De Homero a Kirby

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Daegon, mes XXVI

Continuando con la tónica habitual, comenzaré esto diciendo que… yo tenía un plan. Un plan que, como de costumbre, no soportó el contacto con la realidad.

Hace algo más de dos años escribía lo que iba a ser el rumbo marcado a seguir(1), un índice en el que trataba de desglosar lo que debía incluir el “Manual básico” de Daegon y que, quinientas cincuenta y cuatro páginas después se encuentra aún muy lejos de estar finalizado.
Y las cosas han cambiado. Hemos sobrevivido a los malos tiempos(2) y las cosas han cambiado mucho, por lo que toca hacer cambios al plan.

Como ya he ido diciendo desde que comencé con la extensión de este reto, a cada paso que doy estoy realizando modificaciones. Cambios de estructura, enfoque y alcance.
Si en lo que llevamos de año he anunciado dos cambios en lo que ha sido desde siempre el menú principal de la web, a lo largo de este mes esto ha cambiado una vez más. Tanto la hoja de cálculo en la que apunto lo que llevo escrito, como la misma estructura de carpetas que se encuentran en mi disco duro han cambiado día tras día. En estos momentos se encuentran como muestra esta tabla:

Archivo

Palabras

Páginas

Categorías

Palabras

Páginas

Introducción v1

582

1

Introducción



Guía de lectura v1

8965

15

Introducción



Qué es Daegon v5

11543

18

Introducción



Qué es un juego de rol v2

11117

17

Introducción



Sobre quien esto escribe v2

471

1

Introducción

32678

52







El índice v2

474

1

Índice

474

1







Consideraciones generales v1

17133

27

Jugando en Daegon



Preparación de las aventuras

7040

11

Jugando en Daegon



Daegon, en el presente v4

8369

16

Jugando en Daegon



Sistema de juego v3

6288

15

Jugando en Daegon

38830

69







De conceptos y consecuencias v3

8490

13

El mundo



Los cronistas de Baern v2

103839

150

El mundo



Los Siete Reyes Dragón v2

3287

6

El mundo



Bra’Em’Kyg

25391

41

El mundo



Menetia v3

3493

7

El mundo



Edades de Daegon v2

18583

30

El mundo

163083

247







El Calendario mecbarino v3

801

2

Libro del jugador



El mito unificado v3

1973

3

Libro del jugador



La enciclopedia del tiempo v2

63884

111

Libro del jugador



Religión v3

6181

10

Libro del jugador

72839

126







Personajes v2

10013

17

Aventuras



Hojas de personaje


10

Aventuras



Punto de confluencia

19151

32

Aventuras



Asuntos de familia


0

Aventuras



Reunión


0

Aventuras

29164

59













Total del libro básico




337068

554

Todo está más o menos donde le corresponde… salvo la parte de los contenidos comprendidos bajo la categoría del Libro del jugador.
La parte de introducción, que no existía en el plan inicial ha ido creciendo y engullendo a otras. Sus contenidos han ido cambiando de posición en la jerarquía según iba retomando cada uno de ellos, y preguntándome ¿esto debería ir aquí? ¿esto mismo no lo había escrito desde otro punto de vista en otro lado?.
No ha sido hasta que me he planteé hace cosa de un mes el escribir un documento con lo que debería ir en cada bloque, desde qué punto de vista debería ir planteado, con qué grado de detalle y para quién debería ir orientado que (parece que) la cosa empezó a tener algo de sentido.
Espero que ese documento, que hasta hace un par de días se llamaba “Mapa de la web”, y que recientemente ha sido rebautizado como “Guía de lectura” me ayude a ir centrando las cosas. Pero no por eso se trata de una idea carente de matices por pulir.
Porque, como con todo, pronto llegó el momento de tomar decisiones sobre cómo plantearlo.
¿Escribía en él lo que debería haber en cada sección, o indico lo que está disponible en estos momentos?
De esta decisión dependía la cantidad de modificaciones que pretendiese hacerle. ¿Iba a ser un documento dinámico a evolucionar con cada nuevo material que suba a la web, o algo relativamente estático?

Al final la cosa quedó en un terreno intermedio. Empezando con un aviso a navegantes acerca de la naturaleza general del sitio, pidiendo disculpas por el desaguisado, indicando cuál se espera que sea el contenido que aparezca en cada bloque, y proporcionando enlaces únicamente a lo que sí que está publicado.
Quince páginas después aún permanece inacabado porque, con cada nueva sección acerca de la que hablo, toca profundizar en sus detalles, con estos detalles llegan nuevas decisiones, y con cada nueva decisión, llegan nuevos cambios acordes a ellas.

