De Homero a Kirby

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Daegon, mes XIX

Volvemos a estos apurando los últimos momentos del mes saliente para el recuento de errores, equivocaciones y cambios de rumbo dentro de los (im)previsto del reto.

Como me va mucho esto de cagarla, me va aún más el ser consciente de la cagada tarde, y soy el mejor en eso de analizar los indicios de los pasos que me han llevado hasta ahí con la misma parte de mi anatomía de la que ha surgido lo anteriormente mentado (léase "el culo"), seguimos rectificado.

Así pues, en este último mes y pico hemos tomado un desvío que, sin saber aún si será largo o breve, acertado o erróneo, ya nos estamos planteando el (re)cular una vez más.

Una vez que hemos llegado hasta el momento en el que toca hablar acerca de las relaciones internacionales de La Orden, abandonamos por un tiempo la escritura de esa parte dentro del cuerpo textual de esa organización para pasar a hablar de los países en sí mismos. Dejamos con ellos a los chicos de Cahirn Ansay varados en un documento de 150 páginas sin saber aún cuál será su extensión final, o si esta llegará dentro del tiempo del reto (¿a quién quiero engañar?, si no vuelvo a cambiar una vez más de idea tengo claro que no terminaré con La Orden este año).

¿A qué se debe este cambio de rumbo?
Vemos.

Para hablar de las relaciones internacionales de La Orden, tengo el problema de que no tengo nada escrito acerca de las naciones con las que tiene esas relaciones.
Con esto, cuando estaba empezando a escribir acerca de la primera de ellas resulta que, para dejar claro el contexto en el que se desarrollaba esa relación, me estaba poniendo a hacer el desarrollo completo de esa nación dentro del texto de La Orden.
Y no. Ese no era el lugar para hacerlo.

Así que me puse a hacer el esquema resumen de la primera nación sobre la que estaba escribiendo; Bra’Em’Kyg (vayamos por orden alfabético para sortear otro tipo de dudas o disquisiciones).
Cuando llevaba cuatro páginas explicando las razones que existían detrás de algo que no llegó a pasar, me di cuenta de que esto, una vez más, se me escapaba de las manos.

Cuando planteé el índice, haciendo un cálculo somero de la extensión de cada capítulo dije… ¿para dónde sopla el aire?… venga, un par de páginas resumen para cada nación. Yo y mis maravillosas predicciones.

Llevaba cuatro páginas escritas acerca de la historia de Bra'Em'Kyg y, prácticamente, aún no había empezado a hablar de ellos.
Güolbíldin, es mi síndrome.

Me desvío y desvarío.
Nada nuevo.

Seguidamente, y sin terminar con lo primero, me puse a hablar de cosas que, pese a no fracasaron estrepitosamente, llegaron a afectar a mucha gente.

A continuación, y siguiendo mi costumbre de hacer trampa cuando se acercan las tantas de la mañana y aún no he escrito nada, di un pequeño salto en el tiempo y me puse a escribir acerca de eventos que sucedieron unos cuantos siglos después.
Así pues, pasé de escribir acerca del establecimiento de una nueva nación tras la fragmentación del imperio, a conspiraciones chapuceras para utilizarlo como excusa para atacar a otros, a escribir sobre satélites orbitales, ciencia de materiales y científicos del pasado esparciendo desinformación.

Y los cambios de contexto (y el paso del tiempo) ayudaron.

Pero eso no evitaba que volviese a caer en los mismos errores de los que huía. Al hablar de Sigma 3.0 y su relación con la historia de Bra'Em'Kyg se me estaba yendo una vez más la mano.
Estaba poniendo ahí cosas que no eran imprescindibles para comprender la historia de este país, y que tendrían que ir en la que corresponderá a Sigma como organización.
Volvía a las andadas, y no me podía quitar de encima la sensación de que me estaba extendiendo mucho al hablar sobre sobre ellos.
Ciertamente, Jirmun Lohar y los suyos marcaron mucho la "personalidad" de esta nación durante una época muy concreta, pero la tentación de abrir el documento dedicado a Sigma y empezar a hablar en profundidad sobre ellos era poderoso.
Así pues, volvimos atrás (una vez más)

Lo que me había costado horrores empezar se iba haciendo más claro. A partir de los retazos que había planteado en la primera escritura, comencé a escarbar para meter más contexto y evitar la sensación de lugar genérico.

Unos días después me decía:
Venga, Javi, tú puedes.
En tres páginas has conseguido resumir... setenta años de la historia de Bra'Em'Kyg.
Sólo faltan cosa de otros mil novecientos años por resumir.
A este ritmo sólo serán cosa de ochenta páginas para dar carpetazo a esta parte (la historia sin haber empezado a escribir sobre su "presente").

Así pues, o cambiaba el ritmo, o ni siquiera terminaría con esto para cuando finalice el reto (otro documento más a dejar a medias).

Aparte de eso, si quiero tener escrita la aventura que tengo comenzada, me da la sensación de que, o me pongo ahora con ella, o tampoco estará para cuando termine el año.
Así pues:
¿Dejo esto y me pongo con la aventura, o paso de ella?

Y, mientras dábamos vueltas a todo esto, seguíamos volviendo hacia atrás una y otra vez. Diciendo "esto que estoy escribiendo ahora es válido para todos los países que surgieron de la Diáspora menetiana que sucedió al Gran Imperio.
¿Qué hago?
¿Creo una sección acerca de la Diáspora para no repetirlo en todas, o trato de centrarme sólo en cómo afectó a este país?
Elijo "B" pero miro lo que estoy escribiendo y realmente es "A"

Y cambio de idea y de contexto una vez más. Y me pongo a hablar de cosas concretas del país del que estoy escribiendo. De cosas que sólo hay en él. Empiezo a llenar páginas acerca de culturas que ya no existen en su “presente”, pero que son necesarias para entender cómo se ha llegado hasta ahí.

Llevo ya veintiuna páginas y apenas he avanzado en la línea temporal, no he subido nada a la web, y se acerca el fin de mes.
Así pues, aprisa y corriendo monto algo parecido un resumen muy vago y somero de su situación actual, añadiendo alguna pincelada de lo que he mencionado en otros textos, y lo subo.
De ahí sale esto:

Bra’Em’Kyg

Un nuevo horror sintáctico sin revisar y a corregir en algún momento aún por llegar. Un nuevo error de un calibre similar al que está leyendo el pobre desgraciado que haya llegado hasta aquí.

Por supuesto, y como no podía ser de otra manera, el palabrémetro sigue creciendo:

Personajes: 514
Planetas: 12
Países: 144
Lugares : 425
Etnias: 46
Obras: 19
Panteones: 5
Organizaciones: 89
Títulos: 42
Conceptos: 9

Con todo esto, sólo me queda pedir perdón por la cordura perdida y avisaros de que esto no va a ir a mejor.
Ahora, si me disculpáis, vuelvo al tajo.

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