano que se posa sobre su hombro.
- Siempre que sólo dependa de mi, no - se gira y lo ve - El autoengaño tampoco acostumbra a serlo.
- Cabezón.
- Pertinaz.
- Como prefieras.
- Sí.
- Y parece que estoy consiguiendo resultados... aunque no los esperados.
- Achácaselo a tu subconsciente - replica E. Un E falso, lo sabe, creado a partir de los recuerdos de su amigo muerto hace mucho - Lo sé, lo sé, ahora mismo debes estar en un estado curioso y, con toda probabilidad, esto estará sucediendo el el breve lapso que tardan tus sinapsis en desconectarse. Técnicamente estás inconsciente, así que nos encontramos en un terreno un tanto difuso en el que los conceptos de inconsciente y subconsciente pueden ser algo confusos, pero no creo que en estos momentos te apetezca hablar de semántica.
- Nunca fuiste de los de recalcar lo obvio, así que, obviamente, eres yo.
- Una parte de "yo" que adopta la forma de alguien a quien solías escuchar.
- Hasta que moriste.
- Hasta que morí, sí. Pero me alegra saber que algunos de mis consejos duraron algo más que mi vida.
- Saber que no eres tú no hace que me alegre menos de verte - un poco de autoengaño consciente no viene mal de vez en cuando.
- Y bien ¿qué vas a hacer?
- Morir, me temo, pero luchando.
- ¿Contra qué? ¿Durante cuánto tiempo?
- Contra lo que pueda, cuanto me sea posible.
- Eres consciente de que con esto sólo alargas tu agonía. De que no hay un enemigo. De que estás condenado a permanecer aquí, solo.
- Sí, pero lo inevitable no acostumbra a hacerme cambiar de idea, y la soledad ha sido la única mujer a la que he conocido carnalmente. Ya estoy hecho a estas cosas.
- Cuando sueltas frases como esa me entran ganas de golpearte.
- Llegas un poco tarde para eso.
- Te mientes, una y otra vez, y aquí estamos.
- ¿Vienes a decirme que me rinda?
- No, nunca te pediría eso, pero sí que te recomendaría que seas objetivo.
- La objetividad no es posible.
- Pero no por eso tienes que dejar de buscarla.
- Supongo que es cierto, pero no creo que te haya traído hasta aquí para decirme eso.
- ¿Para qué me has traído entonces?
- Supongo que para despedirme. En su momento no tuve la oportunidad.
- Es lo que tienen las enfermedades fulminantes.
- Supongo que... también para pedirte perdón por no mantener el contacto con tu familia, por no haber llegado a conocer a tu hijo.
- Mucho “supongo”. Demasiadas inseguridades que no lo son. Siempre has acostumbrado a “suponer” cuanto no te gustan las respuestas.
- No sólo cuando no me gustan, pero lo que dices es cierto.
- Supongo que... sé que también te he traído para darte las gracias. Gracias por conseguir que cambiase... aunque sólo fuera un poco.
- Eso suena a despedida de verdad.
- Sí, eso me temo.
- Tranquilo, no te voy a abrazar. Sé que eso tampoco es lo tuyo. Que, incluso aquí, incluso en esta situación, tienes una autoimagen que no eres capaz de romper.
- Por más que quiera.
- En estos temas nunca fuiste muy listo.
- Lo sé, ser listo tampoco ha sido nunca lo mío - ha hablado sobre él en pasado, pero no es el momento para corregirle... quizás porque sabe que esa corrección no tiene sentido.
- En ese caso, adiós.
- Adiós.

Solo de nuevo trata de recomponerse. Quiere gritarle al universo, a la misma muerte "Lanza tu mejor golpe", pero no lo hace. No serviría para nada. Es una estupidez.
Se acabó. Las luces se apagan, los personajes callan, el escenario desaparece tras el telón, pero no hay aplausos, no hay público.
- Muero - repite.
En la lejanía los soles se extinguen, ya no queda materia de la que alimentarse. Los universos se colapsan sobre sí mismos, las historias se desvanecen.
- Nunca pensé que sería así - dice mientras contempla el fin.
Trata de hacer memoria, de contener la destrucción, de viajar a alguna de sus creaciones, pero se encuentra solo en medio de la gran nada que lo consume todo. Su mente va quedando desierta de ideas y recuerdos.
- Muerte cerebral, supongo. Sí, tiene sentido.
Trata de mantener la pose estóica, de analizar la situación con frialdad, de frenar la ola devoradora, pero no se trata de algo sólido, de algo a lo que atacar o de lo que defenderse. Sólo quedan él, el narrador omnisciente... y la recriminación.
- Las pistas estaban ahí, tendría que haberlo visto venir - los malos recuerdos acostumbran a ser los últimos en desaparecer - Idiota, idiota, idiota - la rabia sigue ahí, pero la cordura que la contenía se va desvaneciendo. La ira se ha apoderado de todo.
Vuelve al puente, vuelve a estar sentado en su habitación con el destornillador. Un salto, un empujón y se habría ahorrado incontables momentos de dolor... y de lo demás. Pero lo demás ya no está ahí para darle fuerzas, para decirle que sí que mereció la pena vivir.
- Tendría que haberlo hecho entonces ¿por qué he esperado tanto?
Miedo, certeza, quizás esperanza. Ya no se acuerda.
- Supongo que ahora por fin sabré si tenía razón.
Se miente y eso es lo único que tiene claro. La nada no sabe, la nada no es.
Ya no quedan imágenes, ni siquiera la percepción mental de su propia forma. No quedan lugares a los que moverse ni un cuerpo con el que hacerlo. Sólo conserva fragmentos dispersos de lo que más teme, aprecia y aborrece de sí mismo; su mente.
- Así no.
Con sus últimas reservas de orgullo se convierte en un gigante que lanza puñetazos al vacío, pero esta vez no depende sólo de él.
- ¡VAMOS! - ahora sí, quiere gritar - ¡VEN Y LUCHA! - pero ya no surge ninguna voz.
Las palabras carecen de nuevo de sonido pero siguen ahí con sus significados. También puede sentir como vuelven rápidamente las sensaciones de pánico e indefensión que tanto detesta. Poco a poco, incluso la rabia desaparece. Se esfuma junto a los malos recuerdos, la recriminación y él.
Al final sólo queda el narrador, pero ya no hay una historia que contar.

De proyectos, monstruos, retos y números

Funciono a base de impulsos De impulsos retos y obligaciones autoimpuestas.
Si alguna vez he conseguido terminar un texto largo, ha sido a base de pura cabezonería y de ponerme en modo “visión de túnel” para no ver lo que me rodea y centrarme en lo que (creo que) me espera al final del camino (sí, curiosamente la visión de túnel no sólo me hace perder la visión periférica, sino que también me anula la visión de lo que tengo justo frente a mi).
Si no hay obligación, si no hay un “no hay huevos” de alguna de mis voces interiores, rara vez logro terminar nada.
Y tengo muchas cosas por terminar.

Todo esto viene a cuenta del Mes_Nacional_de_la_escritura_de_novelas (o lo que es lo mismo y en “guiri”, el “National Novel Writing Month”) de cuya existencia he sabido recientemente. El NaNoWriMo.
Resumiendo: Se trata de escribir cincuenta mil palabras (según sus mediciones, una novela de ciento setenta y cinco páginas) en un mes. Ciertamente todo un reto. Y me ha tentado, vaya si me ha tentado.

Probablemente, de haberlo conocido con algo más de tiempo (supe de su existencia poco días antes de que comenzase el susodicho mes) habría participado porque, como comentaba hace un momento, tengo muchas historias comenzadas a la espera de una finalización.
Para puntualizar un poco el párrafo anterior, añadiré; de haber tenido alguna de mis historias largas algo más trabajadas, de no estar ya embarcado en otros retos personales, o de haber logrado que algún conocido se animase a realizar también el reto, me habría puesto a ello (o, al menos lo habría comenzado)
Por suerte nadie se animó y la tentación se fue diluyendo tranquilamente según se acercaba la fecha de comienzo. Aún así, tanteé y les di alguna vuelta que otra a un par mis viejas historias: Arcanus y El último vuelo de la Atlantis.
Se me calentó una parte de la cabeza y me dije ¿por qué no?. Venga, vamos a ello. Pero, por fortuna (o quizás no), el resto de mi cabeza le dio un collejazo a ese cacho y decidí replantearme el asunto.
Porque, al final, siempre llegaba a la misma pregunta. Al final siempre llegaba al “¿Para qué?”.
¿Bala esquivada u oportunidad perdida?
No lo sé. Creo que la primera, pero mi parte autoflagelante no lo tiene tan claro.
¿Sería capaz de lograrlo?
Creo que sí, porque este no es el primer reto del estilo que me pongo pero no siento la necesidad de escribir una novela para colgarme una medalla. Pese a mi más que demostrada ineptitud narrativa, quiero hacer las cosas bien y este reto no va da eso.
Lo que quiero es contar historias. Historias que me gusten y me importen. Historias meditadas y terminadas antes de escribir la primera palabra (aunque luego siempre haya algún cambio mientras las escribo), historias que me ayuden a localizar a otros con unos gustos similares a los mios, o que logren atraer a esas personas hasta aquí.

Diré también que no soy una persona competitiva, pero sí que me gusta lanzarme retos personales bajo excusas igualmente personales y tanto o más estúpidas que este mismo NaNoNiaNo. Hacer un pacto conmigo mismo y obligarme a cumplirlo.
Lo he hecho con anterioridad, lo hago en estos momentos y, estoy convencido, lo seguiré haciendo en el futuro, aunque no siempre haya salido triunfante de ellos.

En diversas ocasiones me he auto lanzado retos de escritura. Me parece una buena herramienta y una estupenda metodología para alcanzar un objetivo (siempre que tengas un objetivo claro en mente).
Si no me falla la memoria, el primero con el que decidí probar mi capacidad y constancia escritora fue durante el periodo de vida de la primera lista de correo que creé para Daegon, durante los estertores finales del siglo pasado, en la ya difunta OneList (ahora Yahoogroups)
Allá por el dos mil, cosa de un año después de haberla creado y, ante el nulo tráfico e interés que veía entre los subscriptores, envié este correo (lo dejo tal cual, con sus faltas de ortografía y sus saltos de línea adaptados a la resolución de mi pantalla de entonces):

De "Javier Albizu"
Asunto [daegon] Encuesta
A daegon@onelist.com
19/03/00 15:24

Saludos gente.
Visto lo que se mueve esta lista, he tomado la decision
de moverla yo un poco.
He decidido que seais vosotros los que decidais lo que
voy a escribir. Me explico.
Soy muy vago a la hora de ponerme a escribir (los que
me conoceis ya lo sabeis :)), y auunque tengo en la cabeza
todas las historias de Daegon, comienzo a escribirlas, pero
acabo dejandolas todas a medias.
Pero como tambien sabreis aquellos que me conoceis
soy una persona que cumple aquellas cosas a las que se
compromete. Asi que me comprometo ante vosotros a
escribir al menos unos parrafos al dia, y mandarlos a la lista
para que los comenteis y critiqueis, de aquello que quiera
la mayoria. Y ahora vienen unas cuantas sugerencias sobre
lo que podria escribir. Si alguno tiene alguna curiosidad
sobre algo que no aparezca en esta lista, es completamente
libre de decirlo. Comenzare con aquello a lo que vote la
mayoria (como cada uno me vote una cosa distinta, me voy
a cagar en vuestras muelas mamomes :))).

Pues eso, ahi van unas ideas.

Acabar la historia de Mashlan.
Acabar la historia de Trollellom.
Saliria, Enemiga de los dioses.
Dragonidas, Cronica del tiempo antes del tiempo.
Ailan, Retorno del exilio eterno.
Ky´em´bra, La tierra maldita.
Menetia, El imperio de antaño.
Rearem, Centro del mundo. Intrigas en los 17 reinos.
Nivar, Entre dos mundos.
Naltor, El reino de la logica.
Werela, Hijos de Lycantros.
Goord, Guardianes de la llama eterna.
Tarnaq, Dominadores de hombres.

Pues eso, espero vuestros mails, teneis de tiempo
hasta el domingo que viene.

Taluego

Por mi parte se trataba de un triple reto: Lograr una constancia a la hora de escribir, tratar de conseguir despertar el interés y la curiosidad de los lectores para convertir aquello en una auténtica “comunidad” y tener escrito el material que consideraba mínimo e imprescindible de Daegon para ofrecerlo como PDF a la gente (y a alguna editorial) antes de cumplir las treinta.
Lamentablemente, sólo logré uno de mis tres objetivos... durante breve tiempo.

Una semana después del correo, y con tan sólo una única respuesta ante mi misiva y consulta inicial, me lancé a ello. Durante poco más de tres meses (hasta el veintidós de junio) mandé el consiguiente correo diario con lo que había logrado plasmar. Cuanto ya tenía alguna de las secciones terminadas, lo subía a mi web y también lo notificaba en las listas de correo de rol a las que estaba suscrito.
Como decía, la primera parte del reto fue todo un éxito, un cuarto de año escribiendo un mínimo de media página con un tamaño de letra 10 y unos márgenes de página 1,25 (condiciones establecidas y exigidas por mi fuero interno cuando lancé el reto). Muchas noches en las que no me acostaba hasta haber cubierto ese mínimo pese a tener que ir a trabajar unas horas después. Pero no me importaba, estaba consiguiendo “algo” (fuera lo que fuese). Algo que me importaba y que, parcialmente, me llenaba.
Pero las otras dos partes del reto resultaron un fracaso. La nula respuesta de los asistentes, sumado a un mazazo sentimental en el mundo “real” hicieron que llegase la falta de ánimo y que la esperanza de conseguir mi objetivo se desvaneciera. Que llegase hasta mi primer “Vale, lo estoy consiguiendo, y todo esto... ¿para qué?”
Malditos “Para qués”
Así que lo dejé... por un tiempo. Porque aún no lo sabía, pero un monstruo se había despertado entre mis neuronas. El monstruo de la escritura (el de crear historias ya llevaba mucho tiempo por ahí).

Y el siguiente auto-reto no tardó en llegar, esta vez espoleado por un único comentario favorable de una amiga.
¡¡¡Malditos amigos, malditos comentarios, malditos todos!!!.

Al año siguiente de mi primer GRAN fracaso, retomé de una manera inocente y con calma otro proyecto que llevaba algo más de un lustro empezado (aunque, por aquel entonces, la parte plasmada como palabras ocupaba poco más de dos párrafos). Sí, “LA” novela daegonita.
Bastó “ese” comentario de aliento sobre lo tres prólogos que llevaba escritos (cosas mías) para que me animase a hacer otro brindis al sol, ponerme de nuevo en modo_visión_túnel y enviar este nuevo correo (tan nefastamente redactado como el primero y todo lo que escribía por aquella época... sí, eso, por aquella época):

De: "Javier Albizu"
To: avjaal@yahoo.com
cc:
Asunto: [Novela]
20/08/2001 02:51

Saludos a todos gente

Os mando este mensajito para pediros un favor
Como algunos de vosotros ya sabreis, estoy escribiendo una
novela (y el que no lo supiera, ahora ya lo sabe).
Lo que os quiero pedir es lo siguiente:
Quiero que la critiqueis, pero quiero hacer esto de un modo
un poco organizado.
Mis planes:
Yo cada semana tratare de escribir algo, y os lo mandare a
los que hayais aceptado esto, cada viernes.
Si bien, no he escrito nada, lo que he escrito no lo considero
suficiente, o bien he escrito algo que corresponde a un capitulo posterior
al de la semana anterior, os lo hare saber. Pero cada semana recibireis
un mensaje mio al respecto.

Lo que espero de vosotros:
Como supongo que esto no os interesara a todos, solo mandare
lo que haya escrito a los que respondan a este mensaje, pero de aquellos
que respondan espero lo siquiente.
Que me contesteis con vuestros comentarios antes de una semana.
Los comentarios pueden ser, desde "yo pondria un punto despues
de tal palabra en la pagina 2876", hasta "esto es una mierda" (siempre que
me digais, el que, y porque es una mierda".

¿Porque hago esto?
Por una razon muy sencilla, porque me conozco, y se que si estoy yo
solo en esto, acabare dejandolo pasar, y no quiero hacer eso.

No quiero que ninguno responda por compromiso ni nada parecido, solo
quiero que lo hagan aquellos a los que les pueda parecer interesante la experiencia.
pero a los que lo hagan, les pido un minimo de seriedad, y que pongan esto entre
sus prioridades semanales, porque cada semana esperare un mensaje suyo al
respecto.
Tambien os pido que no tengais miedo de herir mis sentimientos ni nada
por el estilo, si considerais que lo que escribo es malo, decidmelo, ya que yo
no puedo ser objetivo con ello, os pido que lo seais vosotros por mi.

Pues eso tios, espero vuestras respuestas, y el viernes 24 mandare lo que llevo escrito
a todos aquellos que me hayan respondido.

Un Saludo
Javier Albizu

En esta ocasión el impulso duró cerca de diez meses (y noventa páginas pobladas por cincuenta y un mil quinientas noventa y cuatro palabras), hasta el cuatro de junio del dos mil dos, cuando cometí el error de volver a leer lo que había escrito un año antes para descubrir lo malo que era.
No había nada salvable y me entraron ganas de volver a empezar todo desde cero. Aquello que leía escrito no era la historia que creía estar contando. Miento, sí que era aquella historia, pero fallaba el “cómo” estaba plasmada.
Quise volver a empezar de nuevo pero la visión de túnel ya se había ido y fui plenamente consciente de que hacía tiempo que ya no había nadie al otro lado. No había respuestas, comentarios ni ánimos desde hacía mucho.
De nuevo llegó el desanimo y el “¿Para qué?” “¿Para quién?”
Las primeras semanas sí que había recibido alguna crítica, pero el resto del tiempo sentía que había estado hablando solo. ¿Qué prisa había?
Así que, una vez más, abandoné los Cuatro Fantás.... digoooo, la escritura... por un tiempo.
Porque el monstruo seguía ahí.

Escribí unos cuantos relatos más y creé un nuevo universo durante los siguientes dos años antes de lanzarme de nuevo a algo serio (aunque cuando lo comencé pensé que sería algo mucho más simple). Empecé con el blog.

Esta nueva andadura que dura (aunque de manera bastante irregular) hasta hoy, nació en la web de un amigo. Un sitio creado con PHP Nuke y alojado en MiArroba que respondía al pintoresco nombre de “República de triunfadores”.
Poco después de empezar con él, y ante las carencias de Nuke para alguna cosa que buscaba (y sin saber realmente qué era un Blog), me lancé a buscar una herramienta que me convenciese más, con lo que llegué hasta Wordpress.
Una vez encontrada la herramienta, y tras un baile de alojamientos (MiArroba y FreeSuperHost) terminé por alojarlo como un subdominio de Daegon,net, el dominio que estaba pagando (y apenas utilizando)... donde permaneció desde septiembre de dos mil cuatro hasta marzo de dos mil once... cuando lo maté... definitivamente... hasta que lo resucité aquí unos meses después.

Durante la existencia de esta primera versión del blog, también surgieron nuevos retos:
Primero (y de nuevo) escribir una entrada al día.
A los dos meses de esto, cambié la periodicidad y pasé a escribir una a la semana (en teoría para poder dedicarles más tiempo y hacer cosas más complejas... aunque no siempre fue así)
También aproveché para crear otro blog “temático” en el que hacer artículos sobre mis aficiones (el Frikcionario)... que no duró demasiado ya que documentarme para las entradas que quería hacer me llevaban mucho tiempo y no podía mantener la periodicidad de los dos (prueba no superada).

El blog albergó también sus propios retos adicionales, como terminar antes de que terminase el año dos mil cinco los relatos que conformaban la presentación del universo del amigo Abner Biuler lo que proclamé em una noche de insomnio, furia y, quizás,... fiebre interrumpiendo la programación establecida en una entrada a la que titulé Narracionis interruptus (un Objetivo que, pese a mi vagancia logré superar con éxito).

También tuvo momentos de bajona, cese temporal de convivencia y nuevo abandono de los cuatro Fantás... de la escritura (en esta ocasión debidos a problemas laborales, aunque en su momento no fui consciente de ello) para volver con fuerzas renovadas (y nuevo trabajo) unos meses después.
Bastante después de ese resurgimiento, mientras navegaba plácidametne en las aguas de la entrada mensual, llegó un nuevo auto órdago (una vez más por culpa del comentario de un amigo) gracias al cual logré darle el empujón final y terminar el Macroverso... justo antes de una nueva bajona, el gran ¡¡¡¿PARA QUÉ?!!! que me llevó borrar definitivamente el blog... hasta que lo resucité aquí meses después Museo

Ese soy yo ¿Inconstancia, Contradicción, son vuestras voces las que escucho?

Por supuesto, esto no termina aquí, porque siempre nos quedará Daegon y mis mil y un brindis al sol y quebraderos de cabeza en todo lo referente a sus distintas encarnaciones.
Un mundo que ha ido cambiando conmigo, con mis inquietudes y mi manera de maltratar el lenguaje hasta alcanzar su tercera versión de en la web de Daegon (y cuyas versiones previas se pueden encontrar en el hall situado a la entrada del teatro, o lo que es lo mismo, en El Museo).
Una criatura sobre la que llevan un cuarto de siglo diciéndome que no interesa... así que ya no pido más opiniones al respecto y me limito a seguir trabajando en ella.

En fin, el monstruo sigue ahí, feliz y alimentado. Echando cuentas (y la herramienta de contar palabras de LibreOffice), llevo escritas (sin contar esta entrada, ni las versiones previa corrección de cosas como Proyecto: Atlantis o el Macroverso) seiscientas sesenta y ocho mil novecientas cuarenta y una palabras. Algo más de trece novelas de ciento setenta y cinco páginas según los estándares del NaNoNiaNo (ochocientas noventa páginas divididas en unos cuantos documentos según mi medida). Lo que mirándolo en perspectiva no es mucho, aunque tampoco vamos a decir que se trata de una cifra desdeñable.
Y sigo sin dar con lo que busco. Lerdo que es uno.
Aún no hay nadie al otro lado, al menos no de la manera que me gustaría.
Estamos solos el monstruo y yo, y no me importa. Cuando llega una idea empiezo a escribirla y luego la dejo parada un tiempo. No hay prisa, no hay nadie esperando. Cuando está terminada la subo para que el monstruo me deje tranquilo (porque mientras no está terminada no para quieto el condenado).
Por el momento, ya no trato de de acabar con él (aunque sé que en algún momento llegaré de nuevo hasta esa parte del ciclo). Abandonaré de nuevo los Cuatro Fantásti... la escritura, sólo para regresar hasta ella una vez más.
El monstruo ha crecido demasiado ya demasiado, y continua creciendo con cada nueva palabra que escribo, con cada nuevo comentario, con cada reto superado y cada nueva muesca en mi cinturón tecleador.
Porque si tengo algo claro, es que “el/la (o los) del otro lado” no llegarán hasta aquí... si “aquí” no existe. También sé que podría hacer mucho más por promocionarme, mucho más por hacerme “interesante” para “los otros” pero no tengo intención de hacerlo.
Soy como Sinatra

o Fred Durst (pero sin su éxito)

Las cosas (mis cosas) serán a “Mi manera” o no serán.

Así que, vale, a esto del NiaNoNiaNo, le podríamos aplicar el archiconocido “Ya he estado ahí, ya he hecho eso”. No tengo nada que demostrar(me) en este respecto... pero hay muchos más “respectos” en los que tengo cosas que demostrar(me) (¿O pensabas que esto terminaba aquí?... ¿ha llegado alguien hasta aquí?)

Toda la vida pensando en palabras... y ahora me doy cuenta de las ganas que tenía de hacer un tebeo.

El año pasado nació una editorial nueva de tebeos. Una de muchas, sólo que esta, en lugar de publicar historietas de más allá de la península, se dedicó a pedir a autores patrios que le enviasen sus proyectos.
Inocente de mi, compartí por las redes sociales el asunto... con la coletilla de que me ofrecía como juntaletras si algún manchahojas se animaba a crear algo juntos... y dio la casualidad de que uno de mis contactos me dijo que sí (lo que, aparte de alegrarme el día, me dejó totalmente descolocado).
Tras recomponerme lo hablamos durante uno par de meses hasta llegar a una triste conclusión: Él no tenía ni idea de cómo convertir mis textos en imágenes secuenciales... y yo tampoco. Nos despedimos tan amigos y continué a lo mio... o eso creía, pero un nuevo monstruo había despertado en mi interior.
Y digo bien “despertado”, porque llevaba durmiendo ahí desde la EGB, cuando hice mis primeros pinitos con Tarugh, el troglodita (que no pasó de ser una hoja de cuaderno cuadriculado garabateada)

Ante esto, sólo había una solución posible: Aprender a dibujar y aprender a hacer tebeos (y una cosa no viene de la mano de la otra)
Así que, aquí estoy, nuevo monstruo y nuevo reto.
En enero de este año hice firme propósito de aprender a dibujar. Así de sencillo.
En mis estanterías ya había cerca de una docena de libros al respecto. Libros que, pese a haber leído no me habían ayudado en gran medida por una razón muy sencilla: Sólo los había leído y, mientras lo hacía, no había tocado un lápiz.
Tocaba cambiar de enfoque y opté por lanzarme como los HOMBRES bajo dos simples condiciones.
1,- Hacer un dibujo al día.
2,- No abandonar en un mínimo de dos años por muy mal que me vea o mucho que me frustre mi falta de avances.
Y así estamos. La primera parte la estoy cumpliendo al día desde entonces. La segunda... os lo diré dentro de unos catorce meses.

Ah, bueno, también tengo intención de hacer un par de juegos de ordenador antes de morir (uno para ordenadores de 8 bits y otro para Linux y demás), pero eso ya os lo dejo para otro día.

Poco después del final, momentos previos al comienzo

Veo que ha regresado de su paseo (figurado) por las oficinas de la fábrica. Espero que haya sido una experiencia satisfactoria a la par que enriquecedora.
Por supuesto, usted no está viendo nada de esto, por lo que tendrá que fiarse de mis palabras.
Si mi siguen, a continuación continuaremos con esta visita guiada por el resto de nuestras instalaciones.
En estos momentos nos encontramos en la sala de operaciones del Servicio de Infraestructuras de la Orden de Coherencia Universal.
En breves momentos presenciaremos como uno de los operarios realiza una de sus procedimientos estándar; monitorizar el final de la vida de una estrella, ejecutar un par de tareas programadas para que coincidan con la ocasión, mirar al reloj, y levantarse para ir a almorzar.
Apasionante, ¿verdad?.
Muy bien. A continuación nos dirigiremos hacia...
¿Perdón?
Sí, por supuesto, eso era todo. ¿qué esperaban?.
De comenzar a meternos con tecnicismos la visita se puede eternizar.
En fin, si se empeña... fabricaremos un poco más de tiempo para usted. Pero luego no se queje si se aburre o la cosa le queda poco clara, usted se lo ha buscado.

¿Por dónde comenzar?
Aquí no hay un dónde o un cuándo, es una cuestión de magnitudes. Es más, ni siquiera hay un “aquí” o un “ahora”, pero trataremos de traducir las ideas en conceptos entre los que nos movemos (no, tampoco hay un “entre”) expresables mediante el lenguaje.

Veamos... Supondremos que hay un ahí, y “dentro” del “ahí” hay un “alguien”. Un alguien a quien definiremos utilizando la palabra arquitecto y bautizaremos con el nombre de Elisa. Junto, alrededor y bajo ella. Solapándose con ella y atravesándola se encuentran infinitos arquitectos más, pero en esta ocasión nos centraremos en ella.
Sí, creo que podríamos comenzar por ahí... o “ahí”.

Elisa contempla el universo. Un concreto que cabría en una de sus manos. Lleva... lo que podríamos denominar como “tiempo” observándolo. Aunque claro, ella (al igual que nosotros) se encuentra más allá del tiempo. Ni siquiera puede interactuar con él o con la materia (aunque sí que dispone de constructos creados para esa tarea)
Desde más allá de la esfera cronal, contempla cada segundo (en realidad vendría a ser una medida un tanto más esotérica, pero confío en que nos entenderemos con esta) durante un... ¿periodo de...?.
Maldición.
¡YA LE HE EXPLICADO QUE ESTO IBA A SER COMPLICADO!.
¿Cómo pretende que le explique estas cosas como es debido si no puedo usar el tiempo como referencia para hablar de los cómos y por qués de estas criaturas?

En fin, diremos que contempla cada segundo durante mucho tiempo ¿contento?. No es que lo detenga, sino que volver a mirarlo carece de sentido más allá de ese... instante.
El tiempo tiene una peculiaridad, y es que cada micra de segundo/espacio es única. Así está establecido por contrato con todos los clientes. Ninguno de ellos se puede repetir ni reutilizar. Es por ello que, cuando se pretende que los constructos (que existen en el “ahora”) interactúen con él, sólo se dispone de una única oportunidad de hacerlo por cada instante.
Con el espacio pasa lo mismo. Cada átomo es único, ya sea mediante pequeñas imperfecciones asignadas de manera arbitraria, por la órbita de sus electrones, o por la cadencia de sus movimientos. Esa es la oferta a la que se compromete la orden.

En fin, estábamos con Elisa. El momento/espacio que está contemplando son los instantes siguientes a los que se encontraba monitorizando el operador (que se encuentra en un nivel de existencia intermedio entre ella y el tiempo/materia).
Sujeta el universo entre dos de sus dedos y lo sitúa frente a lo que podrían ser sus ojos. Tras esto, lo deja flotando ante ella y juntando ambas manos tras su espalda, adopta una pose marcial. En el recóndito rincón de esa masa palpitante que centra su atención, la luz de un sol se extinguirá arrastrando tras de sí lo que podríamos denominar como posibilidad_de_vida_comprensible_por_el_hombre (y alguna más) de todo su sistema. Su proyecto de migración va a comenzar, y ella sólo puede esperar. Inconvenientes e incomodidades de tratar con material espacio temporal.

Este proyecto consiste en la perpetuación de algo que, previo estudio, ha sido catalogado como “merecedor de ser preservado”. Porque pese a que cada átomo y cada segundo son únicos, expuestos a según que condiciones, las entidades que forman acostumbran a adoptar unas características similares.
Así que, dentro de la “unicidad” de esos resultados, existen elementos más “únicos” que otros. Frutos del azar que no pueden ser replicados de manera intencionada en la fábrica. Los llamados irreemplazables. Puede tratarse de una forma orgánica, mineral o vegetal, de un paisaje o una idea, de una sensación o un momento.

Comienzan las explosiones finales, los últimos estertores de la estrella y el constructo, que la rodea como si de una red se tratase, inicia su actividad. Sus circuitos, grandes como continentes, se iluminan asemejándose a megalópolis nocturnas bullentes de vida mientras se acerca el estado de hipernova. Pero algo parece fallar.
Uno de los indicadores de seguridad señala el error. La explosión de uno de los cuadrantes inferiores ha excedido su umbral de asimilación. El sistema de salvaguarda inicia el sistema secundario, y este también falla. Elisa aprieta la mandíbula mientras una arruga de preocupación se marca en su frente. El constructo es viejo pero fiable. Ya ha realizado migraciones desde antes de que la lejana Vía Láctea fuese un proyecto a desarrollar. Por referencias de sus compañeros, también sabe que ha realizado más tareas similares un par de eones después de esta. Mentalmente anota el sector defectuoso y transmite los datos al operador. Por fortuna no es necesario que este actúe “ahora”, el sistema terciario ha sido capaz de soportar la sobrecarga. La migración continúa según la planificación.
La estrella alimenta al constructo, y este demanda aún más energía. Se activan los circuitos de transporte y fijan las coordenadas origen-destino mientras el inventario de entidades a reubicar inunda los bancos de memoria.

En el quinto planeta del sistema, un mineral submarino inicia su transmigración, en el séptimo se trata de un abstracto, del noveno toman una molécula. Todos ellos ven alterada su estructura. Son deconstruidos hasta que sólo son información pura. Datos encapsulados, etiquetados y ordenados para ser transmitidos a través del túnel trans-dimensional que comienza a formarse a través del sol. Su estado cambia hasta que se han convertido en luz pura, un haz más allá del espectro del color que atravesará el espacio y el tiempo hasta alcanzar sus diversos destinos.

La tarea termina y el constructo se va. En el universo/tiempo han transcurrido más de dos semanas y los últimos vestigios de esa estrella se desvanecen. El espacio antes ocupado por esa luz, ahora aloja a un Collapsar cuya supra-masa absorbe toda la materia a su alcance.
En ese tiempo, más allá de la migración, el azar ha seguido su curso. En el firmamentos de cientos de mundos hay una luz menos, pero en el recuerdo de sus habitantes (ya sean o no concebibles ante los ojos o la comprensión del hombre) ha quedado su impronta. A raíz de su última luz surgirán leyendas e historias. Ideas y conceptos. Algunos ya existían, otros son nuevos.

Elisa centra su “ahora” y su atención en otro segundo/espacio crítico. Quizás sea otro segundo en el mismo espacio, quizás contemple otro espacio en ese mismo momento y comienza a analizarlo. Inventaría su anatomía en busca de otros “Irreemplazables”. Cuando no existe el tiempo, no existe el descanso.
El operador abandona su puesto.
Si así lo desea, podemos seguirle y aprovechamos para ver el bar del departamento. Hacen unos pinchos que merecen mucho la pena.

La orden de la coherencia universal

Como ya escribí hace un tiempo, al menos en mi caso, las historias tienden a comienzan de una manera más extraña y anárquica.
Generalmente comienzan como retales sueltos sin relación aparente para, a continuación, comenzar a luchar entre ellas para hacerse un hueco entre los espacios focales de ese caos entrópico que es mi cabeza.
En el caso concreto que nos trae hasta aquí, todo comenzó con una mala traducción. Una de esas que tanto abundan y que se dedican a sustituir palabras inglesas por aquellas que poseen una mayor similitud sonora en nuestro idioma.
Traduces “Fabric” por “Fábrica” puede quedar como algo medianamente aparente (erróneo pero puede llegar a dar el pego) pero cuando ese concepto va ligado a “Espacio-tiempo”, la cosa ya cambia para convertirse en algo totalmente delirante.
Entonces es cuando entra en juego tu (mi) yo literal y una chispa de vida nace en el vacío neuronal y comienza a desperezarse.
Analizas la idea y te dices “esto da como para un relatillo”. Algo aislado y ligero. Le daremos e intentaremos que su tono sea cómico, ya que nada demasiado serio puede salir de ahí. Lo escribes, lo publicas en la web, y das el asunto por zanjado, o eso crees.

Porque sigue ahí. En la periferia de tus historias tratando de encajar. Tratado de ocupar ciclos de reloj de tu mente mandando mensajes.
- ¿Encajo aquí? - te pregunta.
- ¿Encajo aquí?.
No, tampoco. Sólo eres una idea suelta. Una ocurrencia sobre la que no hay que dar muchas vueltas más. Aunque en ocasiones sientes que estás mintiendo. Podr... comienzas a decir, aunque te detienes a tiempo. No.
Pero con cada nueva historia que se forma en tu cabeza, ella vuelve a preguntar.
- ¿Encajo aquí?.
Hasta que un día cometes un error. Un día respondes... igual sí, y todo se lía.
A partir de entonces ya no es ella quien pregunta. Eres tú quien comienza a interrogarse: ¿Cómo?.

No tienes una historia, pero comienzas a crear un universo alrededor de la idea... sólo para darte cuenta de que ese universo te suena. Esos conceptos ya los habías utilizado, lo que estás haciendo es adaptar este abstracto a “uno” de tus paradigmas previamente desarrollados.
Sigues dándole vueltas y ves que ese no era “uno” de tus paradigmas, sino “EL” paradigma.
No tienes varios, no eres capaz de tenerlos. Según vas tratando de dar lógica y sentido a la idea, lo único que ves es cómo ya formaba parte de tu lógica. De tu forma de entender y estructurar los universos.
Es fácil. Sólo tienes que unir los puntos. “A“ lleva hasta “B” de una manera indefectible.
Es más, ya te habías dado cuenta mucho antes. Como diez años antes de ponerte a hacer de nuevo las mismas elucubraciones cuando hablabas de La teoría de la historia única.
Así que corres a releerlo (y seguramente reescribirlo, porque estará redactado con el culo) pero finalmente optas por dejarlo como estaba. Con sus faltas de ortografía, su redacción deficiente y sus demás defectos. Dejas que esa entrada sea una muestra de quien fuiste y escribes una nueva entrada al respecto a la que llamas... La teoría de la historia única (Redux) (así de original eres), donde vuelves a contar lo mismo, pero con las maneras torpes e insatisfactorias de quien eres a día de hoy... sea cuando sea (y quien seas) hoy.