Como consecuencia de esto, el sistema de juego se ha movido a la sección de “Jugando en Daegon” y tanto ¿Qué es Daegon? como Daegon, en el presente no sólo han cambiado de lugar, sino que también han cambiado su función. Como ya comentaba antes, el “Libro del jugador” también va a cambiar, pero aún no tengo claro dentro de qué bloque lo situaré.
Mi intención con esta última sección siempre ha sido hacer algo similar al “Tauther guide” de la segunda edición de Jorune. Una separata en la que se de a los jugadores información referente al mundo desde un punto de vista “interno” a ese mundo. En el caso de Jorune es algo más sencillo. Al centrar gran parte del material básico a la nación de Burdoth y, más concretamente a su capital, Ardoth, la cantidad de elementos a cubrir es relativamente baja. Pero en mi caso es diferente ya que no quiero centrarme en un único lugar.
Lo que tengo claro es que las más de cien páginas de la “Enciclopedia del tiempo”, por más que estén escritas desde ese punto de vista interno, no es el material idóneo para que un jugador comience a hacerse una idea de lo que le espera. Me estoy planteando el crear una pequeña sección para los jugadores dentro de cada nación y organización. Algo que recopilar y poner también en la zona de descargas, pero aún no tengo claros los pasos a seguir.

También he tomado la decisión de que las categorías de “Introducción”, “Jugando en Daegon” y “Aventuras” juntas conformen el material básico, y dejar la categoría de “El mundo” como un conjunto de suplementos. Dada la extensión que adquirió el texto dedicado a La (antigua) Orden (de los Cronistas de Baern), o la que está alcanzando la de Bra’Em’Kyg cuando aún no he terminado de hablar de su pasado, en el mundo físico cada uno de ellos tendría entidad suficiente para ser un libreto aparte.

Ahora la pregunta es ¿me dará tiempo de acabar con este “nuevo básico“ antes de que termine el año?.
Ni idea. Ya se verá.

Mientras tanto la cosa se iba poniendo densa. De volver atrás una y otra vez con cada nueva decisión, me estaba quedando atorado en ese documento. Cada día me costaba más avanzar, así que esta semana he optado por un cambio de aires. Y la verdad es que me ha sentado bien.
Este lunes decidí comenzar a re-redactar el comienzo de “Daegon, en el presente” y la cosa empezó fluida, pero pronto se empezó a torcer. No por falta de idea sino por las dudas. Porque para cuando me quería dar cuenta, sólo del primer párrafo ya había sacado dos páginas. Más concretamente esto:

El gran esquema

- Muerte y profecías.

El tiempo se acaba.

La tejedora ha sido mortalmente herida y, poco a poco, la esencia misma de la existencia se va desvaneciendo. Pocos son los seres conscientes de este hecho, y ninguno de ellos se encuentra en posesión de una cura. Mientras que la consistencia de las grandes abstracciones, aquellas entidades cuya masa conceptual está más íntimamente ligada a la tejedora se desvanece estos son conscientes de que también ha dado comienzo su final.
Movidos por la desesperación, algunos de ellos han comenzado a trazar planes. Movimientos que se extienden tanto hacia el pasado remoto como hacia el futuro. Acciones que han repetido infinidad de veces, decisiones que saben fútiles y condenadas al fracaso. Fueron conscientes de esto desde que contemplaron el rostro del tiempo durante el comienzo de todo; su existencia es limitada.

Pero ellos no son los únicos condenados, ni son los únicos que que han comenzado a actuar.

En otro nivel de realidad, aquellos a quienes la humanidad ha tildado de inmortales también han sabido del fatídico momento que han temido y contra el que han tratado de prepararse durante mucho tiempo. Algunos de ellos han rasgado el velo del ahora arriesgando su cordura para contemplar el momento en el que llegaría su final, mientras que otros han preferido mantener la ilusión de la ignorancia, pero todos saben que las realidades han comenzado a colapsarse.

