De Homero a Kirby

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Nunca a la última 015

Tengo miedo, pero ese es mi estado natural.
Miedo a fallar, a perder un control que nunca he tenido, a hacer daño o incomodar a quienes me importan, a no ser lo suficientemente capaz. Miedo a que mi síndrome del impostor sea más que lo que se supone de él.

Tengo una capacidad encomiable para joderme la vida.
Pero estos son miedos que siempre me han acompañado. Compañeros de viaje que nunca me han abandonado. Viejos conocidos con los que he aprendido a tratar pero. Lacras que he logrado convertir en un acicate pare mejorar. Que me han ayudado a adelantarme a algunos problemas. A ser capaz de verlos venir antes de que impacten y que me ayudan estar preparado antes de su llegada. Que me han ayudado a desarrollar una serie de habilidades que me han ayudado a ser alguien moderadamente competente en mi trabajo.

Pero de un tiempo a esta parte, a todos ellos se les ha sumado un miedo más; El miedo a lo que está por llegar.

Porque, como ya decía el mes pasado, mi vida es duda e incertidumbre. Cuando alguien afirma algo de una manera categórica, más allá de cualquier duda, tiendo a desconfiar. Porque todos a mi alrededor “sabían” que Trump, Bolsonaro o Salvini no iban a ganar. Porque "todo el mundo" tenía claro que el Brexit era un suicidio y que aquella votación jamás saldría adelante. Yo confiaba en que aquellas personas tuviesen razón, deseaba que la tuviesen, pero dudaba. Y aquí estamos.

Pero la cosa no ha terminado. Nunca termina.
A diario veo, escucho y descubro cosas que siempre han estado ahí. Converso con quienes tengo cerca y compruebo que ellos no tienen miedo. Que "saben" que hay cosas que no van a cambiar, que no vamos a perder todo aquello que damos por sentado. Que no es necesario hacer nada al respecto. Que “La Civilización” proveerá. Que estamos mejor que antes.

Y no niego o dudo de esta última afirmación, pero sí de todas las que la preceden.

Porque el problema está ahí. El problema está en confiar en que serán los demás quienes harán lo correcto y luego sumarse al carro… de lo que sea que pase.

Pero esto no es “El problema”, sólo uno más de muchos. Este es sólo el principio, porque más allá de estas conversaciones también hay otras.

De forma constante veo cómo estas mismas personas no cuestionan "lo normal". Cómo se aceptan que las cosas "son como son". Cómo se limitan a repetir los argumentos de siempre sin pararse a pensar en lo que esto supone e implica. Cómo se critica a “los que se quejan” porque son unos amargados, unos ofendiditos, unos censores o unos alarmistas. Los que piden igualdad, los que se indignan ante ciertos temas, son una panda de tipos raros y unos tiranos de lo políticamente correcto, porque ya "somos iguales". Nadie va a impedir que ellos actúen como siempre, que ellos sean libres para decir lo que quieran. Si los demás se ofenden es porque no son capaces de pillar la broma, la ironía, el chiste. Que invocan con sorna al consabido “ya estamos otra vez con los límites del humor”.
No se dan cuenta de que un chiste sólo lo es cuando tiene gracia. Que las palabras tienen peso y gravedad. Consecuencias. Se niegan a aceptar que comentarios que ahora nos repugnan antes “sólo eran chistes”.
Que es normal que la gente se ofenda y se indigne cuando sólo se saca a relucir su condición o situación para hacer mofa de ellas.

Pero qué sabré yo que, a fin de cuentas, no sólo soy un ofendidito sino que además no tengo razón para serlo. Porque ninguna de esas cosas "de" y "con" las que se ríen me atañen directamente.

Y la cosa es que también entiendo su punto de vista, porque yo también he estado ahí. No lo comparto pero puedo llegar a empatizar también con ello, porque lo cierto que los extremos de cada bando sólo sirven para perjudicar a sus movimientos. Pero el problema no son los extremos sino los que dicen que no toman bando. Los que se dejan llevar y aceptan "lo normal".

Trato de empatizar y comprender el punto de vista de todos porque, en caso contrario, no puedo entender que les lleva a asumir ciertas cosas. Porque si no lo entiendo no podré sacarlos de su error o jamás saldré yo del mío. Porque si ataco a sus preceptos se sentirán atacados ellos y se defenderán. Lo que conseguiré será que se aferren aún más en ellos. Sólo conseguiré que se conviertan en “ofendiditos luchando por su libertad de expresión”.

Pero este ejercicio de empatía, cuando es unidireccional, es una mierda. Porque me deja sin válvula de escape.
Y, como siempre, no tengo soluciones.

No soy un gran orador ni un erudito, no tengo datos suficientes y, sin datos, sólo tengo opiniones para rebatir sus opiniones. Y una opinión rara vez se puede combatir con otra.
Cuando me sacan un dato, da igual que sea o no cierto, no tengo uno con el que rebatirlo. No importa que crea que sea falso o parcial, si no dispongo de un dato sólido lo único que hago es guardar silencio.
En ocasiones la respuesta me viene al rato, pero ya ha pasado el momento correcto para el que habría sido válida. Para los demás sólo era un chascarrillo más, ya ha cambiado la conversación y reabrirla en ese momento sólo sería un nuevo ataque del ofendidito. Pero para mi no ha pasado. Esa conversación nunca termina.

Porque tengo una capacidad encomiable para joderme la vida.