Y te das cuenta de que sí. De que, efectivamente, sólo tienes una historia, sólo que no es así. En tu ansia de coherencia, quieres que todo encaje.
No, tampoco es eso. Te das cuenta de que intentas que todas tus historias, que todos tus universos se adapten a tu manera de entender la realidad. Que, de alguna manera, por más extraña que sea, sean capaces de decir algo sobre ti.
De tu manera (extraña o personal) de entender la creación y los procesos que llevan hasta ella, de cómo ves la épica y la grandiosidad, la coherencia o el surrealismo, el horror o el humor.
De cómo te empeñas en que todo encaje, aunque no tenga ningún sentido.

La teoría de la historia única (Redux)

No sé dónde fue. Si lo leí o escuche en algún otro lugar con antelación o si, por el contrario, fue una conclusión a la que ya había llegado por mi mismo con anterioridad.
Sea como fuere, de haberlo encontrado en otro lado, ese alguien a quien referenciaba decía (o escribía) que los escritores y demás… llamémoslos “creadores” (o creativos) se dedicaban a narrar siempre una única historia, variando tan solo la forma en la que esta era presentada.
Si aceptamos esto como cierto, podríamos afirmar que algunos lo camuflan mejor y otros peor. Que hay quien no se preocupa en disimularlo, o quien ni siquiera es (o quiere ser) consciente de lo que está haciendo. Pero el hecho inequívoco, inevitable e inalterable es que cada autor sólo tiene una “historia” que contar.

Ayer (hace diez años) me puse a escribir un nuevo relato corto ambientado en Daegon sólo para darme cuenta de que había elementos muy similares entre este “nuevo” relato y Kuunsej, la anterior historia que había escrito ambientada en el mismo mundo.
Asimismo, también me fijé en que la historia de varios de los personajes de mi novela (mi eternamente postergada novela) poseían a su ves múltiples puntos en común con los protagonistas de estas dos historias (más allá del hecho de que estos personajes también aparecían-aparecerán en ella).

En su momento, según iba avanzando en la escritura de la novela, me decía a mi mismo que aquella sería mi “historia definitiva” de Daegon, mi “Señor de los anillos” (sólo que menos aburrida y peor escrita) pero de un tiempo a aquella parte me había dado por pensar en la posibilidad de que todas las historias que había escrito y arbitrado no dejaban de ser siempre la misma.
¿Me limitaba a repetir un mismo patrón con cada nuevo relato?.
¿Se trataba esto de una limitación natural en mi, o lo escribía porque realmente se trataba del tipo de relatos que me gustaría leer?.
¿Hilaba demasiado fino en mi búsqueda de la originalidad (una falsa originalidad que, por otro lado, mi yo de hoy ya ha descartado como su meta final) que veía autoplagios en todos mis textos donde no los había, o realmente había dado con la piedra de toque de mis limitaciones?.

Recuerdo la molestia ante aquel pensamiento. Una molestia que me aquejaba cada vez que trataba de ser “original”. Cuando mi mayor empeño era tratar de crear una fantasía “diferente”, pero me limitaba a ocultar las similitudes con la fantasía “anterior” bajo cientos de capas de maquillaje y cosmética.

Ahora soy más viejo y... diferente (no me atrevería a decir que más sabio, aunque confío en serlo) Sin duda, aquellas historias eran independientemente entre sí, pese a la similitud que compartían su tono y sus protagonistas. Aunque eran diferentes pese a ser la misma.
Eran historias que se han narrado hasta la saciedad desde los tiempos antiguos. Negarlo o “maquillarlo” no va a lograr que el realidad cambie.

Por supuesto que los personajes poseían un carácter similar; tipos de pocas palabras y con una historia trágica de fondo, gente de un único y gran amor perdido, torturados por su pérdida (y su culpa) durante toda la eternidad. Hombres destinados a un final tanto o mas trágico que su historia pasada.
Me gusta ese tipo de personajes y me gustan esos personajes en concretos. Habían nacido y crecido en mi mente. Había contemplado todo su desarrollo e incluso me había llegado a sorprender por alguna de sus reacciones. Me gustaban (y me siguen gustando) las historias que había creado para ellos. Historias también llenas de tópicos miles de veces antes.

Entonces me consolaba diciéndome que ahí donde Kuunsej no tenia un final feliz (aunque el relato en sí no tenía un “final”, sino que se limitaba a ser la presentación del personaje), en el de Dayon que estaba escribiendo entonces sí que había un final... “feliz” (al menos para alguno de ellos... aunque, de haber sido consultados, habría sido difícil consensuar una misma definición al concepto “felicidad” para todos ellos).
Pero, aún así, y aún sabiendo que las historias de fondo eran distintas, la similitud entre los personajes de Kuunsej y Dayon, al igual que un hecho concreto de sus pasados (que no desvelaré ahora, por lo que si os entra la curiosidad os tocará leerlos) me preocupaba.

A día de hoy ese tema concreto ya ha dejado de preocuparme. Los personajes me importan a mi, y eso es lo que importa realmente. Sí, beben de mil fuentes. De todo aquello que he visto, leído y experimentado, pero despojados de todo ello no serían nada.
Las historias también son tópicas, aunque no por ellos malas. Es indudable que podrían estar mejor escritas y algún día me tendré que poner a ello.
Pero son únicas. Las he escrito yo, como sólo yo soy capaz de hacer, y eso es todo lo que importa.

… aunque claro, que le gustasen a alguien más tampoco estaría nada mal.

Biografía rolera III: El Club

Portada del Pendragón de Gallimard

La sucesión de eventos que nos lleva hasta esta historia está clara, cristalina en mis recuerdos. Aunque claro, mis recuerdos me pueden engañar, que son muy suyos, así que esto muy bien puede ser una dramatización de lo que sucedió realmente.

Estamos en el ochenta y nueve, sábado ¿verano? quizás. Durante la mañana hemos estado echando una mano en el local de la nueva tienda familiar que pronto abrirá sus puertas al público, tras comer en un bar cercano, hemos vuelto al tajo. Mientras estamos en ello, mi hermano me dice que ha quedado con Multimaniaco y su cuadrilla para jugar a rol. ¿Cómo? no lo sé, no existen los móviles, así que supongo que la cita se concretó en clase durante alguno de los días anteriores.
Pedimos permiso para largarnos y este nos es concedido. Corremos a casa y nos duchamos a toda prisa, corremos a la parada del autobús a pillar la línea dos. Nos dirigimos a un lugar nuevo e ignoto para mi, a algo llamado la “Casa de la juventud”. No sé dónde está eso, no sé qué es eso, no sé con quién me voy a encontrar y tanto desconocimiento me incomoda.
Dejamos el autobús en la parada cercana al Sektor para continuar con nuestra carrera, mientras la incomodidad deja paso al miedo y la duda. No me gusta conocer gente nueva, y me han dicho que no va a estar sólo nuestro grupo de juego. No me gustan los lugares nuevos, no me gustan los ambientes no controlados. Las otras veces que hemos jugado lo hemos hecho en casa ¿qué necesidad tenemos de ir a otro lugar?. Mi estómago empieza a bailar. Yo no bailo, así que no puedo afirmar categóricamente que no me guste bailar, pero sí que puedo afirmar que no me gusta que mis órganos internos lo hagan sin mi permiso.
Llegamos, el tiempo y el espacio se pliegan sobre sí mismos. El tiempo se ralentiza, la entrada de la Casa de la juventud se estira hasta el infinito como absorbida por un agujero negro.
No voy a dejar que me gane el miedo. El año pasado, mientras estaba en cama sin poder moverme por el reuma, mientras tras cada sombra y cada ruido de la casa vacía parecía ocultarse algo terrible, decidí que aquello debía terminar.
Atravesamos el horizonte de sucesos y me adentro en lo desconocido. En nuestro camino nos cruzamos con gente de diversas edades y apariencias, todos mayores que nosotros. ¿La juventud a la que alude el nombre del local se refiere a ellos?.
Avanzamos y pasamos el mostrador de recepción, giramos a la izquierda para subir por las escaleras. Dos tramos después estamos en la primera planta. Más “juventud de la otra”. No me gusta.
Dos salas con las puertas abiertas a nuestra derecha, en su interior un número indeterminado de desconocidos. A nuestra izquierda otro tramo de escaleras. Decisiones, decisiones.
De una de las puertas asoma un rostro conocido, fijando coordenadas. La situación de crisis parece que se acerca a su final. Entramos en la sala. Es la más pequeña de las dos que ocupa hoy Mordor. “El club”.
En la otra sala hay más gente. “Juventud” de la otra, desconocida, de aquella que me da miedo. Pero, más allá de ese marco, hay algo que me llama la atención. Una ilustración que tiempo después averiguaré que pertenece a la pantalla de master de la edición francesa (la de Gallimard para ser más exactos) del Pendragón. Quiero saber más, pero no entro, el miedo aún es fuerte a pesar de mi firme propósito de no dejar que me domine.
Entro en el terreno relativamente conocido y me engaño fingiendo que la tentativa fallida no ha existido. Ahí también hay desconocidos, pero son minoría. La proporción es aceptable.

Jugamos a Cthulhu de nuevo. Esta vez no arbitra Multimaniaco, sino uno de los Eduardos. También se nos une un chaval de Burlada que ha leído en algún lado sobre lo que se hace aquí. Más no importaba, el resultado final es el mismo: todos muertos. Por un lado, el resto muertos a tiros cuando los SWAT (no preguntéis) toman al asalto la casa que hemos asaltado nosotros antes. Por otro, me encuentro sólo ante el peligro. Al menos esta ocasión no muero el primero.
Mi personaje se había ido antes del lugar, pero no se libra de sufrir el destino de sus compañeros. En esta ocasión muero escopeteado por el dueño de una tienda que he intentado atracar... no sé por qué. Resulta que Eduardo decidió que estaba a más de diez metros de tipo, por lo que mi recortada no tenía alcance suficiente como para darle. Su escopeta era más grande.
Recordad, niños y niñas, el tamaño sí importa. Sobretodo el del calibre de tu arma. No, sigo sin hablar de sexo.
En fin, una vez terminada la partida, llega lo bueno. La tertulia, la camaradería, la crítica, repetición y matización de las anécdotas. Las batallitas de días pasado, las ganas que tenemos todos de ir a ver al cine el Batman de Burton.

Con el paso del tiempo, la anécdota se convierte en tradición. Los sábados toca tarde de club, igual que los miércoles y los viernes (los domingos sólo por la mañana). Nos pueden cambiar de sala en la Casa de la juventud, pero “El Club” permanece. Podemos estar años sin pisar el edificio, pero seguimos siendo los “Del Club”. Puedes pelearte, o dejar de verte con la gente, pero sigue existiendo un vínculo que os une. Puedes dejar de jugar a rol con asiduidad, pero no puedes, corrección, no quieres, dejar de ser “Del club”.
Es algo que te acompañará siempre, aunque se disuelva formal y oficialmente, aunque no lo menciones en voz alta, aunque éste sólo exista dentro de nosotros.

El Pendragón de Gallimard

La campaña III (Acercamiento y presente)

Habíamos dejado a la humanidad tras el descubrimiento de las puertas de salto lamorri.
Una vez comprendido (parcialmente) su manejo, se produciría la diáspora y el advenimiento de una nueva fe.
Al atravesar las puertas de salto, algunos hombres entraban en contacto con antiguo universo, experimentando una pequeña fracción de nacimiento del nuevo. Alrededor de aquella experiencia iluminadora surgirían profetas que inundarían el futuro de cultos, explicaciones parciales, superchería y promesas de enaltecimiento espiritual.

Uno de los primeros planetas colonizados sería Jorune. Un mundo muy diferente al que habían abandonado los colonos, y no sólo por su fauna y vegetación. Pero este no fue el más grave de los problemas con los que se enfrentarían sus nuevos inquilinos. Tras apenas una docena de viajes hasta allí, la puerta de salto lamorri se cerró, cortando toda comunicación con la tierra o el resto de las colonias. Salvo esta pequeña divergencia, el resto de la historia del mundo permanecía prácticamente inalterada con respecto al de la ambientación original.

Y así llegamos hasta el “presente” donde comenzaba mi campaña, más o menos coincidente en con el “presente” descrito en Jorune, aunque las fechas de la cronología oficial pueden variar levemente y habría eventos que se prolongarían algo más en el tiempo, o huecos temporales en la historia del mundo cuyos sucesos aún no han sido documentado por los estudiosos de ese mundo.

Pero antes, un pequeño avance de varios miles de años. Porque, no sé si os habréis dado cuenta de que en este pequeño resumen no he hablado de Tékumel, y es que la cronología de este mundo se mueve en unas escalas temporales muy superiores a las del resto.

Con éste mundo tenía un problema (nada irresoluble aludiendo de nuevo a forzar la suspensión de la incredulidad, pero me apetecía jugar un poco más con el universo, los viajes entre dimensiones, en el espacio y el tiempo y alguna que otra paradoja)
Tal y como se habla de la humanidad en Tékumel, la cosa se sitúa en un futuro muy lejano, ya que su descubrimiento se produce unos setenta mil años después del siglo veinte. También se habla de unos niveles tecnológicos con mucho superiores a los de el resto de ambientaciones (y del tono que pretendía dar a la campaña) así opté por ser muy literal en cuanto al tiempo transcurrido.
El descubrimiento de Tékumel se produciría miles de años después del “presente” de la campaña. En una época en la que ya no se necesitaba de puertas de salto, se había entrado en contacto con muchas más razas alienígenas y eso de terraformar mundos para convertirlos en lugares de recreo era algo de lo más mundano.
Hete aquí que, en un momento dado (y, de nuevo, ciñéndonos a la ambientación oficial) ese sistema solar en su totalidad se va de paseo, engullido por las energías extradimensionales que se utilizaban en aquel lugar, y que aparece en un “universo de bolsillo”.
Muy, hasta aquí seguimos siendo fieles al libro, pero se acerca el momento de darle una pequeña vuelta de tuerca para encajarlo con el resto. Que sea magistral, o una estupidez, Lo dejo a vuestros criterios y gustos personales.
Da la casualidad de que, ese universo de bolsillo, dimensión paralela o lo que sea, no sólo se “mueve” o rota con respecto al nuestro, en el espacio, sino que, el tiempo también trascurre en dirección contraria.
Así, aprovechando las grandes lagunas temporales sin documentar que pueblan la historia de Tékumel en esta otra dimensión, tiro porque me toca y lo ajusto hasta... dentro de unos párrafos.

Y así damos por empezamos la campaña.

Los jugadores son contratados por un comerciante ardothiano. Este hombre, que desea hacer méritos para convertirse en un Drenn. Para ello contrata a un grupo de aventureros para que acudan al rescate de los pobres habitantes de una aldea que ha volado por los aires.
No, no ha habido ninguna explosión, sino que los terrenos sobre los que se asentaba han despegado convirtiéndose en un skyrealm.
El buen señor comerciante espera con su (desembolso) buena y “desinteresada” acción, hacer puntos ante el Khodre para que este se plantee el otorgarle el estatus de ciudadano.
Para esta misión, aparte de a los jugadores, ha contratado a un estudioso el cual ha trazado la trayectoria del skyrealm “prediciendo” cuando llegará hasta un lugar (las corrientes de Isho lo llevarán hasta un monte contra el que chocará) en el que se pueda evacuar a sus habitantes.
Por desgracia para nuestros aventureros es que, pese a que la predicción y los cálculos de este erudito con correctos, y la isla flotante chocaría suavemente contra el monte que él ha vaticinado, pero no había previsto que las corrientes iban a cambiar y, poco después de que el grupo haya accedido al islote flotante, este se separará de su punto de contacto para tomar un nuevo rumbo.
¿Resultado?
Los jugadores se encuentran encerrados en ese lugar sin los medios necesarios para salir de él.

Llámalo casualidades de la vida, azares del destino, deus ex machina o “por algún lugar tenemos que empezar”, su vehículo resulta ser uno de los territorios utilizados por los científicos lamorri para la preparación de sus skyrealm artificiales. Más concretamente, uno donde situaron parte de los controles de su “arma definitiva”. Pocos días antes de su “despegue”, una tormenta de isho activó sus controles y los mecanismos a los que estos iban conectados se pusieron en marcha comenzando a moverse con unos cuantos milenios de retraso con respecto al plan.

De nuevo (y resumiendo otra vez): Minuto y resultado:

Los jugadores descubren la máquina y ven cómo se pone en funcionamiento. Presencian como las tres partes (skyrealms) se juntan y lanzan unos rayos hacia el cielo (más concretamente en dirección hacia la puerta de salto). Las lunas se realinéan y la puerta de salto se abre.
A mucha distancia de allí, el destructor de soles recibe sus órdenes y comienza su viaje.
Su primer destino; el sistema Enrahir, antaño ocupado por los K'ta'viiri. Su misión Destruirlo a él y a sus habitantes. No importa que los K'ta'viiri lleven milenios sin poblar ninguno de sus mundos.
Su sol es convertido en supernova y el sistema entero desaparece consumido por su estrella.
Pero la cosa no termina aquí. Más casualidades de la vida. Mira tú por donde, coincide que, en ese momento y lugar, a una dimensión de distancia, ese punto, esas coordenadas espacio temporales se encuentran alineadas con la posición que está siendo ocupado por Tékumel.
Las fuerzas que se han desatado traen todo el sistema de vuelta a su antiguo (y futuro) plano de existencia y, en la lejanía, unos cuantos meses después, este evento sólo será percibido en la noche como el leve parpadeo de una estrella.

Todo ha empezado.

Macroverso V2

Hace mucho tiempo comencé a escribir... algo. Algo sin demasiado sentido. De acuerdo, hago eso bastante a menudo, no hace falta que me remonte tanto, pero esta vez fue distinto, porque de aquel “algo” terminó saliendo otro “algo” con un cierto sentido.
Pero de los qués y por qués de aquello ya hablé en su momento por aquí y aquí (con espoilers y todas esas cosas) tras terminar con “la cosa”.
Por supuesto, y como es habitual en mi, no lo terminé “bien”. Me explico.
Estaba bien terminada (la historia o la idea que tenía para ella) pero estaba mal terminada la redacción y exposición de varias de sus partes (el estar planteada como una serie de entradas de blog ayudó a ello).
Así que me he decidido a darle un repaso y volver a reescribir alguna de sus partes y alterar algo su estructura para incorporar de una manera un poco más coherente las partes previas al relato en sí que, pese a poseer información necesaria para ver el todo, decidí no incluir en lo que vine a considerar como el conjunto final.
Dicho esto, bienvenido seas al Todo-Nuevo, Todo-Diferente Macroverso. Renumeramo para empezar de nuevo desde el número cero y con diversas y adlianas portadas alternativas para el mismo contenido.
No esperes que la cosa mejore demasiado con respecto al original.

Eso sí, también te lo puedes descargar completito desde los siguientes enlaces:
En epub
En pdf

Macroverso X Mi único amigo

- ¿Pero tú te escuchas al hablar? - ya conoce la respuesta a la pregunta pero, no por obvia deja de ser pertinente - O, al menos ¿Lo piensas antes de soltarlo. Por favor. Dime que la respuesta es “No” a cualquiera de las dos preguntas, o a ambas.
- ¿De qué tenéis miedo?
- A ver. Miedo no es la palabra. La palabra correcta es “No somos asesinos”, bueno, son tres palabras pero se entiende. Al menos yo no lo soy. Así que no me corrijas para hacerte el gracioso.
- Vosotros sois lo que él quiere que seáis.
- Vale. Pues ahora “él” no quiere que seamos asesinos - Javi mira a su alrededor para ver si percibe un mínimo consenso ante esta afirmación. Tipo Listo no dice nada, pero se le ve pensativo. Tipo Duro, simplemente permanece estoico entre sus vendajes - Y me parece la mar de bien.
- ¿Y ya está? - pero Deux Ex no parece dispuesto a rendirse - ¿Él dicta vuestros actos y os quedáis tan anchos?
- Es que es bueno el condenado. Tan bueno... que hasta creemos que somos nosotros quienes tomamos nuestras propias decisiones.
- Pero sabéis que no es cierto. Bueno, al menos desde hace un rato.
- Saber... lo que se dice saber. Hay algo en nuestro interior que nos dice que aquí falla algo. Pero puede ser el hambre, o una laguna argumental.
- Entonces, preferís el auto engaño.
- Puedes llamarlo así. Nosotros lo llamamos “Lo que diga el jefe” Si no tenemos voluntad propia, mucho menos vamos a tener ansias de rebeldía.
- Me estáis diciendo que no vais a hacer nada.
- No, te lo estoy diciendo yo, estos no sueltan prenda. Pero te estás quedando sólo con una parte. Digo que vamos a ir a salvar a la chica y santas pascuas.
- Pero aquí él no os controla.
- Eres tú el que no lo pilla. Aquí no somos conscientes de que nos controla, pero ya nos ha pasado otras veces.
- ¿Y si ahora os encontraseis a su mismo nivel? ¿Si realmente ya no hubiese “autor”?
- Pues haríamos nuestra vida, sin más. ¿Para qué vamos a buscar a alguien que no existe?
- Estás haciendo todo lo que puedes para no entenderme, pero no te va a servir. Vas a tener que abrir los ojos y admitir que esta vez todo es distinto.
- Cada vez es distinto. Sino sería muy aburrido.
- No os dais cuenta de que esta es vuestra oportunidad de resarciros.
- ¿De quién? ¿Por qué?
- No lo marees más.
- Vamos a ver si lo pillas. Si soy un personaje de ficción, lo que haga o diga no cuenta ergo, carezco de voluntad o independencia. Si soy un personaje real (y digo real, sin comillas) no tiene sentido que busque entelequias todopoderosas, llámalo Dios, Crom o “autor” Me dedicaré a hacer lo que considere mejor o lo que me apetezca en el momento.
Que un tío venga a decirme que tengo que vengarme por unas supuestas afrentas divinas suena más los delirios de alguien grillado, y eso es algo que creo que abunda en el (este, o lo que sea) mundo.
- Que convenientes son esas pérdidas de memoria selectivas.
- ¿Perdona?
- Que hace unos momentos llovieran áliens acorazados, es algo que cabe en ese mundo “extraño” en el que vives.
- Vale, igual eso se sale un poco de la escala.
- ¿Y eso qué te indica?
- ¿Una notable falta de imaginación?
- Aparte de eso.
- Pues puede indicar que no estamos en el mundo real, y que tu tesis se cae por los cuatro costados.
- ¿Y si el autor pudiese hacer “reales” sus ideas...?
- Pues se lo podría currar un poco más
- No me has dejado terminar.
- Sigue, hombre, sigue. No te cortes.
- ¿Y si el autor pudiese hacer “reales” sus ideas de manera inconsciente? ¿Y si no supiese que es capaz de hacerlo pero sus deseos se fuesen haciendo realidad de una manera, digamos, “sutil”?
- ¿Como una lluvia de extraterrestres?
- De acuerdo, olvida lo de “sutil”.
- Pues viviríamos en un mundo de lo más anárquico. Dependiendo del tipo de persona de la que estemos hablando, el mundo podría acabarse mañana, o ser un coñazo eterno.
- Dime que mi tesis no va ganando fuerza.
- Bueno, podríamos catalogarla como esquizofrenia paranoide con leves toques de lucidez y coherencia.
- ¿Dónde estabas ayer?
- ¿A qué hora?
- A cualquier hora. Es...
- Irrelevante.
- ¿Por qué has dicho eso?
- No sé. Un deja vu.
- Da igual. Responde.
-
- No lo recuerda, ¿verdad?
- No. lo malo es que me estoy acordando.
- ¿Y qué ves?
- Estoy en la cabeza de otro tipo diciéndole que es un personaje de ficción.
- Ahora mira a tus dos colegas una vez más, y dime otra vez que estoy como una regadera.
- Que tengas razón no implica, necesariamente, que no estés como una regadera.
- Avanza un poco más. Más o menos hasta que llegas a una especie de limbo y charlas con una voz que se dedica a tocarte las narices y cambiar tu papel en esta historia.
- Hecho.
- ¿Qué vas a hacer al respecto?
- Pues me cagaré un rato en sus muertos y seguiré con mi vida (si es que la tengo)
- ¿Después de todo lo que os ha hecho?
- Chico, que tampoco ha sido tan grave. Me ha vacilado y se ha llevado a la chica, pero tampoco es cuestión de matarlo por eso. Además, tú mismo has dicho que no es consciente de ello.
- No os estoy hablando de esta vida y esta historia. Os hablo de todas las historias en las que os ha puteado antes. Todos esos personajes de los que habéis formado parte y a los que ha destrozado sin miramientos.
- ¿Todos esos personajes cuyo recuerdo se va desvaneciendo poquito a poco de nuestras memorias?
- Si es por eso, la solución no podía ser más fácil.

Tratad de imaginaros morir unos cuantos cientos de miles de veces.
Muy bien, sumad a eso que, antes de morir, lo perdéis todo.
No, no hablo de dinero o posesiones. Hablo de que todas aquellas personas a las que queréis mueren de la manera más dolorosa posible tanto para ellos mismos como para vosotros.
Añadidle un poco de melodramática barato.

Imaginad que, un tiempo antes de morir hicisteis algo terrible (a la par que increíblemente estúpido) Algo que no sois capaces de comprender por qué o cómo fuisteis capaces de hacerlo. Algo que se escapó completamente de vuestro control y cuyas consecuencias os torturaron durante años (cuando no siglos)
Todo aquello por lo que vivíais ya no existe y lo peor es que ha sido culpa vuestra. La casualidad no ha tenido nada que ver. Tampoco la mala suerte. Ha sido culpa vuestra pero, por mucho que luchaseis, por mucho que vuestra cabeza dijese “NO” no habéis podido hacer nada por evitarlo.
¿Podéis imaginároslo?
Supongo que no. Podéis creer que sí, o quizás prefiráis auto-engañaros y echarle la culpa a otro, pero no importa. Podéis tratar de haceros a la idea pero, en el fondo, siempre sabréis que teníais otra opción. La cuestión, el hecho, es que no podéis, porque sois gente de verdad porque, aunque duela, tenéis mecanismos para tratar con esas emociones. Nunca llegaréis a “conocer” ni “compartir” lo que pasa ahora mismo por el interior de nuestros tres personajes.
Imaginad que, en un primer plano, por delante de todo lo que sois, imponiéndose sobre vuestros principios, aplastando todo aquello en lo que creéis, aparece el rostro del culpable de todo ese dolor.
Y no, amigos, no se trata de auto indulgencia. No os estáis creando alguien a quien odiar para no odiaros a vosotros mismos. No es un espejismo a quien culpar de vuestros errores.
Es él. Es “real”, y podéis hacer algo al respecto.
Estáis cabreados. Muy cabreados, pero os sentís imposiblemente lúcidos.
¿Que haríais?
¿No lo sabéis?
Yo puedo hacerme una ligera idea.
- ¿Donde está? - Ellos tienen algo más que una ligera idea.

**********************

“Tenemos que hablar”. Vaya. Primero llega el subidón. Súbito, estúpido e irreflexivo. Después la cautela. El socorrido “irrelevante”, el echar agua fría a las neuronas y tratar de frenar el ímpetu.
Entonces todo comienza a precipitarse hacia el abismo esquizofrénico.
- “Tenemos que hablar”
- ¿De qué?
- Piensa. No la conoces de nada. Alerta de posible pirada.
- Pero... es que...
- ¿Qué?
- No sé. Tiene algo.
- Vas a hacer que me repita. ¿Qué?
- Ahora me repito yo. No lo sé.
- ¡Y dale! Datos, necesito datos.
- ¡Joder! ¡Que no lo sé!.
- Pues ya estás tardando en enterarte. Céntrate. Cierra y los ojos y respira. Datos. Sí, ya sabemos que es guapa. ¿Y qué? Ya estamos otra vez. No sabes acerca de qué quiere hablar contigo, y ya estás empezando a pensar en vuestro matrimonio, los niños y el perro.
- ¿El perro?
- Es una manera de hablar. Que no, cojones. Sabes el procedimiento: Conocer, valorar y...
- Y hostión. Sí, ya me lo conozco.
- Un intento, un fallo. Vale, cien por cien de cagadas, pero no me llores. Ya lo analizamos en su momento. ¿Qué pasó? Que no la conocías. ¿Dónde la cagaste? Dejando que la imagen mental que te habías creado acerca de ella ocupase el lugar de la persona real. El problema es que te enamoraste de alguien que no existía. Te dijo que no, punto . Ya lo hemos hablado y lo asumimos hace tiempo. Ahora no repitas el mismo error - Javi levanta la mano mentalmente para pedir turno de palabra - Quieeeto, que te veo venir - pero parece que no va a disponer de su turno de réplica - Vale, no sabemos si ella cometía el mismo error que tú, pero eso ahora es ya:..
- …
- Venga, que tú puedes:...
- ¿Irrelevante?
- Muy bien.
- Pero...
- ¿Se puede saber que te pasa? Ni peros ni... eso.
Los apenas cuatro metros que separan la cocina del salón se le habn hecho eternos con el incesante.
- Nada de echarle miraditas de refilón, que te caneo. Ni se te ocurra girarte.
Definitivamente, va a ser un tanto complicado hablar con ella si no quiere mirarle a la cara. A todo esto ¿De qué quería hablar ella?¿Se lo ha dicho? ¿Se le ha ocurrido preguntárselo?
- A todo esto ¿De qué querías que hablásemos? - decide tentar a la suerte.
- No sé... sólo necesito hablar con alguien - su ego se resiente un poco por la respuesta pero, por otro lado... No. No le ve el lado positivo.
- ¿Llevas mucho tiempo viviendo en el edificio?
- … - duda - No lo sé.
- Pues lo siento mucho, pero no se me ocurre una pregunta más sencilla para romper el hielo - eso, hazte el gracioso.
El silencio domina la escena. No uno de los que le gusta, sino uno incómodo. Sabe que le está mirando, pero no quiere girarse. Aún así, lo hace. En cuanto sus miradas se cruzan, ella rompe a llorar. Su primer acto reflejo es abrazarla y decirle alguna frase hecha, genérica y tramposa. Mentirle para intentar que ella se sienta mejor y se calme, pero también para dejar de sentirse tan mal por el mero hecho de existir en ese momento y lugar concretos del tiempo y el espacio. Mentalmente busca referencias. Convertirse en el reflejo de lo que siempre ha visto en las películas. Pero duda. ¿Haciendo eso sería él, o sólo alguien más imitando un comportamiento ajeno?
Le cuesta todas sus reservas de voluntad el contenerse, pero no puede evitar que su corazón se acelere. No puede apartar la mirada de ella. En su interior, el dolor ante esta infinita impotencia se le hace inaguantable. Quiere rozar su mejilla y secar sus lágrimas, acabar con quien sea que le haya causado tanto dolor. Es algo ajena a su aspecto. No era sólo guapa, es ...
- Eso no lo sabes.
- Déjame en paz.
Se abalanza sobre él y lo abraza como desesperada.
- No sé quién soy. No sé qué hago o cuánto llevo aquí. Sólo camino, me muevo y respiro, pero no me siento ni una persona.
Suena el timbre. Lo ignora. Suena de nuevo. Lo vuelve a ignorar. Escucha como alguien parece estar echando la puerta abajo. Le da igual. Resulta que lo consiguen y, poco después, cuatro tipos llegan hasta el salón.
Muy bien, igual a esto sí que tiene que prestarle un poco de atención atención.

- Qué bonito. Míralos a los dos, ahí abrazaditos - estos tipos le suenan de algo, pero no es capaz de ubicarlos.
- ¿Habéis vuelto a colocar? - no es una pregunta especialmente brillante, pero es un comienzo - Empieza a entrar corriente.
- No, creo que se nos ha pasado aquí, el amigo este, que tenía prisa - señala a alguien que parece el hermano hormonado de Akenatón - Pero bueno, dada nuestra misión, voy a ahorrarme las presentaciones y voy directo al turrón. Hemos venido a matarte.
- Mi blog es malo, pero esto me parece excesivo. Aunque, mirándolo por otro lado, acabo de descubrir que tengo cuatro lectores. Supongo que podré morir feliz.
- No vas muy desencaminado.
- Me dejaréis escribir una última entrada antes de morir - siempre se ha preguntado cómo reaccionaría ante una situación de vida o muerte. La verdad es que parece que se lo está tomando bastante bien. Muy bien, seguramente sólo vienen a robarle pero, aún así, esto se le hace demasiado serio como para estar tomándoselo con tanta tibieza - Ahora que sé que tengo “fans”, supongo que os debo una entrada de despedida.
- Eres la viva imagen de la expresión “el ignorante vive feliz” Menos mal que estoy yo aquí para sacarte de tu ignorancia.
- Ilumíname, oh sabio - a ver, la katana la tengo en mi habitación, así que no es una opción. Como le pongan una mano encima a la chica, estos no salen enteros de aquí.
- Por todos los... - curioso, parece que se está cabreando ¿esto es bueno o malo? - Eres igual de irritante como persona que como demiurgo.
- ¡Toma ya!¡Demiurgo! Cómo se nota que alguien ha sacado partido a sus estudios.
- ¡Ya está bien! Venga, pégale un tiro de una vez - saca una pistola y se la entrega a uno de sus acompañantes. Un individuo que le resulta tremendamente familiar. Está convencido de que se parece mucho a alguien que conoce.
- ¿Vais en serio? - pregunta estúpida, todos los datos parecen indicar que sí que van en serio - ¡Joder!, vamos a hablarlo. ¿Qué os he hecho?
- Que qué nos has hecho. Tú, nos has hecho.
- ¿Un poquito más de concreción? - ¿de verdad crees que es buena idea seguir con las gracietas? - ¿Por favor? - hombre, dónde va a parar. Eso lo arregla todo.
- Somos creaciones tuyas.
- ¿Perdón?
- Si lo miras desde un cierto ángulo (y con un poquito de ironía), tú solito te has buscado esto.
- Creo que me he perdido algún capítulo de esta serie.
- Voy a intentar explicártelo con caramelos. Somos personajes de tus relatos. Esa gente a la que te dedicas a putear. A hacer “dramáticamente interesantes”. A quienes usas como elementos reciclables una y otra vez para plasmar tus neuras y tu sentido de la “épica” y la “tragedia”
- Venga. Estáis de coña.
- Es... verdad - la chica se levanta mirándole horrorizada.
- ¿Qué? No, venga ya - síp, esto se asemeja más a la brillante verborrea que creía que desplegaría ante una situación como esta.
- Eres tú. ¡Tú me has hecho esto!
- Venga - hala, otro venga en dos frases. Céntrate, piensa, busca algo un poco más útil que preocuparte en tu limitado repertorio de expresiones genéricas - No puedes tragarte este cuento - obviamente, puede. Quiere poner la alerta de posible pirada, pero no es capaz. Esos ojos desprenden un dolor atroz. Un dolor de... de esos que le gusta para sus personajes.
- ¿Sabes por todo lo que me has hecho pasar?
- Venga - y van tres - Esto no tiene sentido.
- ¿Sabes cuántas veces me ha asesinado quien más quiero?¿Sabes cuántas veces he tenido que mirarle a los ojos y perdonarle porque, muy en el fondo, sabía que no era culpa suya?¿Sabes cuánto he podido llegar a odiarte durante todos los incontables eones de dolor y agonía que he has pasar? - no sabe si es el miedo ante una muerte casi cierta, o la convicción y el sufrimiento con el que le arroja estas palabras, pero le cree. Esto no tiene ningún sentido, pero le cree. Además, parecía que su voz interna se ha largado, así que no tiene quién le ancle al mundo de los cuerdos.
- Te cedo el honor - Deux Ex le entrega la pistola a Ella.
- Pero yo no os he hecho nada. Yo sólo escribo historias. Vosotros sois personas reales. Yo no puedo crear a personas reales. Además - se le ocurre una idea desesperada ideal para la situación - Mis personajes, mis protagonistas, jamas matarían a alguien así, a sangre fría. Si lo sois, eso tenéis que saberlo. No matan por venganza - hace memoria. No, cree que nunca había escrito a ningún personaje así, demasiado “fácil”... aunque igual está ignorando deliberadamente a alguno que otro - Si me matáis, estaréis demostrando que todo lo que decís es mentira.