Mientras todo esto tiene lugar en un tapiz que escapa a la comprensión de la humanidad, esta continúa con sus trifulcas. Ninguno de ellos vivirá para contemplar el final del todo pues, lo que para lo eterno sólo es un instante, para ellos supone el transcurrir de miles de generaciones. No son conscientes de que entre sus miembros se encuentran quienes pueden retrasar o adelantar este suceso. Sus mentes están centradas en temas más terrenales. En la perpetua lucha por sobrevivir al hoy y labrar su propio mañana. En no repetir o perpetuar los errores del pasado. Viven en su infinita dualidad, entre una ignorancia infinita y un conocimiento que casi son capaces de palpar. Existen sin saber que en sus manos se encuentra la posibilidad de cambiar la realidad para que esta se prolongue durante un día más o termine mañana.

- El amargo triunfo del Destructor

Pero no hay alegría en el interior del Destructor. Una vez más vuelve a estar preso. Varado en el no lugar que ha sido su existencia desde el instante en el que comprendió la vida y esta se introdujo en su interior. Desde el momento en el que se supo su antítesis y conoció un dolor que se ha enquistado en su interior imponiéndose sobre todo lo demás. Un dolor que no desaparecerá hasta el momento en el que él mismo se desvanezca y, junto con él, se desvanezca también la vida misma.
En su interior no queda espacio para el odio o el placer. Para la esperanza o la cinismo. Para la mezquindad o el altruismo. Sólo hay lugar para el dolor y, en fugaces ocasiones, para el remordimiento y la culpa.
Una carga y una culpa que comprende y acepta.

Porque, al contrario que sus hijos, es consciente de lo que es y de lo que hace. Al contrario que estos él tiene un objetivo motor para sus acciones y comprende las consecuencias de estas y de su misma existencia. Al contrario que la destrucción sin propósito y movida por las mareas del azar él es conocedor de la repercusión de sus decisiones. De que para que conozca la paz toda la existencia está condenada a desaparecer. A conocer un dolor similar al suyo.

Nada de lo que se interpone en su camino importa e incluso Sakuradai, su hermana, ha caído ante su ataque.
La encarnación del tiempo, aquella entidad que posee una capacidad innata para comprenderle yace herida sobre los cimientos en los que se sustentan todas las realidades. Todo lo que ella representa se disgrega a cada latido y, cuando este agonía llegue a su fin, con la muerte del tiempo la vida también cesará.

No hay alegría en su victoria, pues hiriendo a su hermana también ha herido a una parte de sí mismo. La triada que forma El Destructor junto con la Vida y el Tiempo dentro del ciclo de la existencia es indisoluble. Mientras una exista, las otras partes también están condenadas a cumplir con su papel, es por eso que no existe otro medio para llevar a cabo su fin. Un medio y un fin que ha perseguido sin éxito desde el momento en el que fue consciente de su misma existencia. Desde el día en el que Daegon le abrió los ojos a la consciencia de su propia existencia, a la belleza y las posibilidades infinitas de la vida, y Dayon le arrebató este regalo transformándolo en una agonía eterna.

No hay odio en sus acciones. No hay retribución ni venganza. No hay gozo. Nada de eso tiene ya cabida en su interior. Sólo hace lo único que le proporciona un atisbo de esperanza a la hora de encontrar el anhelado descanso. Mientras las arenas del tiempo se filtran hacia la nada, El Destructor contempla a sus hermanas y no puede evitar que la tristeza le invada por haberles causado semejante dolor, pero esto no hace menor su carga ni su determinación. Ya sólo queda esperar al final del inexorable tránsito de La Tejedora.

El tiempo se acaba.

Me gusta esta historia. Me gusta la mezcla del (melo)drama, la tragedia, la metafśica y la épica. No sé cuántas veces la habré escrito ni desde cuántos puntos de vista, pero no me canso de contarla añadiendo siempre algún detalle más (y dejando otros elementos que ayudan a poner todo esto en contexto dispersos a lo largo de mil y una referencias en otros textos).
Me gusta, claro, sin releerla. En cuanto le eche un ojo volverá de nuevo el “todo mal”, pero en primera instancia siempre me deja con un buen sabor de boca. La sensación de que soy capaz de escribir cosas “bonitas” o “líricas”.

Pero esto no es Daegon. Es una parte, una que me gusta mucho, pero una parte que, pese a su importancia, es muy pequeña dentro del todo. Y sigo sin tener ni idea de si estoy consiguiendo plasmar todo eso de una manera accesible.

Enlaces:

1. Daegon El índice
2. Sobreviviendo a 2017

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