Y cuando se trata de gente a la que conozco, quiero y respeto duele aún más. Recorro constantemente la frontera que me separa de la misantropía, el cinismo y el conformismo. Miro al abismo y me pregunto porqué no salto. Ese parece un mundo más sencillo. Un mundo sin vida social, sin incomodidad, sin ira contenida. A fin de cuentas mi vida no es tan mala, esos problemas no van conmigo.
Pero no deja de ser una mentira porque por supuesto que van conmigo. Quizás podría dejarlo pasar, no lo sé, pero decido continuar con ello. Me pongo la máscara y asumo el papel de quien me gustaría ser. No importa que no sea capaz de serlo.
Lucho por ser un pilar inamobible en quien se puedan descansar, en quien apoyar su carga, pero ni siquiera llego a ser el pedazo de cartón que calza una silla.

Me pregunto ¿qué puedo hacer? y la respuesta siempre es... intentarlo.
Porque no son "los malos". Porque, por más equivocados o cabezones que podemos ser, el mundo no siempre es binario. Porque es lo correcto.

Y de vez en cuando veo un cambio hacia “mejor”. No sé si ha sido gracias a mi, pero eso es irrelevante. De vez en cuando veo esperanza y el ánimo se renueva, pero la frustración acostumbra a pesar más, a ser más tenaz.

¿Qué puedo hacer?
Puedo escribir aunque nadie me lea. Escribir y confiar en que sirva para algo.

Este mes, después de ocho meses, subí una nueva entrada a la web de Daegon1. Una entrada que empecé a escribir hace ya mucho y que ha cambiado tanto como yo. Una entrada que, a pesar de llevar dentro de mi cabeza casi treinta años sigue siendo un borrador.

En ella, entre otras muchas cosas, trato de combatir a "lo normal".

Hace veintitantos años, cuando dirigía con asiduidad, creé a un PNJ que era gay. Aparte de mi, nadie más sabía que lo era, ni los jugadores ni sus personajes.
El personaje, a pesar de ser un buen hombre, se veía a sí mismo como un monstruo. En aquella situación sólo tenía un único apoyo en la figura de la mujer de su hermano. La única persona conocedora de “su secreto” y quien le decía que no había nada malo o roto en él.
No había ninguna razón especial para aquello, simplemente me gustaba su relación y, desde un punto de vista dramático / trágico el personaje y su historia me parecían interesantes. Pero era un error.

Cuando hace cuatro años comencé con la reescritura de Daegon yo ya no era la misma persona que creó aquel personaje y otros tantos elementos del trasfondo.
Mientras escribía la cronología de aquel mundo me di cuenta de que apenas había mujeres entre los personajes históricos. Me di cuenta de que el hecho de que un pueblo negro hubiese sido esclavizado, por más que se rebelasen, liberasen y formasen su propia nación con posterioridad, no dejaba de ser una repetición de los tropos dañinos que tenemos enquistados. Me di cuenta de que tratar a la homosexualidad como una carga personal en este mundo no tenía ninguna razón de ser.

Así que lo cambié en la medida que me fue posible, porque indudablemente tengo mis propios sesgos. Porque de forma “natural”, de forma “normal”, al ser un “tipo blanco hetero” los personajes que creo tienden a ser eso mismo.
Siempre que me acordaba, hice un esfuerzo consciente porque todo personaje que apareciese en la cronología fuese una mujer. De esta manera, con suerte, quizás un cincuenta por ciento de ellos lo fueran. También aparecieron parejas homosexuales en la historia del mundo. Gente para la que, de cara a los libros, esta condición no era más relevante que el color de su cabello. El pueblo esclavizado dejó de ser negro. Varios de los personajes inmortales pasaron a ser personas que, a lo largo del tiempo, habían sido tanto hombre como mujer en algún momentos de sus longevas existencias.

Pero no sólo esto.
Lo explicité, lo argumenté y he tratado de quitar a los tradicionalistas la excusa de "el mundo es así". Esta explicación no ocupa mucho más de un par de las veintitantas páginas que componen esa entrada, pero eso afecta a todo el contenido de la web. Por más que un día pudiese serlo, Daegon no es ni volverá a así.
Puede ser un mundo trágico habitado por individuos de todas las cataduras morales. Puede que sea un planeta ubicado en una realidad condenada, pero cada jugador podrá llevar a un personaje con el que se sienta cómodo sin que el mundo lo juzgue por ello.

Y no es mucho, lo sé. Esto no deja de ser algo totalmente anecdótico. Un nicho dentro de un cementerio hundido en unas ruinas inaccesibles que no sólo no parará los pies a los reaccionarios, sino que también alejará a otros muchos, pero es algo que puedo hacer. Una de las cosas que puedo intentar.

Mientras tanto seguiré escuchando, aguantando, tratando de argumentar en persona y bits. Tratando de guardar la calma en silencio hasta que llegue la ocasión oportuna en la que sacar a la luz un dato concreto.
Porque me parece lo correcto.

...y porque tengo una capacidad encomiable para joderme la vida.

Enlaces:

1. ¿Qué es Daegon?: II El hoy

Banda sonora
- Iron Maiden - Hallowed Be Thy Name
- Love of lesbian - Incendios de nieve
- Love of Lesbian - Alli donde soliamos gritar
- Love of Lesbian - Domingo Astromántico
- Love Of Lesbian - Si tú me dices Ben, yo digo Affleck
- Linkin Park - Given Up
- Meat Loaf - Bat Out of Hell
- Incubus - Circles
- Incubus - Dig
- Billy Talent - Pins and Needles
- Queens of the Stone Age - Suture Up Your Future
- Deep Purple - Child in Time
- Devin Townsend Project - Stormbending

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