Ella mira a Javi, muy bien, al Javi del Microverso. No median una palabra, pero parece que hay u reconocimiento mutuo. Le mira como le gustaría que le hubiesen mirado a él. Parece que hablan sin emitir un solo sonido. Es verdad (se pregunta si ya ha usado este recurso con anterioridad pero no tiene la cabeza como para pensar en según qué cosas). No pueden matarle. En el fondo tampoco es culpa suya. Él sólo contaba la vida de unos personajes que no existían. No podía imaginar que pudiesen llegar a tener sentimientos reales.

- Está visto que aquí tengo que hacerlo yo todo - Deux Ex le arrebata la pistola - Pero bueno, a todo se acostumbra uno.
- ¿Y por qué no se te aplica el razonamiento de antes a ti?
- Porque yo no soy un personaje “normal”. Yo soy el recurso que utilizas y desprecias. La justificación que das para que las cosas sucedan. Soy el barniz que une tus historias y que luego ignoras mientras te dedicas a pisotearlo como si no estuviese por ahí. Soy lo único que podría salvar ahora tu triste vida de mierda. Pero no me da la gana. No me caes bien.
Dispara a Javi a la cabeza, matándolo en el acto.

Silencio y pánico.

- ¿Se puede saber que has hecho? - Javi sale del estado pseudo catatónico en el que se encontraba.
- ¿No es obvio? Lo he matado.
- Serás... - se abalanza sobre Deux Ex, pero él ya no está allí.
- ¿Ya está? ¿Se acabó?
- Eso me temo - Tipo Listo también parece recobrar la lucidez.
- Y ahora... ¿qué?
- Ahora... esto - más allá de la ventana se ven desaparecer los edificios y el mismo aire - la nada - no queda luz ni oscuridad, entropía u orden. Nada que pueda ser percibido.
- No, venga, no me jodas. Este tío podía ser el autor de nuestro mundo. La cagamos y desaparecemos, pero no tiene por que pagarlo este el mundo. No es dios.
- Mucho me temo que el mundo en el que estamos hace mucho que dejó de existir. Sólo era un mundo real... entre comillas.
- Que no, hombre. Que no hemos podido causar el apocalipsis.
- Si esa es tu preocupación, olvídala. No es el juicio final. Nadie va a decidir nuestro destino, porque pronto no quedará ningún lugar al que ir.
- No sabes cuánto me tranquiliza eso.
- Pero sigo sin verle el sentido - ahora es Ella quien habla - ¿Por qué iba a destruirlo todo con su muerte? Él no era así.
- Él no lo está destruyendo nada. La realidad, simplemente, no puede mantenerse sin su ayuda.
- Entonces... nos hemos cargado a Dios. Así, con mayúsculas.
- Es una manera de verlo, pero no creo que la comparación le hubiese halagado.
- No tenemos nada mejor que hacer antes de que se acabe el mundo. Así que te puedes ahorrar las vaguedades y explicarlo de una vez.
- De acuerdo - Tipo Listo toma aliento - Javi, el Javi que está muerto en el suelo, era quien mantenía el universo en funcionamiento, pero no siempre fue así. Al nacer sólo fue una mota más en el tiempo y el espacio.
- No te pongas poético. Al grano.
- No sé si nació así, o si su capacidad para hacer realidad sus ideas le vino más adelante. El hecho es que era capaz de hacer cualquier cosa, sólo que no lo sabía.
Cada noche creaba universos nuevos que duraban tanto como su sueño y se desvanecían al amanecer.
- ¿Qué hemos dicho de ponerse líricos?
- Perdona, supongo que es algo heredado.
Con el tiempo comenzó a crear universos complejos y duraderos. Por lo general, todos ellos partían de una idea sencilla que desarrollaba con más o menos suerte, y el problema surgió allí. Porque surgieron las dudas, las inseguridades y, para qué ocultarlo ya, la pereza.
Había ocasiones en las que no daba con la “tecla” necesaria para que sus mundos fuesen consistentes y coherentes. Ideas que no eran los suficientemente buenas como para sustentar esos universos pero que, en lugar de ser desechadas o pulidas, se parcheaban de mala manera. En lugar de comprender cómo funcionaban aquellos mundos, de aceptar que había cosas que no debían o necesitaban ser explicadas, recurría a justificaciones que sabía que no eran validas, pero que trataba de ocultar bajo capas de palabrería y jerga inútil o, con un simple “por que mola”. Pero, por mucho que tratase de ocultárselo a los demás, el sabía que estaban allí.
- Tío, se acerca el fin del mundo. Un poco de prisa.
- Que sí, que sí, que ya va.
Cada vez usaba más las excusas, el “Deus Ex Machina” y cada vez se enfadaba más consigo mismo por no ser capaz de “crear” sin utilizarlo. Por hacer que los personajes actuaran contra natura con el único objetivo de alcanzar “el momento” que había dado origen a aquellos mundos.

Así llegamos al momento en el que la cosa se descontroló El momento en el que comenzó a soñar con “este” mundo. En cómo podría ser cómo sería su versión “perfecta” del mundo real. El simple hecho de saber que él no sería capaz de crearlo (ya que él era imperfecto) no le impidió fantasear y, con cada nueva fantasía, el mundo cambiaba de acuerdo a sus designios, aunque el no era consciente de ello.
Cada día despertaba en un mundo distinto. En una versión un poco diferente del mismo mundo...
- No me jodas que esto era lo mejor que podía hacer - Javi mira el apartamento con un deje de... desaprobación.
- Oh, no. Él podía hacer cualquier cosa, pero se negaba a sí mismo una posición mejor. No quería hacer que los demás se comportasen de una manera diferente a como realmente eran. No le parecía “justo” el aprovecharse de su “posición privilegiada”. Ni siquiera a nivel subconsciente se permitía esa clase de lujos.
- Me abuuurrooooo.
- Pero llegó lo que tenía que llegar. Javi se enamoró, y ella le dijo que no. Así que el mundo se fue a la mierda. Después de aquello sus sueños cambiaron. Ya no soñaba con mundos perfectos, sino que se dedicó a pensar en la nada. En la muerte. En el final de las cosas. Sus ensoñaciones se llenaron de cataclismos y estrellas que se apagaban. Noche tras noche destruía el universo y cada mañana seguía ahí, pero sólo porque no sabía que lo había destruido. Su ignorancia era lo único que mantenía el curso de la existencia.
Ahora ya no está, y la realidad que él habría recreado le sigue en su último viaje. Se dice que el amor es una fuerza creadora (que lo es) pero también puede ser la causa de todo lo contrario.
- Así que la culpa de todo esto es que este tío era un llorón.
- Hombre, es una visión un tanto simplista.
- Claro, es un alma triste y poética - no puede ocultar un deje de sarcasmo.
- Cállate - Ella le pega una colleja.
- Así llegamos al punto en el que perdió el control... sobre aquello que ni siquiera sabía que era capaz. Primero vosotros tomasteis consciencia sobre vuestra propia naturaleza, y él os alentó a ello plasmando vuestras conversaciones.
Pero aquello tampoco pasaba de ser una anécdota. Sólo erais una gracia. Una herramienta para aclarar sus pensamiento. Cuando Deux Ex tomó consciencia de sí mismo y cuanto le odiaba, fue cuando todo comenzó a precipitarse.
Yo traté de avisar a Javi en sus sueños. Pero el paraje onírico es un lugar muy inestable, por no decir una porquería para los intentos comunicativos.
Deux Ex, en un principio tenía miedo, no estaba seguro de poder acabar con su creador él mismo, así que trató de utilizar a Javi contra si mismo. Por eso fue al Microverso para tratar de “reclutarte”. Tú no dejas de ser una proyección de Javi en aquel lugar, por lo que estabas más cercano que nadie a su misma naturaleza.
- Cuanto honor.
- Sí alguien podía superar la barrera que separaba los mundos sin un apoyo expreso del “autor”, ese eras tú.
- Pues fui el último en llegar aquí, así que ya me dirás.
- A ver, para cuando Deux Ex fue capaz de asumir su papel, vosotros ya llevabais una temporada larga dando vueltas por allí. Además, adaptarse a según que cosas cuenta un tiempo.

Cuando lo vi ponerse en movimiento, también comencé a mover mis piezas, y envié a Tipo Duro hasta este mundo. Pero aquello le enseñó el camino a Deux Ex.
- Vaya Tipo Listo de los cojones.
- No es tan sencillo. La esencia de Deux Ex consiste en que él es capaz de lograr cualquier cosa. Da igual lo inverosímil que sea. Es la justificación suprema. Así que, en mi defensa, diré que lo hice lo mejor que pude.
Por desgracia, cuando Deux Ex llegó al mundo real, metió a Tipo Duro en una situación de la que salió, digamos... “quemado”
- Eso, tú ríete.
- Y, además, para echar más sal en la herida, le salvó. Para terminar la faena, también me arrancó a mi del plano de las abstracciones para que pudiese ver más de cerca su “obra magna”.
- Vaya cuadrilla de pringados con los que me han juntado.
- ¿Quieres dejar de hacerte el gallito? - la mirada de Ella se le clava con dureza.
- Lo siento, es un mecanismo de defensa. Sigue.
- Entonces, a mí ¿quién me trajo?
- Mucho me temo que fue Deux Ex haciéndose pasar Javi. Aunque también está la posibilidad de que fuese el mismo Javo que acababa de tener una experiencia digamos... traumática. Aunque tengo mis dudas. Ya no soy todo lo que fui.
Tras años de mucho sufrir, llorar en silencio y todas esas cosas que se suelen hacer tras un desencanto amoroso, había encontrado una especie de “momento de paz”.
Ya está superado, se dijo, ahora puedo hacer vida normal. Pero no podía estar seguro de aquello sin ponerse a prueba. Así que, inconscientemente, creó una situación que validase su afirmación. Una “prueba de estrés” para demostrarse que no se mentía a sí mismo.
El problema fue que su yo consciente no estaba preparado para una prueba de aquel calibre. Al final la superó, sí, pero no sin recibir (ni causar) daños. Una cosa era que lo hubiese “superado” y otra que quisiera estar solo. Ahí es donde entras tú... creo, o la brecha que le dio la oportunidad a Deux Ex para llegar hasta aquí.

Finalmente, yo logré traerte hasta aquí, Javi. Mi esperanza era justo la contraria que la de Deux Ex, que tú, al ser más cercano al autor, pudieses hacerle ver la verdad (y peligrosidad del asunto). Que adquiriese consciencia de su poder.
Lamentablemente, él nos encontró a nosotros antes, y nos convirtió en meros secundarios de “el plan”

Y aquí estamos, esperando el fin de todo. Vaya, que oportuno, comienzo a desvanecerme.

- Bueno, supongo que esto es el fin - Javi mira a Ella. Deux Ex le ha hecho recordar todas las ocasiones frustradas de ser feliz en sus vidas anteriores y paralelas.
- Al menos me queda el consuelo de que, esta vez, no eres tú quien me quita la vida - la dureza y el dolor han desaparecido de su mirada - Me alegro de que el final me llegue junto a ti.
- Yo no me alegro, pero... - no puede apartar la mirada de esos ojos que se desvanecrn ante él. La acerca para besarla, pero no llega a tiempo.
Típico.
Recuerda una conversación que había tenido con Javi. Cuando le acusó de que, mientras él no tuviese pareja, sus personajes jamás serían felices. Al final ha resultado que tenía razón.
Miró el cuerpo en el suelo.
- Pobre desgraciado. Con un poder ilimitado y no has podido evitar que la historia de tu vida acabe como el culo.

Macroverso IX Lluvia de marcianos

Macroverso IX Lluvia de marcianos.

- ¿Así que esto es el mundo real? - ahora soy el prota se dice para sí Sarcástico/Mike/Javi Versión Z, ¿Cómo se supone que tengo que comportarme? ¿Tendré que convertirme en un ser lamentable como mi antiguo anfitrión?.
Decide que no, decide que todo se vaya a la mierda, pasa, pero pasar de estas preguntas imlica que su mente deja el camino a las siguientes. ¿Y ahora, qué? ¿Tiene sentido buscar a “ella” si él ya no es realmente “él”? ¿Le importa algo de todo esto?.
Descubre que llevar la voz cantante es algo más complicado que ser un mero recurso. Antes no tenía preguntas para sí mismo, sino para “el otro”. Preguntas para las que él ya tenía respuesta.
Trata de calmar su mente y centrarse. Si esto es el mundo real ¿debe respectar las reglas del Microverso? ¿Qué sabe de este lugar?.
Nada.
- Pues no me parece para tanto. Ya estamos aquí... todos, seamos quienes seamos. Ya hemos llegado ¿Qué me podéis contar? ¿Algún plan? - trata de parecer confiado, pero no sabe qué es lo que está transmitiendo a sus interlocutores. Mierda, si esto es lo que significa ser el prota, quiere dimitir cuanto antes.

- Poca cosa - dice el tipo que no está vendado - Mucho me temo que más o menos estamos como tú. Aunque esperaba estar equivocado y que nos trajeses noticias - una nueva decepción del nuevo mundo: Tipo listo no hace honor a su nombre. De repente sabe cómo llamarlo ¿por qué?. No, definitivamente, esto de las preguntas sin respuesta no le gusta nada. Bueno, al menos él no es el único que se encuentra perdido. Aunque ahora se siente algo estúpido por buscarse un consuelo tan inútil.
- Pues estamos buenos. Supongo que aquí, el amigo Akhenatón tampoco tendrá mucho que agregar.
-
- Vale, tampoco te hernies intentándolo - Javi hace ademán de protegerse cuando Tipo Duro comienza a caminar hacia él. Al menos alguien si que parece merecedor de su apelativo - Tampoco te pongas así.
- Tienes que entenderle, aparte de tener el cuerpo completamente abrasado, también tiene la traquea destrozada tras el incendio y no puede articular palabra. Me sorprende que sea capaz de andar - Tipo Listo parece salir en defensa de ambos - Así que comprenderás que no es muy conveniente sacar ciertos temas.
- ¿Incendio? Parece que me he perdido la parte divertida – se dispone a hacer un chiste sobre gente “quemada” pero, aparte de que iba a tratarse de un juego de palabras muy simplón, prefiere no arriesgar su anatomía.
- Tampoco te creas, efectos secundarios de una trama terciaria. Poco más.
- Entonces, está aquí para...
- Hace un momento lo sabía, pero cada vez veo las cosas menos claras. Supongo que algún plan tendrá “el de arriba” para él.
- Yupi - no trata de disimular la desgana en su voz - Con lo que me gustan las sorpresas. De todas formas... ¿no se supone que “el de arriba” ahora es el de “aquí al lado”?. ¿No estamos en su mismo nivel de existencia?.
- Buena pregunta... no lo sé, pero creo que así es.
- Entonces ¿no debería ser libres para hacer lo que nos rote? ¿No se invalida la historia en la que estaba incluido antes?
- De nuevo, buena pregunta.
- Pero no tienes ni idea de su respuesta.
- Efectivamente.
- Me parece que cambiar tu nombre por el de Tipo Inútil.
- No tengo nombre, nunca lo he necesitado.
- En fin ¿Puedes aportar algo, o lo mismo me da empezar viaje sin vosotros?
- No puedo retenerte. Por ese lado eres completamente libre de hacer lo que quieras.
- ¿Quién me mandaría a mi meterme en esto?
- Si te gusta la certidumbre, no has elegido la mejor historia en la que embarcarte.
- Sí, claro, estar aquí ha sido mi elección.
- Y eso que aún estamos un poco entre dos aguas, según pase el tiempo y te vayas adaptando a esta realidad tendrás una idea menos global del conjunto de la historia, y serás más una pequeña parte de ella.
- Por ese lado no tengo problema, no tengo ni puñetera idea de qué pinto aquí. Lo único que tengo claro es que “el otro” tenía que querer buscar a “ella”, pero no sé si a mi me apetece demasiado.
- No te engañes, aquí poco pintamos cualquiera de nosotros. Sólo somos... sólo somos...
- Menos que nada. Bueno, sólo somos uno más.
- Como te iba diciendo...
- Así que estamos tú y yo solos para investigar.
- Eso me temo.
- Y no tenemos nada mejor que hacer que buscarla.
- Al menos eso suena como un comienzo.
- ¿Alguna idea sobre por dónde empezar?
- Por lo general, estas cosas solían comenzar con un sueño, pero parece que hemos pasado el umbral de un ciclo para pasar al siguiente.
- No sé, noto como un cierto deja vu. Como si esto de las chorradas crípticas y sin sentido fuese una constante (lo cual me repatea bastante)
- Te acabarás haciendo a ello.
- Vale, ¿Por dónde empezamos?
- Te puedo decir lo que he averiguado, o lo que de recuerdo de mi anterior existencia, acerca de nuestra situación.
- Vale, ponte a ello, pero tampoco repitas nada que se haya dicho antes, que hay cierto tipo de reiteraciones que no me van.
- De acuerdo, resumiendo: Estamos en una ciudad llamada Pamplona. Se supone que estamos en medio de una fiesta, (lo cual deduzco por el alto porcentaje de gente cercana al coma etílico y la “uniformidad” en la vestimenta “pintoresca”) - se echa la mano al bolsillo - No tenemos dinero - iba a utilizar la expresión “ni un duro” pero no tiene claro cuál es la moneda local - Confío en que, si nos arrimamos a alguna cuadrilla de “alegres pillastres”, podremos mimetizarnos como parte de ellos y que nos inviten a comer algo que no superará los mínimos controles sanitarios. El asunto de la mimetización aún es una teoría aún por validar, la segunda parte, la del riesgo implícito en comer algo que se les sirva en según que sitios, lo da como algo más bien cierto.
- Casi que preferiría ahorrarme esa parte y acabar cuanto antes. No me apetece quedarme demasiado tiempo por aquí.
- Bien. Puntos a favor: Si hemos aparecido aquí, supondremos que es aquí donde tenemos que buscar a nuestro objetivo.
- Nuestro objetivo. Ni que nos la fuéramos a cargar.
- Continúo con nuestro último punto a favor
- ¿Sólo dos?
- Deja de interrumpirme: No es una ciudad grande.
- Por poco grande que sea, buscar a una persona que no conoces, en un lugar que tampoco conoces, atestado de gente ajena al lugar, yo diría que lo llevamos crudo.
- Me has quitado los puntos en contra que me disponía a enumerar. No sé qué me da que ahora mismo la cantidad de gente que no es de la ciudad duplica a los nativos.
- ¿Qué es esto, un vórtice dimensional? ¿Esta gente no tiene vida en sus puñeteras ciudades?
- Yo no utilizaría la palabra “vida” para describir lo que nos rodea.
- Hala, alegría. ¿Entonces, qué? ¿Empezamos a encuestar guiris aleatoriamente?
- Por supuesto. Podríamos empezar con algo sencillo. Algo como: Buenos días, ¿me podría decir si ha visto a una mujer a la que no puedo describir?
- Vete a la mierda - empieza a comprender a... a... a alguien, pero no es capaz de recordar a quién. No, definitivamente, esto no es un buen comienzo.

**********************

El lunes no ha ido mal. La verdad es que no ha estado nada mal.
De acuerdo, para ser completamente sinceros, el comienzo de la mañana ha sido un tanto extraño. Por un lado, Sandra no ha aparecido por el trabajo, lo cual tiene su lado bueno, y su lado malo.
Por el lado malo, está el sentimiento de culpa ante la posibilidad de que la enfermedad que ha aducido como razón para no ir sea mentira, y que la auténtica razón sea que no quiere verle a él. Por el lado malo, también, está el que se alegra un poco de ello, ya sea verdad o mentira. Por el lado malo, de nuevo, que se siente como un capullo integral por alegrarse de ello, aunque sea un poco.
Por el lado bueno... Mierda, no hay lado bueno. Vaya, el lunes está empezando a normalizarse.
Javi, el centro del universo, ataca de nuevo.
Posibilidades como que esa enfermedad sea cierta, que el domingo se hubiese agarrado una parecida a la del sábado, o que descansase en la cárcel por haber asesinado a su cuñado se pasean por su mente, pero su ego y sus ansias auto-flagelatorias han optado por descartar estas últimas opciones (aunque a la tercera le da alguna que otra vuelta por la cabeza, aderezándola con la presencia de mutantes, derrumbamientos de muros, salvamentos in extremis, ninjas y ¿por qué no? asesinos pontificios)

Por fin llega al (a un) lado bueno: Está el sentimiento de relajación (no exento de culpabilidad) al llegar al trabajo y enterarse de que no sería un día incomodo (al menos no en ese aspecto). Pero pronto se da cuenta de que no, eso puede hacer que se sienta algo mejor, pero que no lo convierte en una buena persona.

Como era de esperar en un lunes de San Fermín, el curro ha brillado por su ausencia. Cuatro camiones a descargar en los muelles y poco más.
Así que ha aprovechado para apropiarse de unas cuantas hojas de reciclaje de las amables señoritas de la oficina mientras se preguntaba ¿será alguna de estas Silvia? , y las ha pintarrajeado tratando de hacer dibujos (con escaso, por no decir nulo, éxito) para que, finalmente, acabasen en la basura. Para completar la mañana, y ya que estaba por la labor, también se ha dedicado a pulir algunas de las historias que han tenido a bien en ir apareciendo y ponerse a dar vueltas por su cabeza.

El camino hacia casa se prometía igualmente tranquilo. No hacía demasiado calor, no había mucha gente a la que esquivar, y la música que iba sonando de manera aleatoria por los auriculares era la que le apetecía en aquel momento.
Entonces le ha venido a la cabeza. Todo esto es demasiado bueno. Tiene que estar durmiendo, y se acaba de dar cuenta, así que no pasará mucho tiempo antes de que empiecen a suceder cosas raras (o no tardará en despertarse. Lo única duda es que pasará antes)
Pero no. Para su alivio temporal, no está durmiendo (lo cual no es óbice para que lleguen las cosas raras)
Se para en un semáforo, y comienza la fiesta.
La primera cosa, rara, lo que se dice rara, tampoco es que lo sea. Parada junto a él, se encuentra “ella”. La chica que vio ayer mientras volvía para casa (y que, ya sea en primer o segundo plano, no se ha podido quitar de la cabeza desde entonces).
No sabe por qué ha mirado para ese lado (bueno, en realidad sí que lo sabe, pero en este momento le entra una duda estúpida) Con lo tranquilito que estaba mirando hacia adelante.
Basta un segundo, menos tiempo aún que el que le dedicó en la anterior ocasión, y ya comienza de nuevo a activarse el mecanismo que da inicio al bailoteo de la caballería cosaca (caballos incluidos) en su cabeza.
Pero es que, esta ¿mujer?¿chica? es tan... tan...
No es nada, no la conoces, mira hacia el frente. Ya vuelve con la tonadilla.
Ella no es nada. Debería serlo, al menos para alguien que no la conoce, pero no lo es. No, y no es la mera atracción, es algo más.
Vamos a ver, sólo es una chica (muy) guapa. Otra desconocida más, como las hay a millones en el mundo, como otras tantas que ignora día a día. Pero esta mujer tiene algo...
Irr... no, no empieces con la palabra. No tiene “algo”.
¿Seguro?
De acuerdo, igual lo tiene, pero sólo para aquellos que la conocen, que no es tu caso.
Que sí, que sólo es una (otra) tía.
Que no la mires.
Ahora no la estoy mirando.
Que no pienses en ella.
Trata de no pensar en ella. Que las voces de su monologo interior se callen, pero sabe que no va a conseguirlo.
- Vamos a ver - gira su mente hacia su interior y trata de que haya paz - Estoy en ello. Dejadme tranquilo con el asunto y puede (sólo puede, tampoco prometo nada) que me concentre lo suficiente como para dejar de pensar en ella.
Esto es mentira, lo sabe. En cuanto se callen esas vocecillas la cosa va a ir a peor. Empezará a cuestionarse lo divino y lo humano.
Que si no debes mirarla porque es una perdida de tiempo y no vas a volver a verla (tampoco vas a pararte a hablar con ella ¿para qué?)
Que si no puedes pensar en una relación (¡UNA RELACIÓN!) basándote únicamente en la apariencia de una persona. Pero no se trata de su apariencia.
Que tienes que ser ecuánime con tu atención hacia los demás (¿pero quién cojones te crees que eres?) que si no los conoces (¿y así como pretendes conocer a nadie?) o los ignoras a todos o les haces a todos el mismo caso (¿Pero tú te escuchas?)
Que si fuese un tío no le harías ni caso. Triste pero obvio (¿triste? ¿por qué?)
¿Por qué no puedes ignorarla?
Le cuesta un poco, pero se da cuenta de que ya está haciendo todo eso que se dice que no quería hacer. Que le está dando vueltas y la cosa parece que aún va a ir para largo.
Así que ya sabe lo que toca.

Vamos a ello.

Un rayo golpea el suelo justo a su lado. De no haberse apartado en el último momento ahora sería un pedazo de churrasco muy hecho.
Mirando al cielo, ve que un nuevo rayo se dirige hacia ella. De un salto la aparta de su trayectoria para recibir él el impacto, pero de poco le sirve (¿a qué velocidad se mueven esos rayos para que él pueda anticiparse? No importa, esta historia no va de eso). Un haz tractor está izándola ¿Quien está haciendo todo esto, y qué quiere conseguir? ¿Quiere matarle a él, o a ella? ¿Quieren matarla o raptarla?
Tras levantarse dolorido, sus piernas le impulsan de un salto hasta lo alto del semáforo, sólo para apoyarse, ganar inercia y llegar hasta lo alto de una farola. De ahí a la barandilla de un balcón cercano, para rebotar en él y poder llegar a lo alto de uno de los edificios donde toma impulso para el salto final que le eleva hasta las alturas.
Mientras vuela no sabe qué le espera en su destino. Al cruzar las nubes aún no lo tiene decidido ¿Dioses o extraterrestres?
Venga, extraterrestres. Se protege la cabeza con los brazos y se prepara para el impacto. Contacto. Con la colisión crea una brecha en el casco metálico de la nave al atravesarlo.
Una ves en el interior, duda. Igual mejor dioses.
Golpeado por los rayos del sol, ahora más cercanos, avanza por la cima de esta montaña.
Aunque... igual mejor extraterrestres.
El aire viciado de los pasadizos que recorre se ve sacudido de vez en cuando por pequeñas descargas de estática. Por suerte, las abundantes sombras que lo cubren todo le ayudan a esconderse de las patrullas que la custodiaban.
¿Y cómo me aclaro para llegar a donde sea que la tienen encerrada? No quedaría muy lógico (¿lógica?¿aquí?) que pudiese entender lo que dicen o ser capaz de leer su escritura.
Venga, vamos a volver a lo de los dioses, y no nos complicamos demasiado.
Allí estaba ella, suspendida en el aire delante de sus hermanos.
¿Por qué la han traído?
Tratan de arrebatarle su poder, es una deidad rebelde que ha preferido vivir entre los hombres, pero el panteón necesita de sus dones.
Sí, definitivamente, los dioses son una elección mejor.
Carga entre las filas de los titanes arrebatándoles su presa. No se atreve a mirarla para no quedar paralizado por su resplandor (¿resplandor?, sí, casi mejor resplandor. Prefiere evitar el uso de términos como belleza y sus sinónimos)
- ¿Quién eres? - dice ella - ¿Por qué haces esto?
- Sólo soy un hombre que trata de hacer lo correcto.
- No te sacrifiques por mi.
Acaba ya con la cháchara, pasa a la acción, Aléjala de ti de una vez.
- Lo siento
- ¿Por qué?
- Por no poder conocerte mejor. Por no poder hacer lo que me pides.
Que lo dejes ya.
La arroja tan lejos como puede, mientras se encaraba a sus hermanos. Lejos ya de sus hermanos, ella es libre para volar por su cuenta. Ella se dispone a volver a ayudarle, pero la ha enviado a la suficiente distancia como para que no pueda llegar a tiempo a la contienda.
- ¿Quién eres? - pregunta uno de ellos - ¿Quién osa contravenir nuestros designios?
Mmm. Se plantea la respuesta molona “Vaya birria de dioses que sois si ni siquiera sabéis eso” “Ya no hacen seres omnipotentes como los de antes”. Pero opta por una más clásica. Más “dramática” y adecuada para los tintes que está tomando todo esto.
- Un hombre - dije finalmente - Sólo soy un hombre.
Y carga contra ellos. Todo tiene que acabar antes de que ella llegue hasta aquí, no quiere arriesgarse a que salga herida.

El semáforo se pone en rojo, por fin. Comienza a caminar tan rápido como se lo permitieron sus piernas y cruza la carretera como una exhalación sin mirar hacia atrás.
Durante unos momentos se plantea el retomar esa historia, pero enseguida lo descarta. Demasiado facilona, aunque ha servido a su propósito.
Aunque, igual, habría sido mejor elegir a los extraterrestres.

El líder de los extraterrestres aterriza creando un boquete en la carretera. Varios de los coches que no pueden frenar a tiempo se precipitan por la abertura.
Del interior del cráter, aún humeante, surge la imponente figura de la armadura potenciada de este ser.
- Hemos estado muy cerca - dice - Pero esto aún no ha terminado.

**********************

- Vale, entonces... ¿el plan, es...? - Javi trata de aclararse hablando en voz alta, mientras espera a que alguno de sus “aliados” sugiera algo - Por favor, no digáis “dominar el mundo”.
En este nuevo mundo, y rodeados por las hordas cuasi comatosas de los devoradores de alcohol, nuestros tres héroes están desorientados y perdidos. Muy perdidos.
Pero el día aún va a ponerse peor... por no decir que mucho más raro.
La respuesta que obtiene son rayos que caen desde el cielo en la lejanía y algo metálico que se precipita con un sonido atronador.
Ante todo esto sólo puede decir:
- Hombre, no me jodas.

A su lado, un conmocionado turista no puede dejar de repetirse:
- Tenía que haberme ido de vacaciones a otro lado.
El señor Gutierrez había huido de su puesto en la NASA para evitar que su mundo racional fuese puesto en duda al hacerse preguntas sobre algo que sabía que había visto, pero no quería reconocer como real. Pero, por lo visto, el mundo se empeñaba en hacer hincapié sobre el cariz extraño que había decidido adoptar.
Primero, el incendio que había aparecido ante sus ojos hacía un par de días. No habría sido raro... de no ser porque, el segundo anterior, el edificio estaba perfectamente, no se parecía en nada al que había aparecido en su lugar ardiendo y no había rastro de los bomberos o la línea de contención (que, curiosamente, se parecían mucho a las de las películas americanas)
Cuando el tipo poseído por un ataque de heroicidad estúpida decidió entrar en el edificio, prefirió mirar para otro lado.
Después, la nevada “instantánea” y delimitada del día anterior... del que nadie parecía haberse dado cuenta. Lo del incendio había conseguido hacer como si no lo hubiera visto, pero aquello, por mucho “Nanana” mental que se repitiese, no conseguía que desapareciese. Y comenzaba a dudar sobre su estado mental.
Pero, tras lo que acaba de presenciar... incluso después de todo aquello, hace que ya se vea con el embudo en la cabeza y la camisa de mangas extra largas anudadas a su espalda.
La cosa ha empezado con un haz de luz llegado desde el cielo. Raro, vale, pero vete tú a saber si era el foco (con una señora lámpara de unos cuantos millones de vatios) de algún espectáculo de la fiesta. Pero al mirar al cielo buscando su origen, de repente se había nublado... pero sin que el día se oscureciese un ápice (ni las nubes impidiesen el paso de la luz que delimitaba el haz)
Después, la figura que parecía ascender atrapada por el haz... y el tipo que parecía volar siguiéndola, como sacado de alguna película de esas japonesas de tipos que se dedican a dar brincos imposibles.
Muy bien, quien hubiese hecho aquel efecto especial se había dejado una pasta. El “Nanana” volvía a su cabeza, pero el estruendo provocado por la colisión del artefacto en la carretera le ha impedido seguir escuchándolo.
Al menos de esto sí que parece que se está enterando la gente. Casi se alegra del pánico que sigue a la escena.
- No estoy loco - grita – Bwahahaha, no estoy lo...
- Aparta, mendrugo.
Cuando aquel tipo le aparta, no entiende la razón. Al ver que uno de los hombres que le acompaña parece una momia ciclada, el “Nanana” regresa. Cuando otro artefacto similar al que ha caído en la carretera se estrella donde él se encontraba hace un momento, supera su estado de estupefacción, y comienza a correr mientras continúan cayendo uno tras otro los artefactos del cielo.

Así que nuestros héroes se encuentran ante lo que parece una... ¿lluvia de extraterrestres acorazados?
De cada boquete del suelo sale un nuevo exoesqueleto con su arma disparando a lo loco. El pánico se hace de inmediato y una marea humana de gente de rojo y blanco comienza a arrasarlo todo.
Tipo duro, como impulsado por un resorte, entra en acción. Para estar gravemente quemado es increíble la manera en la que se mueve. En un instante incapacita al más cercano y, de unos disparos imposiblemente certeros con el arma que le ha arrebatado a su primer objetivo, inutiliza las de los demás.
Cero víctimas, y todas las armas destruidas. Debe reconocer que el tipo, incluso aquí, es una máquina. ¿Cómo es que un “simple” incendio lo dejó así?
Pero el nivel de rareza de todo esto va en aumento, alcanzando unas cotas desorbitadas, por no decir ridículas.
Tipo duro incrusta de un puñetazo el casco de uno de los acorazados en sus hombros. Tras arrojar la armadura que ha inutilizado contra otros dos “invasores”, salta en busca de un nuevo objetivo.
En su caída, el boquete sobre el que se alzaba su presa se hizo algo más profundo.
- Esto no tiene ningún sentido - dice Tipo listo.
- Se nota que eres el lumbreras del grupo.
- Me refiero a que es más anormal que lo que hemos hecho hasta ahora.
- ¿Eso es lo que te dice tu rarómetro?
- Está cerca.
- ¿Quién cojones ha hecho todo esto? Como me respondas con una vaguedad te juro que te arreo.
- Supongo que se refiere a mi - el que responde no es otro que el líder de los invasores.
- ¿Ves como no era tan difícil? A todo esto ¿y tú, eres...?
Una de las armaduras que ha arrojado Tipo duro aterrizó junto a ellos.
- A ver si tenemos un poco más de cuidado - el desconocido se aparta un poco mientras se quita el casco.
- Déjalo, ¿no ves que le hacía falta un poco de diversión? Te estabas presentando.
- Cierto. Soy Deux ex - alzando uno de sus brazos, agarra por el cuello a Tipo duro, que en este momento parece indefenso.
- ¿Y has venido a ayudarnos, o a terminar con nuestros sufrimientos?
- A ayudaros, por supuesto. Aunque no me lo han puesto nada fácil.

