De Homero a Kirby

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Biografía rolera XXIII: Jugando a ser editores, la secuela

En primavera del noventa y cinco, como si de una temporada de moda se tratase, salía el quinto y último número del Mercenario1. Una hazaña que, dentro de los mentideros del Club, se decía que había sido lograda únicamente porque alguien dijo que jamás llegaría a alcanzar ese número.

Pero éramos jóvenes, cabezones, con ganas de hacer cosas y algunos, aparte de tener más tiempo que otros, también tenían algún que otro contacto.

Un par de los redactores del Mercenario hacían labores de idem como traductores para M+D2, quienes en aquellos días, entre otras cosas, publicaban Cyberpunk. Sí, aquel juego que había pegado tan fuerte en nuestro círculo cercano3
Y así, amigüitos, fue como, en noviembre del noventa y seis, llegó hasta las estanterías de algunas librerías el primero y único número de I/O4. Fin.

Pero retrocedamos un poco en el tiempo.

Para no faltar a la tradición de esta biografía, hablaré sólo de oídas. Si bien aparezco como parte de la redacción, más allá del apoyo técnico (plasmándose este bajo la forma del escaner y el ordenador que tenía en el trabajo), mi colaboración con aquel ejemplar fue principalmente de soporte moral para quienes realmente se lo curraron. Tenía ideas para aventuras, por supuesto, pero estar quedaron aparcadas para números posteriores que jamás vieron la luz.

Hasta donde sé, contábamos con el beneplácito de la editorial para sacar aquello y utilizar el nombre del juego. Desconozco las conversaciones previas que pudieron tener lugar, pero sí que formé parte de una expedición de dos para terminar de concretar el asunto con ellos. Un viaje en autobús de ida y vuelta en el día hasta Madrid para juntarnos con alguien de M+D y hablar sobre el proyecto en un TelePizza.
Dada la fecha de publicación y que en el autobús me dio tiempo a leer varias veces el primer número de la edición de Norma de RG Veda5, aquello debió ser en en fechas muy cercanas a tener ya terminado aquel número.

Y más allá de esto, poco más puedo contar, aunque ese poco considera que debe ser contado.

Porque lo odisea para que aquel nuevo fanzine llegase hasta su presentación fue toda una odisea.

Viernes quince de mayo de mil novecientos noventa y seis, dos expediciones salen desde distintos lugares de la piel de toro con un destino común: Las Gen-Con que iban a tener lugar en Mercado del Borne de Barcelona. Unas jornadas que, con posterioridad, serían conocidas como las Gen-Con de John Woo, o las de la Gente Congelada.

Una expedición salía en autobús desde Pamplona con sus mochilas, sacos de dormir y mucha ilusión. La otra partía desde La Almunia de Doña Godina donde el Señor Z, aparte de estudiar su segunda carrera, también trabajaba (o echaba una mano) en una tienda que había fotocopias e impresiones varias; El local en el que se iba a imprimir, guillotinar y empaquetar el fanzine. Una misión que se complicó y cuyo retraso le hizo perder el autobús.

La expedición uno llegó hasta la estación de Sants y esperó con calma la llegada de la segunda. Pero, tras la llegada de la hora H, la reunión no tuvo lugar. Así que esperamos, seguimos esperando, y continuamos esperando aún más. Porque era el noventa y seis y los móviles aún no eran sino una entelequia. No teníamos manera de comunicarnos, así que esperamos y cruzamos los dedos muy fuerte hasta que, mágicamente, el Señor Z apareció con su caja debajo del brazo.

Había perdido el autobús pero no su capacidad de adaptarse y sobreponerse ante la adversidad. Cargando con aquella caja fue hasta un lugar frecuentado por camioneros y convenció a uno de ellos a las tantas de la mañana para que lo acercase hasta Barcelona. Parece que el entrenar las habilidades sociales sí que sirve para algo.

Presentamos el fanzine en las jornadas, el señor Z lo describió como una obra en “lujoso blanco y negro”, y una vez alcanzado aquel hito no salió ningún número más. Quizás por cansancio, quizás por ventas, quizás por no tentar a la suerte. Lo desconozco, pero tras más de veinte años lo escaneé y ahora está disponible para quien quiera ver el fruto de nuestra terquedad.

Y, ahora sí, con esto termina el relato. Un relato breve e intenso como la propia existencia del I/O.

Enlaces:

1. Mercenario, El fanzine INDEPENDIENTE de ROL que sólo se vende por dinero
- En Sinergia de rol
- En anteriores capítulos - Biografia rolera XVI: Jugandoa a ser editores I

2. M+D Editores

3. En anteriores capítulos - Biografia rolera XII: Ni eres cyber, ni eres punk

4. I/O

5. RG Veda

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