**********************

- Irr... - su cabeza quiere usar la palabra, pero no se lo va a permitir.
Javi llega a casa, pero su cabeza continúa por ahí atrás atrás. Para ser más exactos, en un semáforo a unas cuantas calles de distancia. Ni siquiera una invasión alienígena ha logrado extirpar a esa mujer de su cabeza.
Por un momento, la tentación de hacer que se la lleven los invasores ronda sus pensamientos, pero aquello no solucionaría el problema; su avatar en aquella historieta los habría seguido hasta los confines del universo para rescatarla y... posiblemente, morir en el intento (otra vez)
- Venga, alegría.
Enciende la tele y es recibido, como de costumbre, por anuncios. Que sorpresa. Apaga el sonido y enciende el ordenador para poner música.
Su estómago empezó a a gruñir. Sí, debe de ser la hora.
Se dirige hacia la cocina para hacerse la comida, pero ya sabe lo que se va a encontrar: Espárragos y patatas fritas (¡cielos, también hay una lata de atún!)
Se presenta la disquisición de todos los días, el terrible drama existencial que consigue que LA preocupación del día se aleje un poquito (¡yupi!): ¿Pedimos comida, o bajamos al súper?
Salir a la calle y arriesgase a la (remota) posibilidad de encontrarse (y empeorar un poco más) otra vez a su nueva y flamante obsesión, o quedase tranquilito en la seguridad de su casa, esperando que le llegue algo sano, sano para comer.
- Ah, ¿qué diablos? - se decide probar suerte.
Al fin y al cabo, ¿cuantas posibilidades hay de que se la encuentre otra vez?... Además... tampoco hay nada malo en el simple hecho de cruzársela. ¿verdad?. Ya sabes, no puedes controlar el azar.
- Tío, estás fatal.
Está saliendo por la puerta, cuando se da cuenta. Con el calor que hace en la calle, y se ha vuelto a poner la chaqueta. Su cabeza sigue muy lejos y su cuerpo está en modo automático.
Vuelve a colgar la chaqueta en el perchero y agarra las llaves y mientras se repite una y otra vez que no está saliendo para ver si se cruza con ella.
- Tienes que hacértelo mirar - le dice una de sus voces mientras está esperando el ascensor.
- Joder. No he apagado la tele. Mierda, el ordenador tampoco. Bueno, da igual.
Mientas sale por el portal, su cabeza vuelve al ataque:
- ¿Por dónde sería más probable que aparezca?
- Irr....
- Oh ¡Cállate!
- ¡Cállate tú y tira por la ruta de siempre!
Definitivamente, está siendo otro día de esos.
Auriculares al máximo, encogimiento de hombros y ruta planificada.
Súper, lata de alubias (la más grande), azúcar (¿azúcar?, pero si no tiene leche en casa), mmm que buena pinta tiene la foto de esa caja de... ¿espinacas congeladas? Vale, ¿por qué no? Cosas más raras ha comprado. Chorizo, chorizo picante, chorizo de pueblo, chorizo de Pamplona. Venga, chorizo de pavo también... y de jabalí. Sí, con eso será suficiente.
No, espera, macarrones también.
Auriculares al máximo, encogimiento de hombros y ruta planificada hasta casa.
Misión cumplida.
Sube a casa y comienza a meter las cosas en el frigorífico. Mira secuencialmente la lata de alubias y la bolsa de macarrones, finalmente se dice: “ya me haré esto otro día”. Saca del frigo los chorizos que acababa de meter y pilla la tabla de cortar.
Se sienta delante de la tele y empieza a cotar.
- Mierda, no he comprado pan... ni queso.
- ¡Hey! ¡No estaba pensado en esa tía! - Mierda, ahora sí.
Algo en la pantalla llama su atención. Hay un montón de extraterrestres acorazados estrellándose contra el asfalto. La escena le suena, como un deja vu, aunque no logra ubicarlo.
Espera a que terminen de pasar las imágenes y ve que son las noticias. Para cuando silencia la música la música y sube el volumen de la tele ya han pasado a la siguiente.
¿Película nueva? ¿De quién?
Quiere buscar algo en internet, pero no tiene mucho con lo que empezar.
Espera.
Espera.
Espera un poco. No era un deja vu, era una de las historias a las que había estado dando vueltas.
Algún productor de Hollywood ha vuelto a robarle una idea... antes de que la escribiese. Seguro que van a hacer otra superproducción genérica. Que iría al cine y saldría diciendo “Tendrían que haberme dejado a mi hacer la historia”
Cojonudo. Estaba siendo un día perfecto.
Bueno. Al menos ha vuelto de dejar de pensar en...
- Mierda.

**********************

- Vale, nos vas a ayudar... - Javi mira su muñeca para ver la hora. La aparición de Deux Ex ha sido muy dramática pero, cuando se trata de él, ha aprendido a mantener un tono escéptico ante lo que pueda decirle - ¿Y cuánto vas a tardar en desaparecer otra vez? - No tiene reloj, pero se trata más un gesto simbólico que otra cosa.
- Dame un voto de confianza. Mis idas y venidas tampoco son cosa mía.
- Pues vaya Deux Ex de los cojones.
- Sí, sí. Ja, ja. Yo también te quiero.
- Venga, empieza a largar, que seguro que estás desperdiciando un tiempo precioso con estas tonterías.
- Sé donde está Ella.
- Que sí, que sí, que eso ya lo esperábamos. Al grano.
- Está cerca de “El autor”
-
- ¿Ningún comentario gracioso? Vaya, parece que he conseguido dejar sin palabras al gran bocazas.
- No me jodas.
- No tendría tan mal gusto.
- Entonces, con lo que nos ha costado llegar hasta este puñetero lugar ¿No está aquí? - iracundo, se gira hacia Tipo Listo - ¿Y cómo es que no sabías tú esto? Pringao, que eres un pringao.
- ¿Quieres dejarle continuar?
- Gracias. No tenéis que iros a ningún otro lado.
- Menos mal. Pero bueno, este sigue siendo un pringao.
- ¿No eras tú el que decía que me diera prisa?
- Vale, sí. Continúa.
- Perdona - esta vez era Tipo Listo el interumpidor - ¿Podrías soltar a Tipo Duro? No veo a través de las vendas, pero yo diría que ya estará empezando a ponerse azul.
- Cierto, cierto. Con la verborrea del cansino este lo había olvidado - Tipo Duro ha permanecido inmóvil e impasible durante todo este tiempo. Para ser alguien que estaba sujeto por el cuello y suspendido a un palmo del suelo, la verdad es que lo estaba llevando bastante bien.
Tras tocar de nuevo el suelo su posición no cambia ni un ápice, como si lo hubieran “apagado”.
- Bueno, esto ya está durando mucho para lo que suele ser normal en mi, así que mejor si voy yendo al grano. Ella está aquí.
- Que sí, que ya lo has dicho. Menos mal que ibas a dejar de irte por las ramas.
- A callar. Ella está aquí, igual que “El autor”
- Y dale.
- “El Autor” ese tipo cuya mayor diversión en la vida ha sido dedicarse a putearnos. Que os ha matado una y otra vez. Que ha matado a vuestras novias, a vuestras mujeres, a vuestro perro y vuestros pececitos de colores.
- Que sí, que sí.
- ¿Y sabéis quien se ha encargado de todas esas jodiendas?
- Ilumínanos.
- Yo.
- Hombre, muchas gracias, hijo de ...
- Una y otra vez. Porque sin mi ese capullo no es nada. Sin mi sus historias no avanzan. Sus personajes no tienen razones para actuar y sus tramas serían una puñetera mierda.
- Hombre, contigo tampoco es que ganen mucho.
- ¿Y sabéis lo qué me da a cambio a mi?
- ¿Dinero, casinos, furcias?
- Nada.
- Que cabrón.
- Me odia. Siempre trata de mantenerme oculto, que no se note que estoy ahí. Soy el jodido ninja de las sub-tramas. El puto hombre invisible de los argumentos. El maldito maestro de marionetas de los secundarios.
- Y bastante malhablado, todo sea dicho ya de paso.
- ¡Que cierres la boca! Estoy hasta el gorro de esto, y esta es mi ocasión de desquitarme, y estoy seguro de que vosotros también. Es hora de clamar venganza y cargarnos a ese desgraciado. Vamos a acabar con el malo de una vez por todas. Ya así no volverá a quitarnos, a maltratar o a matar a la chica nunca más.

**********************

Nada. No puede dejar de pensar en esa mujer.
La pequeña distracción que han supuesto las imágenes que ha visto en la tele apenas han logrado mantener su atención durante un par de horas, antes de que su cabeza vuelva de manera continua y exclusiva al monotema del día.
Lo ha probado todo: Leer, navegar por internet, ver alguna película, incluso... ¡LIMPIAR! Pero nada resulta.
No lo entiende. Nada de esto tiene ningún sentido. Su realidad se tambalea de maneras nunca antes experimentadas. Siente acercarse el gélido abrazo de la desesperación. El ponzoñoso hedor del desquiciamiento (de acuerdo, no tiene olfato pero lo del pestazo del desquiciado es una forma retórica) El mundo, de repente, se ha vuelto un lugar triste y solitario.
- Espera, espera, espera - trata de tranquilizarse mentalmente - ¿Tú estás tonto?
- Venga, piensa. Racionaliza. Empieza con el clásico...
- No hagas preguntas cuya respuesta ya conoces..
- Bueno, es un comienzo.
- ¿Te has planteado si te estás volviendo loco con esto por haber hecho el imbécil con Sandra?
- Eh, para. No vayas por ahí.
- ¿Por qué?
- Porque eso no me va a ayudar.
- Claaaaro. No tiene nada que ver con lo que te ayer tu madre.
- ¿No me has oído? Que no sigas por ahí.
- Vas a acabar solo, y te cargaste la oportunidad de evitarlo.
- Y dale. ¡Que lo dejes ya!
- Sabes que esto no funciona así.
- ¿De verdad crees que hice el idiota con Sandra?
- No importa lo que crea yo.
- Eso, quítate el muerto de encima. Para no gustarnos el fútbol, somos unos maestros en tirar balones fuera.
- Pues no me la devuelvas y responde.
- No. No hice el imbécil. Hice lo correcto.
- Entonces, piensa ¿Cuál es la causa de todo esto?
- Esa mujer...
- A la que has visto durante dos segundos.
- Sí, lo sé. Venga, vamos a ello otra vez.
- Irr....
- No, sin usar esa palabra.

No hay réplica mental. Bien.
Se tumba en el sofá y se queda mirando el techo. Concentrándose en él se dedica a buscar formas entre las irregularidades del gotelé. No es una actividad apasionante, pero logra mantener su cabezas ocupada.
Pero no. Hay algo que falla en todo esto. Ha sido demasiado fácil. Los pensamientos están volviendo a primer plano cuando...
Suena el timbre.
- Salvado por la campana.
No es el timbre del portero automático, sino el de puerta. Por norma general no suele abrir. Seguro que es algún vendedor, pero no importa, cualquier cosa es mejor que seguir dándole vueltas a esto. Se levanta como impulsado por un resorte y se dirige hacia la puerta.
Aunque claro. Si abre la puerta así, sin más, estaría actuando movido por la desesperación. Mal, no debe ceder (bueno, igual mal, lo que se dice mal, tampoco, pero sería ceder a un impulso... ¿indigno?¿impío? Se le está yendo la cabeza otra vez). De acuerdo, si abrir, o no, la puerta se está convirtiendo en un tema trascendental, definitivamente, está fatal de lo suyo.
Pero la pregunta sigue ahí, se ha formulado y no es capaz de evitarla. Se detiene y recapacita. La acción ya se ha iniciado y no puede “deshacerla”. Aún está a tiempo de retractarse, pero esto no cambiará el hecho que ha originado la disquisición.
A todo esto ¿cuánto tiempo lleva de pie en el recibidor sumido en esta disquisición estúpida? Igual quien sea que ha llamado ya se ha ido.
No ve luz por debajo de la puerta, así que el pasillo debe estar a oscuras y echar un vistazo por la mirilla no le va a servir para nada. Mira el reloj, son las once y cuarto de la noche. O es un vendedor metiendo horas extras o un chorizo educado. De ser algún conocido le habría llamado antes al móvil.
Retoma uno de los pensamientos previos: El echarse atrás no va a cambiar el impulso inicial, así que opta por abrir la puerta (aunque no puede evitar cruzar los dedos mentalmente. Igual quien fuese ya se ha largado)
- Hola - no había tenido suerte, seguía ahí - soy la vecina del D - bueno, el tema de la buena o mala suerte está aún por decidirse - perdona que te moleste - es “ella”, la mujer, la que ha estado venga a dar vueltas por su cabeza - ¿No tendrás un poco de azúcar? - vaya, ha comprado azúcar antes de venir a casa ¡Que suerte! Espera. ¿Ha dicho “D”? Habría jurado que este edificio solo tiene tres puertas por planta.
- Sí, espera un poco - calma, calma, sólo te está pidiendo azúcar - ahora te traigo un vaso - y después, ¿qué? Piensa, piensa, rápido, un tema de conversación.
- Quieeeeto ¿Qué te pasa? Venga, para y razona un poco - las voces toman al asalto su cabeza. Además, y para variar, están todas de acuerdo. Lo peor es que, teniéndolo todo así de claro, no es capaz de dejar de (No. Lo cierto era que no quiere dejar de) alimentar las esperanzas absurdas que se agolpan, solapan y arremolinan, anulando todo aquello que tanto le ha costado construir como su personalidad, sus valores y su verdad.
- Dale el azúcar. Punto. Nada de conversación intrascendente. Nada de intentar hacerte el gracioso. Eso eres tú. Eres gracioso con quien tienes confianza. Eres ocurrente cuando juegas sobre seguro. Eres simpático como respuesta. Cuando lo han sido contigo. Si das el primer paso puedes cagarla. Si te limitas a reaccionar tras analizar la situación es más difícil que te equivoques.
- Eso. Que de ella el primer paso.
- ¿Qué paso?¿De qué estás hablando? Una tía a la que no conoces de nada te está pidiendo azúcar. No hay conspiración. No hay mensaje oculto. Vive en la puerta de al lado. Azar. Punto.
- Dilo.
- No.
- Usa la palabra.
- Que no.
- Es el momento y lo sabes.
- Irrelevante - la dice.
- Bien.
- Pero...
- Ni pero no hostias. Vaso. Azúcar. De nada. Hasta otra.
- Pero...
- Que no. Que no hay peros.
- ¿Y si quiero dar yo el paso?
- ¿Qué paso? ¿Quién es ella? ¿Qué sabes de ella? Es guapa. Sí. Mucho. Mesmerizantemente guapa. Te lo concedo. Vale, hay algo más. Es posible que se trate de ese “algo” que nos venden las películas. Quieres creer que es ese algo, pero sabes que no lo es. Eso no existe. Te sientes solo y quieres dejar de sentirte así. Eso tiene un nombre: Desesperación. Nosotros no nos movemos por desesperación, lo hacemos guiados por la lógica. ¿Estamos?
- Sí. Vale. De acuerdo.
- Sé que el “pero” está ahí. No lo verbalices, no lo des poder.
- Eso, autoengáñate.
- No se trata de auto-engaño, se trata de no dar el control a la desesperación. Actúa cuando no te sientas así. Cuando seas capaz de mantenernos en silencio.
- Y todo esto por un vaso de azúcar.
- Sí. Ya ves.
- ¿Y cuándo podré plantearme todo esto?
- Cuando no tengas que hacerte la pregunta. Y sabes que eso no pasará hasta que la conozcas.
- ¿Y cuándo llegará el momento? ¿Por qué no puedo empezar a conocerla hoy?
- Estamos volviendo al bucle.
- Sí.
- Y ella está esperando.
- ¿Llevamos mucho con esto?
- Un buen rato.
- Bueno, pues vamos a terminar de una vez..
- Perdona - la voz de la desconocida suena tímidamente desde el marco de la puerta de la cocina - ¿Puedo pasar?
- Obviamente ya lo has hecho.
- Lo siento. Ya salgo.
- No, tranquila, no te estaba echando. Es sólo una manía que tengo de recalcar lo obvio.
- ¿Podríamos hablar un rato?
- Estoooo - hala, venga, vamos a darle a la batidora cerebral - Esto, claro. Pasa - ¿Puedo empezar a alimentar esperanzas ya?
- Tú mismo.

Las líneas de la mano

Va de ejercicios de escritura semi rápida.
Ya que, con la reescritura del Macroverso, tengo un poco abandonadas el resto de secciones de la página, voy a aprovechar los deberes del grupo de escritura en el que estoy para varias un poco (aunque tampoco demasiado) la dinámica de estas últimas semanas.

Tras una charla sobre las definición y diferencias que daba nuestro último “ponente” a los conceptos de “Literatura” y “Best Seller”, nos tocaba tratar de escribir a la manera de los Best Seller una obra concreta de la denominada literatura.
En este caso concreto, se trataba del siguiente texto:

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Las Líneas de la Mano
Julio Cortázar- Historias de cronopios y de famas, 1962

De una carta tirada sobre la mesa sale una línea que corre por la plancha de pino y baja por una pata. Basta mirar bien para descubrir que la línea continúa por el piso de parqué, remonta el muro, entra en una lámina que reproduce un cuadro de Boucher, dibuja la espalda de una mujer reclinada en un diván y por fin escapa de la habitación por el techo y desciende en la cadena del pararrayos hasta la calle. Ahí es difícil seguirla a causa del tránsito, pero con atención se la verá subir por la rueda del autobús estacionado en la esquina y que lleva al puerto. Allí baja por la media de nilón cristal de la pasajera más rubia, entra en el territorio hostil de las aduanas, rampa y repta y zigzaguea hasta el muelle mayor y allí (pero es difícil verla, sólo las ratas la siguen para trepar a bordo) sube al barco de turbinas sonoras, corre por las planchas de la cubierta de primera clase, salva con dificultad la escotilla mayor y en una cabina, donde un hombre triste bebe coñac y escucha la sirena de partida, remonta por la costura del pantalón, por el chaleco de punto, se desliza hacia el codo y con un último esfuerzo se guarece en la palma de la mano derecha, que en ese instante empieza a cerrarse sobre la culata de una pistola.

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Tras una primera lectura y pese, como con toda obra (literaria o no), se le pueden buscar distintas interpretaciones, puede parecer obvio de lo que habla el texto. Al menos a mi así me lo pareció nada más terminarlo.
Pero como soy como soy, he decidido tratar de darle otro enfoque... a la vez que he optado también por no escribirlo en estilo aséptico y directo que de absolutamente todos los datos. Llamadlo pereza o comodidad, pero prefiero llevarlo a mi terreno. No tanto por que crea que el texto cuente la misma historia dispongo a narrar como, más bien, por llevar un poco la contraria.
Así que, ahí vamos.

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¿Cómo empezar? No lo sé.
No sé cuántas veces he comenzado esta carta, cuantos pedazos de papel habré manchado, estrujado y arrojado al fuego antes de llegar hasta este, pero sigo sin saber cómo empezar. Cómo decirte lo que tengo que decirte sin hacerte daño, causándote el mínimo dolor.
Había pensado en mentirte, en decirte que te dejo, que las noches que he faltado de tu lado me he ido con otra y te abandono por ella.
Pero soy egoísta y no soportaría que me odiases por las razones equivocadas.
En tiendo que me odies después de esto, deseo que me odies y que seas capaz de recomponer tu vida como yo no he sido capaz, pero tengo que hacer que esto acabe.
No soporto las noches sin dormir, no soporto el contemplarte mientras las pesadillas te atenazan, no soporto el pasar por su habitación y no ser capaz de entrar para verla vacía.
Para cuando leas esto, probablemente ya haya muerto, pero es algo que tengo que hacer.
Lo siento.
Te quiero.
Adiós.

***************

Obtener la información fue sencillo, era un secreto a voces, hacerse con el arma y esperar han sido realmente las tareas más complicado que
le ha tocado acometer.

Todos querían hablar, pero nadie movería un dedo. La policía le había tratado con deferencia y lástima. Ellos lo sabían, tenían los datos, pero justificaban su inacción bajo la amparándose bajo el umbral de los procedimientos, las leyes y diversos tecnicismos que para nada servían. Estaba apuntando demasiado alto.
Aquellos que presenciaron el tiroteo agazapados tras sus puertas, también se apiadaron de él. Incuso en los lugares más sórdidos de la ciudad quedaba lugar para la empatía y las muestras de humanidad, pero su ayuda terminaba ahí.

Hoy es el día, hoy su oportunidad.
No se siente un héroe, no se imagina como un súper hombre o un justiciero, ni siquiera es ya él mismo. Sólo es el espectro de un hombre, una mera sobra de quien fue, alguien que siente que lo ha perdido todo.
- Con esto no lograrás nada - le dice su acompañante - Sólo conseguirás que te maten y ella quedará aún más destrozada.
No responde. Sabe que es verdad, pero eso es algo que ya no le afecta.
- Egoísta, cobarde. Buscas la muerte para dejar de sufrir, pero no te atreves a ser tú directamente quien termine con ella.
Quiere gritarle, decirle que esto es algo que debe hacer. Alguien debe pagar por su dolor y nadie está dispuesto a hacer nada al respecto. Pero no dice nada, esa voz son los últimos resquicios de cordura que quedan en su mente y pronto se apagará junto a todas las demás.
Sube por la pasarela del barco y se adentra en la fiesta. A su alrededor todo es bullicio, pero no es capaz de apagar la voz que le acompaña.

- Padre, no lo hagas - dice la voz finalmente - Sabes que esto no me devolverá la vida. Sabes que no existe otro mundo en el que volver a encontrarnos.
No se detiene, sino que acelera el paso entre la gente. Su objetivo está ahí delante.
Las últimas palabras que ha dirigido a su esposa por escrito resuenen en su mente como un epitafio mientras extrae la pistola de su funda y la amartilla.

Lo siento.
Te quiero.
Adiós.

Macroverso VIII Saltos, macarrones, señores del mal y malos domingos

Microverso

- ¿Hola? - Cojonudo. Pensó. Estoy soñando otra vez.
Pero esta vez parecía que había suerte: nada ni nadie en el horizonte. Cerró los ojos, y trató de dormir dentro de su sueño. Un momento de tranquilidad tampoco le vendría mal.
- ¿Qué haces aquí?
Fin del momento de paz, tocaba un nuevo y apasionante encuentro con la voz “misteriosa”
- Es mi cabeza. ¿A quién cojones esperabas encontrar? El que no debería de estar aquí eres tú (seas quién seas)
- Despierta, cenutrio, y busca el puñetero camino hacia donde está Ella.
Despertó con la pregunta de costumbre: ¿Cómo narices se había metido en aquel lío?
No, no era suficiente con las voces en su cabeza, también tenía que haber estrellas invitadas mientras dormía. Trataba de aclarar sus pensamientos, pero el cabreo aumentaba por momentos. Le habría encantado que Mike tuviese razón para poder cagarse el los muertos de su “autor”
- ¿Vas a moverte? - hablando del rey de Roma, ahí estaba Mike.
- Claro. Sólo tienes que decirme hacia dónde.
- Sencillo: Hacia donde está Ella.
- Venga, listo, dime cómo llego hasta ese mundo que sólo aparece en mis sueños.
- Pregúntaselo al tipo que te enseñó el camino de baldosas amarillas.
- Claro, como no tengo que bastante con las voces que están apalancadas en mi cabeza, voy a ir invitando a más ocupas.
- ¿Por qué no hablas con “el de arriba” y le oblogas a que te diga cómo continua esto? - trataba de sonar sarcástico, pero sólo conseguía sentirse ridículo burlándose de una parte desquiciada de su personalidad.
- Ya sabes que hace tiempo que no aparece por aquí. Parece que le ha dado por cambiar las reglas.
- Deja de darme largas y empieza a darme ideas.
- Sigues apuntando en la dirección equivocada. Sólo soy una excusa argumental, tendrás que hablar con otro personaje para poder buscarte la vida.
- Si no recuerdo mal, me dijiste que soy el personaje de un relato, no el de un videojuego.
- Puedes alargarlo todo lo que quieras, pero mientras no te muevas esto no se va a solucionar.
- No me vas a dejar tranquilo hasta que lo haga, ¿verdad?
- Puedes probar suerte. Igual hoy es ese día.
Se levantó. Que remedio. Mientras se duchaba trataba de pensar en películas, juegos o libros. Buscaba un punto de partida a partir del que comenzar, pero ninguno le valía.
Aquello no tenía ningún sentido. No creía en otras dimensiones, no creía en la magia, no era devoto de ninguna religión. Aquello no había por donde pillarlo, pero todo el mundo le urgía en que se moviera, que hiciese algo. Estaba rodeado de tipos que estaban como una regadera y parecía que aquello estaba comenzando a afectarle.
- Claro, como siempre has sido un tío tan centrado... - y, claro, Mike. Mike siempre estaba por ahí para terminar de arreglar las cosas.
- ¿Quieres dejarme tranquilo?
- Mmmmmm. No.
- ¡Joder! ¡Vas a acabar por volverme loco!
- …
- Bueno, ya me entiendes, más loco aún.
- Blablabla. ¿Ahora es cuando te echas a llorar?
- Pues igual lo que hago es volverme a la cama. Igual me doy la vuelta, me echo a dormir, y paso de todos vosotros.
- Menos lobos. Sabes que eso no va a colar.
- Gracias por ponérmelo tan fácil. Hala, vete a cascarla por ahí.
- ¿Pero vas en serio?
- …
- Oye, ¿se puede saber de qué vas?
- …
- Sí, ahora te estoy hablando a ti. Al menos manda a alguien para que me eche una mano.
Alguien llamó a la puerta.
- Gracias.
- …
- ¿No vas a levantarte?
- …
- Nada, que no quiere levantarse.
- JAVI, QUE SOY DEUX EX. ABRE, COPÓN.
- Que duro eres, así seguro que consigues que te haga caso.
- …
- QUE SE COMO PUEDES LLEGAR HASTA DONDE ESTA ELLA.
- Bueno, por ahí supongo que podremos conseguir algo.
- …
- Pues parece que va a ser que tampoco.
- Se aceptan sugerencias.
- Menudo instrumento divino estas hecho.
- Debo reconocer que he tenido días mejores... pero ha sido con otros autores.
- ¿Y ya está? ¿No vas a intentar nada más?
- A ver. Igual esto vale. QUE ME HA DICHO ANTAGONISTA QUE HA CORTADO CON ELLA.
- Claro, eso tiene mucho sentido. Ha ido hasta donde sea que está, han cortado, y ha vuelto para decírtelo.
- No eres de mucha ayuda.
- Es un don... y mi papel.
- Pero que pelmas que sois.
- ¿Ves? Ha funcionado.
- Menudo crack está hecho el autor. Tiene unos giros argumentales que rompen caderas.
- Sólo para que conste, después de esto voy a ignoraros por completo para el resto de la eternidad.
- Sí, sí, sí. Os odio mucho y blablabla.
- Que quede claro, esto es lo último que voy a deciros.
- Y dale, que sí.
- Muy bien, veo que vais a seguir intentando alargar esto aún más y no me vais a dejar terminar. Gracias. Que os follen. Adiós.
- Vale. Esto no me lo esperaba. Supongo que habrá que cambiar el plan.

**********************

Día: No
Hora: Tampoco
Lugar: Limbo interregno.

- ¿Hola?
-
- Sé que estás ahí.
-
- ¿Vas a seguir jugando a esto durante mucho rato?
- Perdona, he tenido que hacer esto un poco rápido y estaba preparando el nuevo discurso. Ya podemos empezar.
- Como de costumbre, empezando con el culo.
- Gracias, eres un amor.
- Déjate de gaitas, que te estas luciendo con la entradilla (en tu mejor tradición)
- Algún día de estos tengo que ponerme a analizar sobre la necsidad de estas cosas.
- Bla, bla, bla, aún no has empezado.
- Que sí, que sí, que me des un minuto para acabar de centrar un poco el asunto.
- Puedes darle todas las vueltas que quieras, pero el tema esta claro: Tu protagonista ha decidido pasar de ti.
- Hombre, yo no lo diría así. El enfoque es un tanto simplista.
- Pues yo lo veo cristalino. Sea como sea, toca improvisar.
- ¿De verdad crees eso?
- Creo lo que tú quieres que crea. Ya sabes... tú escribes, y yo... esto... eso, lo que sea.
- Venga, a ver si hacemos que esto avance un poco. Vamos a empezar con una recapitulación.
- ¿Cómo esos capítulos que son un copia - pega de los anteriores? ¿Qué vas a hacer, poner aquí parrafitos de las anteriores entradas para ir ganando tiempo?
- Que no. Lo que pasa es que esto lo comencé hace ya un tiempecito y...
- Si no se acuerdan, que lo lean, que para eso está por ahí colgado. Nos hemos levantado vagos, ¿Eh?
- A ver, es que es un poco complicado de explicar...
- Que no. Que te cebaste mucho puteando a tu álter ego y no te ha quedado más remedio que hacer que reaccione de una manera coherente y pase de ti.
- ¿Eso es lo que crees?
- ¡Y dale!. Que no vuelvas por ahí, que vamos a acabar en un bucle infinito.
- De acuerdo. Entonces igual lo mejor es soltarlo directamente en plan monologo.
- No esperes que te diga que sí a nada. Tú mejor que nadie sabes cual es mi papel en esta historia.
- Por supuesto que lo sé. De no ser así ya te habría dado pasaporte hace tiempo.
- ¿Debo sentirme halagado?
- Tampoco es para tanto. Esto no deja de ser una historia sencillita, y hemos llegado a la parte en la que tú pasas a ser el prota.
- Hala, venga, toma huida hacia adelante... Que no cuela. Que esto va sólo de Javis.
- ¿Y qué... quién te cre..? Joder, cuesta no tomar el caminito de marras. Vamos a decirlo despacito y vocalizando bien para que ni siquiera a ti te cueste entenderlo: Tú también eres otro Javi.
- A ver, me has llamado Sarcástico y Mike, pero de Javi nada de nada. El prota siempre ha sido “el otro”.
- Eso es lo que podía parecer, pero tú siempre has tenido más dialogo que él. Tú eras el que daba “vidilla” a esta parte de la historia y no el sosito de Javi. Sin tu parte, el Microverso habría sido un muermazo. En definitiva: Sin ti, escribir esto habría sido un coñazo.
- Eres único echándote flores.
- No eres JAVI, al igual que tampoco lo es “El otro”. Sólo eres “un Javi”. Uno con el que me tendré que conformar.
- ¿Conformarte para qué?.
- Da igual. El tema es que ha llegado el momento en el que te toca saltar a primera línea.
- No me jodas. A mi lo que me mola el papel de listillo. Ya sabes, lo de saber más que los demás, vacilarles y saber que siempre llevas las de ganas en una discusión. El de pringado a putear no creo que sea un papel que encaje demasiado.
- Uno: No puedes elegir y Dos: Tampoco creas que vas a cambiar mucho. Para personajes a traumatizar tengo muchos dispersos por ahí.
- Promesas, promesas. Bueno, a ver, ¿en qué fregado me vas a meter?.
- Nada, nada. Una un poco de lobotomía selectiva, un poco de ingeniería de personalidad y todo solucionado.
- Y que los demás que miren hacia otro lado y finjan que no soy quien soy.
- Podría ponerme puntilloso y justificarlo, pero tampoco es que haya que disimular mucho. Al fin y al cabo nunca has existido en el universo al que te mando.
- Y con todo esto te ahorras también el encontrar un método “realista” con el que Javi pudiese llegar hasta allí.

Javi, este nuevo Javi, no “el otro”, comienza a caminar hacia el portal. Todo lo que ha pasado en los últimos días no deja de parecerle ciertamente increíble, pero esto ya no importa. Las dudas, fauna de la que se ha visto rodeado, el tipo misterioso de sus sueños y las voces en su cabeza han cumplido su misión. Tiene miedo pero, tragando saliva, no sin cierta dificultad, da los últimos pasos.
Al otro lado del umbral se encuentra un mundo distinto y desconocido, pero es donde está Ella.
- Que sí, cansino, que ya lo saben. ¿Puedo cruzar de una vez?
Se siente extraño al cruzar, como si su cuerpo cambiase... pero manteniéndose igual en lo esencial.
- ¡Pero si nunca nos has descrito a ninguno! ¿Para qué dices nada de cambiar de aspecto si sigues sin intención de decir que pinta tenemos?
Tras atravesarlo se queda sobrecogido, sin habla.
- ...
- He dicho que te quedas sin habla.
Recuerda haber estado aquí antes en sueños, pero contemplarlo con sus propios ojos lo convierte en una experiencia nueva y sobrecogedora. Tras unos minutos de reflexión y adaptación (y espantar a los tipos que se le quedan mirando) se dirige hacia las personificaciones de los arquetipos que le deben ayudar en su búsqueda. Aunque estos dos individuos no tienen muy buena pinta.
Tipo duro parece una momia y se le veía destrozado, pero aún así (o, quizás, gracias a ello) sigue resultando impresionante. Aún sin saber el estado de deterioro real en el que se encuentra su organismo, resulta asombroso que sea capaz de mantenerse en pie.
Por su parte, tipo listo está también destrozado. Abrir el portal en un mundo en el que esto es imposible (de acuerdo, si lo ha logrado, imposible, lo que se dice imposible tampoco debe serlo, pero sí algo muy chungo) le ha arrebatado hasta la última brizna de su esencia y está arrugado y escuálido. Como si se fuese a partir por la mitad en cuanto empezase a soplar un poco de viento.

- Hurra por el séptimo de caballería - piensa el nuevo / viejo Javi para sus adentros - Menos mal que te ibas a cortar un poco con el nivel de puteo.

No tiene ni idea de cómo logrará volver a casa cuando esto termine, pero no importa. Tiene la sensación de que ya no hay posibilidad de vuelta hacia atrás pero, para su sorpresa, lo más extraño era que no le importa demasiado.

Mientras tanto, al otro lado del portal, la voz ”misteriosa” que se estaba haciendo pasar por “El Autor”, sonríe. Ha colado. Por más tópico y tramposo que suene, todo transcurre de acuerdo con el plan.

**********************

Día: Ahora sí
Hora: Segundos después
Lugar: Mundo “real”

- Hola.
- Hola - justificación onírica, segunda parte...
- Puedes empezar cuando quieras - ...y comienza igual de mal que la última vez. Toma aire y se lanza.
- Déjame un segundo - no, lanzarse no ha sido la palabra correcta.
- Tómate todo el tiempo que quieras - pero, tratando de mirarlo por el lado positivo, esto tiene algo bueno: No puede ir a peor.
- A ver, en el fondo debes saber que no quería ofenderte - no es su mejor inicio, pero es un comienzo, aunque es un mal comienzo que, para su gusto, se acerca demasiado al peor.
- Eso es lo mejor que se te ocurre.
- Hombre, perdón, mujer, así, de sopetón...
- ¿Me estas pidiendo que lo racionalice?
- Si me puedes hacer ese favor.
- Tío, ya sé por qué sigues sin comerte nada a tu edad.
- Gracias por unas palabras tan inspiradoras y halagüeñas.
- Dátelas a ti mismo - no, por favor, cabecita mía, no tires por ese camino otra vez. ¿Podría hacerme alguien el favor de sacarme de aquí?.
El teléfono le despierta. Salvado por la proverbial campana. Mientras responde, de reojo mira el reloj; no ha pasado ni un minuto desde que se ha vuelto a acostar. Continúa siendo el domingo más largo del fin de semana más largo de la historia.
- Si?
- ¿Javi?
- Hola, mama.
- ¿Has comido ya?
- No, aún no.
- ¿Quieres venir a comer con tu padre y conmigo?
- Son más de las dos ¿Aún no habéis comido?
- No.
- ¿Ha pasado algo?
- No. Sólo que hace varias semanas que no te vemos.
- … vale, me visto y voy para allá - esto suena algo raro, pero está claro que no va a poder dormir y no le apetece hacer la comida... ni discutir con su madre.
Se viste con lo primero que pilla a mano, se despeja lavándose la cara y sale a la calle.
San Fermín, se dice que no odia estas fechas, que ha hecho un pacto de no-agresión con ellas; Si la fiesta no se mete con él, él no se mete con la fiesta, pero no puede negar una cierta animadversión. Bueno, si que puede negarlo, pero sería algo bastante estúpido por su parte.
Se pone los auriculares, y sube el volumen al máximo. Gafas de sol: Colocadas. Manos en los bolsillos: Hecho. Vista al frente y encogimiento de hombros: en situación. Aislado tanto como le permite la tecnología de todo lo que le rodea, parte raudo hacia su objetivo. De vez en cuando se filtra algún sonido en los silencios entre canciones, pero es capaz de ignorarlos.
Mientras camina a toda velocidad, su cabeza comienza a analizar y darle vueltas a la breve conversación que ha tenido con su madre; mejor eso que volver a la conversación anterior.
- Tu padre y yo nos separamos - No, demasiado melodramático.
- Nos ha tocado la lotería y te vamos a pagar un piso - ¿Hay lotería en San Fermín?
- Vas a tener un hermanito - ups, no. Definitivamente, mejor que no.
- ¿Cuándo vas a hace algo productivo con tu vida? - sí, este es uno de los clásicos. Ya empieza a sonar a ella.
- ¿Cuándo vas a echarte una novia? - abortar, abortar, aunque ese sea el tema, mejor no tentar a la bicha antes de llegar. Otros días (otros muchos días) le da igual pero, si sale hoy, seguro que termina hablando de lo que ha sucedido. Malditos poderes mágicos de las madres.
Sonríe resignado y desvía la mirada. Se imagina corriendo como a una velocidad de vértigo sobre la barandilla que le separaba del paseo del Arga. La velocidad de su otro yo se acerca a la de la luz, pero no es capaz de ir más rápido que su yo real. Cambia de distracción.
Con su poderoso giro de cintura esquiva a todos los que se cruzan en su camino. Otros días suele ser sencillo, pero durante las fiestas no es algo tan fácil como puede parecer. El caminar zigzagueante de los borrachos es un reto mayor al de los habituales viandantes. Mete la cabeza aún más entre los hombros y acelera el paso: Sala de máquinas, velocidad de escape.
Veinte minutos después llega a casa de sus padres. Las tres, una hora nada anormal para su rutina alimenticia, pero no para sus padres. Mientras sube las escaleras los desvarías regresan a su mente, ahora con un veinte por ciento más de delirio.
- Hola, hijo - su madre está tendida en el suelo cubierta de sangre y su padre le recibe tan alegremente con el cuchillo en la mano. Que tu padre tenga el apodo de “El carnicero de la Txan” es algo que termina por afectarte con el paso de los años. Ya podría haber sido ferretero.
- Nuestra nave ha venido a recogernos por fin. Tienes macarrones en el horno - No, el marciano siempre ha sido él.
- El demonio al que vendimos tu alma al nacer ha venido a reclamarla. Hay macarrones en el horno - bueno, al menos se libraría de los san fermines. Pero le empieza a apetecer comer macarrones.
Llega al piso de sus padres y abre la puerta con su copia de las llaves. Atravesa el recibidor y va directamente hasta la cocina. Su padre está ya sentado y comiendo. Al lado tiene otro plato esperándole. Mierda, hoy hay menestra.
- Siéntate, que se va a enfriar.
- Hola ¿Qué tal? ¿qué es de tu vida? Nos alegramos de verte - no puede evitar el retintín en su tono de voz.
- ¿Qué quieres? ¿Un buenos días? - su madre, la ninja del delantal, aparece por la retaguardia.
- Tardes sería más correcto.
- Calla y come. Tú siempre con tus tonterías - parece enfadada, y no es por la hora ni por el comentario. Esto no presagia nada bueno.
- Pero ¿se puede saber que te pasa?
- ¿A mi? Eres tú la que me ha llamado.
- ¡Tú es que estás tonto!
- A ver, nunca he sido ningún cerebrín, pero tonto, lo que se dice tonto, tampoco - su madre le pega una colleja.
- Ahora no te hagas el listillo.
- ¿En qué quedamos?
- Deja de marear a tu madre - por fin su padre entra en la conversación. Su madre le da otra colleja - Mujer, tampoco es para tanto.
- ¿Que no es para tanto? A este paso se va a quedar solo. Va a terminar vistiendo santos.
- Tú tranquila, esa opción queda descartada. Por lo demás, no me va tan mal – finalmente todo encaja. Diana, la traidora de su hermana les ha llamado. Esto clama venganza - Supongo que habéis charlado con vuestra adorable hijita.
- No. Nos ha llamado Marcos - nota mental, nunca subestimes el odiómetro de tu cuñado.
- ¿Qué es esto? ¿Una “intervención”? ¿Vais a tratar de reconducirme por “el buen camino”?
- ¿Eso es lo que quieres? ¿Acabar solo y amargado?
- Bueno, acabar solo no me importa - mintió, pero le sorprende darse cuenta de que esta respuesta no está demasiado lejos de la verdad. No sabe si alegrarse o tener miedo por ello - Lo de amargado ya es otro asunto.
- ¿Pero tú le oyes?
- Mujer, tampoco es para tanto - su padre le defiende. Parece que su apoyo está por encima de su deseo de terminar la comida con tranquilidad. Nota mental; devolverle el favor algún día de estos.
- ¿Ves? No es para tanto. Además, joder, aún no me he muerto. Vamos, que me queda tiempo de sobra para buscar algo (si me da por ponerme a ello)
- ¿Y qué tenía de malo esa chica? A ver.
- Pues... nada. Sólo que no iba a funcionar.
- ¿De qué me hablas? ¿De una lavadora?
- A ver, os dicen que le gusto a una chica ¿y me echáis la bronca porque no me he casado con ella? ¿En tan poca consideración tenéis mi criterio? ¿Qué sabéis vosotros de ella? A ver.
- Pero Javi, que ya sabes que sólo queremos lo mejor para ti.
- Pues ahora mismo lo mejor para mi es largarme - se da la vuelta y se va - muy maduro, Javi.

Perfecto. Es un domingo perfecto. Sin dormir, sin comer y cabreado. Mientras camina de vuelta a casa cruza los dedos y espera a que el fin del mundo no llegue antes de haber comido algo. Todas estas señales no pueden apuntar a otra cosa.

Llega a casa. Cabreado y hambriento, pero llega. Que le apetezca cocinar algo ya era otro asunto. Abre una lata de espárragos y una bolsa de patatas fritas, saca la botella de agua del frigorífico y se encamina al salón. Después de repartirlo todo por la mesa, la estampa no le convence lo más mínimo.
Lo guarda todo y sale a la calle de nuevo. Si algo bueno tiene San Fermín es que puedes comer a cualquier hora. Otra cosa es que no te atraquen con el precio ni te intoxiques con lo que te vendan. Visto lo visto, decide ir a tiro hecho, por lo que le básicamente le quedan dos opciones: Hamburguesa o Pizza. Lo mismo que puede comer a cualquier hora también durante el resto del año.
Ya que ha salido opta por la hamburguesa. Le apetece más Pizza, pero eso lo podía haber pedido también desde casa. Listo, Javi, muy listo.
- Espero haber estado más espabilado con el resto de las decisiones del día - no, no sigas por ahí.
Por la misma y brillante regla de tres que ha utilizado para el primer descarte, elimina también de la ecuación los restaurantes de franquicia que sirven a domicilio, pero esto tampoco logra que se sienta más listo. Más bien la cosa se encauza hacia el lado contrario. Toca comida de franquicia... que no realice entregas a domicilio. El día va mejorando por momentos, en estos momento no le importaría que el armagedón llegase ahora mismo.
Mientras sube por el parque de la Biurdana, activa su mirada láser imaginaría que corta todo lo que se encuentra en su rango de visión; farolas, pivotes, arboles... puentes, nada es capaz de resistirlo. Eso sí, cuando algún transeúnte se le cruza por delante, su mirada lo esquiva y rodea. Si dirige sus ojos hacia el suelo, creará una grieta hasta el extremo opuesto del mundo, partiendo por la mitad el planeta, si los dirige hacia el cielo, el sol será quien sufra las consecuencias. Pensándolo bien, este rayo imparable continuaría su trayectoria después de atravesar la tierra, así que no importaba hacia donde mirase; mundos morían por su poder mire hacia donde mire, y toda masa sólida que el universo ponga en su trayectoria sería destruida.
- Bwahahahahaha - en su interior se siente un señor del mal y dentro de su mente adopta esa pose.
Aunque claro, ni siquiera mentalmente le agrada la idea de matar a nadie. Mira que era fácil, y ni siquiera como señor del mal vale una mierda.
- Tío, eres único dándote ánimos.
“Apaga” el rayo letal y continúa su camino hacia la comida. Al llegar al lugar marcado con la “X” apaga el mp3 y hace memoria sobre cuántas y qué canciones ha escuchado durante el trayecto: Cuatro. No es su mejor marca, pero bueno, tampoco estaba tratando de batir ningún record.
De repente le vuelven a la mente el antojo de macarrones de antes. Mierda. Valora irse a otro lugar, pero opta por no tentar más a la suerte. Para el día que esta teniendo, tampoco hay demasiada cola, así que llega, come y se marcha. Para las cinco ya ha terminado. Chúpate esa, Julio César.
Para la vuelta a casa decide tomar una ruta alternativa. Durante unos momentos se queda mirando la cartelera de los cines Golem, pero no hay nada decente para ver. Sabiendo de antemano lo que le espera, decide pasarse por el centro para ver si hay algo decente en los Carlos III. Un rato, y cosa de cuatro mil “personas excesivamente alegres” después y llega. Nada. Para que luego digan que Internet se está cargando a los cines.
En fin, al menos ahora tiene la excusa para pasar por delante de su sitio preferido de Pamplona. No tiene ni idea de cómo se llama el lugar concreto. Es más, no sabe si esa porción concreta de arquitectura tiene un nombre por sí misma, o pertenece a otra estructura que sí que haya sido bautizada, pero le da igual. Baja la Avenida de Guipúzcoa y se detiene frente a las escaleras justo antes del Portal Nuevo.
- ¿Qué sería esto en origen? - se pregunta una vez más - ¿Un monumento?, ¿una construcción meramente utilitaria? ¿un montón de piedras que le sobraban a alguien?, ¿sólo unas escaleras?.
¿Qué verá el resto del mundo cada vez que pasa por aquí? No importa, pueden ver lo que sea, jamás la verán de la misma manera. No la mirarán tal y como la veía él.
Mientras se ha todas estas preguntas (de nuevo y una vez más) llega hasta ellas, y todo lo demás desaparece de su mente.
Se las imagina nevadas. Las hojas de la flor de cerezo revolotean a su alrededor mezclándose con los copos de nieve, como las entradas de esos templos japoneses que ha visto en tantas películas y a los que tanto le recuerdan.
En lo alto del tramo final, dos personas luchan. Entrechocan sus espadas y dan saltos imposibles. Samurai de blanco contra ninja de negro. Colores puros, primarios y perfectos aderezan una coreografía hipnóticas. Nada como tenían que ha visto en las de las últimas películas de Zhang Yimou. Nada de pretenciosidad ni lirismo de todo a cien. Esto eran hostias como panes, como tienen que ser dadas.
En este vistazo de apenas dos segundos, en su cabeza se crea planta la semilla para una (otra) historia más de amores, épica y tragedia. Después, continúa con su camino por la acera nevada.
- ¿Nieve en julio? - se dice extrañado - Pues sí que va rápido esto del cambio climático - tampoco es que le importe demasiado, al fin y al cabo la nieve le gusta y esto ayudará a “despejar” a algún que otro sanferminero de pro - Tendría que haber salido con botas.

Cruza el Portal Nuevo y entonces la ve. Le suena de algo, lo que es extraño ya que sólo es capaz de ver la espalda de esta chica. No. Más que “sonarle”, o recordarle a alguien, siente una atracción instantánea.
¿Flechazos a estas alturas de la vida? Se ve que el día de hoy le está afectando más de lo que creía. Continúa en su velocidad de crucero y trata de no desviar la mirada hacia ella cuando la adelanta. Fracasa estrepitosamente.
Verle el rostro cambia la sensación. Lo cambia todo. Ya no es una mera atracción, es... ¿Amor?
- ¿Amor a primera vista? - piensa - Tío, tú estas fatal de lo tuyo.
Acelera el paso, pero no consigue dejar atrás esas facciones... indescriptibles.
- Cállate - se dice - Déjame tranquilo un rato.
Llegó al cruce de Cuatrovientos y mira hacia ambos lados. Coches por todas partes. Mientras cruza el paso de peatones se imagina disparando rayos, esta vez repulsores, desde sus manos. Los morros de los coches que le rodean se incrustan en el suelo, obviamente, deteniendo a los vehículos en sus trayectorias. Por “suerte” a los conductores no les pasa nada.

Finalmente llega a casa y se mete en la cama. No son ni las siete.
Activa su esfera infinita de aislamiento, pero ya sabe que esta noche tampoco va a poder dormir nada.

Macroverso VII Malos despertares, la secuela

Fecha: Otra
Hora: Un poco más tarde (o quizás no)
Lugar: Limbo conceptual.

Nuestra mirada se ve atraída una vez más hasta el lugar marcado con la “X”. De nuevo nos zambullimos en esa no-dimensión en la que habitan los conceptos comúnmente aceptados. En ésta ocasión la “X” que marca el lugar se ha movido un poco. No, por ahí no, un poco a la derecha (o a la izquierda, todo depende de nuestro punto de referencia) Sí, más o menos por aquí, entre Harvey: el conejo rosa invisible y los elfos de sexualidad distraída.
Es posible que os preguntéis ¿Cómo podemos ver a un conejo invisible? A lo que, caso de que os hayáis hecho la pregunta, os respondería ¿Realmente lo estáis viendo?

Muy bien, tras afianzar la foralidad del escribiente, si podéis hacerme el favor, dirigid vuestras miradas para que se centren en éste arquetipo consensuado por nuestro bienamado imaginario colectivo que os señalo en estos momentos y que nos ha traído hasta aquí en esta ocasión (ya sabéis, con la “X”)
¿Hecho?
Sigamos entonces.
Para entendernos o terminar de liar la cosa un poco más, pondré un nombre a eso que estáis mirando. En un alarde de originalidad, le llamaremos a nuestra abstracción… “Tipo Listo”.
Fijaos en él. Para no fallar a la tradición que nos acompaña cada vez que asomamos por este limbo conceptual, cada uno estamos viendo algo distinto pero, en esta ocasión, sí que hay un elemento común para todos nosotros. No sabemos que forma tiene, no sabemos qué es lo que le gusta para desayunar, pero hay algo de lo que estamos seguros: Él sabe que le estamos mirando. Una vez descubiertos, podemos mirar para otro lado, podemos silbar distraídamente y hacer como si la cosa no fuese con nosotros, pero el vacío nos ha devuelto la mirada y esto provoca una situación un tanto incómoda.

Ahí está él. Cerca pero distante, seguro e inapelable. Confiado, ya que cuando la misma razón de tu existencia es “saber”, se podría decir que la sorpresa es lo único cuyo significado realmente no comprendes (y digo comprender porqué, obviamente sí que conoce su significado).
Aunque, claro, si asumimos que la compresión real sólo puede ser otorgada por la experiencia, podríamos decir que nuestro querido avatar comprendería más bien poco (tendiendo sus posibilidades, que no capacidades, comprensoras hacia la nada)
De cualquier manera, no estáis obligados a coincidir con mi apreciación. Ventajas / Desventajas de ser un ente abstracto.

Una vez aclarado (o no) esto, continuamos observando la inacción de este ente inmaterial. Por supuesto, él “sabe” que seguimos por aquí escudriñando desde los recovecos dimensionales y analizando su misma esencia aunque tratemos de disimular nuestra curiosidad; Esa es su naturaleza. De la misma manera, y por la misma razón, no hará nada al respecto.

Entonces ¿por qué seguimos aquí una vez aclarado el asunto? Porque, claro, esto es (o pretende ser) un relato, una historia, y las historias necesitan de acciones que las hagan avanzar. Los relatos se mueven por los oscuros senderos y turbios recovecos de la mente de quien los escribe, torciendo leyes universales a voluntad y mutando lo inmutable según su conveniencia.
Es por esto que “alguien” (quizás quien se dedica a estas lides tecleadoras, quizás otra persona, individuo o ente) forzando la credibilidad del lector, en un momento dado decide sorprender a nuestro tranquilo concepto y arrastrarlo a un entorno hostil. Trasladarlo al mismo lugar al que ha “invitado” a sus hermanos no euclídeos.
Por supuesto, esto estaba premeditado, y nuestro amigo Tipo Listo lo sabía pero, dada su nula capacidad de acción / reacción, nada puede hacer al respecto. De cualquier manera, rogaremos la clemencia de aquellos cuya percepción de este concepto no coincida con la que se ha expuesto hasta el momento, ante esta tergiversación de las leyes de la (su) coherencia, y confiaremos en que el resultado final les resulte lo suficientemente satisfactorio (y coherente porque, lo parezca o no, ese es uno de los objetivos de toda historia de aquí quien esto maquina) como para perdonar esta pequeña trampa argumental.

Dicho esto, nuestro amigo, Tipo Listo, se encuentra atrapado en un cuerpo físico dentro de un mundo material. Obviamente él sabe en qué lugar se encuentra y cuales son las razones que le han llevado hasta ahí (ya sabéis, su naturaleza y demás) también sabe lo que necesita hacer para volver a donde quiere estar (sí, amiguitos, es tan listo que se ha leído el relato antes de que este terminado) así que inmediatamente comienza a representar su papel dentro del gran esquema.
Porque nuestro amigo también sabe que no tiene demasiado tiempo y que, según se vayan sucediendo las palabras unas a otras, su esencia dejara de ser suya, hasta que no se reconozca a sí mismo. En éste lugar ya no es un concepto; es un personaje. Y los personajes, por muy ligados que estén a un concepto, son entes finitos constreñidos por las necesidades (o caprichos) de la historia.

Tipo Listo sabe que tiene que encontrar a sus “hermano” Tipo Duro y Ella, pero primero buscará al primero, ya que éste tendrá problemas para comprender los paradigmas reinantes en el mundo en el que ahora existe.

Mientras tanto en la Antártida...
No demasiado lejos, Tipo Duro, por su parte y muy a su pesar, está cercano a descubrir que las cosas no funcionan de la manera correcta.

Mientras busca las respuestas necesarias para guiar sus pasos el destino, el azar (o quizás otra persona, fuerza o concepto) hace que su camino se tope con un muy conveniente incendio. Como ya se explicó en su momento, al igual que nuestro invitado de hoy, Tipo Duro también tiene su propia naturaleza, y esta no sólo le impele a actuar, sino que también le impulsa a hacer lo correcto (dentro de su limitada comprensión de la realidad).

Frente al edificio, la policía y los bomberos han acordonado la zona, pero el fuego continúa descontrolado. Los agentes discuten los unos con los otros sobre las rutas y la posibilidad de evacuar a las personas encerradas entre las llamas. La ubicación de la gente atrapada está claramente marcada en un mapa que va pasando de mano en mano, como si el calor que emana del edificio impregnase también el papel.
- Mal - piensa nuestro temporal protagonista - Están desperdiciando el tiempo de oxigeno que les queda a las personas atrapadas.
Se requiere de una acción y ¿quién mejor para ello que Tipo Duro?. La decisión es rápida, el curso de acción a seguir se traza a la velocidad del pensamiento poco reflexivo.
Si mediar palabra con los agentes, salta las vallas y se dirige corriendo hacia el edificio. Mientras se acerca deja que el agua bombeada de manera constante por los bomberos le empape el cuerpo y la ropa. Tras tomar una bocanada de aire limpio, se cubre el rostro con su chaqueta húmeda y se introduce sin vacilación en el edificio.
En el interior el calor es sofocante lo que no facilita la concentración para tratar de ubicarse dentro del plano que apenas ha sido capaz de ver de pasada. Si no está equivocado, aún le quedan tres plantas para llegar al primero de sus objetivos.
Las escaleras son de baldosa y parecen resistir sin problemas su paso, pero la pintura de las paredes y el material aislante del techo se desprenden incandescentes, cortándole el paso, o tratando de hacerle arder también a él. Avanza agachado para tratar de no respirar el humo pero, después de subir dos plantas en esta posición, su espalda comienza a molestarle.
Esto le resulta una anomalía. Él siempre ha sido un concepto. Asuntos como la fatiga, las dudas o los axiomas físicos que sufren aquellos avatares ficticios que le han encarnado en diversas historias, jamás han repercutido en su no-persona.

Llega hasta la puerta que da acceso a la tercera planta, pero está cerrada. Su mano, pese a estar cubierta por la chaqueta, le duele como si la hubiese sumergido en lava en cuanto toca la manilla, pero esto no le impide abrirla. Pero, tan pronto como la puerta se ve libre del cerrojo, se abre propulsada por una explosión de llamas, tirando escaleras abajo a un aturdido e incandescente Tipo Duro.
La corporalidad representa un inconveniente más importante de lo que jamás habría esperado. Pero, tanto en su mente como en su naturaleza, el objetivo sigue claro. De esto no cabe duda alguna, él hace lo que debe ser hecho, aunque ahora comienza a dudar sobre si será capaz de llevarlo a cabo.
El fracaso o la muerte no le son algo ajeno a su memoria. Muchas de sus encarnaciones han fracasado o perecido para que la trama continúe, o como un fintas argumentales, giros inesperados dentro de la historia, pero siempre tienen lugar en algún momento dramático o en uno de los puntos culminantes de la historia. No aquí, no en las escaleras que llevan de la segunda a la tercera planta de un edificio cualquiera.
Mientras traba de incorporarse se dice, y trata de convencerse de que él no moriría aquí. No retrocederá. No fracasará. Las vidas de estas personas dependen de él. Pero, por mucho que lo intenta, su cuerpo se niega a responder como debería y el dolor se abre paso por encina de la adrenalina.
Su mente continúa diciéndole que nada de esto importa, que es irrelevante para el resultado final. Tiene una misión, un papel que cumplir en esta historia. La rabia aún es más fuerte que el dolor. La voluntad más fuerte que la carne. Existe una razón para que él estuviese ahí. No puede morir así, no puede morir aquí, no pod…
Cae inconsciente.

Poco después, Tipo Listo llega hasta el callejón en el que se encuentra Tipo Duro. Su cuerpo está cubierto de quemaduras que funden piel y ropa, pero respira. El hombre que acaba de dejar el cuerpo ahí se cruza con él y le guiña un ojo de manera cómplice antes de continuar con su camino.
Esto no era bueno. No es nada bueno. Y lo peor era que él sabe como acabaría todo.

Definitivamente, el mundo “real” no le gusta nada.

Dicho esto volvemos al...

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Microverso

- Vale ¿Y ahora, qué?
Javi estaba tumbado sobre la cama. No creía estar soñando, pero todo podía ser. Lo que sí que agradecía era que Mike no estuviese tocándole las narices en aquel momento.
Por muchas vueltas que le diese no terminaba de tenerlo claro. “Ella” no estaba. Bueno, más concretamente no sabía dónde estaba (lo cual, debía reconocer, que era algo de lo más normal) pero Antagonista, su novio, tampoco sabía nada y, para terminar de redondear la cosa, le decía que él tenía que resolver aquello. La verdad, todo sea dicho, aquello no tenía ningún sentido. Ni siquiera para los cosas que solían pasarle a diario.
Finalmente cerró los ojos y no tardó en dormirse.
- Ya te ha costado - una voz le hablaba en sus sueños. Le sonaba pero no era capaz de identificarla. Parecía que la noche no iba a ser mejor que el resto del día.
- Dime lo que quiera rapidito - en otra ocasión igual habría respondido mejor, pero estaba bastante hasta los mismísimos de todo aquello - No estoy de humor.
- Vale. Salta.
- ¿Qué?
- Que saltes, membrillo.
Sin saber porqué, saltó. Como era de esperar, sus pies se separaron del suelo. Pero parecía que no iba a caer. Aquello no era normal, pero era un sueño, así que siguió a la espera de lo que venía después. Continuó ascendiendo, y su velocidad aumentaba por momentos. Vale, era raro pero, hasta cierto punto, esperable; no era la primera vez que volaba (o algo parecido) en sus sueños.
Su ropa comenzó a deshacerse, a esta le siguió la piel y después los músculos, nervios, órganos y huesos. Al final sólo quedó su forma astral y dejó de ascender. Se dio la vuelta y contempló la tierra. La había visto muchas veces en fotos o la tele, pero aquella vez le parecía distinta. Nada que ver con las “Oooooohs” ni “Aaaaaaaahs” ni expresiones diversas de asombro o deslumbramiento. Nada de eso. Aquella esfera (¿Era una esfera?) le parecía pequeña, irrelevante e... ¿incompleta?
- Te ha costado llegar - una mano astral se apoyó sobre su hombro etéreo. Era Deux ex.
- Muy bien ¿Y ahora, qué? - sólo quería que aquello terminase y descansar de una vez. Además, le asaltó una pequeña sensación de deja vu.
- Tranquilo, ya falta poco. Pero antes hay que hacer unos últimos ajustes - le empujó.
No tenía cuerpo físico, pero notó el impulso y comenzó a precipitarse en picado. Notaba el aire sobre su ¿esencia? Y contemplaba la tierra acercándose a una velocidad de vértigo. Cuando más caía, más cambiaba lo que tenía ante él. Finalmente atravesó una especie de bruma que parecía cubría lo que tenía ante sí... ¿O aquella neblina había estado siempre cubriendo sus ojos?
Aquello parecía “real”. Los colores más nítidos, la luz más brillante... el tortazo que se iba a pegar más doloroso que ninguno que se hubiese dado antes. Mientras se decía que aquella acción era estúpida e inútil (y no iba a evitar que se matase (por supuesto, siempre y cuando una forma astral, dentro de un sueño, pudiese morir) se cubrió la cara con ambos brazos y se preparó para el impacto.
El mundo (y sus brazos) desaparecieron y se encontró mirando un techo. No era el suyo, pero se le hacía familiar.
Trató de mirar sus manos, pero no lo vio claro. La luz de la habitación estaba apagada y estaba muy oscuro, pero aquella oscuridad era distinta. Más... ¿oscura?
Sus manos tantearon la pared en busca de un interruptor. Aquella sensación también se le hacía extraña. Trató de incorporarse y su cuerpo también se le hizo extraño. Pesado y ligero al mismo tiempo, como si no fuese completamente suyo. Aquellos conceptos parecían obtener un nuevo significado en aquel momento. El tacto de la pintura de la pared, las sabanas bajo su espalda. Absolutamente todo despertaba interrogantes en su mente. Aquellas preguntas y su imposibilidad para convertirlas en afirmaciones le estaban produciendo migrañas... e incluso aquellas migrañas era incapaz de definirlas con las palabras que aparecían en su cabeza. Decidió dejar de pensar en aquello, pese a ser perfectamente consciente de que tampoco lo lograría.

Logró encender la luz y levantarse. Aquella no era su habitación... ¿o igual sí? Se abofeteó mentalmente por aquella pregunta. Levantó la persiana y, mientras lo hacía, una pregunta más trataba de aflorar en su mente, pero la metió en un pozo, puso una montaña encima y dinamitó aquel mundo. La pregunta se quedó malherida y huyó de su mente.
La luz proveniente del exterior le golpeó como un ariete. No esperaba que fuese de día. Aquel golpe pareció expulsarle de su cuerpo, y se encontró de nuevo flotando sobre el mundo.

- Ahora ya lo sabes - dijo la voz - Ella está allí.
- Cojondo ¿Y ahora, qué?

**********************

Día: Lamentablemente, el mismo.
Hora: Un poco (muy poco) más tarde
Lugar: Mundo “real”

- Hola - Sandra ha vuelto. Esta vez están sentados frente a frente en un lugar público, y su atuendo es menos sugerente. Al menos en en este inicio de conversación se ha ahorrado el “guapo”
- Hola. Gracias por venir.
- No hace falta que me des las gracias. No estoy aquí.
- Vale, ya lo sé, pero no hace falta que te cebes - está soñando y, obviamente, esta no es la Sandra real, sino un constructo de su mente ante el que poder explicarse. De todas formas, nada parece indicar que esta recreación sea especialmente afortunada o conseguida. Le falta ese “algo” que acostumbran tener sus avatares mentales.
- Pues nada, cuando tú quieras.

Por lo normal, la cosa no suele suceder así. Él acostumbra a acceder a la ensoñación con la conversación ya comenzada y la retoma desde un punto específico. Pero hoy ha sido todo bastante extraño y ni siquiera podía intuir que esta conversación no va a desentonar con el conjunto. Va a tener que comenzar la escena desde el principio. Con lo que odia ser él quien inicie las conversaciones... ya sean reales u oníricas.

- Estooo, vale...
- ¿Interrumpo? - Daimon, otro de sus personajes recurrentes, se cuela en el sueño.
- Sí, interrumpes. Lárgate.
- Disculpe el señor, pero agradecería que me remates de una vez o me permitas vengarme. Que uno puede ser estoico y casi imbatible, pero la paciencia nunca ha sido mi fuerte.
- Que sí. Pesado. Fuera, fuera - en este momento no le apetece bucear en las desgracias de sus personajes, lo cual es raro. Se le ocurrían pocas ocasiones más propicias para mandar su cabeza a otro universo pero, al parecer, el tren para aquellos lugares ha salido sin él. Nunca ha andado falto de inspiración para diseñar nuevas maneras de traumatizar a sus creaciones, pero paree que la musa estaba de vacaciones o en otros asuntos.
- Cuando quieras comenzamos - Sandra parece divertida - No es que tenga nada mejor que hacer, pero seguro que quieres que terminemos cuanto antes.
- Que sí, que sí - no acaba de entender por qué trata de ganar tiempo ante esta escena. Puede repetirla tantas veces como quiera, pero está realmente nervioso. Aún dormido nota como su cuerpo real comienza a sudar - No me atosigues.
- ¿Crees que vas a solucionar algo haciéndote esto?
- Contigo, bueno, con Sandra, no.
- Aham.
- Esto es más una preparación que otra cosa.
- Aham.
- Ya sabes, por si se presenta una situación similar.
- Aham.
- ¿Quieres dejar ese “Aham”?
- ¿Prefieres un “Aja” o “Aha” a secas?
- No, prefiero que me ahorrases el sarcasmo.
- Pues nada, es muy sencillo; ahórratelo.
- ¿No crees que, de poder, lo haría?
- Pues deja de echarle la culpa a esa pobre chica.
- No le estoy echando la culpa de nada.
- ¿Entonces para qué la has puesto aquí delante?
- Ahora mismo no te pareces mucho a ella. Es más, cada vez te pareces más a...
- ¿A ti?
- Aaaaaaaaaaaarg. Déjalo ya.
- Hola - Sandra ha vuelto. Blablablabla. Comenzaba el segundo asalto.
- Hola, gracias por venir.
- Pues bien. Tú dirás - mierda, sigue teniendo que comenzar la conversación él. ¿Por qué no empieza ella con las preguntas, como suele ser la costumbre?
- ¿Interrumpo? - ahí está Kinrase, otro de los habituales.
- ¡VETE A TOMAR POR... POR... POR AHÍ! - ¿por qué ni siquiera en sueños puede lanzar un buen juramento?
- Vale, vale, ya me voy.
- Venga, te lo voy a poner fácil.
- Te lo agradecería.
- ¿Por qué me dijiste (bueno, le dijiste) que no?
- Me alegro que me hagas esa pregunta.
- ¿Ahora vas a empezar a tomártelo a broma?
- Perdona, son los nervios.
- Venga, a ver si empieza a tener todo esto algún sentido.
- Pues verás. Ya te dije que me parecías muy guapa y muy simpática...
- Sí, ya me lo dijiste, ya lo sé, no te repitas.
- Bien. La cosa es que, por lo poco que sé, somos muy distintos...
- ¿Y por qué no averiguas algo más antes de abrir la bocaza?
- Espera, las cosa no funcionan así. Empiezas con una pregunta para la que yo tengo respuesta y, después, continuas con otra para la que también estoy preparado. Así hasta que me quedo contento.
- Ya, pero eso no va a servir para nada.
- Sirve para que yo me sienta mejor y me reafirme en mis decisiones.
- Ya. ¿Y si estás equivocado?
- Pues... Hala, otro más. Bueno, pues (y dale) si estoy equivocado...
- Si estás equivocada ya te lo descubrirá algún otro.
- Más o menos.
- Entonces no quieres arreglar nada, sino perpetuar tu auto-engaño.
- Vale. Parece que lo vas pillando. Pero no tendrías que decir estas cosas en alto, porque pones a prueba mi burbuja de auto complacencia.
- Que digas estas cosas en alto tampoco creo que ayude mucho.
- Me parece que no vamos a sacar nada en claro esta noche.

La luz del sol golpeándole directamente en los ojos abiertos le despierta. En este momento confluyen tres nuevos factores de extrañeza: Está de pie, con los ojos abiertos, y sus brazos se encuentran en posición de levantar la persiana. Para estar dormido se encuentra de lo más activo.
Mira el reloj. Son las dos de la tarde, y continúa siendo domingo.
Definitivamente, este fin de semana estaba resultando, citando la maldición china, de los más interesante. Espera que se termine cuanto antes.

Macroverso VI Datos objetivos

Día: Quizás
Hora: No
Lugar: Limbo conceptual

Ya estamos aquí de nuevo pero, en esta ocasión, la “X” que señala el lugar ha cambiado. Es una marca más tosca, atemorizadora por momentos, un refugio en otros. Al igual que nuestro anterior objetivo, también desprende un carisma que hace que no seamos capaces de apartar la vista.
En algún momento de nuestra vida, todos hemos deseado vernos imbuidos de este concepto. Pero no nos engañemos, esta vez no hemos llegado hasta este no-lugar porque un mapa, un GPS o un vidente nos haya indicado el camino. Al contrario que con “Ella”, no hemos venido porque queramos o porque sintamos que este sea el lugar en el que desearíamos existir, porque no existan razones en este u otro universo capaces de hacernos desear abandonar su compañía.
No. En esta ocasión la llamada es igualmente primaria, pero nada tan prosaico.

Una vez que nuestros sentidos han sido capaces de ordenar y dar sentido a toda esta entropía neuronal que nos rodea, nos damos cuenta del por qué nos hemos adentrado hasta alcanzar al concepto/arquetipo que se haya ante nosotros. Lo hemos conocido bajo mil rostros. Como amigo y como enemigo, en la ficción y en la realidad, con tantos nombres distintos como rostros.
De nuevo, cada uno habremos llegado a una localización distinta y contemplaremos un ente con una apariencia única y personalizada (pese a haber llegado al mismo lugar, y estar contemplando el mismo avatar). Hasta quien terminaremos por bautizar como “Tipo Duro”

La pregunta, al igual que la que tendríamos que habernos formulado en la anterior ocasión, es:
¿Qué pasa cuando una fuerza desconocido extrae a este concepto del imaginario para “importarla” y “anclarla” a nuestro “mundo real”?
¿Se olvida el resto de la humanidad del concepto?
¿La reconoceremos si nos la encontramos por la calle?
¿La veríamos cada uno de la manera en la que la imaginábamos?
Quizás a “Ella” todas estas disquisiciones le asaltaron mientras su recién nacida mente unitaria se forjaba, pero este caso es distinto porque a nuestro nuevo amigo, a “Tipo Duro”, todo eso le da igual.
Sí, es un ente abstracto repentinamente condenado a la concreción y, por supuesto, lo primero que le alcanza es la desorientación, para continuar con el vértigo. Pero pronto llega la reflexión y, finalmente le abducen la comprensión y la aceptación.
Tipo Duro no es un concepto de palabras, es un ente (ahora un hombre, aunque también podría haberse transfigurado bajo la forma de una mujer de haber estado esto escrito por una fémina) de acción.
Pero la acción no debe ser algo gratuito. Para que se desencadenen sus acciones necesita de un motivo, generalmente externo (al fin y al cabo, no es un ser humano). Necesita un fin concreto (para su nueva existencia “concreta”)
Los fines necesitan de razones.
Para conocer las razones, necesita saber las respuestas.
Para obtener las respuestas necesita conocer las preguntas.
Para entender las preguntas necesita conocer el contexto.

Así que “Tipo Duro” busca un lugar en el que asentarse y medita, observa y estudia su nuevo entorno.
“Tipo Duro” es un tipo de acción.
Cuando comience la acción podrán ralentizarlo, pero nada será capaz de detenerlo, o eso es lo que él cree.

Pero eso será en otro momento, por ahora demos un pequeño salto de nuevo hasta el...

**********************

Microverso

Caía, así que debía de estar soñando pero, en aquella ocasión, todo era distinto. La caída no era una experiencia relajante. No se sentía flotar, no notaba cómo el viento le acariciaba sustentándolo. ¿Sería una pesadilla?
Continuaba cayendo y su estomago fue el primero en sentir la sensación de vértigo. Su velocidad aumentaba, pero continuaba sin ver el suelo. Cerró los ojos y los abrió de nuevo. Estaba tumbado en su cama. No, no era él, era otro. Aquella tampoco era su cama, ni se encontraba en su habitación. Podía ver los pensamientos de “el otro” en su mente. Pensaba en una mujer, pero no era “Ella”. “El otro” estaba quieto pero él continuaba descendiendo a toda velocidad. Cerró los ojos de nuevo y volvió a abrirlos.
Caía... pero no. Descendía, pero había algo raro en su trayectoria. Se estaba precipitando... hacia arriba.
Vale, aquello era un poco más raro que de costumbre.
Trataba de analizar la situación, pero su cabeza se iba a otras partes. Lugares que no reconocía, gente que le provocaba una sensación de “deja vu” pese a que no conocerla de nada.
- Aún no.
Una voz sonó... a su alrededor.
Su ascenso/caída se frenó al chocar contra algo invisible. Pese a no verlo, sabía que era una gigantesca mano invisible.
- No tengas prisa. Pronto llegará.

Despertó. Ya era de noche, pero se encontraba en medio de la calle. Recordó que estaba volviendo a casa después de trabajar.
- Bienvenido de vuelta - Mike le hablaba desde el interior de la cabeza - Pensaba que me ibas a dejar al mando. Lástima del pequeño error de diseño que no permite tomar el control de tu cuerpo.
- ¿Cuánto tiempo he estado “fuera”?
- No pongas comillas mentales cuando hablas conmigo. Queda muy ridículo.
- Vale, lo tendré en cuenta, pero respóndeme.
- Poco, apenas unos minutos.
- ¿Y no estabas en el sueño?
- Nop. ¿Me he perdido algo interesante?
- Bueno, si bien no ha sido lo que llamaría “interesante”, sí que ha sido raro.
- ¿Seguimos con las comillas?
- Dame un respiro.
- De acuerdo ¿Raro como un piso asequible, o como un viaje de pellote?
- Nunca he tomado pellote. Creo.
- Ya me entiendes.
- Supongo que me quedo con la segunda opción.
- ¿Más que lo habitual?
- ¿Cuantas veces me he quedado dormido mientras andaba, y cuantos de mis sueños te has perdido?
- Vale, ya te sigo.
- Hoy estas muy lento. Incluso parece que el vacilón soy yo.
- Parece que las reglas van cambiando, y no me gusta.
- ¿Estamos jugando a algo?
- Es una manera de hablar. No será un juego, pero las cosas, los axiomas de esta realidad, parece que están cambiando.
- Venga, tío, no sigas por ahí. ¿No puedes dejarlo ni siquiera por un día?
- Vale. Me estoy volviendo blando. Pero eso no cambia los hechos.
- No te lo niego. La pregunta es ¿Qué hacemos?
- Tú mandas. Ordena tus prioridades y nos ponemos a ello.
- ¿Esa es toda la ayuda que puedo esperar de ti?
- Ya sabes, me han dibujado así.
- No hay prioridades. Que los “axiomas”...
- Y dale con esas comillas, último aviso.
- Vaaaale. Que los axiomas cambien, suponiendo que entienda a qué te estás refiriendo cuando te dedicas a utilizar esa expresión, aparte de no ser asunto mio, es algo sobre lo que no puedo hacer nada. Así que sólo queda...
- Ella.
- Sasto.
- ¿Y cuál va a ser el curso de acción, Sherlock?
- Pues había pensado en visitar a Antagonista.

El principal inconveniente de este curso de acción era que nos sabía dónde encontrar a Antagonista. Sólo lo había visto en una ocasión y, pese a que, en un principio, debería haber surgido una cierta hostilidad entre ambos... aquel tipo le caía bien. El problema era que no sabía su dirección, apenas sabía nada de él y tampoco sabía muy bien qué preguntarle cuando lo encontrase.
Mientras caminaba hacía casa Mike se mantuvo extrañamente silencioso. Desde que aquella desagradable voz de su cabeza comenzó a meterse con él, había deseado un momento de tranquilidad como el que estaba teniendo lugar pero, en aquel momento concreto, habría preferido cualquier distracción antes que quedarse a solas con sus pensamientos y aquel molesto zumbido que lo embarullaba todo.
La noche era ideal para caminar pero no le apetecía hacerlo. Sólo quería llegar a casa, echarse a la cama, apagar las luces, apagar su cerebro y descansar.
¿Por qué aquello le afectaba tanto?
Aquella chica era guapa, lo admitía, pero no más guapa que otras clientas que habían pasado por su trabajo. Ni siquiera era una de las clientas más habituales, o de las que le daba más palique mientras esperaban su pedido. Pese a que era consciente de que estaba como una regadera, Javi se consideraba a sí mismo una persona cabal y racional, y no terminaba de encontrarle sentido a aquella a reacción suya tan desproporcionada.

Al llegar a casa, le sorprendió ver a tres personas sentadas charlando delante del portal. Ver allí a dos de aquellas personas le pareció, hasta cierto punto comprensible, ya que, al fin y al cabo, dios y satán eran su casero y su vecino de abajo. Pero no sabía qué razón podía haber llevado a la tercera persona hasta allí a aquellas horas. Parecía que no tendría que buscar a Antagonista y que el destino, o quien fuera, había decidido ahorrarle el trabajo y amargarle un poco más la noche.

- Aquí llega - dijo dios al verle llegar.
- ¿Qué hacéis aquí fuera a estas horas? - Javi no estaba de humor como para andarse con rodeos.
- Nosotros disfrutamos de nuestro libre albedrío mientras dure - dijo satán señalándose a sí mismo y a dios - Tu comparsa en esta escena es este pobre hombre - Javi odiaba cuando la panda de locos con los que le había tocado convivir se dedicaban a hablar de aquella manera. Pero el alquiler era barato.
- Vale, pues al grano.
- Ella no está - Antagonista parecía preocupado. Por un lado aquello era lo único que le parecía normal en lo que llevaba de día. Por otro, y aunque él mismo tenía intención de ir a buscarle, no sabía muy bien qué pintaba aquel hombre delante de la puerta de su casa.
- Ya lo veo - no pudo evitar soltar la gilipollez. La diversión, la preocupación y la culpa iban pidiendo turno alternativamente en su cabeza. Incluso se imaginaba la maquina que les iba asignando los números.
- ¿Y bien? ¿Qué vas a hacer?
- ¿Yo? ¿A mi que me cuentas? Tú sabrás qué le has hecho, o si volverá.
- Mike ¿Me echas una mano? - aquel golpe bajo no se lo esperaba, aunque en un día como aquel no tendría que haberle pillado por sorpresa.
- Javi, deja de hacer el capullo y tómate esto un poco en serio - Mike siempre estaba ahí para estropearle la diversión.
- Vale, tú dirás.
- A ver. Todo esto va sobre ti. Tú eres el que debe tomar la iniciativa.
- ¿Pero tú de qué cojones vas? ¿Qué estás diciendo, que me la he llevado? ¿Que se ha... ido a donde sea por algo que he hecho o dicho?
- No. No es que se haya ido, o se la hayan llevado. Ha desaparecido. Ya no está “aquí”
- Perdona, creo que te has dejado un par de puntos para entrar en la definición canónica de “críptico”
- Pues es lo que hay. Ahora búscate la vida, a mi me toca hacer mutis.

**********************

Día: Siguiente
Hora: Temprano (o demasiado tarde)
Lugar: Mundo “real”

Su esfera de paz y luz infinitas hacen aguas por todas partes (no sabe de dónde viene el agua y, preguntarse aquello tampoco le ayuda a descansar) No hay manera. Esta claro que esta noche no va a dormir. Si a todo esto le sumábamos que, en la habitación de al lado, Sandra ronca de manera ostensible algo (en teoría) tan sencillo como dormir, se convierte en una quimera inalcanzable.

Se levanta y se encamina de puntillas hacia el salón. Mientras hace esto, no puede evitar el escuchar en su cabeza la clásica música de “acechar” de los dibujos de la Warner.
Al llegar al salón comprueba que, con el barullo mental que le ha provocado la visita, se ha dejado encendidos el portátil y la consola. Al menos la tele sí que la ha apagado. Se sienta en el sofá y trata de adoptar la posición del loto, pero nunca ha sido capaz de doblar tanto sus rodillas. Prueba suerte y mira si alguien se ha conectado en los programas de mensajería. Nada.
La consola se esta quedando sin batería, así que la tampoco va a poder despejar la mente por ahí. La pone a recargar. Son las siete de la mañana y no tiene ni puñetera idea sobre qué hacer.
Opciones, opciones. De nuevo tantas posibilidades, tantas elecciones posibles y tan pocas ganas de tomar ninguna.
Podría limpiar. Lo cierto es que la casa está bastante guarra (es más, en aquel momento todo le parece infinitamente más sucio y desordenado que hace un par de horas)
Nah. Aparte del ruido que metería, aquello podría dar a su invitada una idea equivocada de dónde se ha metido. Cierra los ojos y manda su cabeza hacia otro lado. Mentalmente repasa, una vez más, todas las historias que tiene pendientes, trata de saltar a una de ellas para continuar en alguno de los puntos recurrentes en el que siempre las retoma.
Muy bien, parece que esto funciona, ahora toca centrarse en uno ¿Su versión/homenaje de La Atlántida, o la justificación/trasfondo de los Tanraq?
Tampoco es que pueda elegir. Por su cabeza van apareciendo en bucle una sucesión de imágenes aleatorias; Fragmentos distorsionados de películas y bustos parlantes colgados en mitad del vacío, que repiten siempre una misma frase o palabra. Paseos imaginarios por mundos imposibles o el sonido de los golpes de un combate del que sólo percibe los destellos provocados por el entrechocar de las espadas. Esta ruleta gira y gira hasta detenerse en el interior de la mente de Ulwrath, uno de esos personajes cuya mayor desgracia es la de haber sido creados por él.

El sonido de la puerta tre de vuelta su cabeza hasta este mundo. No recuerda haber dejado de escuchar los ronquidos, pero parece obvio que Sandra se ha levantado. Poco después escucha el sonido de la ducha, parece que también se ha perdido el momento en el que ha salido de la habitación. El alien de su estomago despierta de nuevo y empieza a moverse por su interior buscando la salida.
Enciende la tele, y mira el reloj. Las ocho y media. O su invitada necesitaba poco el dormir, o tampoco ha sido capaz de hacerlo.

- Vaya, nunca habría imaginado que te gustaban estas cosas - su cabeza se había ido otra vez de paseo y, esta vez, es la voz de Sandra la que le trae de vuelta. Sus ojos logran enfocar las imágenes que le muestra la pantalla y se da cuenta de que está viendo algo que debe ser la reposición de algún culebrón.
Javi se gira hacia la dirección desde la que ha venido la voz, y la ve. Al lado de la puerta del salón, Sandra permanece de pie. Aún tiene el pelo mojado por la ducha, y solo lleva puesta la camiseta que había dejado en su habitación y sus botas. La camiseta le llega casi hasta las rodillas y es suya, por lo que debería tratarse de una prenda de lo mas antierótica, pero no. Bello, hermoso, bonito. Su mente trata de encontrar una palabra que describa lo que tiene delante, y lo que mejor le suena para describir esta visión es... perfecto. Mientras tanto, procesándose en paralelo, sus neuronas se preguntan si el tener olfato añadiría algo a esta experiencia, y no puede evitar pensar que estas cosas sólo pasan en las películas.

- Hola, guapo - Sandra le saluda reforzando esta palabra y la mirada que la acompaña con un gesto de su mano.
Javi trata de pensar una réplica. Algo original y gracioso. Mientras tanto en su cabeza su cabeza trata de convertir en palabras las sensaciones que le toman al asalto:
- ¿Por qué estás buscando una replica original para un simple “hola”? - De acuerdo, el guapo que ha venido después no ha sido precisamente una ayuda.
- ¿Está tratando de seducirme, señorita? - no sabe si el tono en el que ha soltado la frase es el correcto, pero las voces en su cabeza tampoco terminan de ponerse de acuerdo sobre la intención última de esta respuesta.
- ¿Sabes que la gente normal no habla así, verdad? - en su rostro aparece una sonrisa. Todo parece indicar que se lo ha tomado como una broma. En la votación popular que está cerca de finalizar dentro de su cabeza todo parece indicar que van a ganar, y con bastante diferencia, los que defienden el “Eso era lo que queríamos”.
- Aceptaremos “anormal” como un halago. ¿Qué tal? ¿Mejor? - trata de pensar en cuánto tiempo ha tardado en salir la replica, pero le da la impresión de que ha sido demasiado. Esta imprecisión no le gusta demasiado.
- Bueno, mi cabeza aún tiene que dejar de dar botes por ahí adentro - sigue sonriendo. Esto sigue bueno, cree.,, y sigue haciendo que está visión sea aún más perfecta.
Aunque si esto ya era perfecto, se supone que no puede mejorarse. Decide cambiar la apreciación de su primera impresión por “casi perfecto”. También se propone dejar de intentar catalogar o definir este momento, por más que es consciente de que no lo va a conseguir.
- Siéntate cuando y como gustes - decide continuar con el uso de su vena arcaica.
- No se... - la sonrisa desaparece por un momento y se convierte en una expresión de preocupación y tristeza. Parece que se ha acordado de lo que fuese que la ha llevado hasta allí. De todas formas, se sorprende al comprobar que esto no le hacía perder un ápice de su... casi perfección - Tendría que irme - decepción o alivio, el traductor de su cabeza no sabe por cuál de los dos decidirse - Aunque tampoco tengo muy claro que hacer - se sienta en el sofá junto a él.
- Tómate tu tiempo - quiere preguntarle sobre lo que le ha pasado, pero opta por esperar a que sea ella quien saque el tema - No tengo planes para hoy.
Sandra se echa las manos a la cara y se encoge. Parece que se va a echar a llorar pero, tras analizarlo un poco más, no, esto no parece tristeza, sino rabia e impotencia.
La conoce. Corrige, la conoce más o menos. No sabe cuántas veces a visto a esta chica plantar cara a camioneros, capullos y listos en general en el trabajo. Tiene ante él a alguien que se parece mucho a la persona que conoce pero, en quien nunca ha pensado que le utilizaría la palabra “frágil”para describir.
Un abrazo parece la respuesta más apropiada para esta situación, pero un análisis rápido le enumera cinco maneras diferentes en las que se puede malinterpretar esta acción (aunque está seguro de que hay muchas más) así que no hace nada. Se limita a mirarla, sentirse mal y a odiarse a sí mismo un poco más que hace un rato. Se siente mal como persona, mal como ser humano, mal como amigo.
- Cobarde - en esta ocasión la traducción es sencilla, pero tampoco ayuda - Estúpido, desgraciado. Te mereces todo lo malo que te pase.
Finalmente el cuerpo de Sandra deja de estremecerse y el llanto no llega.
- ¿Tú que harías en mi lugar?
- Supongo que antes de tomar una decisión, sabría la razón por la que me encuentro así - cruza los dedos para que este intento de humor funcione.
- Perdona... es que esto tampoco es nada que me haya pasado antes.
Silencio
- ¿Me vas a preguntar que ha pasado, te da igual, o empiezo a largar sin más?
- Ah, sí, perdona ¿Qué ha pasado? - estúpido, estúpido, estúpido.
- Tío, a veces pareces de otro planeta.
- ¿Gracias?
- No, pero bueno. A ver, he pillado a mi cuñado poniéndole los cuernos a mi hermana.
- Vaya.
- Ya te digo.
- Vale, ya sabes que hoy...
- Ayer.
- Vale, ayer ¿porque eres tan puntilloso con esas chorradas? No, déjalo. Ayer había cena del curro. A todo esto ¿Porque no viniste?
- Si que fui - opta por no corregirle y decirle que fue una comida que enlazó con una cena - pero me largue después de la cena.
- Ah, sí, es verdad. Perdona... el alcohol... mi cabeza... ya sabes.
- Puedo hacerme una idea.
- Sabes que no vivo en Pamplona, así que, como no quería cortarme con las copas, le dije a mi hermana, que si que vive aquí, si podría dormir en su casa esta noche. Y va y me encuentro al cabrón de su marido, en un bar, metiéndole la lengua hasta los pulmones a una tipa.
- Supongo que estas segura de que era tu cuñado.
-
- Y de que la tipa no era tu hermana.
-
- Vale, vale. Así que deduzco que no sabes si contárselo a ella, o no.
- Jo, que listo eres - sí, sarcástica sí que es una palabra que ha utilizado para describirla alguna que otra vez. Parece que vuelve en sí.
- Es un don, pero no te sientas inferior por ello. Es más, arriesgándome aún más, el problema no es tanto el contárselo, como el cuándo y el cómo.
- Ahí le has dado - la sonrisa parece que trata de asomarse de nuevo. Esto no era bueno, cree. Esta esperando una respuesta que él no tiene.
- Pues no te envidio - brillante, Javi. Te has lucido con tu respuesta.
- ¿De verdad? ¿Con lo que mola?
- Llámame raro.
- No sé qué haría sin tus consejos.
- Hombre...
- Mujer.
- Vale, mujer. Antes que nada yo intentaría hablar con él.
- Es verdad, seguro que hay una explicación lógica. Estoy convencida de que le estaba practicando una traqueotomía con la lengua a esa zorra.
- A ver, puedo parecer un poco inocente, pero tan tonto no soy. Por lo que cuentas, los actos hablan solos, pero no estaría de más saber el contexto - muy bien, Javi, vas arreglando la situación. Ahora viene cuando te acusan de ponerte del lado del corneador. Todos los tíos sois iguales y blablabla.
- ¿Tú crees? - rápido, di algo antes de que recupere todas sus funciones mentales.
- ¿Qué quieres que te diga? Esas cosas de pareja son muy suyas (por lo que me han dicho) Que Igual andan con problemas (y él va “arreglándolos” como todo un macho) Yo hablaría con él sobre lo que “vi” y le daría la oportunidad de que fuese él quien se lo contase a tu hermana. Si no lo hace, pues ya volvería a estar la pelota en tu tejado.
- Pues... pues igual tienes razón
- Pero vamos, ahora que esta la cosa chupada, si quieres sí que te cambio el papelón.
- Gracias. Y yo pensado que ya estaba todo solucionado - por fin regresa la sonrisa, aunque se le escapa una lágrima... perfecta.
Se hace el silenció, y entonces Javi se da cuente de un pequeño (y aún más incomodo) detalle. Mirándole fijamente a los ojos, le pregunta:
- ¿Puedo hacerte una pregunta un tanto “intima”?
- Adelante.
- ¿Llevas ropa interior debajo de la camiseta?
- ¡¿QUÉ?! - Sandra arma el brazo para una bofetada.
- Espera, espera, esto tiene una explicación lógica, casta y pura.
- Sorpréndeme. Tienes cinco segundos y descontando.
- Esa camiseta que llevas es mía, y te está un poco grande. Entre otras cosas, el cuello está un poco cedido, y cuando te inclinas hacia adelante, corro el riesgo de que mi mirada se dirija hacía... ahí.
- ¿Y con ropa interior lo encontrarías más aceptable?
- Vale, déjame que reformule la pregunta. Bueno, mejor déjame que la convierta en una petición. ¿Podrías ponerte tu ropa para librarme de la tentación?
- Tío, eres la polla.
- Espero ser algo más, pero no has respondido mi pregunta/petición.
- Sí.
- ¿Sí, a que? ¿A que llevas ropa interior? ¿A que te vas a poner tu ropa (o algo menos tentador)? ¿A que soy algo más que un miembro viril? ¿Sí a todo y formateamos el disco duro?
- Sí a ninguna de esas preguntas.
- Ah, vale, eso lo aclara todo.
- No. La verdad es que has acertado antes con lo del intento de seducción - ¡¿Qué?! De acuerdo, esto no se lo esperaba. Le halaga y no se lo cree... no se lo quiere creer, pero no se lo esperaba.
- Pues sí que estás en shock.
- Que no, imbécil, que es verdad.
- Pues nunca lo habría imaginado.
- Tampoco acabo de entenderlo yo, así que imagínate.
- Vaya. ¿Me siento halagado u ofendido?
- Tómatelo como quieras, pero como no me digas algo al respecto antes de que se me termine de pasar la resaca, esto se va a volver aún más incomodo.
- Pues no se muy bien qué quieres que te diga. Me pareces una chica muy guapa y me llevo muy bien contigo pero, esta creo que ha sido la conversación más larga que hemos tenido. Vamos, que no es que seamos íntimos o nos conozcamos demasiado.
- Sigues sin responder.
- Pues... no se si la cosa funcionaría.
- A ver. Te estoy diciendo que me gustas, no que seas el padre de mis hijos.
- ¿Me lo puedes explicar con palabras sencillas? Es que entre el alien de mi estomago y el derrame cerebral que acaba de desatarse, me va a costar un rato reaccionar y formar pensamientos coherentes.
- Te iba a preguntar si te apetecería quedar algún día para dar una vuelta o algo. Pero, visto lo visto, me parece que casi mejor si dejamos la cosa como está.
- No, no es eso. Pero es que esto es algo nuevo para mi.
- ¿Que una tía te pregunte si quieres salir con ella?
- No, que una tía quiera salir conmigo.
- ¿De verdad? No soy capaz de imaginarme el por qué.
Esto es algo para lo que no estaba preparado. La opciones y los datos son claros, y la decisión es sencilla. El problema es que no quiere hacer lo que considera que debe. Puede aceptar el quedar con ella y alimentar unas “esperanzas” (¿de verdad quiere salir con él?) en una relación en la que entraría sólo aportando dudas y reticencia (aunque agradecería la compañía) O puede decirle que no, y confiar en que se lo tome a bien y comenzar, con el tiempo, una relación de amistad.
¿Por qué quiere decirle que no, cuando quiere decirle que sí?
Datos objetivo: No va a funcionar. Demasiado distintos a todos los niveles,
Dato objetivo: Hay atracción, es es obvio.
Dato objetivo: Eres un cobarde, te sientes solo, agradecerías la compañía y no crees que vayas a tener otra oportunidad, pero no quieres ser un cerdo. Pero no crees que vaya a funcionar. Comenzar esto sería un error.
Dato objetivo: Las partes de ti mismo que quieren que digas que sí son las que menos te gustan.

- Yo... creo que va a ser que no. Ya te digo que me caes muy bien pe...
- Déjalo, me visto ahora y me largo. Creo que prefiero darme de hostias con mi cuñado.
- No tienes porque irte, y no quiero que te vayas así...
- No, va a ser lo mejor.

Sandra se ha ido. Bien por ti, Javi. Estas hecho un crack (y el lunes va a ser un día muy incomodo en el curro)
Vale, no son ni las diez de la mañana de un domingo ¿Y ahora que?
Descuelga el teléfono.

- ¿Sí? - Marcos descuelga al otro lado.
- Hola M, ¿está D?
- Hola Javi, acabas de subir a nivel nueve.
- Mola - Marcos cuelga.
Ha alcanzado ya el nivel nuevo en el odiometro de su cuñado, acaba de superar a Data (el de los Goonies no, el de Star Trek)
Poco después suena el teléfono.
- Hola D.
- ¡Que no me llames D!
- Pero si es una de mis películas favoritas.
- Ya, pero no soy un tío.
- Ya, ni un cazador de vampiros. Ni un medio vampiro.
- Vale, evitas el tema por el que has llamado desde el segundo uno. La has debido de liar bien gorda. Anda, déjate de rodeos y empieza a largar.
Esa es su hermana, al menos siempre le queda ella para contarle sus penas.
- No lo sabes tú bien.

Macroverso V Alternancia, inconstancia, inconsciencia e incoherencia

Fecha: La que gustéis.
Hora: Siempre/Nunca/En algún momento.
Lugar: Limbo conceptual.

Si aceptamos que todas las ideas provienen del mismo lugar, que el ser humano posee algo parecido a un imaginario colectivo, que estos dos conceptos existen en alguna parte; Éste sería el lugar marcado con la “X” (en el caso de que no lo aceptéis, esto no va a tener ningún sentido para vosotros)

Si nos vamos acercando a la “X” veremos como se van formando ante los ojos de nuestra mente, obviamente, una “X” más grande, pero una vez que nos hemos acercado lo suficiente como para no ver la gran aspa, nos adentraremos en un nuevo universo infinito (confinado dentro de una forma finita pero, hey, a mi no me miréis, yo no creo las normas)
Dentro de este universo subjetivo, las cosas no son como en el nuestro. Lo físico no sólo carece de espacio, sino también de sentido. La forma no es sólo innecesaria, sino que es imposible. El estatismo no existe; todo es cambiante y fluido. Todo es igual, pero igual no es lo mismo. Cuando se trabaja con conceptos, por lo general, tendemos a acabar con migrañas, liados y a no ponernos de acuerdo.
Ni siquiera los arquetipos resultan entes fiables. Mientras nadie diga lo contrario, la mente no es un sentido (y si algún día se reconoce como tal… pues seguiremos igual). Así que todo aquello que percibimos a través de ella no se acepta como valido dentro de nuestro fantabuloso, terrenal, delimitado y acotado “mundo real”

Ahí, en el centro de todo esta anarquía entrópica, se encuentra “Ella” (o “Él” para las chicas o las gentes de sexualidad divergente)

Miradla. No se trata de que no podáis dejar de mirarla, es que no queréis dejar de hacerlo.
Al contrario que el resto de criaturas que pululan por el plano conceptual, pese a que cada uno veremos algo distinto, pese a que algunos se hagan los duros, los de-vuelta-de-todo o los desengañados, todos percibimos, sentimos y esperamos lo mismo. Y no. No es “eso”, guarros (y si lo es, me parece que el texto que buscas está escondido debajo de tu cama, u oculto detrás de esos botes en el baño)

Aclarado esto, supongo que ya sabéis lo que toca. No, sigue sin ser “eso” (la X que corona esta entrada es meramente casual)

Hasta el momento, podríamos afirmar que su existencia ha sido muy agitada, ser el centro afectivo de toda una especia implica bastante ajetreo, pero lo lleva bien. Lo ha llevado bien hasta que nuestra querida entidades/concepto/arquetipo; “Ella”, se ve repentinamente arrastrada fuera de su ubicación.
Hasta que se ve obligada a atravesar dimensiones y realidades, mundos y continentes, para acabar en el mismo centro de los eventos que se producen en este pequeño Macroverso nuestro.

Como no podía ser de otra manera el paso desde el nivel conceptual hasta el plano físico, resulta una experiencia traumática, más aún cuando pasas de ser “Ella” a ser, simplemente, “una”. No se trata de una cuestión de ego, ya que los conceptos nunca han tenido opción de ser otra cosa. El problema es la adaptación a los rigores de la existencia corpórea.

Una de las principales complicaciones en este caso es la naturaleza eminentemente subjetiva del presente concepto. En los casos de otros conceptos, es probable que el paso a la materialidad sea un problema, pero no altera en exceso su esencia o su “misión”. En el caso que tratamos ahora, sólo hay esencia ya que la “misión” varía con respecto al cultura o la personalidad del receptor/idealizador del concepto. Cuando eres un reflejo de las aspiraciones de todo el mundo, el convertirte en el ideal de una única persona debería ser una tarea de lo más sencilla, pero parece que la lógica mundana no se aplica a nuestra invitada, y el paso de la esquizofrenia suprema a “simplicidad” del individuo parece llevarnos, en este caso, hacia la locura. De haber podido quitar las “aspiraciones sobrantes” quizás nuestra amiga habría podido salvarse de la perdida total de su cordura, pero el caso es que la personalidad resultante trata de ser una condensación de los deseos e ideales de toda la humanidad, lo cual no es posible según los axiomas que gobiernan nuestro pequeño, limitado e infinito Macroverso.

Pero obviemos esto. Miremos hacia otro lado y aceptemos de nuevo como ciertas las trampas narrativas de, aquí, el tahur de las letras que perpetra estos textos. Pero no desesperéis. No nos (y por “nos” nos referiremos a “me”) gustan los personajes locos o irracionales. Así que aceptaremos que “Ella” deja de ser la “Ella” universal, para convertirse, casualmente, en mi “Ella” personal. Así que me permitiréis que no la describa, ya que, al seguir siendo en mi cabeza un concepto abstracto, no tengo la menor idea de su aspecto.
Marcadas ya las directrices de este caso concreto, tenemos a “Ella” convertida en mi “Ella” (aunque al resto del universo sólo le parezca “una” y el lector se la pueda imaginas con el aspecto que considere conveniente) suelta y desorientada, aunque relajada y tramposamente cuerda en mitad de nuestra historia.
Quizás os preguntéis
¿Sabe la razón por la que está aquí?
Aunque no os lo preguntéis, esta sigue siendo una cuestión con una respuesta sencilla. No.
¿Han desaparecido, o es “Ella” consciente de que hayan desaparecido con anterioridad otras abstracciones del Limbo conceptual?
Para un constructo subjetivo, cosas como el tiempo, el espacio y la comida basura son materias irrelevantes a la par que complejas. Antes o después, ahora o mientras tanto, son conceptos con los que no se tienen que enfrentar. Así que, mientras no se termine de ubicar dentro de su nueva existencia asumiremos que no sabe nada de nada. Más adelante, cuando termine de aceptar el rol que se le ha asignado en esta historia, ya será otro asunto.

Mientras tanto, nos vamos a echar un vistazo al...

**********************

Microverso

Saltó.
De nuevo el viento azotaba su rostro mientras descendía velozmente. Las corrientes le mecían haciéndole sentir que podría remontar el vuelo cuando quisiese. Él sabía que no era así, no podía volar, pero no le importaba. Sólo importaba aquella embriagadora sensación de ingravidez. Cuando dejase atrás las nubes, cuando pudiese contemplar la cercanía de su destino, sólo entonces se preocuparía. Hasta ese momento sería completamente libre de cualquier atadura.
- ¿Otra vez saltando al vacío? - aquel comentario no le pillaba por sorpresa - Mira que puedes llegar a ser cansino - pero no por ello dejaba de ser molesto.
Ignoró la voz y continuó cayendo.
- Vale, parece que hoy estamos en modo “ignorar todo” ¿De verdad crees que te va a servir?
Aún podía sentir como su cuerpo era mecido por las corrientes de aire.
- Y dale. Si quieres ponerte así, venga, analicemos esto. Saltó... ¿Desde donde has saltado?
- Eso no importa. Cállate y déjame tranquilo - Creía que, en aquella ocasión, sería capaz de ignorar a las voces de su cabeza pero, para no faltar a la tradición, estaba fracasando.
- En serio. Párate un segundo y analízalo el asunto.
- No hay que analizar nada. Esto es una fantasía. No hace falta que tenga sentido.
- Y como no es obligatorio que tenga sentido, haces todo lo posible para que no lo tenga.
- ¿Quieres dejarme soñar tranquilo?
- No. Esa es una de las cláusulas que acepté al firmar el contrato.
- Y como eres muy responsable, te lo tomas muy en serio, ¿no?
- No soy una persona, sólo soy un producto de tu imaginación. Corrijo, en realidad otro producto de otra mente, la del tipo de ahí arriba.
- Ya esta. Te ha costado un poco pero ya lo has soltado. Tenías que mencionar a vuestro puñetero “autor”
- También está en el contrato, ya sabes, para recordárselo a los lectores.
- ¿Lectores? ¿No soy el personaje de una película? Que decepción - trató de continuar con el descenso… hacia donde fuese, pero ya era inútil, el viento ya no le mecía, ya no era capaz de sentir la ingravidez (caso de que tal cosa fuera posible). Se había detenido - Al menos seré el prota.
- Tío. Que estas trabajando. Tómatelo tú un poco en serio.
- Pero si no hay nadie.
- Que aún no haya llegado “Ella” no implica que el resto del mundo no merezca el apelativo de “alguien”
- Esta tardando mucho, ¿no?
- Eso. Tú sigue ignorando lo que te digo.
- Tú ignoras mi pregunta, yo ignoro tu comentario.
- Comprendo. Para tu versión desfasada del concepto de amor romántico-trágico-e-inalcanzable con el que tanto le gustaba fantasear, esa chica sea un ideal. ¿Para qué arriesgarse a que otros te puedan causarte el sufrimiento y brusco dolor del rechazo, cuando te lo podía producir tú solito de una manera más controlada?
- Ya tendría que haber venido. Suele ser muy puntual.
- Y dale. Hoy estamos en plan autista.
- Ella no es “Ella”. “Ella” es un concepto abstracto, ella una persona real.
- Le podéis echar la culpa a vuestro “autor” por haberme dibujado así.
- No, tampoco es un tebeo.
- Lástima.
- Es ya te voy pillando el punto y me lo está poniendo muy fácil.
- ¿Perdona?
- Nada, que cuando me deis el coñazo, con echarle la culpa a vuestro “dios”, asunto resulto. Además, parece que hoy estas tú sólo ¿dónde se han metido los demás?
- Es verdad… No hay nadie más por aquí. ¿Hola?
- ¿No hay nadie más?
- Pues no.
- ¿Y cómo puede ser que no te hayas dado cuenta hasta ahora?
- Exigencias del guión, supongo.
- Porque, claro. Vosotros sois un producto de mi imaginación. No sois reales. No tenéis forma ni sentidos. Así que supongo que el mundo real lo veréis a través de mis ojos.
- Creo que pecas de un error de concepto. Vale, sí, de acuerdo, no somos reales. Pero tampoco lo eres tú. Nosotros somos un apoyo para el autor. Somos una especia de “narradores conceptuales” ya que estas historias no suelen contar con un narrador omnisciente. Nuestra tarea es la de transmitir ideas. Tratar de clarificar el punto de vista subyacente debajo de la historia que se esta contando.
- Para estas alturas ¿No me habríais dejado ya colgado para poneros a “hablar” con vuestro “Él”?
- Tras nuestra última conversación suponía que ya no habría más historias por estos lares, pero parece que ha cambiado de idea. Es más, parece que has salido reforzado con el cambio.
- Yuju ¿Voy a tener súper poderes?
- Igual te ha vuelto inmune a nuestra influencia.
- Venga, lánzame tu mejor golpe.
- ¿De que color es la ropa que llevas?
- ¿Que?
- Lo que oyes. Que me digas de qué color es tu ropa.
- Pues… mi ropa… es… ¡No me líes!
- No lo sabes.
- Claro que lo se. Lo que pasa es que esa pregunta es una estupidez. ¿Que pretendes demostrar con eso?
- Y dale. Pues te demuestro que no existimos. No tienes ojos con los que ver el “mundo real” porque el mundo en el que te mueves ni es real, ni existe.
- ¿Por qué no te vas a hablar con alguno de tus colegas de ahí adentro y me dejas tranquilo un rato?
- …
- Un poquito de silencio, por fin. Sólo falta que aparezca “Ella” y el día se podrá dar satisfactorio.
- ¿Lo ves?
- ¡¿El qué?!
- “Ella”. No tiene nombre. Has estado hablando con ese personaje. Te has enamorado estúpidamente de él (o, mejor dicho, ella) y ni siquiera sabes su nombre.
- Soy tímido… No se lo he preguntado.
- Es sólo un concepto. Si ahora te pregunto de qué color tiene el pelo, o los ojos. Si te pido que me digas cuantos años aparenta o cuanto puede pesar, no sabrías que decirme.
- … pues claro que sabría. ¿Cómo iba a enamorarme de …?
- ¿De una abstracción? ¿De un concepto ideal?

La puerta del Burger Prince se abrió y ambos dejaros de discutir. Pero no fue “Ella” quien había activado el detector de proximidad, sino un hombre. Podríamos tratar de describirlo, pero su apariencia carecía de la más mínima relevancia.

- Yo conozco a este tipo - Javi no sabía si el “tono de voz” de aquel ser de su cabeza era de sorpresa, temor, incredulidad, o todos ellos juntos.
- Ah, ¿sí? Pues a mi no me suena de nada.
- Normal, hasta ahora sólo había sido otro concepto. No debería estar en este plano de irrealidad.
- ¿Y quién es?
- En la mente del autor se llamaba Deux Ex. una abreviación mal escrita un poco más cómoda de usar que el ponerse a explicar el concepto. Posiblemente sea abstracción que más odia.
- Pues nada. Bienvenido sea. Igual es que ha decidido joderle la vida a otro para variar.

- Bienvenido al Burger Prince - Javi comenzó con el saludo en modo automático - donde el cliente es…
- Hola - el extraño le interrumpió. No parecía estar de humor para aguantar la perorata publicitaria. Es más, no parecía encontrarse en muy buen estado - Déjate de marketing y vamos al asunto. No se cuanto duraré por aquí.
- El asunto… ¿Tenemos algo pendiente usted y yo?
- Deja el numerito. Te acaban de decir quien soy.
- A ver, me han dicho un nombre (o algo parecido) de ahí a que nos conozcamos va un mundo.
- Había olvidado lo capullo que es este avatar.
- Dímelo a mi - la voz de su cabeza se unió a la conversación.
- Lo sé, lo sé. Al menos yo no tengo que soportarlo a diario.
- Hombre, metafóricamente hablando…
- Sí pero, aun así, no te envidio.
- Quita, quita. Bastante tienes ya con lo tuyo.
- Y yo que empezaba a pensar que este iba a ser un buen día - Javi dudaba sobre que era mayor; si el cabreo porque le estuviesen ignorado, o la sorpresa porque el extraño pudiese hablar con la voz de su cabeza - ¿Queréis que os deje solos? - decidió que estaba más cabreado que otra cosa. Ambas cosas le habían sucedido con anterioridad y, con el tiempo, la sorpresa por lo segundo iba mermándose poco a poco - ¿Queréis un café y un bollo?
- No, no. Si yo a quien venía a ver era a ti - la expresión de Deux Ex cambió de manera repentina. Su pose de charla intrascendente desapareció para traer de vuelta al aspecto desmejorado con el que había entrado en el local. Es más, a Javi le pareció que le iban surgiendo moretones y cortes por todo el cuerpo de manera espontánea. Como de costumbre, nadie más parecía darse cuenta de lo que sucedía ante sus ojos.
- ¿No tendrías que ir a un médico?
- No, hombre, no - el tono desenfadado de su voz contradecía el aspecto demacrado de Deux Ex - Como nos liemos a hacer cosas medianamente lógicas, igual termino por desaparecer, morir o lo que sea que toque hoy, sin tener tiempo de decirte el mensaje del día.
- ¿El mensaje del día? ¿Que eres, una galletita de la fortuna con patas? Anda, siéntate ahí mientras llamo a una ambulancia.
- Que no, ¡cojones! Que no tenemos tiempo para esas cosas. Que poco me gusta hacer las cosas tan mal.
- Tampoco te cebes con el chico, que para eso ya está servidor - la voz en la cabeza de Javi volvía al ataque - Ya sabes que tampoco es culpa suya.
- A ver, Mike.
- ¿Con quien hablas ahora?
- Pues contigo.
- Pero yo no me llamo Mike, soy una parte de ti mismo, no me puedes llamar por otro nombre.
- ¿Por qué? ¿Porque eso sería algo que haría un enfermo? ¿Un esquizofrénico?
- Vale, vale. Pillo tu punto de vista. Pero, ¿porque Mike?
- Estaba entre Johnny o Mike. Siempre hay algún personaje secundario en las películas con uno de esos nombres. He hablado, y ese ha sido el primero en salir.
- Ya te he dicho que esto no es una peli.
- ¿Te parezco alguien a quien eso le pueda importar una mierda?
- ¿Y ya está? ¿Así de repente te ha salido el carácter?
- Sí, ya ves como son las cosas.
- ¿No resulta un tanto forzado?
- Mira, estoy hasta el gorro de no poder cagarme en tus muertos sin que la mierda me salpique también a mí.
- Vale. Ya lo pillo, es cosa “suya”
- No, venga tío, no sigas por ahí, que íbamos medio bien.
- Pero es que es muy obvio. Eso de describirme simplemente como una voz en tu cabeza acaba por resultar reiterativo. Esta es la salida más fácil.
-
-
-
- ¿Qué? Has has terminado ya de hablar con “Él”
- No. Sigue sin querer salir por aquí. La verdad es que es bastante extraño.
- Hola - Deux Ex agito la mano ante los ojos de Javi - Sigo aquí - la mano se iba desdibujando poco a poco.
- ¡Hostia! - Javi retrocedió de un salto.
- Vale, ya voy a tener que hacerlo a toda prisa - Deux Ex no parecía sorprendido. Ni siquiera parecía que aquello de doliese. Tan sólo parecía levemente contrariado y resignado - Ella no va a venir. Ni siquiera está ya “aquí”.
- Ya se que no está aquí.
- ¡Cállate! ¡Cállate de una puta vez, y déjame hablar! - ahora si que parecía algo desquiciado - No he dicho aquí, sino “aquí” a ver si aprendemos a leer. No está en este universo - Javi abrió la boca dispuesto a decir algo, pero Deux Ex extendió el brazo para detenerle. Su mano ya no estaba, y el brazo parecía seguir el mismo camino, pero el gesto en sí fue bastante elocuente - No se te ocurra hacer ningún chitecito fácil de los tuyos ni ninguna de tus obviedades. No ha sido abducida, ni secuestrada ni nada por el estilo. Simplemente no está, y más te vale que empieces a buscarla porque, de lo contrario, tú seguirás el mismo camino.
- ¿Y por dónde empiezo a buscarla si no está en este universo?
- A mi no me preguntes. Yo sólo soy la excusa argumental para comenzar la historia. Si el autor se lo hubiese querido currar un poco habría creado un personaje para esta labor, pero como este microverso va a desaparecer ha preferido ahorrarse el esfuerzo.
- ¡Y dale con vuestro “autor”!
- ¡Y dale con la cabezonería del avatar de los cojones! Mike, más te vale que le convenzas para que empiece a mover el culo, o también os vais a ir a tomas por ahí.

Deux Ex terminó de desvanecerse. Lo ultimo en desaparecer fue su expresión de hastío.

- Joder, a ver dónde cojones voy esta vez - fueron sus últimas palabras.
- Ha desaparecido - Javi no sabía si sentirse aliviado por el fin de aquel pequeño incordio, o preocupado por el mensaje que le había dado.
- Sí. Muy teatral todo.
- ¿Y ahora qué?
- No sé. Tú mismo.

**********************

Noche de sábado a domingo
Fecha irrelevante.
Mundo “real”

Nuestro héroe duerme (hecho este, por otro lado, normal, siendo como son las seis de la mañana, pero todo un logro a tenor de los últimos días)
Pero, para no desentonar completamente, Javi no duerme bien.
Sus ojos se abren y mira al despertador, un acto reflejo de lo más molesto pero que en este momento cuenta con un pequeño contratiempo. No es capaz de comprender los números, letras, o lo que sea que le esté mostrando aquella maquina infernal.
Mira a su alrededor y el paisaje, pese a resultarle remotamente familiar, no es capaz de ubicarlo.
¿Es su casa? ¿Quizás el vestuario del trabajo? ¿Está conduciendo la carretilla elevadora? Preguntas en teoría sencillas cuyas respuestas le eluden.
- Venga, que esta es una fácil - la sensación no le gusta y comienza a causarle una desagradable ansiedad que ya le es conocida.
Trata de centrarse. Cierra los ojos de nuevo y vuelve a abrirlos. Nada, continua siendo incapaz de enfocar los caracteres del despertador. Sobre la mesilla hay unos cds. Aquello debería indicarle que está en casa (en el trabajo no tiene mesilla... y tampoco una cama en la que dormir) pero su mente no es capaz de procesar la información.
Se quita de encima las sabanas y se levanta. Aquella acción tampoco sirve para aclararle su ubicación, pero sí para calmar la ansiedad.
Comienza a caminar por el pasillo, extraño, ya que no recordaba haber salido de la habitación. Las paredes parecen sólidas, pero mirando al suelo, ve que éste no está. Para terminar de definir el cuadro, al subir de nuevo la vista, las paredes se han hecho traslucidas. Camina sobre una especia de vació cósmico sacado de los delirios lisérgicos de algún colorista desquiciado. Pero este descubrimiento no le sobresalta y continua caminando durante horas por el pasillo que, pese a haber desaparecido, continua ahí.
No sabe si está vestido o en ropa interior. No sabe si está calzado o camina descalzo. No sabe si hay luz... pese a ser capaz de ver lo que se encuentra frente a él. Tampoco sabe dónde termina el pasillo, es más, no sabe si aquel pasillo tiene fin. Se limita a caminar sin avanzar, a vagar sin rumbo.
En aquel momento alguien atraviesa el pasillo (que, recordemos, no existe) de un extremo al otro. Camina a un ritmo pausado, pero Javi no ha tenido tiempo de reconocerle. Acto seguido, desaparece atravesando una de las paredes inexistentes.
Ahora Javi ya no se encuentra en el pasillo cósmico, sino en una habitación... igualmente cósmica, tremendamente similar a su habitación de invitados. En el suelo lisérgico de la estancia se encuentra Diana, su hermana. Aquello no sería raro (bueno, más raro aún) de no ser porque su hermana vive en Valencia. Sentada sobre el vacío estelar, Diana arranca los tablones que forman el suelo real de su casa. Al darse cuenta de que su hermano está ahí, alza la mirada, y le sonrió, pero no dice nada.
- Cojonudo - Javi no sabe si acaba de decir aquello, o sólo lo ha pensado - Estoy soñando.
No sabe a ciencia cierta si es consciente de que está soñando, o si sueña que es consciente de estar soñando. Lo que sabe (o sueña saber) es que, por la mañana, no habrá descansado nada, y los pies le molestarían después la infinita caminata onírica que se acaba de pegar.
No trata de hablar con Diana, al fin y al cabo, no es ella. Se limita a quedarse mirándola de brazos cruzados a la espera de que la escena cambie, o de despertarse.

Pero el despertar no llega, y la velocidad del tiempo pare ralentizarse por momentos. Su hermana continua sin decir palabra, él no tiene intención de interactuar con aquella proyección nostálgica y la paciencia se le va agotando a pasos agigantados (su contenedores de paciencia tienen una capacidad considerable, pero están notoriamente mermados por el cansancio de la jornada previa y el viaje a pata hasta aquella Valencia onírica)
Mientras su mente divaga sobre los pasos, su longitud y las distintas magnitudes que se podían medir con ellos, comienza a escuchar unas pisadas acercándose.
No es capaz de situarlas espacialmente y tampoco recuerda que sus pisadas, o las de su hermana, hayan producido sonido alguno. Pero aquello, a todas luces, resulta poco significativo.
Se da la vuelta. Si... lo que sea que se acerca es una sorpresa, obviamente tiene que venir por detrás. Pero donde antes se encontraba su espalda, sólo hay montones y más montones de nada. En ese momento una sombra le cubre. Proviene de la dirección hacia la que estaba mirando antes (y en la que ahora se encuentra su espalda) No recuerda que hubiese un foco o fuentes de luz que puedan proyectar alguna sombra, pero ya se está habituando a las cosas que suceden en este lugar. Resignado, se da la vuelta de nuevo.
Ante él (ahora sí) se encuentra la enorme figura de Unryl, uno de los múltiples personajes que ha creado para sus relatos. Como acostumbra a pasar con los personajes que crea, no tiene una imagen especialmente definida. Lo único que asocia a ese nombre es un personaje grande, lacónico, poderoso y apesadumbrado.

- ¿Sabes lo que te espera? - la pregunta no es que sea para lanzar cohetes, pero Unryl nunca ha sido especialmente locuaz.
- Sí. Otro lunes muerto de sueño.
- No - también le gustan los personajes crípticos pero, en momentos como este, odia de una menare muy especial este detalle en particular.

Le despierta, esta vez parece que de verdad, el sonido de su móvil. Su mano, en un acto reflejo, trata de agredir al despertador pero, por muchos botones que golpee, lo único que consigue es encender la radio o el CD, sin lograr que cese el molesto pitido. Sus ojos legañosos tardan un poco en localizar y dirigirse hacia la maquina que su mente sigue empeñada en acusar de la generación de esta sinfonía de ruido y dolor. Tras unos momentos de dolorosa ceguera, sus pupilas logran desencriptár el arcano código que oculta los números que le ciegan con su fulgor fosforescente.
Las seis cero ocho.
¿Ha dormido hasta las seis de la tarde?
Su intelecto desierta un par de segundos después que sus ojos. Son las seis de la mañana y no es el despertador lo que estaba sonando.
Torpemente se desembaraza de las sabanas que se anudan alrededor de su cuerpo y se incorpora sobre la cama. Sus manos tratan de buscar entre el amasijo que forman la ropa apilada sobre la mesa hasta que, por fin, da con el móvil. La pantalla le muestra un nombre: Sandra.
Una compañera de trabajo le llamaba un…
¿Qué día es?
Sábado. Bueno, ya domingo. Al menos dentro de un rato no tendrá que ir a trabajar.
Una compañera de trabajo le llama un sábado a las tantas de la mañana. Aquello no parece presagiar nada bueno.
- Dime – responde tras pulsar varios botones. Trata de poner la voz menos soñolienta de la que es capaz.
- ¿Te he despertado? - la voz de ella parece tratar de ocultar el pedal que lleva encima.
- Sí - el silencio se hace por unos momentos.
- ¿Estas ahí? - pregunta Javi.
- Sí… sí… Lo siento tío. Es que no sabía a quien llamar - parece apunto de echarse a llorar.
- ¿Qué ha pasado?
- Ese gilipollas estaba con la guarra de… y me dice… Pero ¿de qué va ese tío? Le he mandado a la mierda y he pensado… y con la que llevo encima prefiero no coger el coche, y como me dijiste que si alguna vez me hacia falta, pues eso, que te he llamado, pero no tengo ni zorra de donde vives. Ya se que es un marrón, pero no se que hacer ¡Ese tío es un cabrón! ¡Como me lo encuentre otra vez y me diga… ¿pero de que va?! ¡Le arreo tal patada en los huevos que meará por la boca! ¿No va el tío y me dice…?
- Sandra, Sandra - Javi trata de frenar el farfullar de su amiga, no es la primera vez que la ve / escucha en ese estado y sabe que va a comenzar a repetir la misma letanía otra vez pero aún más enredada, añadiendo más y más detalles y apelativos escatológicos - Calle Miguel Servet cinco, tercero c. ¿Dónde estas? ¿Voy a recogerte?
- No tío, que estoy cerca pero no me acordaba del numero. Estoy ahí enseguida – cuelga el teléfono.

Javi permanece sentado sobre la cama pensativo. Obviamente aquello no significa nada. Es más, él no quiere que signifique nada, aunque le una parte en su interior a la que trata de acallar estaría encantado si así fuese. Aquella chica le cae muy bien, pero más allá del trabajo apenas ha tenido relación con ella.
Pero aquello paree no importarle a su mente, que ha decidido irse de viaje y comienza a mostrarle imágenes de mundos donde ambos están juntos. La cosa cambiaba enseguida y él no era él, sino alguien que no se le parecía demasiado a él. Por su lado, ella si que se parece a ella, sólo que no lleva una cogorza del quince, ni habla como un camionero.
Durante unos minutos la parte lógica de Javi trata de luchar contra su imaginación pero, como de costumbre, pierde.
Se recuesta sobre la cama y se permite el lujo de aceptar, durante unos minutos, la felicidad falsa que le brinda su imaginación. Ya tratará de sofocarla cuando suene el timbre de la puerta. Trata de dormir. No sabe cuánto tiempo tiene antes de que llegue Sandra pero, entre la curda que parecía llevar encima, y que nunca ha estado en su casa, está convencido de aún le quedará un rato largo.
Aún así, por si acaso, no se atreve a dormir profundamente.
- Como si dormir profundamente fuese una elección - sonríe resignado hacia sí mismo mientras se da cuenta de la fútil del plan - Trataremos de dormir sin más.

Se imagina a sí mismo flotando en la posición del loto, en el centro de una esfera infinita en la que sólo existen él y el color blanco. La esfera se expande con cada uno de sus latidos. Más allá de ella se encuentran los pensamientos conscientes que se empeñan en mantenerle desvelado.
Pero no falla, también les acompaña el insistente pitido que aparece cuando todo lo demás se ha silenciado.
Las disquisiciones sobre la posibilidad de que algo sea esférico (o de cualquier otra forma, ya sea, o no, geométrica) a la par que infinito las dejará para las charlas con sus colegas de ciencias.
Vale, de acuerdo, el que algo infinito se expanda también era un contrasentido en su mismo, por mucho que matemáticamente sea posible. Pero aquello era otro de los pensamientos conscientes que tiene que estar más allá de la esfera blanca (que, pese a ser infinita y estar en expansión, no impide que el ruido de las ideas llegue hasta él)
Aunque, claro. Si ve que es blanca, también debe haber por ahí un punto de luz para iluminarla. Pero él se imagina con los ojos cerrados, así que tampoco debería ser capaz de percibir aquello.
Trata de mandar a paseo todas estas disquisiciones disquisiciones chorras, pero las muy condenadas se empeñan en rebotar por los limites de la esfera infinita, incordiándole una y otra vez. Parece que este plan tampoco funciona… una vez más.
Su universo infinito-pero-menos pasa, sin previo aviso, de tres a dos dimensiones. La esfera se transforma en un círculo y él parece un dibujo plano sacado de la viñeta de algún tebeo.
Ya no se fabrican los infinitos como antes.
El tamaño de la circunferencia se reduce por momentos, perdiendo su forma, comprimida por la presión de las ideas que la rodeaban. Mientras tanto, Javi extiende los brazos tratando de impedir el acabar aplastado por aquel, a todas luces, ineficaz campo protector.
- A la mierda - abre los ojos y miró al despertador. No ha pasado ni un minuto desde que los ha cerrado.

Se levanta y, tras ponerse la bata, se dirige al salón. Enciende la tele y el portátil. Cambia los canales de manera aleatoria hasta encontrar en alguno de algo que no sea la tele tienda; La reposición de una peli de acción de los ochenta. Hay cosas peores.
Abre los documentos que tiene con textos a medio escribir, y revisó el programa de mensajería. No hay nadie conectado.
Se sienta con los pies cruzados sobre el sofá y agarra una consola portátil en la que se pone a jugar al Tetris.
- Tantas cosas por hacer, y tan pocas ganas de hacerlas - se recrimina mientras las figuras se le acumulaban en la pantalla.

Está nervioso y no sabe el por qué. Bueno, sí que lo sabe pero esta es una reacción carente del más mínimo sentido. Al menos no lo tiene analizándola fríamente.
Como no puede ser de otra manera, esta sensación provoca una nueva andanada de preguntas y soliloquios mentales. Por más claras que pueda tener las cosas todo lo claras, esto no es razón para que su cabeza vaya dejar de darle la paliza con el asunto.
En fin. Deja la consola sobre el sofá y se imagina a sí mismo saltando desde algún punto indeterminado de la pared, y zambulléndose en su cerebro. Buceando entre sus neuronas llega hasta una habitación donde se encuentran varios de sus “yoes” sentados formando una circunferencia abierta. Hablan entre ellos de asuntos de toda índole. En cuando entra en la sala, se hace el silencio. En el centro haya una silla vacía reservada para él. Se adentra en el círculo sintiendo como la mirada de todos aquellos seres le siguen con impaciencia en su camino. En cuanto toma asiento, todos vuelven a hablar al mismo tiempo, pero ya no entre ellos, sino directamente a él.
Trataba de establecer un cierto orden en aquella cacofonía, pero no le hacen ni caso. Después de este primer fracaso, trata de filtrar las voces sin éxito, todas son la suya.
Toma aire mentalmente y se levantó dispuesto a irse, logrando por fin que se haga el silencio.
- Vamos a ver - le dijo una de sus voces - ¿A qué viene tanto alboroto? - esa debe de ser su parte lógica.
- Va a venir una chica - el comentario es demasiado genérico como para dilucidad de que parte de si mismo le está hablando ahora.
- Eso no deja de ser una suposición - de acuerdo, es su parte puntillosa, aunque también pude ser la tocapelotas o la pesimista.
- Asumamos que lo que nos han dicho es cierto - la lógica vuelve al ataque - Continúa sin tener sentido este jaleo.
- Los datos de los que disponemos nos indican que ha cortado con su novio – esto es demasiado aventurado para atribuírselo a la lógica, puede tratarse de la segunda voz que ha hablado antes.
- Eso es una suposición - la lógica contraatacaba. Pare que esta logrando imponerse. Eso es bueno - Carecemos de la información suficiente como para afirmar tal cosa.
- ¿Alguien sabe si tiene novio? - ¿Cotilla o Desesperado?
- Eso se encuentra fuera de los asuntos a tratar - muy bien, se dice. Dales duro, Lógico - No estamos interesados en ella.
- ¿Seguro? - esta pregunta no le gusta, su parte conformista entra en juego.
- Mientras no cambien las cosas, sí - la respuesta es demasiado críptica como para tratarse de Lógico. Alguien más entra en juego.
- Las cosas son así, especular es fútil - como le gusta escuchar esta voz.
- Muy bien ¿Puede estar ella interesada en nosotros? - vamos, ahora no, cuando la cosa parecía encarrilada. Esta voz tiene que estar de broma, pero no, son Desesperado y Peliculero hablando al unísono.
- Continúa fuera del tema que estamos tratando.
- Va a venir a nuestra casa - no, previsor, cuando ya casi estaba solucionado - Hay que tratar de prever y valorar todas sus posibles motivaciones y pensar en las reacción ante cada una de ellas.
- Y las razones que motivarían esas reacciones - lleva por aquí desde el principio, pero a Analítico le ha costado comenzar a hablar, pero no está sólo, detrás de aquellas palabras también anda Inseguro.
De reojo Javi ve a Desesperado preparándose para atacar.
- Es posible que ella quiera “vengarse” de lo que sea que le hayan hecho con nosotros - Peliculero se le ha adelantado, pero tampoco ha sido de mucha ayuda.
- Lógico, como vuelvas a decir “fuera del asunto” te arreo - sí, ahí está Desesperado.
- Pues arréame, pero no tenéis ninguna razón real para dedicaros a dar tantas vueltas - ahí, ahí, Lógico, con un par - Os estáis dedicando a marear la perdiz y fantasear.
- Vale, son unos bocas, pero tú estas negándote a aceptar que tienen parte de razón - y dale, de nuevo tan cerca, pero no, Analítico tenía que abrir la boca otra vez - Podría tratarse de una oportunidad para encontrar, por fin, una pareja - No, espera, es Conformista tratando de utilizar psicología inversa.
- Datos concretos: - Lógico vuelve a la carga - Nos ha llamado una compañera de trabajo. Nos ha llamado para pedirnos ayuda. Hemos aceptado ayudarla, así que le ayudaremos. Más allá de eso, el resto es especulación.
- Pero…
- Ni pero ni leches - vaya, por fin Correcto se ha decidido a aparecer - Como cualquiera de vosotros trate de aprovecharse del estado en el que aparezca esa chica, os las veréis conmigo y, Javi, ya sabes qué significa eso.
- Dejar de montaros películas - y Romántico le va a la zaga - Cuando surja la cosa, sea con quien sea, será de una manera natural y espontánea. Entonces dará igual todo lo que digáis. Yo hablaré, y asumiré el mando.
- Espero que no sea como la otra vez - piensa Javi para para sus aún más adentros.
- Eso no te lo crees ni tú - Conformista vuelve a la carga - Estoy hasta el gorro de tu tiranía. Nunca tienes los redaños para asumir control de facto, pero siempre estas tocando los cojones.
- ¿De verdad? - Romántico parece realmente cabreado - Estoy hasta las narices de Desesperado y de ti. Siempre tratando de buscar cualquier resquicio para debilitar la voluntad de Javi y hacer lo que os venga en gana.
- Eso es lo que quieres, ¿no? - y Desesperado se suma al ataque, otra vez - Que acabemos solos. Al menos nosotros tratamos de hacer algo para solucionarlo.
- Si, quejaros y no dejarnos tranquilos a los demás - parece que este comentario ha molestado a Correcto - ¿Qué más habéis hecho?
- ¡Ya basta! - a ver si esta vez Lógico zanja el asunto de una vez por todas - Sabemos o, podemos asumir con un alto grado de certeza y, a partir de los datos de los que disponemos, que esa relación no funcionaría.
Por unos segundos el silencio se apodera de nuevo de la sala. Unos escasos segundos de paz interrumpidos por el sonido del timbre.
La consciencia de Javi emerge de nuevo para asumir el control de su cuerpo y es este es el momento en el que sus preocupaciones e inseguridades aprovechan para bajar al estomago y alimentar al alien que trata de abrirse camino hacia el exterior. Mientras trata de acumular fuerzas se limita a abrir la puerta del portal sin preguntar, y se queda esperando la llegada del ascensor.
- ¿Por qué cojones estoy tan nervioso?
Como de costumbre, sabe cual es la respuesta a esta pregunta. En el remoto caso de que alguna de las voces de su cabeza que trataba de desoír tuviese razón ¿Será capaz de hacer lo que consideraba correcto si ella daba un paso hacia donde considera que no debe?
Se dice a sí mismo que sí, pero nunca se ha visto expuesto a esta hipotética situación con anterioridad. Al darse cuenta de lo peregrino de esta preocupación y lo improbable de la hipótetica reacción, no puede evitar el sentirse un tanto estúpido, pero el alien continua con el desgaste de su fauna intestinal.
- ¿Por qué me tengo que angustiar con estas chorradas?
El ascensor abre sus puertas, y de él emerge la criatura/entidad llamada Sandra. El pedo parece prácticamente extinto, porque su rostro, sobre todo, muestra odio.
- Hola - es todo cuanto Javi se ve capaz de proferir.
- Hola - el rostro de Sandra, repentinamente se ilumina mientras su expresión cambia hacía las facciones que él recuerda - Perdona este follón.
- Tranquila - Javi realiza un gesto caballeresco con la mano y se inclina invitándola a entrar - Tú pasa y descansa.
- Mira que eres bobo - Sandra se abraza a su cuello y, tras unos segundos, le da un beso en la mejilla. Javi, mientras tanto, se ve incapaz de conseguir que su cuerpo responda. Demasiados cálculos, demasiados vectores de aproximación, demasiados equívocos posibles. Para cuando ha trazado un curso de acción en respuesta a este abrazo, ella ya se ha soltado - Gracias.
- ¿Quieres pasar, sentarte y charlar un rato? - logra decir al rato.
- Casi mejor me voy a echar directamente. Ahora sólo estoy como para gritar y aplastar cráneos.
La acompaña hasta la habitación de invitados tratando de que no de demasiados tumbos. De repente parece frágil y desorientada. A punto de echarse a llorar de rabia.
- ¿Puedo abusar un poco más de ti?
- Prueba.
- Me puedes dejar algo para dormir. Mi ropa, ahora mismo, apesta un poco a cualquier cosa.
- Tienes una camiseta sobre la cama.
- Gracias. Hasta mañana - dice mientras cierra la puerta.
- Hasta mañana - responde él con una exhalación, mientras se dirige meditabundo hacia su habitación.

Macroverso IV Una gran vida social

Silencio. Por fin un segundo de paz mental. Que esta quietud provenga de su incapacidad para encontrar palabras que rebatan sus propios argumentos, no parece especialmente preocupante en estos momentos, pero la acusación sigue ahí y sigue siendo válida.
Una parte periférica de su mente vuelve por un momento a la realidad y se da cuenta, recuerda, que no ha pasado un segundo. Ha llegado el resto de la gente y ya se encuentran todos sentados a la mesa. Por un momento su parte automática ha tratado de calcular las rutas que iban tomando sus compañeros con la intención de buscar un sitio idóneo en el que situarse, pero le ha sido imposible alcanzarla a tiempo sin empezar a dar empujones. Finalmente, el azar le ha colocado entre dos individuos a los que apenas conoce. Dos entes, hombres genéricos, que no dejan de hablar a voz en grito entre ellos sobre alcohol, mujeres, fútbol y política.
No, realmente no había silencio, sólo una calma tensa propiciada por el ruido de estática que generan en su mente las conversaciones que le rodean. Una calma que se rompe con una pregunta que se hace a sí mismo y cuya respuesta conoce perfectamente.
- ¿El conocimiento y la aceptación lo hacen peor?
Por supuesto. Lo sabe y lo acepta. No tiene la excusa de la ignorancia. Se justifica diciendo que tampoco se queja, no al menos de cara al exterior, tampoco por falta de ganar, pero exteriorizarlo implicaría reconocer su hipocresía ya que tampoco hace nada al respecto, no mueve un dedo por mejorar su situación.
- Sí, enhorabuena, cobarde, tienes aquello por lo que has luchado. ¿Quieres aspirar a algo mejor?, haz algo.
Y aquí está, en el lugar en el que quiere estar... corrige, en el que ha elegido estar. ¿Quiere estar aquí?... corrige ¿es este el lugar en el que debe estar?
Mira a su alrededor una vez más ¿quién es esta gente, qué sabe de ellos, le importan?. Nadie, nada, no. Sólo son cascarones vacíos, palabras sin contexto, nombres de personajes sin una historia por detrás. Son lo que ha elegido que sean.
- Mentira.
No se atreve a que sean más. Lo ha intentado, poco pero lo ha intentado. Se niega admitir que siente algo más que simpatía por alguno de ellos, pero no parece que ellos compartan esa simpatía. Al menos no la expresan de una manera que él sea capaz de percibir. Necesita datos concretos y objetivos, acciones que no tengan múltiples lecturas posibles. Necesita estar seguro, no tener que interpretar los signos, no tener que arriesgarse a suponer, pero nadie le da eso.
- Cobarde.
En su mente las reglas de interacción están claras pese a que, en más de una ocasión, ha llegado a romperlas. En ocasiones ha supuesto, ha presionado más allá de la barrera de su de seguridad personal, ha cedido al deseo de ignorar los datos objetivos que tenía frente a él, ha elegido creer algo que sabe que no es cierto, pese a que la experiencia empírica le ha demostrado que no hay nada. Y casi siempre ha sido por alguna mujer. Casi siempre ha ignorado lo que se encuentra por encima de las reglas, uno de sus principios primordiales: el de ecuanimidad.
- Cobarde, mentiroso.
Sabe que no es ecuanimidad lo que le otorga ese principio, sólo una excusa, una justificación a la que aferrarse cuando es el miedo el que se impone.
Pero continúa con su autojustificación. Las relaciones, cualquiera de ellas, deben seguir su hoja de ruta, su comienzo nudo y desenlace. Conocimiento fortuito, simpatía y amistad. Forzar el encuentro a partir de una “intuición”, basarla en la mera atracción, sea del tipo que sea, es hacer trampa. Es igual a una mentira y una relación fundada sobre una mentira es un error. Entre los múltiples criterios i... ha estado a punto de usar la palabra pero no, aún no ha llegado a ese punto, así que hace una pequeña trampa... a no tener en consideración para el establecimiento de una relación, el sexo de individuo se debería encontrar en los primeros puestos. El inicio sólo puede basarse en la única fuerza objetiva del universo, la única sin una agenda propia, la única sin objetivo: El azar.
Pero el azar debe ser acotado, filtrado y reducido a valores objetivos que transformar en reglas. Los factores a tomar en consideración son diversos, puntos en común, aficiones, sí, el acercamiento que se tiene hacia esas aficiones, también, popularidad, no, aspecto o gustos estilísticos, tampoco. La simpatía o el carisma son demasiado subjetivos e inútiles si no existe un nexo de unión más allá de eso.
Las reglas están claras, son un mantra que se repite en bucle dentro de su cabeza, pero la realidad y los reflejos condicionados por el instinto o el entorno tienden a entrar en conflicto con los axiomas de su lógica personal porque, aún así, les falla una y otra vez.
Porque, por más que luche, por más que desee ser otra cosa, es humano. Porque está atado a la contradicción, porque es esclavo de la subjetividad y es consciente de todo ello, se odia por esa misma razón, por algo que no es capaz de controlar ni cambiar.
La situación se está volviendo demasiado intensa y dolorosa. Tiene que huir, pero de nuevo está en bucle. No puede mandar su mente a otro de sus mundos mientras se encuentra en este estado.
¿Ataque ninja? No, no está como para coreografías o luchas. Busca en sus recuerdos recientes, algo drástico, algo brutal, un cataclismo le vendría bien.
Primero llega el estruendo, como un trueno cercano, después un ruido reverberante de metal chocando contra piedra. Los cascotes comienzan a desprenderse mientras el techo se desmorona. Cunde el pánico y la estática de las conversaciones cesa para ser sustituida por el pánico, pero él abandona su sitio, sólo se levanta y espera.
Entonces (siempre es entonces) la mole metálica atraviesa el techo para caer sobre los ocupantes de la sala ¿cuántos pisos había encima? Da igual, no pienses.
Javi alza sus brazos y detiene la caída del robot que antes ha visto destrozando la catedral. Los músculos se tensan y el metal cede un poco creando una hendidura en el puno el que se apoyan sus manos, el suelo se rompe bajo sus pies provocado el mismo sonido que ha escuchado en cientos de animes. Él se limita a apretar los dientes y aguantar dando tiempo a que huyan los demás.
Tus huesos deberían estar rotos y tu cuerpo debería estar hecho pulpa ¿quién ha creado al robot, quién lo ha derribado?. No pienses, sólo aguanta un poco más.
Silencio. Esta vez de verdad. Es el momento, cierra los ojos y su mente busca el reino fronterizo entre el mundo real y sus universos personales. Sí, lo ve, hay una brecha y salta por ella.

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- Die Rückkehr
- ¿Qué?
- El regreso, pero en alemán.
- ¿Nazis?
- No ¿por?
- Por lo del idioma.
- Ah, no, que estoy hasta el gorro de la utilización de expresiones hechas en inglés sólo para molar y he decidido probar con una variación.
- ¿Y no lo podías decir en cristiano?
- Hombre, que uno es el malo y le gusta tener un pequeño toque exótico.
- Por fale. ¿El regreso de quién?
- El mío, hombre. El mío.
- ¿Y a qué viene esa soplapollez ahora?
- Tú sabrás.
Esto es una pérdida de tiempo, busca otra grieta y la atraviesa llegando de nuevo al...

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Microverso

La piedra se clavaba en su espalda provocándole un dolor indescriptible. Todos los músculos de su cuerpo se encontraban mas allá de su limite
Sarcástico: ¿Más allá, en serio?
la tensión era insoportable, pero no podía aflojar “Un segundo mas. Un minuto mas” se decía.
A su alrededor, los cascotes de la ruina en la que se había convertido aquel edificio le recordaban que, cuál iba a ser su destino en cuanto cediera un ápice.
Pero el permanecía inquebrantable. A escasos metros de su posición, los bomberos retiraban los últimos escombros que habían caído sobre “ella”.
- Se encuentra bien -escucho decir a uno de ellos- parece un milagro.
Ver emerger su rostro entre el caos de polvo y cascotes hizo que las fuerzas retornaran a su exhausto cuerpo “unos segundos mas” se repitió “déjame que vea como la ponen a salvo”.
Ella se volvió. Aún se encontraba aturdida por la velocidad a la que se habían producido los acontecimientos. Los pilares que sustentaban el edificio habían explotado y el techo se les había venido encima. Javi había interpuesto su cuerpo como un renovado pilar, haciendo palanca para sustentar todo el edificio sobre su espalda, tratando de dar tiempo a la evacuación. Él era lo único que impedía que todos acabasen sepultados.
Los bomberos daban gritos para que la gente se apartase y alguno de ellos miró en su dirección. En su rostro se reflejaba la certeza de que no iban a poder sacar a Javi de aquel lugar, pero aquello ya no le importaba. “Ella” también lo miraba. Apenas habían cruzado unas palabras en su vida. No podía decir que se conocieran. Pero aquel “gracias” que le dijo con la mirada fue todo lo que necesitaba para aguantar. “Un poco mas” se decía.

Sarcástico: Juajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajua
Javi: ¿Y tú de qué cojones te ríes?
Sarcástico: De ti, hombre, de ti. ¿No es obvio?
Javi: Vaya hombre. Gracias.
Analítico: Esto ya ralla en lo absurdo.
Lógico: ¿Ralla?
Analítico: Era por no cebarme con el pobre chico.
Sarcástico: Juajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajua
Javi: A ti ya te vale. Ya os vale a todos.
Sarcástico: No, no, si aún nos queda para rato. Estás haciendo un esfuerzo muy gordo por superar los límites de tu patetismo.
Analítico: No negare que tiene un punto masoquista
Masoquista: Ese soy yo.
Trágico: Pues a mi me ha parecido todo muy bonito.
Lógico: ¿Es que ninguna de tus fantasías puede ser mínimamente verosímil?
Fantasioso: Es que entonces no serían “fantasías”.
Sarcástico: Perdón, perdón. Snif, snif. Juajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajua
Javi: No se qué es eso que te hace tanta gracia.
Sarcástico: Es que no falla. Otra fantasía, otra en la que sales mal parado, sin la chica, y al final acabas aplastado.
Lógico: Eso es lo de menos. Esa fantasía no tiene ningún sentido.
Fantasioso: Hola, hola ¿hay alguien ahí? Es una fantasía. No tiene porque ser lógica.
Lógico: Nadie puede sujetar un edificio con su espalda, el punto de apoyo es demasiado pequeño. Caso de que su cuerpo no quedase destrozado por el impacto. En el improbable (imposible) caso de que su cuerpo fuese mas duro que el material del que este hecho ese edificio, lo único que conseguiría es que el pedazo de cemento que colisionara contra su espalda se quedase ahí, desprendiéndose del edificio, que seguiría su trayectoria hasta alcanzar el suelo.
Sarcástico: ¿Pero tu escuchas lo que estas diciendo?
Desesperado: Atención, atención. Esta entrando.
Sarcástico: Zafarrancho de combate. Todos a sus puestos. Que perezcan antes de llegar a nuestras trincheras.
Desesperado: Vete a la mierda.
Sarcástico: Y volvemos al menú de respuestas rancias.
Javi: Callaos todos.
Sarcástico: Segunda página del menú.

Sarcástico: ¿Que? ¿Te aburres?
Javi: Bueno, he tenido días mejores.
Sarcástico: No lo jures.
Deja vu: Deja vu
Sarcástico: No lo jures.
Deja vu: Deja vu
Sarcástico: Que sí, pelma, que ya lo deben haber pillado.
Lógico: Analicemos la situación.
Sarcástico: Oh, no. Por favor que vuelva Deja vu.
Deja vu: ¿Deja vu?
Sarcástico: Si es que eres de un chistoso cuando te pones en plan conceptual…
Javi: ¿Queréis dejarme en paz?
Sádico: No
Javi: Al menos tenía que intentarlo.
Masoquista: Por favor, no paréis.
Sarcástico: ¿Queréis dejarlo?
Deja vu: Deja vu.
Javi: ¿A que jode?
Sarcástico: No se cuando eres peor, cuando no tienes nada que decir, o cuando te niegas a aceptar que no tienes nada que decir.
Javi: A mi déjame tranquilo. Estaba tan a gusto con mi cabeza en otro plano de existencia.
Sarcástico: ¿Durante cuánto tiempo más vas a seguir evitando el salir por aquí?
Javi: ¿Otra vez hablando con “el autor”?
Sarcástico: Sí.
Javi: Vale, os dejo solos.
Sarcástico: …
Javi: …
Lógico: Esto no tiene sentido.
Javi: Lo sé, pero él es quien se empeña en negar la realidad.
Lógico: Dijo el que habla con las voces de su cabeza…
Javi: Iros todos a tomar por culo.
Lógico: ¿Quieres salir de una vez?
Javi: No quiero irme.
Lógico: No hablaba contigo.
Javi: Anda y que os den a todos.
Lógico: ¿Contento?
Javi: ¿A ti que te parece?
Lógico: Estoooo…
Javi: Tampoco era para mí, ¿verdad?
Lógico: Pues la verdad es que no.
Javi: (censurado)
Sarcástico: ¿Satisfecho? ¿Vas a dignarte a aparecer de una vez?
Lógico: ¿Se puede saber qué es lo que pretendes?

JAVI: Nada, sólo quería salir de ahí.
Sarcástico: ¿Te aburrías un poco?
JAVI: Entre otras cosas.
Sarcástico: Pues cómprate un perro.
JAVI: No me gustan los animales.
Lógico: Pues búscate algo que hacer.
JAVI: Ya tengo un trabajo.
Sarcástico: Algo útil.
JAVI: Me parto y me mondo con tu fina ironía.
Creativo: ¿Por qué no escribes algo?.
Sarcástico: ¿Tu estas tonto?
Creativo: ¿Es a mí?
Sarcástico: Ya puestos… sí, también a ti.
JAVI: Quizás en otro momento.
Lógico: Sabes que venir aquí no va a solucionar tu jaleo mental.
JAVI: Sí.
Lógico: Este microverso ya está muy impregnado de tus neuras... de las malas.
JAVI: Sí.
Sarcástico: Sois los dos toda una fiesta.
Analítico: Que manía con alargar esto hasta la nausea.
Sarcástico: Y con soltar una obviedad tras otra.
Obvio: Parece que hoy es mi día..
Concreto: ¿Entonces qué va a ser, purga o aislamiento?
JAVI: Aún no lo sé, pero ya no creo que pueda librarme de este lugar.
Concreto: Entonces, supongo que esto es un adiós.
JAVI: ¿Puedo quedarme un poco más?
Sarcástico: Como si estuvieras en tu cabeza.

**********************

Otro universo malgastado, infectado por todo lo que no puede soportar de sí mismo. Otro lugar al que no podría regresar, otra historia que no evolucionará.
Hasta que se termina la comida y sobremesa su cuerpo sigue en modo automático. Acompaña al grupo cuando se van de copas aunque no toma nada. Tampoco habla con ellos, lo único que no quiere es estar solo consigo mismo, pero no lo consigue. En estos momentos lo único que es capaz de escuchar es a sus pensamientos.
- Estás solo, estás rodeado de gente pero estás solo. Vas a acabar solo. Espabila, imbécil.
Pero no espabila, no reacciona, se limita a vagar pretendiendo formar parte de algo a lo que no pertenece. Está cansado, mentalmente exhausto y sólo quiere desconectar. Cerrar los ojos y que no haya imágenes tras los párpados, pero sabe que no va a conseguirlo.
El ruido de los fuegos artificiales le devuelve de nuevo a este mundo. Ya son las once, no tiene sentido que siga aquí, no tiene sentido que haya venido, así que se va.
Quizás mañana no sea otro día de mierda.

Macroverso III Mis problemas con las mujeres

Agradece la ducha. Tanto el agua caliente como el vahó que genera, así no tiene necesidad de hacer gran cosa para mandar su cabeza hasta otro lado... aunque esta vez no se va muy lejos.
Se imagina en la “Centro de mando para la dominación mundial” A.K.A.: La habitación del ordenador. Está sentado tratando de escribir algo cuando, de repente (siempre suceden las cosas “de repente”) escucha como alguien tira la puerta abajo.
Mira hacia arriba, hacia la balda en la que se encuentran sus espadas... de acuerdo, sus réplicas de espadas y, durante un segundo, valora cuál de las dos coger. Finalmente opta por el ninjato. Es más compacta que su katana (esa cuya hoja se dobló el día que tubo la poco afortunada idea de usarla a modo de bastón). No la saca de su funda, tampoco quiere herir a quien quiera que sea su atacante, al fin y al cabo, esto es una fantasía transitoria, el pobre desgraciado no tiene ninguna oportunidad.
Durante otro segundo su mente busca entre el catálogo de arquetipos a su oponente. Serán dos... punkys de peli ochentera. ¿Por qué no? Han elegido un mal lugar para buscar su dosis de crack.
Sale a su encuentro en el recibidor y les apunta con el extremo de la vaina. Los individuos no parecen muy brillantes. Tras una conversación algo intrascendente en la que trata (sin demasiado esfuerzo ni detalle) de decirles que se queden quietos mientras llama a la policía, ellos se lanzan al ataque.
Nuestro héroe retrocede hasta el salón. No porque no pueda acabar con ellos allí mismo, sino porque en un espacio más amplio la coreografía del combate podrá ser más espectacular.
Mientras una parte de su consciencia ha salido de la ducha, se ha secado y se está vistiendo, otra de ellas está realizando cabriolas y llaves imposibles contra sus rivales un par de habitaciones más allá.
Para cuando se ha vestido y bajado hasta el portal, el enemigo ha cambiado varias veces. De dos punkys a tres mafiosos del Chicago de los años treinta, de estos a una banda de matones rusos llenos de tatuajes. Al final, como de costumbre, una horda de ninjas. Siempre suele terminar enfrentándose a ninjas.
Mientras sale a la calle invoca a la parte de su consciencia que permanece en casa, y esta atraviesa la ventana del salón para volver con él. Por supuesto, los ninjas van detrás suyos, pero los hace desaparecer con un simple gesto de negación con su cabeza.
Le ha parecido que uno de ellos iba de blanco con faja y pañuelico rojo. Ninja sanferminero, uno más para el repertorio.
Se ajusta los auriculares y se prepara para partir hacia su aciago destino: La parte vieja. Valora en su mente las posibles rutas tratando de predecir y evitar las zonas con mayor densidad de gente... excesivamente intensa. La tarea es complicada pero finalmente toma una decisión. Compacta los hombros, adopta la expresión de NO, no me importáis ni tú ni lo que me puedas decir, consulta de nuevo la hora e inicia el camino. Veinte minutos y una breve elipsis después, se encuentra con la espalda apoyada contra la pared que se encuentra frente al local en el que tendrá lugar la comida. Aún quedan más de media hora para que empiece a llegar conocida, así que estudia el lugar. Busca detalles que se le hayan pasado otras veces que ha atravesado esta calle. Comienza a imaginar la silueta recortada de una figura sobre lo alto de un campanario, cuando un decide que ahora le apetecen más robots gigantes. Una mano enorme y metálica aplasta a la figura y la catedral, mientras un rostro inexpresiva se alza tras de ella.
¿Qué tipo de robot usaremos? ¿pilotado o autónomo? ¿qué hace aquí?
No, resulta que no le apetece tanto el robot. Su consciencia se sumerge dentro del mausoleo de las historias aún por desarrollar y echa un vistazo. En el primer nivel se encuentran los bocetos de personajes. Imágenes genéricas definidas sólo por una acción que se repite en bucle. Allí, en un habitación con infinitas esquinas y recovecos, alguien practica katas de un extraño artes marciales. Junto a él, pero a universos de distancia, un guerrero salta desde un lugar indefinido dispuesto a entrar en combate aún no se sabe contra quién. En otro lugar de su mente se puede contemplar también el amanecer situado en un lugar desde el que se puede abarcar todo el universo. En otro de ellos, desde hace ya meses, un personaje se gira y tensa un arco.
Espera, ¿se gira o es la cámara la que gira a su alrededor?
Se acerca un poco más mientras el personaje sigue en su bucle.
¿Arquero rápido o arquero tranquilo?
Detiene el tiempo mientras piensa sobre ello.
Arquero tranquilo. Acerca la cámara tratando de averiguar algo más sobre él. Antes era una acción, ahora una pose estática. Está apuntando ¿cuánto tiempo lleva así?
Apenas respira y tiene los ojos cerrados. Él. No, ella, está esperando a que su víctima... no, víctima no, víctima suena a asesinato y acaba de decidir que ella no es una asesina. ¿Objetivo? No lo tiene claro, ya decidirá la palabra concreta más tarde.
El individuo o la criatura a la que está esperando pasará pronto, pero ella lleva mucho tiempo aquí, días esperando, apuntando. Ha ralentizado sus constantes vitales para reducir al mínimo sus necesidades corporales. La figura se va perfilando, meditación; una mujer oriental. Oriente, de nuevo, tiene que hacérselo mirar. Traza sus referencias hasta la viñeta de un tebeo. Una araña que ha comenzado a tejer su tela entre el arco y la flecha. Quiere la idea, el concepto, pero no a la araña. Comienza a trabajar a partir del frío. Sí, hace frío.
Ha nevado pero ella no lo nota. Tiene los ojos cerrados y la nieve es la que dibuja sus párpados. La cuerda está empapada y tanto sus hombros como la parte superior de sus brazos y la flecha es completamente blanca Finalmente llega su... lo que sea y todo se mueve a cámara lenta.
Sus labios se separan y ella vuelve a la vida Toma aliento y su pecho se hincha. Exhala creando una pequeña nube de vaho. Abre los ojos mientras sus dedos sueltan la cuerda y la flecha vuela veloz. La nieve que había sobre el proyectil se queda atrás como si fuera su estela, el agua que impregnaba la cuerda comienza a caer creando una fina cortina, la cuerda vibra cada vez más lentamente hasta que su oscilación se detiene.
Por las rendijas de su percepción ve un rostro familiar, No sabe su nombre pero sabe que trabaja en la empresa, parece que ha llegado la hora pero tiene suerte, el sujeto no se dirige hacia él. La procesión de seres vagamente reconocibles no se hace esperar, pero la dama fortuna sigue de su lado y todos se dirigen hacia el bar en lugar de en su dirección.
Una mano toca su hombro, emboscada por el lado contrario. Se gira para encontrarse con unos labios que, supone, emiten sonidos con la intención de que lleguen hasta sus tímpanos. Su consciencia termina de regresar al mundo exterior. Por encima de los labios percibe una nariz, el resto de los atributos necesarios para componer un rostro no tardan en ocupar su posición. Nombre código Felipe.
- Que te quites los auriculares de una vez, cojones ya - le escucha decir mientras sus actos se adelantaban a la petición. No detecta enfado real en la voz - ¿No entras?
- Na, aún faltan muchos por llegar y prefiero ahorrarme los pisotones, empujones y vertidos de líquidos diversos. La verdad es que todo eso es algo sin lo que puedo vivir.
- Tú mismo, nos vemos dentro.
- Vale - acompaña la palabra con un gesto de despedida de su mano.

Vuelve a ponerse los auriculares y trata de regresar a la nieve, pero la arquera ya no está ahí. Se ha movido a un lugar más lejano dentro del mausoleo, al lugar en el que se encuentran los personajes que necesitan un universo en el que encajar. Busca por los alrededores tratando de localizar a algún otro ser necesitado de contexto pero no se puede concentrar. Entre la distracción y el chunda chunda que existente más allá de su aislamiento autoimpuesto han roto el momento creativo. Entrar o no entrar, esa es la cuestión. Aún no ha entrado nadie con quien le apetezca lo más mínimo hablar. Entrar implica estar de pie rodeado de gente que no le importa una mierda. Hacer de hombre puerta cuando la gente incapaz de percibir su entorno no quiere asumir que estorban al colocarse en las rutas de paso. Chunda chunda aún más alto aderezado con berridos y expresiones de excesiva confianza.
No. Se queda fuera.
Entonces llega la duda ¿le apetece hablar con alguno de los compañeros del trabajo que han confirmado su asistencia a la comida?. Redefine la pregunta ¿alguna de las personas con las que le puede apetecer hablar se va a encontrar en un estado adecuado como para tener una conversación según sus términos?
Lo duda. Al menos no durante mucho rato. Quizás quince minutos, media hora como mucho, repartidos de manera esporádica a lo largo de toda una comida que se puede alargar durante algo más de dos horas sumando la sobremesa.
- ¿Me compensa?
Depende, aunque eso no importa. Dijo que iba a ir a la comida, con lo que largarse para casa tendría que eliminarse de la ecuación, pero no puede. Debería volver al origen de la primera pregunta ¿cuándo entra? pero su mente es caprichosa y se niega a eliminarla la reflexión previa. La mente domina al cuerpo, dicen. En su caso, la mente ni siquiera es capaz de dominarse a sí misma.
Si sabía todo esto ¿por qué ha venido?
Trata de no responderse usando la palabra que lo lía todo, la que empieza por “i”, el último recurso que indica que todo lo demás ha fallado. Fija su vista en un punto concreto aunque indiferente, uno que vaya a permanecer inalterado, y desenfoca la mirada para volver al interior de su cabeza.
Necesita acudir a algún lugar en el que todo sea fluido, uno de sus universos consolidados en el que conoce tan bien a los personajes que casi son seres autónomos. Necesita situarse en una de las historias que se encuentran en un estado de gestación avanzado, y continuar a partir de ese punto, pero por más que busca no encuentra ninguna que le saque del bucle.
¿Por qué ha venido?
Mala pregunta. Es un por qué que no es un por qué. No está buscando las razones, no las de hoy, no las de ahora. Ese necesidad siempre latente que trata de controlar bajo mil capas de lógica empieza a ganar fuerza. No puede controlar qué o cómo se siente, no puede cambiar cómo le afecta, pero sí que puede elegir cómo lo exterioriza. Cómo reacciona ante ello. Su expresión se vuelve más dura y su mirada más sombría. Todo parece indicar que hoy va a ser uno de esos días.
Entra en el bar cabreado consigo mismo mientras su mente busca un lugar intermedio desde el que saltar a otro de sus universos. No tiene que pensar en... no tiene que pensar en...
- Hombre, Javi - no reconoce la voz ni la cara de este individuo ¿quizás alguien de oficinas? - Silvia estaba preguntando por ti, lástima que no se haya enterado de que eres gay, porque me parece que anda detrás tuya.
- ¿Mande? - mientras trata de hacer memoria ¿quién narices es Silvia?, valora si le merece la pena decirle a este tarugo que no es gay - Pobrecica - decide que no le merece la pena y que, además, hoy no es un buen día para conocer mujeres.
Conocer mujeres, eso era sobre lo que no quería pensar. Gracias por todo, Tarugo, ya te puedes ir largando a la mierda.
No ha venido a eso, no ha venido “por” eso. Lo sabe, lo tiene claro, pero sus tripas le dicen a su mente que tiene que dudar.
¿Seguro? preguntan los estratos más primarios de su ser. Es posible, responde otra parte dentro de él que no es capaz (que tiene miedo) de identificar.
De nuevo busca la ruta de huída, el punto intermedio, el nexo entre sus realidades, hasta que lo alcanza.

**********************

Despertó en el camastro de una habitación. Todo lo que veía a su alrededor parecía gritar “hospital” (por no mencionar que en las sabanas blancas que le cubrían se podía leer, en efecto, el nombre del hospital en el que se encontraba... aunque no era capaz de leerlo)
¿Cómo había llegado hasta allí?
La cabeza le dolía horrores y el resto del cuerpo le iba a la zaga.
De nuevo miró a su alrededor, esta vez tratando de ignorar el dolor y buscando algún dato más significativo, pero todo era de lo más clásico e indefinido. Hospital cien por cien. Cómo odiaba aquellos lugares.
¿Que le había sucedido para acabar allí?... ¿Por qué odiaba los hospitales?
En la mesilla situada a su derecha no había nada. Nadie parecía haber ido a visitarle. No habría revistas, botellas de agua o restos de alimentos. Nada que pareciese indicar que alguien había permanecido al lado de su cama durante su convalecencia.
¿Cuánto tiempo llevaba allí?
Entonces se dio cuenta. No había puertas ni ventanas, trampillas o aberturas. Ningún medio de acceso hasta allí, ninguna manera de escapar.
¿Dónde estaba?
Aquello no tenía ningún sentido. No era capaz de recordar nada. No había en su mente ninguna imagen anterior al momento que estaba viviendo.
¿Quien era él?
Trató de forzar su mente, de sobreponerse a las punzadas que perforaban su sien, pero no consiguió nada. Nada en absoluto. Desesperado se echó las manos a la cabeza mientras la agitaba gimoteando.
- Nonononononono.
No fue hasta que se fijo en sus manos, que se dio cuenta de la mayor obviedad que se le había pasado por alto.
El no era él.
Era ella.

**********************

Trata de decidir hacia dónde salta desde ahí. ¿Dónde encaja esto, con qué personaje?
Contacto.
Microverso.

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Sarcástico: Bonita fiesta, ¿eh?
Javi: ¿Perdón?
Sarcástico: Que vuelvas aquí, que esto es un peñazo sin la posibilidad de meterme contigo.
Javi: La verdad es que no sé por qué he venido.
Lógico: Te invito un compañero del trabajo.
Javi: Ya lo sé. Lo que no sé es por qué acepte venir.

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No. Basta. Mal, no vayas por ahí.
El deja vu no augura nada bueno.

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Sarcástico: ¿Quizás porque es el único que te habla?
Javi: Es posible.
Sarcástico: A todo esto. ¿Cómo se llama él?
Javi: Si, estooo. Lo tengo en la punta de la lengua.
Sarcástico: No te esfuerces.
Javi: No, que me tiene que salir.
Sarcástico: Que no te esfuerces, que no tiene nombre.
Javi: No me seas capullo, claro que tiene nombre.
Sarcástico: Que no, que “el autor” ha pasado de ponérselo.
Javi: Pronto empezamos hoy con eso.
Sarcástico: Ya te puedes ir armando de paciencia, porque todo apunta a que hoy va para largo.
Javi: Déjalo.
Lógico: ¿Por qué no te vas de la fiesta?
Sarcástico: Por lo mismo por lo que ha venido.
Javi: ¿Ah, si? ¿Y por qué he venido? Listillo.
Sarcástico: Deux ex machina.
Pedante: No se escribe así.
Sarcástico: A callar.
Javi: ¿Mande?
Sarcástico: Nada, que mires hacia la pared de la ventana.
Javi: ¿Y por qué iba a hacer eso?
Sarcástico: Tú calla y mira.

Javi se volvió. Tratando de rodear con la mirada a la gente que atestaba la sala, logró vislumbrar lo que se encontraba en la pared señalada. Pegado a ella había un sofá, y sentada sobre este, se encontraba la solitaria figura de…“ella”.

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No. Basta. Mal.
Deja vu.

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Lógico: Oye, Sarcástico. Tu no tienes cuerpo propio, ni ojos propios con los que mirar, así que no tiene sentido que la hayas visto antes que Javi.
Sarcástico: Me lo han chivado.
Desesperado: Callos los dos. Dios, cuanto quiero a este dios. Venga tío, es tu oportunidad, vete a hablar con ella.
Analítico: Lo cierto es que es una oportunidad inmejorable. Parece que todo el mundo la esta ignorando, igual que a ti.
Paranoico: Esto no me gusta nada. Seguro que es una trampa.
Sarcástico: Sin duda.
Analítico: En fin, ¿qué, te animas?
Lógico: Coincido con analítico. Si quieres comenzar una conversación, este parece uno de los momentos más adecuados para hacerlo.
Cobarde: No lo hagas.
Pesimista: Sabes que nos va a mandar a un lugar poco agradable.
Javi: Voy.
Sarcástico: Chan chan, que suenen las fanfarrias.
Javi: Que alguien silencie a ese bocazas. ¿Consejos?
Lógico: Has preparado esta conversación desde que conociste a la primera chica que te gustó.
Optimista: Esta chupado.
Sarcástico: Estamos perdidos.
Pesimista: ¡Eh!, ¡esa frase era mía!
Sarcástico: Pero lo importante es la entonación.
Javi: ¡¡¡Callaos!!!.
Desesperado: Silencio todos.
Sarcástico: ¿Estás seguro de que quieres hacer esto?.
Javi: Joder, a ver si os aclaráis.
Sarcástico: No, si no te hablaba a ti.
Javi: Y dale. Anda, vete a hablar con tu “autor” imaginario, y déjame en paz un rato.

JAVI: ¿Que pasa?
Sarcástico: No me vengas con “que pasa”. Sabes perfectamente lo que pasa.
JAVI: Ojalá pudiera detenerlo.
Sarcástico: Pues estamos bien.
JAVI: ¿Alguna idea?
Sarcástico: Lo tuyo es putear a tus personajes, seguro que se te ocurre algo.
JAVI: … podría hacer que la historia avance y presentar a un nuevo personaje.
Sarcástico: Tú mismo, a ver si sale algo bueno de esta sítuación.
JAVI: No, con el día que tengo hoy, ten por seguro que no será nada bueno.

Javi: Pues lo que te decía. Yo creo que la mejor película de Kevin Smith es Mallrats. A partir de ahí ha ido a peor.
Ella: Persiguiendo a Amy se puede salvar, pero tienes razón.
Sarcástico: Que truco mas vil y rastrero.
Javi: ¿Truco?
Sarcástico: No hablaba contigo.
Javi: Vale, sigue hablando con quien quieras, y déjame tranquilo.

JAVI: Lo se, lo se. Pero ¿qué quieres? Nunca he sido muy bueno comenzando conversaciones.

Ella: Oye. No se de que, pero tu cara me suena.
Javi: Trabajo en el Burger Prince. Te sirvo tu menú Full Kingdom todos los jueves.
Ella: Es verdad. No te reconocía sin la gorra y el uniforme.
Javi: Espero salir ganando con el cambio de indumentaria.
Ella: Tenlo por seguro.
Javi: Oye. ¿Cómo es que has venido a esta fiesta?
Ella: Nada, mi novio es amigo del que la organiza.
Paranoico: Os lo dije. Esta fiesta solo era una trampa de “el autor”.
Sarcástico: Desesperado, suelta esa espada. Es demasiado larga como para que te puedas hacer el suppuku en condiciones.
Desesperado: Lo estas disfrutando, ¿verdad?
Sarcástico: No, pero tampoco me sorprende. Mientras el otro Javi no ligue, este seguro que no se come una rosca.
Desesperado: ¡Estamos perdidos!

JAVI: Jo, jo, jo, pero que graciosos que sois.

Javi: Pues igual le conozco. Ese tío es el único medio humano del curro, y he hablado con alguno de sus amigos.
Antagonista: No me conoces. Aún no había salido en estas micro historias. Soy tu antagonista.
Javi: ¿Eso es nombre o apellido?
Antagonista: No lo entiendes; he sido creado expresamente para ser tu tormento, arruinar toda esperanza de felicidad que puedas albergar en tu interior y esas cosas.
Sarcástico: Algo chusco pero bueno, para salir del paso.
Antagonista: Hombre, una cosa es ser el antagonista y otra ser un recurso chusco. Da un poco de tiempo a que me presente en condiciones.
Javi: Oye, ¿tu escuchas a mis otras personalidades?
Antagonista: Deux ex machina.
Pedante: Y dale.
Javi: Como mola.
Antagonista: ¿Perdón?
Javi: Que esta bien eso de encontrarme a alguien que no crea que estoy loco.
Sarcástico: Nadie cree que estés loco. Tú eres el único que cree que los demás creen que estás loco.
Javi: Si, vale, lo que digas.
Antagonista: No, no. Yo no estoy aquí para hacerte la vida mejor, sino para amargártela. ¿No te das cuenta de que si soy el novio de “ella” es para que no pueda estar contigo?
Javi: Entonces no estas enamorado de ella.
Antagonista: Sí, digo no. Joder. Que sí, que sí que estoy enamorado de ella.
Javi: Entonces no sales con ella para hacerme la vida imposible.
Antagonista: No, pero eso debería dolerte.
Javi: ¿Por qué?
Antagonista: Porque “ella” es la chica de la historia.
Javi: Mira. No negaré que es una chica muy guapa y, por lo poco que he hablado con ella, también parece muy simpática. Pero de ahí a que me haya enamorado en diez minutos va un mundo.
Antagonista: Entonces ¿no me odias?
Javi: ¿Por qué debería hacerlo?
Antagonista: Pues……No se me ocurre nada más……Ya esta. Me gusta el Shadowrun.
Friki: ¡Hereje!¡A la hoguera con él!
Javi: Vale, ahora si que te odio.
Antagonista: Que alivio.
Javi: No. Que te guste el Shadowrun sólo indica que tienes un criterio nefasto en lo que a juegos de rol se refiere, no que seas una mala persona.
Antagonista: Pero ¡tienes que odiarme!, ¡ese es mi papel!
Javi: ¿Tú me odias?
Antagonista: La verdad es que no.
Javi: Pues nada, asunto arreglado. Un día de estos quedamos, y jugamos a un juego bueno de verdad. Si quieres te puedes traer a tu novia.
Sarcástico: Te estás ablandando.
JAVI: A eso le llamo yo reconducir la situación a buen término.
A eso se le llama ser cobarde, a eso se le llama no ser capaz de afrontar la realidad.

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La nueva voz le devuelve a la realidad. Esa voz no pertenece al Microverso, no sabe de dónde ha salido. Se miente, sabe perfectamente de dónde ha salido. Forma parte de él y no se puede esconder de ella huyendo a otros mundos que existen en su interior.
- Cobarde - repite la voz.
- Sí, lo reconozco. Nunca lo he negado.
- Enhorabuena, eso lo hace aún peor.

Macroverso II Malos despertares

Nuestro héroe, por fin, duerme. Mientras duerme, ya que no tiene otra cosa mejor que hacer, sueña. Sueños de héroe trágico, de psicópata peligroso o de niño asustadizo que acaba de descubrir que está desnudo en mitad de clase. Curiosamente, eso no es lo que le parece más preocupante; no sabe de qué asignatura es la clase... ni en qué curso está... ni en qué colegio.
Abre los ojos y maldice mientras murmura por lo bajo.
- ¿Tantos años que hace que lo dejamos, y seguimos con estas mierdas del colegio?
Mira el reloj a través de las legañas y maldice por lo bajo mientras murmura. Nada nuevo sobre el horizonte, salvo... ¿cómo le han podido surgir legañas en tan poco tiempo?

Cierra los ojos de nuevo y vuelve al tajo. Sueña con conocidos y desconocidos, con dolor y muerte, con personajes a medio formar y universos que no son sino meros esbozos. Palabras sin frases, escenas sin contexto, historias que no son más que trazos etéreos e inconexos. Sueña de nuevo y envía su mente a todos esos lugares a que sea testigo imperturbable de sus Génesis y Apocalipsis particulares.
Hasta que, finalmente, su inconsciente cae hasta un lugar pequeño y familiar. JAVI sueña mientras, en una pequeña parte de su interior, Javi se evade imaginando.

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Dejarse caer al vacío. No había sensación más gratificante. Solo allí se sentía en paz, alejado del ruido, alejado de la gente, alejado del mundo. Dejarse mecer por los invisibles brazos de las corrientes de aire sin saber cuando acabaría aquella experiencia. Sólo cerrar los ojos, extender los brazos y dejarse caer en un mundo sin arriba o abajo, un mundo sin suelo. Un mundo sin preocupaciones, hasta que ese mundo es destruido por la realidad... y ciertas voces indeseables.

Porque, al igual que cada jueves, “ella” atravesó la puerta llenando con su luz el local. Una vez ante el mostrador, se acercó hasta Javi para pedir el mismo menú de siempre. De nuevo, tras la breve espera que precede a la bandeja llena de deliciosa... y, por lo que se dice, nada sana, comida rápida, se despidió con un gracias, y una sonrisa.

Desesperado: Otra vez lo mismo. ¿Cuándo le vas a decir algo?
Javi: Lo he hecho.
Desesperado: ¿Que has hecho que? Yo no he escuchado nada.
Literal: Le ha preguntado qué deseaba tomar.
Desesperado: ¡Vete por ahí!
Sarcástico: Espera, espera. Ese “Lo he hecho” no era una respuesta literal. Llevaba implícita una respuesta sincera.
Javi: ...
Desesperado: ¿Es eso cierto? ¿Por fin has encontrado tu grial, tu frase de entrada genial, y me la he perdido?
Javi: ...
Desesperado: ¿Y qué ha respondido ella? ¿También me lo he perdido?
Javi:..
Sarcástico: Cuanto silencio. Esto huele a vergüenza. Huele a auto engaño facilón. Yo apostaría a un... ¡Se lo has dicho todo con la mirada!.
Javi: ...
Sarcástico: Habla ya, condenado.
Javi: Bueno………….pues si.
Sarcástico: Juajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajua
Javi: Lo sabía, tenía que haber seguido callado.
Desesperado: ¿Una mirada? ¿Pero tú estas gilipollas?
Sarcástico: Vamos a ver. ¿Qué mirada ha sido?
Javi: Joder, la de los jueves, el resto me las he dejado en casa.
Sarcástico: No sigas con evasivas, te hemos calado. Seguro que tienes en mente un significado muy concreto de lo que has querido decir con esa mirada.
Javi: …
Desesperado: Suéltalo ya, cojones.
Javi: Bueno... la idea era transmitir un “me pareces una chica muy guapa”
Lógico: Tú estás tonto.
Sarcástico: Esa no me la conocía. Conozco la “mirada distante y misteriosa”, la de “cordero degollado”, la de “tipo duro que te hace saber que te podría partir la crisma, pero a quien no le mereces la pena el esfuerzo”, la de “voy a ver si te doy la suficiente lastima como para que me hagas caso” (muy parecida a la primera), la de…
Javi: Ya te vale.
Lógico: Si sabes que ninguna de esas miradas sirve para una mierda ¿por qué sigues con ellas?
Sarcástico: Espera, espera. También tienes el encogimiento de hombros multiuso.
Javi: Hay matices que…
Sarcástico: Sí hombre, sí, matices. Mira tío. Tienes un repertorio de miradas equiparable al de Zoolander.
Cinéfilo: Gran película.
Javi: A ver, Sarcástico. ¿Tú no estabas de mi parte en esto?
Sarcástico: Estaba de acuerdo contigo en que no podías tomar el asalto nada mas verla por primera vez. A día de hoy, sigo opinando lo mismo. Pero eres tú quien se esta contradiciendo.
Javi: ¿Cómo que me contradigo?
Analítico: Se refiere al uso reiterado de expresiones como “No la conozco de nada”, algo a todas luces obvio, para luego proferir un “se lo he dicho con la mirada”. A ver si te aclaras. Si quieres conocerla, intenta conocerla, pero no nos vengas con las memeces esas de falso tipo con su autoestima “torturado y maltratado por el destino”. He de añadir que esto último ha sido un poco redundante.
Sarcástico. ¡A ver si no nos apropiaos del papel de los demás!.
Analítico: Lo siento, pero no eres el único hasta las narices de esa pose.
Sarcástico: No hombre, no. Esa no es su pose. Si pose es de “tipo de pocas palabras misterioso e inescrutable”.
Javi: ¡Hola!. ¡Estoy aquí!. ¡No habléis como si no estuviera!
Sarcástico: Esto no va tanto por ti como por el jefe de verdad de la barraca, pero como está sobando no se va a dignar a responder.
Javi: Creo que es la primera vez que agradezco que mentes a vuestro socorrido “Autor”
Sarcástico: Pero ya que no anda por aquí, creo que vamos a aprovechar para darte un poco más de caña.

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Nuestro héroe despierta de nuevo. Se siente un poco estúpido, y algo más depre de lo que se encontraba cuando se ha acostado, aunque no es capaz de localizar el punto de origen de esa sensación. Para mejorar la situación, su cuerpo se niega a reconocer que ha permanecido en la cama durante más de cinco horas y continúa tanto o más roto y cansado que cuando se ha acostado.
Pero se no importa, se impone una ducha y prepararse para la comida.
Yuju, San Fermín, y tal.

Proselitismo antediluviano

Al igual que muchos otros, funciono por rachas e impulsos más o menos razonados y, al igual que muchos otros, también por envidia. Estas dos motivaciones tienden a ir de la mano y, pese a que ambas dos son puramente reactivas, no por ello tienen que ser negativas.

Allá por el dos mil seis, cuando creé el largo tiempo ya difunto Frikcionario, lo hice como reacción ante las comunidades que se generaban alrededor de los blogs “temáticos” que seguía (algunos de los cuales, los pocos que aún sobreviven, continúo leyendo a día de hoy).
Movido por la envidia que me producía esa percepción subjetiva que obtenía cuando leía sus comentarios, me lancé a la busca de mi lugar en aquel ecosistema.
Pronto descubrí que la gente que se movía por aquellos lugares era la que compartía los intereses y el acercamiento particular y personal que tenían los autores a la hora de afrontar los temas acerca de de lo que escribían. Aquello era lo que marcaba y definía aquellas comunidades y, por más que yo también participase en ellas, siempre echaba algo en falta. No eran “la mía”. No era “mi lugar”. Por más cercanos que fueran a lo que yo buscaba, no trataban los temas de la manera que yo lo haría, ni se incluían todos mis aficiones personales. Pronto se me hizo patente lo obvio; si quería que las cosas se hiciesen como yo quería... tenía que hacerlas yo, pero aquella labor no era sencilla.

Porque quería hacer las cosas “bien”, no como en mi otro blogs en el que las hacía un poco de cualquier manera. Si quería hablar de un tema, tenía que documentarme bien, y eso llevaba su tiempo y su trabajo. La documentación, por otra parte, siempre acaba llevando a más documentación, convirtiendo aquello en un bucle infinito. Ya entonces mi acercamiento hacia mis aficiones era más desde una perspectiva histórica que la mera reseña o comentario de actualidad. Me gusta saber a quién le debo mis aficiones. Cómo nacieron y se desarrollaron hasta llegar a mi. Es más, con el paso del tiempo, he dedicado más tiempo, y disfruto más, leyendo e investigando sobre estos aspectos de mis aficiones que con su misma práctica.
En fin, y retomando el hilo, también quería que la lectura de aquellas entradas fuese algo ameno, y muchos de los datos que obtenía para mi eran significativos, pero enten